
sábado, junio 25, 2011
la revista // Campaña solicitada (2)
Como la retiración de la contratapa (es decir, la penúltima página) nuevamente fue muy comentada y solicitada en versión digital, aquí va. Vamos, a hablar y discutir y pelear si es necesario, que restan apenas dos semanas para votar y sacarnos de encima a estos cretinos e ineptos que estan ocupando legal pero ilícitamente el gobierno porteño.


miércoles, junio 22, 2011
musical // La novicia rebelde
Aunque primero se montó el musical en Broadway (1959), fue la película de Robert Wise (1965) la que extendió por el mundo la historia de la familia Von Trapp y ha convertido a Julie Andrews cantando por los paisajes alpinos en parte de nuestro acerbo. De ahí el enorme desafío que implica llevar a escena La novicia rebelde sin seguir la película pero tampoco yendo en sentido contrario. Y en esa frontera se mueve con maestría esta puesta en la que la protagonista, Laura Conforte, es la estrella indiscutible: desde la primera estrofa nos cautiva con su voz, es una inagotable fuente de simpatía y de magnetismo, y no hay momento en que no esté perfectamente parada en tanto actriz. A la vez que guía y contiene a quienes interpretan a las hijas y los hijos de Von Trapp, que son la siguiente maravilla a citar, tan profesionales que se ve a los más grandes y tan felizmente entregadas al juego escénico las más chicas. Sumado a la deliciosa orquesta que dirige Gerardo Gardelín, y una escenografía sobria (para lo que es el género) pero funcional y suficiente. Y el resto del elenco que ocupa roles menos brillantes con igual entrega, entre quienes se destacan Mirta Wons y Diego Bros.
Todo se disfruta a un ritmo constante y armónico, que propone siempre sin apabullar, lo que nos recuerda que hubo un tiempo en el que se alcanzó cierto clasicismo en los musicales, y que a ese tiempo pertenece La novicia rebelde.
Este trabajo tiene una contra: lo horrible que está Diego Ramos. Sobre él recae la responsabilidad de haber aceptado un rol (el capitán Von Trapp) con el que no puede. Convierte a un padre que se defiende tras su obsesión por la disciplina en un muchachito caprichoso que pretende hacer alarde de sus movimientos rígidos que sólo sirven para exhibirlo torpe. Nos hace sufrir cuando comienza a cantar Edelweiss y se tarda unas notas en entrar, perdón, en estirar sus cuerdas vocales para que parezcan llegar a donde deben. Sin embargo, todo lo dicho anteriormente genera una emoción, un entusiasmo, una admiración tan grandes que hasta se nos pasa por alto ese enorme error de casting llamado Diego Ramos y nos vamos, como fascinados, tarareando o silbando alguna de las canciones. Si hasta la misma avenida Corrientes parece oler como el verdor de un valle suizo.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de La novicia rebelde en este link a Alternativa Teatral.
Todo se disfruta a un ritmo constante y armónico, que propone siempre sin apabullar, lo que nos recuerda que hubo un tiempo en el que se alcanzó cierto clasicismo en los musicales, y que a ese tiempo pertenece La novicia rebelde.
Este trabajo tiene una contra: lo horrible que está Diego Ramos. Sobre él recae la responsabilidad de haber aceptado un rol (el capitán Von Trapp) con el que no puede. Convierte a un padre que se defiende tras su obsesión por la disciplina en un muchachito caprichoso que pretende hacer alarde de sus movimientos rígidos que sólo sirven para exhibirlo torpe. Nos hace sufrir cuando comienza a cantar Edelweiss y se tarda unas notas en entrar, perdón, en estirar sus cuerdas vocales para que parezcan llegar a donde deben. Sin embargo, todo lo dicho anteriormente genera una emoción, un entusiasmo, una admiración tan grandes que hasta se nos pasa por alto ese enorme error de casting llamado Diego Ramos y nos vamos, como fascinados, tarareando o silbando alguna de las canciones. Si hasta la misma avenida Corrientes parece oler como el verdor de un valle suizo.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de La novicia rebelde en este link a Alternativa Teatral.
viernes, junio 17, 2011
reportaje // Marcelo Mininno
(Entrevista para la revista G7.)
Un actor que actúa, que escribe y que dirige. El cuerpo siempre puesto en juego, incluso desde las ideas. Y muchas preguntas, para sí mismo y para quien se les atreva. Este es Marcelo Mininno.
