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domingo, febrero 26, 2012

organismos // Brambilla responde al relato del Consejo de Dirección

Hace unas horas recibí un mail en cuyo cuerpo decís lo siguiente: "Estimados: Dado que los Representantes Regionales y Nacionales del actual Consejo de Dirección del INT han juzgado oportuno hacer pública su opinión acerca de los actuales acontecimientos del INT, he considerado oportuno dar a conocer mi propia opinión. Se agradece su difusiòn". Firma el mail Raúl Brambilla, renunciado director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro. Y en adjunto, el siguiente texto. (Nota: los destacados siguen al original.)
A la comunidad teatral:
A partir de los últimos acontecimientos, y dado que los señores Representantes Regionales y Nacionales han juzgado oportuno hacer pública una aclaración, considero que es también importante que se sume mi propia opinión, a los fines de que la comunidad pueda obtener sus propias conclusiones.
Tal como dice el documento suscripto por los señores Representantes, diez miembros del Consejo de Dirección, en la reunión de diciembre, me solicitaron que presentara la renuncia. Expuse mi punto de vista para cada uno de los reclamos que se efectuaron. Inmediatamente puse a disposición del Secretario de Cultura mi renuncia, solicitándole también que recibiera a esos miembros del Consejo para escuchar los argumentos respaldatorios de esa solicitud.
En el Plenario que se celebró al día siguiente, algunos Representantes corroboraron su acuerdo con la solicitud, explícitamente, otros no se manifestaron y algunos expresaron su desacuerdo con la solicitud de los diez miembros del Consejo.
Solicité en el Plenario se comprendiera que un funcionario no puede irse de un día para otro, porque le crearía un problema a la institución y al gobierno, sobre todo si esta renuncia es completamente inesperada de parte de quien lo designa. En el mismo ámbito el señor Marcelo Padelín, Representante del Chaco y NEA, tuvo la amabilidad de aclarar que algunos Representantes solicitaban mi renuncia, considerando que la persona indicada para asumir el cargo de Director Ejecutivo era el Sr. Miguel Palma. Algunos Representantes se mostraron de acuerdo con esa idea, otros expresaron que ignoraban la misma y otros se manifestaron contrarios a esa idea.
El INT debe trabajar en base a un equilibrio político entre los Representantes del Quehacer y los Representantes gubernamentales. Al solicitarme la renuncia en diciembre, entendí que ese necesario equilibrio estaba seriamente afectado y atendiendo a este razonamiento, le comuniqué al Secretario de Cultura que ponía a disposición mi renuncia.
Nunca pretendí permanecer en mi cargo más tiempo del debido. Los recambios se dan naturalmente en un marco democrático y es el Poder Ejecutivo el que decide el tiempo de permanencia de sus funcionarios. Los Representantes están legitimados por un Concurso, seleccionados por un Jurado que elige el mismo Consejo, más un Representante de Gestión Pública. El Director Ejecutivo está legitimado por el gobierno que lo designa y lo reconfirma. La Ley es clara; en este marco no existe la facultad política de pedir renuncias, ni de parte de los Representantes ni de parte del Director Ejecutivo.
Si el Poder Ejecutivo no incide en el juicio de los jurados, del mismo modo, en el mismo marco de respeto y convivencia democrática, los miembros del Consejo, no deberían incidir en lo que es potestad del Poder Ejecutivo, porque ese es el equilibrio que propone la Ley. Salvo, claro, que sucedan cosas muy graves. En todo caso, la Reglamentación establece que el Consejo de Dirección puede elevar al Secretario de Cultura sus reclamos hacia la figura del Director Ejecutivo, siempre y cuando estén encuadrados en lo reglamentario. Los Representantes solo pueden ser removidos por las causales previstas en el Reglamento.
Siempre es posible que pueda existir cierto grado de incompatibilidad o falta de empatía entre el Director Ejecutivo y algunos Representantes; así como es posible que pueda existir entre los mismos Representantes; pero son cargos públicos. Si todos se encuentran debidamente designados, deberán trabajar en conjunto y en equipo, porque eso es lo que usualmente se hace: compartir las decisiones entre doce personas que llegan al Consejo con distintas ideologías y diferentes proyectos en mente. Es nuestro deber trabajar juntos, no importa si queremos o no. Porque así se construye algo plural y dinámico.
