Murió Juan Carlos Gené. Uno de esos tipos de los que no necesitamos decir la pavada de que "se fue de gira", porque hizo todo lo que debía en su vida.
Hoy sobrarán miles y miles de palabras referidas a sus trabajos como artista (la estética hoy cotiza bien). Yo quiero recordar que nos deja, además de su arte, una honorabilidad no exenta de contradicciones pero nunca ajena a una ética ejemplar, esa ética que, aun muerto el maestro, lo sobrevive como enseñanza. Esa ética de artista, de laburante, de tipo de convicciones, de valiente que vuelve a empezar tantas veces haga falta, de hombre que se expone en cada acto sin reclamar privilegios por todo lo antes hecho.
Chau, Gené. Chau y gracias.
martes, enero 31, 2012
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