En el sitio Alternativa Teatral, su ficha está encabezada por una sola palabra, en mayúsculas: actor. Nadie lo discute. Lo que llama la atención es que este actor irrumpió como dramaturgo y director en mayo de 2008 con Lote 77 que, desde entonces, acredita más de ciento cincuenta funciones y ocho mil espectadores en cuatro temporadas, giras y festivales. Números enormes para los parámetros habituales del teatro alternativo porteño. Pero, pese al éxito de su obra, él insiste –al igual que en la charla que mantuvimos– en denominarse, en verse, en entenderse actor.
Marcelo Mininno nació en 1976 en Salto, provincia de Buenos Aires. A los catorce años comenzó a pisar los escenarios en un taller de teatro para adolescentes; a los dieciocho vino a la ciudad de Buenos Aires para estudiar en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático y a poco de egresar ya era auxiliar de la cátedra de actuación. Rápidamente logró trabajar en los teatros San Martín y Cervantes, en salas independientes, en cine y en televisión. Inevitable preguntarle qué es para él ser actor: “Es el vehículo que yo elijo para ser lo más sincero que puedo con la vida. Y una maravillosa oportunidad de encuentro con el público, con compañeros de trabajo, con los que te regalan opiniones”. Una vida bien disfrutada, parece. Pero tanta celebración del ser actor no explica de dónde surgió su mano precisa e incitadora para la dirección y la dramaturgia. Y al respecto, señala: “Dirigir nace desde mi tránsito como docente, de trabajar con futuros actores, intentar ayudarlos en la comprensión de algún material. En cuanto al texto, como actor había trabajado con la escritura que salía a partir de improvisaciones o ejercicios que planteados por el director. Eso me dio confianza para lanzarme con Lote 77: si yo tenía las imágenes del paralelismo entre la cría de un ternero y la construcción del varón, más las improvisaciones en las que tratamos de reproducir cosas que veíamos en los remates vacunos, y además probábamos cuán vulnerables podían ser los actores con este tema, sabía que a partir de eso se podría armar algo. Como resultado, terminé escribiendo este material, que me reencontró con el tiempo en que estudié Comunicación en la UBA y los tres años de talleres literarios que no tenía presentes. Soy actor, y tengo la necesidad de poner el cuerpo, pero no había descubierto que escribir es también poner el cuerpo”.
Ahora bien, ¿qué tiene Lote 77 para seguir generando tanto interés? Sin dudas, que pone en escena un tema algo visitado por las artes visuales pero casi nada por las escénicas: una mirada de género sobre el varón. Que, dada la situación dominante que casi en toda cultura y época tuvo el hombre, nunca necesitó hacerse muchas preguntas (y así estamos). Y en su obra, sin provocar, Mininno nos echa el guante con ese cóctel de lágrimas reprimidas, preguntas eludidas, gestos de pertenencia a vaya a saber qué cosa y todo el cotillón áspero y hormonal con el que se supone se nos identifica a los varones. Pero no erige respuestas, sino que desliza un desafío no dicho: si sos macho, llevate estas preguntas. Preguntas que primero lo atravesaron como autor: “Hay una mirada de donde vengo, y la lectura que pude empezar a hacer años después de la fricción que se da en un cuerpo que se construyó en una cultura y luego entra en otra. De ahí que Lote… sea una invitación a que podamos reconocer nuestra propia identidad, ser más sinceros con quienes somos. Y eso merece celebrarse, porque es celebrar la propia vida”.
De más está decir que el actor extraña cuatro años seguidos estando “del otro lado”, porque “como actor puedo trabajar descansando en la mirada del director”. Sin embargo, ya está en carrera de nuevo como dramaturgo y director, ensayando para estrenar a principios de noviembre en el Teatro Sarmiento.
Marcelo Mininno mira el grabador, como si observara lo dicho, y agrega: “No soy muy interesante”. Suficiente pie para apurarlo y pedirle que amplíe la idea: “Me escucho hablar y siento que, en realidad, lo que tengo para decir de esta profesión todavía me lo estoy diciendo, y tiene que ver con elegir crecer en esto, ser sincero con el trabajo que hago, ser leal conmigo y con el resto. Entonces, no es un trabajo muy distinto a otro si se lo hace desde ese lugar”.
martes, junio 14, 2011
la revista // Salió la cuarta edición
A esta hora estamos distribuyendo la cuarta edición de Montaje Decadente.
En la sección Seis puertas nos dedicamos a Pieza para pequeño efecto, de Fabián Gandini.