Es probable que una gestión no sea impecablemente perfecta; lo importante es enmendar el error cuando se es consciente de él. No deslindo responsabilidades ni dejo de reconocer errores en lo que indebidamente podría llamarse mi gestión; digo esto, porque siempre remarqué que no hay una gestión personal en el INT, es un ente colegiado, cuya cabeza es el Consejo de Dirección, de modo que las falencias que ahora aparecen como causales para exigir renuncias, deberían con toda lógica recaer también sobre quienes tienen la misma responsabilidad de conducción. De otro modo, el Director Ejecutivo debería ser el único responsable de los logros. Esta responsabilidad compartida y solidaria fue perfectamente entendida y compartida con los anteriores Consejos con quienes trabajé armónica y respetuosamente. Siempre he sido muy crítico acerca de las cuestiones que no funcionan correctamente en la institución y nunca fue mi intención hacer señalamientos públicos a ningún Representante, ni empleado, que pudiera ser imputado por alguna falencia, sino trabajar para solucionarlas. Es verdad que para muchas cuestiones –incluso muy críticas- hemos logrado soluciones, siempre trabajando en conjunto y es verdad que hay que seguir trabajando para solucionar aquellas que aún adolecen de falencias. Pero siempre lo hemos hecho, insisto, conformando un equipo donde todos aportan las mejores posibilidades de solución. Una institución está siempre en evolución, no empieza ni termina con tal o cual funcionario; la institución permanece y los funcionarios pasamos; lo importante es saber que en ese paso uno ha aportado una pequeña parte de lo que siempre será dinámico y mejorable.
Este documento, suscripto por los señores Representantes Regionales y Nacionales, desacredita el trabajo realizado en estos ocho años, porque no me involucra sólo a mí, sino también a autoridades –Consejos y Representantes Provinciales- con quienes trabajamos en el pasado inmediato, a los Directores de Área, a los empleados y a todos aquellos que diariamente trabajan en la institución.
Las razones expuestas en el documento de los Regionales son generales, incompletas y tendenciosas.
Hace ocho años fui citado por la Secretaría de Cultura y me ofrecieron el cargo en el INT, advirtiéndome que el INT estaba en una situación administrativa y jurídica que suscitaba múltiples observaciones; algunos Representantes –que estuvieron antes de mi llegada y también están ahora- lo niegan o lo minimizan, pero esa era la realidad de la institución.
Hubo que tomar una serie de medidas legales y administrativas necesarias, que fueron concensuadas con los distintos Consejos, los cuales tuvieron una inclusión total en los temas.
Sin embargo, ninguna de esas medidas paralizaron la actividad del INT, sino que ordenaron y posibilitaron un marco administrativo y jurídico fundamental, que coadyuvaron al crecimiento y a la consecución de logros; por nombrar sólo algunos:
- Concursos abiertos de los titulares de las Direcciones
- Planificación estratégica
- Normalización de los circuitos administrativos y jurídicos.
- Convocatorias abiertas de subsidios
- Generación de nuevos subsidios
- Convenios con todas las provincias y municipios, universidades, ONG, etc.
- Generación de líneas de fomento hacia el público como el Programa INT Presenta, Circuito de Festivales, etc.
- Compra de la nueva sede y consecución de los fondos y licitaciones para el proyecto de refacción y puesta en marcha
- Sueldos del Consejo
- Sueldos de los Representantes Provinciales
- Programa Iberescena
Entre otros.
No fue la falta de gestión lo que provocó la participación y los reclamos de la comunidad teatral, sino el acta 357, la que suscribí en disconformidad por la aprobación del desarrollo del Área de Gestión.
En ningún momento negué haber compartido la idea de la formación de un Área de Gestión, pero debidamente encuadrada.
Los Representantes que objetaron mi permanencia, autorizaron una estructura que le permitiría a un Coordinador de Gestión asumir operativamente funciones que no condicen con el espíritu de la Ley e invade otras jurisdicciones de la estructura vigente del INT.