En escena se dedica a El alimento del futuro, Girondo, He nacido para verte sonreír y Lisboa, el viaje etílico.
En Mensaje de texto, Ronan Núñez comparte sus confusiones, si es que son de él.
Continuamos en Cómo se hace el proceso del ciclo Manipulaciones, por Diego Starosta. Y Juan Coulasso propone sus Automandamientos.
En Escenarios políticos, Martín Seijo comienza una serie de notas sobre legislación relacionada con las artes escénicas. Seguimos sin aclaración ni oficial ni oficiosa de los Premios Trinidad Guevara 2010, y echamos una mirada a los Premios Konex. Algo raro está pasando. Y habría que empezar a pensarlo.
Las noticias de El almacén, la historia del Teatro del Abasto, y el recuerdo de Leopoldo Fregoli en la Colección Kartun.
Ah, claro: cerramos con un aporte contra Macri y sus esbirros, sea que llegaron de su mano o que ya estaban y les encantó el amarillo.

En la sección Seis puertas nos dedicamos a Pieza para pequeño efecto, de Fabián Gandini.
En escena se dedica a El alimento del futuro, Girondo, He nacido para verte sonreír y Lisboa, el viaje etílico.
En Mensaje de texto, Ronan Núñez comparte sus confusiones, si es que son de él.
Continuamos en Cómo se hace el proceso del ciclo Manipulaciones, por Diego Starosta. Y Juan Coulasso propone sus Automandamientos.
En Escenarios políticos, Martín Seijo comienza una serie de notas sobre legislación relacionada con las artes escénicas. Seguimos sin aclaración ni oficial ni oficiosa de los Premios Trinidad Guevara 2010, y echamos una mirada a los Premios Konex. Algo raro está pasando. Y habría que empezar a pensarlo.
Las noticias de El almacén, la historia del Teatro del Abasto, y el recuerdo de Leopoldo Fregoli en la Colección Kartun.
Ah, claro: cerramos con un aporte contra Macri y sus esbirros, sea que llegaron de su mano o que ya estaban y les encantó el amarillo.

lunes, junio 13, 2011
carta abierta // Carta abierta a Matías Umpierrez
Matías, te escribo acá porque este es mi espacio. Espacio que me inventé yo y que sostengo con mi palabra.
Matías, te escribo acá para hablar de tu espacio, el que estás ocupando desde hace cuatro años en el Centro Cultural Rojas. Sabés que desde el primer día me pareció indebido que vos ocuparas la coordinación del Área Teatro del Rojas por tu poca experiencia. De todos modos, bien sabemos que hay cargos que vienen así, de regalo, y a vos te tocó este. A mi entender te quedaba y te sigue quedando grande (a lo sumo achicaste el puesto para que te quede mejor), pero no podría objetar más que eso.
Matías, a principios de este año me enteré de que serías jurado del Premio Germán Rozenmacher junto a Mauricio Kartun y Luis Cano. Y publiqué en este blog que me parecía una barbaridad que te pusieras en ese lugar, tanto por tu inexperiencia como por ser el Rojas uno de los organizadores del concurso, pudiendo convocar a tantas personas mucho más capacitadas que vos para juzgar un texto dramático en un concurso de tanta importancia.
Pero ahora, Matías, me parece que te zarpaste mal. Entré a Alternativa Teatral a buscar la ficha de una obra y me encontré con tu nombre junto al rótulo de curador. ¿Curador? ¿Qué es ser curador de una obra de teatro? Porque curador refiere a un conjunto de piezas artísticas, no a una sola. Vos quizás hayas querido ser curador de los ciclos teatrales del Rojas como Work in progress, Óperas primas, Decálogo, Laboratorio, etc., pero eso no te hace curador de cada una de las obras. (Después podemos discutir si realmente fuiste curador de esos ciclos, cuánto criterio pusiste en juego en cada uno de ellos y que cohesión o diálogo o recorrido lograste entre las obras participantes, o si bien tu acción se agotó en la convocatoria. Pero ese no es el tema que hoy quiero tratar acá.) Y no está bien que aparezcas involucrado en obras por las que lo único que hiciste fue darles un espacio de exhibición o hasta apoyarlas en la producción, pero nunca curarlas. A no ser que hayas encontrado una nueva definición de la curaduría.