El principio que primó en la creación del área fue colaborar en las tareas ejecutivas. Nunca se mencionó la posibilidad de un área creada con empleados, contratos y encuadre administrativo. Lo que se acordó, en un Plenario, que fue reflejado en un acta de Consejo, es que el coordinador de ese área podrá asistir a las reuniones de Consejo, siempre y cuando haya consenso para ello. Y por consenso se entendió perfectamente que no habría votación ni mayoría, sino que debía establecerse el acuerdo de todos los miembros. En el acta 357 dice que el Coordinador asistirá y lo que es más, recibirá directivas en forma directa del Consejo. El Coordinador de Gestión realizaría, de esta forma, tareas ejecutivas con su propio equipo.
Solicité entonces que me permitieran poner una aclaración, la que me fue denegada y se procedió a firmar el acta sin agregar la misma.
A continuación transcribo el texto de la aclaración que solicité se incluyera en el acta 357:

Aclaración del Director Ejecutivo sobre Área de Planificación y Gestión
El Director Ejecutivo aclara que todo lo anteriormente desarrollado, respecto a Áreas de Planificación y de Gestión, fue expuesto como propuesta por el Sr. Miguel Palma, pero en su opinión el tema no quedó como aprobado; respeta la decisión del resto del Consejo respecto de reflejarlo en este acta, aunque no acuerda, pero al no considerarse la posibilidad de ser tratado el tema con mayor profundidad, se ve en la obligación de no acordar ni aprobar lo que se expone, tal como se encuentra redactado, porque, sin aclararlo, no está en consonancia con actas anteriores. El Director Ejecutivo considera que se incluyen tópicos de vital importancia para el futuro de la institución y no existe urgencia que pueda ameritar publicar el tema en este acta; aunque el actual Consejo considere que debería reflejarse durante su gestión, aún quedan dos reuniones. Si existe la voluntad de escuchar y profundizar, no existe inconveniente alguno para que el mismo tema, convenientemente redactado, quede sentado en actas de las próximas reuniones. Con todo el respeto que le merece la opinión del resto de los Consejeros, debe señalar, tal como dice el acta 342, que lo que se aprobó fue la creación del Área de Planificación y Gestión, “con el objetivo de fortalecer las tareas del organismo en cuanto a Planificación Estratégica y de coadyuvar en las tareas ejecutivas” y debe señalar que: respecto a la presencia del Coordinador de Gestión en los Consejos, el Director Ejecutivo señala que el tema ya fue tratado en actas anteriores y dicha presencia debe contar con el consenso de los Consejeros, algo que no se aclara en la presente acta (referencia: acta No 342, “Al respecto, el Consejo de Dirección dispone que quien tome a su cargo dicha área deberá necesariamente ser un Representante Provincial, el cual podrá acceder a las reuniones del Consejo, con voz y sin voto, siempre y cuando dicha presencia sea consensuada por los miembros del Consejo); ese consenso ya se resolvió en actas anteriores, porque el Consejo de Dirección es la máxima autoridad por Ley y está integrada por los Consejeros que marca la Ley. El Consejo puede invitar a quien quiera a asistir a una reunión, pero resulta a todas luces admisible que cualquier integrante del Consejo de Dirección tiene derecho a requerir, si no acuerda con sesionar en presencia de miembros que no pertenezcan al Consejo, que el Coordinador de Gestión o cualquier otra persona no asista a dicha reunión y se le debe respetar ese derecho como miembro de la máxima autoridad del INT. Por ello se acordó que no fuera por mayoría ni por votación, sino por simple consenso. El Director Ejecutivo desconoce por qué ese ítem no queda aclarado en este acta, pues dice, “El Coordinador asistirá a las reuniones del Consejo de Dirección de tal manera que reciba directivas en forma directa del Consejo de Dirección” dándolo como un hecho y no como una posibilidad. Por otra parte, en el acta 345 dice que el Consejo de Dirección aprueba dicha Coordinación y la propuesta de funcionamiento de dicha área, citando al Anexo No 10, pero dicho Anexo no se encuentra adjuntado al acta. También dice que hay una Coordinación Ejecutiva ya creada y eso no consta en ningún acta; hay una persona como Coordinadora Ejecutiva que trabaja en el ámbito de la Dirección Ejecutiva.