Todo esto te lo digo a vos porque nadie sino vos puede haber enviado esa información para ser subida a Alternativa Teatral. Y está claro que un sitio de las dimensiones de Alternativa Teatral no puede estar verificando los datos que recibe, pues le exigiría contar con un equipo controlando desde que las obras de teatro que se suben estén realmente haciendo funciones hasta que cada persona nombrada en la ficha de una obra esté realmente involucrada en ella. Y, por eso mismo, la construcción de semejante cúmulo de información se basa en la confianza en los datos recibidos. Y vos aprovechaste eso para engrosar exponencialmente tu currículum teatral mandándote como curador en cuanta obra se estrenó en el Rojas desde que asumiste el Área Teatro. No, Matías, no es así.
No te voy a negar que lo primero que me surge pedirte es que renuncies al Rojas. Me parece que usar así el laburo ajeno para tu propio beneficio es suficiente como para dejes el cargo. Pero también sé que en estos tiempos en que hay tanta gente que piensa en progre y actúa como neoconservador, lo que te sugiero es casi heroico para vos, y no se le puede pedir tanto a nadie. Entonces te pido algo a tu medida: mandá un mail a Alternativa Teatral y solicitá que te bajen como curador de todas esas obras.
Por último, pensando en que posiblemente en algún momento desaparezcan de tu ficha de Alternativa Teatral todas tus participaciones como curador, y que al hacerlo esta nota quedaría sin sustento testimonial, pego aquí abajo la copia de la larga chorrera de obras que, al menos hasta hoy, ostenta tu ficha ahí registrada con el número 14320. (La casualidad quiso que lo aleatorio de los banners en ese sitio ubicara el de mi revista justo en tu ficha cuando tomé la imagen; te aseguro que no he pedido esponsorear tu currículum.)
Mi pedido, no lo dudes, lo hago en miras al bien del registro histórico, de la comunidad teatral e incluso al tuyo propio.

Nota: la ficha está reproducida a dos columnas porque en una sola aparecía muy pequeña debido al largo de la imagen. Haciendo clic sobre ella se aprecia mejor.
Matías, te escribo acá para hablar de tu espacio, el que estás ocupando desde hace cuatro años en el Centro Cultural Rojas. Sabés que desde el primer día me pareció indebido que vos ocuparas la coordinación del Área Teatro del Rojas por tu poca experiencia. De todos modos, bien sabemos que hay cargos que vienen así, de regalo, y a vos te tocó este. A mi entender te quedaba y te sigue quedando grande (a lo sumo achicaste el puesto para que te quede mejor), pero no podría objetar más que eso.
Matías, a principios de este año me enteré de que serías jurado del Premio Germán Rozenmacher junto a Mauricio Kartun y Luis Cano. Y publiqué en este blog que me parecía una barbaridad que te pusieras en ese lugar, tanto por tu inexperiencia como por ser el Rojas uno de los organizadores del concurso, pudiendo convocar a tantas personas mucho más capacitadas que vos para juzgar un texto dramático en un concurso de tanta importancia.
Pero ahora, Matías, me parece que te zarpaste mal. Entré a Alternativa Teatral a buscar la ficha de una obra y me encontré con tu nombre junto al rótulo de curador. ¿Curador? ¿Qué es ser curador de una obra de teatro? Porque curador refiere a un conjunto de piezas artísticas, no a una sola. Vos quizás hayas querido ser curador de los ciclos teatrales del Rojas como Work in progress, Óperas primas, Decálogo, Laboratorio, etc., pero eso no te hace curador de cada una de las obras. (Después podemos discutir si realmente fuiste curador de esos ciclos, cuánto criterio pusiste en juego en cada uno de ellos y que cohesión o diálogo o recorrido lograste entre las obras participantes, o si bien tu acción se agotó en la convocatoria. Pero ese no es el tema que hoy quiero tratar acá.) Y no está bien que aparezcas involucrado en obras por las que lo único que hiciste fue darles un espacio de exhibición o hasta apoyarlas en la producción, pero nunca curarlas. A no ser que hayas encontrado una nueva definición de la curaduría.
Todo esto te lo digo a vos porque nadie sino vos puede haber enviado esa información para ser subida a Alternativa Teatral. Y está claro que un sitio de las dimensiones de Alternativa Teatral no puede estar verificando los datos que recibe, pues le exigiría contar con un equipo controlando desde que las obras de teatro que se suben estén realmente haciendo funciones hasta que cada persona nombrada en la ficha de una obra esté realmente involucrada en ella. Y, por eso mismo, la construcción de semejante cúmulo de información se basa en la confianza en los datos recibidos. Y vos aprovechaste eso para engrosar exponencialmente tu currículum teatral mandándote como curador en cuanta obra se estrenó en el Rojas desde que asumiste el Área Teatro. No, Matías, no es así.
No te voy a negar que lo primero que me surge pedirte es que renuncies al Rojas. Me parece que usar así el laburo ajeno para tu propio beneficio es suficiente como para dejes el cargo. Pero también sé que en estos tiempos en que hay tanta gente que piensa en progre y actúa como neoconservador, lo que te sugiero es casi heroico para vos, y no se le puede pedir tanto a nadie. Entonces te pido algo a tu medida: mandá un mail a Alternativa Teatral y solicitá que te bajen como curador de todas esas obras.
Por último, pensando en que posiblemente en algún momento desaparezcan de tu ficha de Alternativa Teatral todas tus participaciones como curador, y que al hacerlo esta nota quedaría sin sustento testimonial, pego aquí abajo la copia de la larga chorrera de obras que, al menos hasta hoy, ostenta tu ficha ahí registrada con el número 14320. (La casualidad quiso que lo aleatorio de los banners en ese sitio ubicara el de mi revista justo en tu ficha cuando tomé la imagen; te aseguro que no he pedido esponsorear tu currículum.)
Mi pedido, no lo dudes, lo hago en miras al bien del registro histórico, de la comunidad teatral e incluso al tuyo propio.

Nota: la ficha está reproducida a dos columnas porque en una sola aparecía muy pequeña debido al largo de la imagen. Haciendo clic sobre ella se aprecia mejor.
jueves, junio 09, 2011
debates // Para pensar el regreso de Lopérfido
Este año se hace el VIII Festival Internacional. ¡Qué suerte! ¿Volverán los carísimos mamuts europeos? ¿Volverán a estar cerca del festival las empresas exportadoras de espectáculos, así los curadores internacionales aprovechan el combo “festival público + negocios privados”? ¿Volverán las grandes salas comerciales a ser amigables sedes del FIBA? ¿Volverá el método “salvavidas para pocos en el Titanic a todo lujo”? ¿Volverán los conquistadores a repartir espejitos de colores? No sabemos, pero lo que sí se sabe es que volvió Darío Lopérfido. Que no es poco. Aunque sí pocos fueron los espacios para que la gente de teatro pudiera encontrarse y hablar de esto. Entonces nos juntamos, escuchamos, preguntamos y reflexionamos sobre el significado de la resurrección del sushi. Que nunca estuvo del todo muerto (el mismo ministro Lombardi es prueba de ello), pero dado que no abrimos la boca antes, ahora reaparece en todo su esplendor noventista (aunque es un decir eso de esplendor). Y por todo esto nos preguntamos:
Y como queremos que de las artes escénicas y de sus políticas hablen quienes las crean, viven y promueven, exponen: Norma Montenegro (Teatro del Abasto), Rubén Szuchmacher (Elkafka Espacio Teatral, director del VII FIBA), Diego Kogan (Teatro Payró) y Juan Pablo Gómez (Colectivo Escena). Moderadora: Ana Seone (periodista).
El sábado 25 de junio, a las 15:30, en Teatro Payró, San Martín 766.La entrada es libre y gratuita, por supuesto.
Convoca: Montaje Decadente. Adhieren: Artei (Asociación Argentina del Teatro Independiente) y Colectivo Escena.
Esperamos puedas participar de este debate. A la vez, te pedimos que hagas circular esta información bajando el flyer que aparece abajo. Y si querés una versión en tamaño A4 para imprimir, pedila escribiendo a montajedecadente@gmail.com

¿Qué FIBA para qué Buenos Aires?
¿Qué noción de cultura evidencia Darío Lopérfido al frente del FIBA? ¿Qué identidad ciudadana se construye tolerando su nombramiento? ¿Hacia dónde va la ciudad al rehabilitar a un ex funcionario tan cuestionado? ¿Qué puede hacer la gente de teatro? ¿Cómo hacer partícipe al público de estos asuntos que también lo afectan?Y como queremos que de las artes escénicas y de sus políticas hablen quienes las crean, viven y promueven, exponen: Norma Montenegro (Teatro del Abasto), Rubén Szuchmacher (Elkafka Espacio Teatral, director del VII FIBA), Diego Kogan (Teatro Payró) y Juan Pablo Gómez (Colectivo Escena). Moderadora: Ana Seone (periodista).
El sábado 25 de junio, a las 15:30, en Teatro Payró, San Martín 766.La entrada es libre y gratuita, por supuesto.