El Director Ejecutivo considera de suma importancia aclarar que está de acuerdo con que existan áreas de apoyo y que el Consejo puede disponer o proponer la creación de departamentos, pero para ser incluidas en la estructura administrativa deben contar con la aprobación de los estamentos y niveles superiores del gobierno; pero siempre es necesario un exhaustivo análisis antes de resolver en actas su funcionamiento. El Director Ejecutivo considera que dicha área puede constituir un instrumento de vital importancia para el futuro desarrollo institucional, y así como puede colaborar en su crecimiento también puede ocasionar problemas jurisdiccionales fundamentales para el funcionamiento que marca la Ley, por lo tanto debe ser tratada con mayor profundidad estableciendo los correspondientes límites, que influirán decididamente en la actividad cotidiana y política de la institución.
El Director Ejecutivo cree necesario también apuntar más elementos: el Representante Provincial que asumirá la función de Coordinador de Gestión aún no está designado. Existen notas de propuestas, pero la designación no fue resuelta aún, por lo tanto se considera que si aún no está decidido el Coordinador, sería recomendable esperar a que el próximo Consejo resuelva la disposición de las áreas que se describen, pues en este momento funcionarían sin Coordinador. Esto no acarearía problemas temporales, puesto que falta muy poco tiempo para que asuma dicho próximo Consejo. Del mismo modo, como se encuentran involucrados miembros del Consejo en todas las áreas que se crean, el Director Ejecutivo considera que esto contradice el Reglamento del Consejo de Dirección, donde se establece que: “Artículo 10: Los Representantes Regionales tendrán la responsabilidad de representar al Instituto Nacional del Teatro en su regían, como funcionarios de un organismo estatal y observar el cumplimiento de sus objetivos e intereses, al mismo tiempo que recepcionar las inquietudes del medio teatral de su región. Propondrán y promoverán en el Consejo el diseño y elaboración de las políticas regionales, así como la asignación y reasignación de los recursos correspondientes al presupuesto regional”. Nada dice el Reglamento acerca de otros cargos que puedan asumir los Representantes Regionales y establece en el Artículo 17: “El Director Ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro será, acorde a la Ley 24.800 el representante legal de la Institución. Tendrá la responsabilidad de proponer al Consejo de Dirección las políticas generales del Instituto Nacional del Teatro, deberá mantener una fluida y permanente relación con la Secretaría de Cultura de la Nación en tanto ente jurisdiccional del INT, trasladar las inquietudes del Gobierno Nacional al seno del Consejo, proponer la estructura de la institución, firmar las resoluciones que le dan carácter de acto administrativo a las decisiones que surjan de las actas del Consejo de Dirección y todo lo relativo a su responsabilidad ante la Ley de Administración Financiera”. Es decir, cada uno de los Consejeros ya tiene deberes que les proporciona la Ley. Si se resuelve que los Consejeros asuman también esas funciones, el Director Ejecutivo considera que debe modificarse el Reglamento del Consejo de Dirección.
Por último, el Director Ejecutivo considera de vital importancia esta aclaración a los fines de deslindar las responsabilidades que puedan devenir de la aplicación de lo aquí resuelto, respecto a las normativas vigentes.

Para finalizar:
Ocho años de intenso trabajo se sostuvieron en base a mucho esfuerzo y a una intensa gestión; ahora hay otras miradas políticas que pueden desconsiderar todo ese esfuerzo y ese enorme trabajo de construcción que hemos hecho. Hubiera preferido terminar mi ciclo como Director Ejecutivo del INT de otra manera, pero no será rubricando decisiones políticas que no comparto. El INT es una entidad estatal y los que vienen tienen el derecho de conducirlo y programarlo con sus propias ideas. Siempre existirá la posibilidad de proponer una nueva estructura, ampliándola, diversificándola, pero elevándola a los distintos niveles de gobierno que deben opinar y expedirse al respecto, porque una estructura necesita cargos, los cargos necesitan financiación y las misiones y funciones están regidas por las leyes administrativas y de ética pública. Todo ello debe ser analizado por los estamentos correspondientes, antes de ponerse en marcha.
A partir de la publicación del acta 357, insistí en ofrecerle la renuncia al Secretario de Cultura. Resulta indispensable para todo funcionario asumir sus responsabilidades en el marco del espacio de gestión que tiene acordado por Ley; si ese espacio se ve acotado de esta manera, no es posible seguir.
Un cordial saludo para todos.
Raúl Brambilla

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