Convoca: Montaje Decadente. Adhieren: Artei (Asociación Argentina del Teatro Independiente) y Colectivo Escena.
Esperamos puedas participar de este debate. A la vez, te pedimos que hagas circular esta información bajando el flyer que aparece abajo. Y si querés una versión en tamaño A4 para imprimir, pedila escribiendo a montajedecadente@gmail.com

martes, junio 07, 2011
propuestas // Que las carpetas impresas sean optativas
“¿Cuándo entenderán las instituciones que realizan convocatorias, concursos, becas, subsidios y demás que es hora de dejarse de joder con fomentar el gasto de tanto papel al cuete y hacer las cosas más simples, rápidas y sanas para el planeta? Por ejemplo, no tiene gollete que el Instituto Nacional del Teatro pida cuatro copias de un montón de papeles. Cada cien carpetas, un árbol menos”, decía hace un rato el director Juan Parodi en su muro de Facebook. Y tiene razón.
Esto me hace recordar que una persona que se desempeñaba como jurado de proyectos teatrales para una convocatoria de un organismo oficial me contó el año pasado que cuando le entregaban el material a evaluar tenía que irse a su casa en taxi porque era imposible llevar tantos kilos de papel en colectivo. Entonces ya tenemos dos sectores a los que las carpetas en papel les joden la vida, el de quienes se postulan en las convocatorias y el de jurados. La solución: el soporte digital. Presentás el dvd o el cd con todo, y chau.
Ahora bien, ni hace falta ir a leer la ley 24 800 de la Nación ni la 156 de la Ciudad de Buenos Aires (yo no lo estoy haciendo en este momento) para darse cuenta de que las leyes no rigen ese chiquitaje burocrático, y que así como las leyes se pueden cambiar porque no son dogmas, las carpetas mucho menos son sacramentos, de manera que su presentación en papel como requisito podría desaparecer mañana mismo si los respectivos directorios del Instituto Nacional del Teatro y de Proteatro ponen la mínima voluntad para hacerlo. Y por las dudas aparezca una voz reaccionaria corriéndonos por izquierda con el argumento de que “no toda la gente que hace teatro tiene la posibilidad de presentar el material en soporte digital”, nadie propone que se prohíba presentar en papel, sino dar la opción.
Sé bien que pasan por este blog varias personas que forman ambos directorios. Bueno, sí, ahora te lo digo a vos: proponelo en la próxima sesión. ¿O acaso vas a esperar que se presente una carpeta pidiendo el fin de las carpetas en papel? Dale, proponelo. No tengo dudas de que Raúl Brambilla y Onofre Lovero van a ver claramente que esto es algo que pueden decidir en cinco minutos y así facilitar y abaratar esos trámites.
Esto me hace recordar que una persona que se desempeñaba como jurado de proyectos teatrales para una convocatoria de un organismo oficial me contó el año pasado que cuando le entregaban el material a evaluar tenía que irse a su casa en taxi porque era imposible llevar tantos kilos de papel en colectivo. Entonces ya tenemos dos sectores a los que las carpetas en papel les joden la vida, el de quienes se postulan en las convocatorias y el de jurados. La solución: el soporte digital. Presentás el dvd o el cd con todo, y chau.
Ahora bien, ni hace falta ir a leer la ley 24 800 de la Nación ni la 156 de la Ciudad de Buenos Aires (yo no lo estoy haciendo en este momento) para darse cuenta de que las leyes no rigen ese chiquitaje burocrático, y que así como las leyes se pueden cambiar porque no son dogmas, las carpetas mucho menos son sacramentos, de manera que su presentación en papel como requisito podría desaparecer mañana mismo si los respectivos directorios del Instituto Nacional del Teatro y de Proteatro ponen la mínima voluntad para hacerlo. Y por las dudas aparezca una voz reaccionaria corriéndonos por izquierda con el argumento de que “no toda la gente que hace teatro tiene la posibilidad de presentar el material en soporte digital”, nadie propone que se prohíba presentar en papel, sino dar la opción.
Sé bien que pasan por este blog varias personas que forman ambos directorios. Bueno, sí, ahora te lo digo a vos: proponelo en la próxima sesión. ¿O acaso vas a esperar que se presente una carpeta pidiendo el fin de las carpetas en papel? Dale, proponelo. No tengo dudas de que Raúl Brambilla y Onofre Lovero van a ver claramente que esto es algo que pueden decidir en cinco minutos y así facilitar y abaratar esos trámites.
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