A partir del ofrecimiento que hicimos en una nota publicada aquí días atrás, Ignacio Apolo nos envió los textos con los que respondió la consulta que hizo la revista Ñ con ocasión del actual Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). Aquí publicamos ese texto completo, seguido por la imagen de lo que fue publicado en la edición 417 de esa revista (sábado 24 de septiembre de 2011).
1) ¿Ha observado en la útlima década alguna tendencia teatral emergente?Sí; la última década ha consolidado modelos precarios de producción de mínimo formato en Buenos Aires que producen un cierto tipo de espectáculo y sobresaturan con diversa calidad la cartelera. Cuando digo "mínimo formato" estoy hablando de un mix de: a) salas muy pequeñas (de 20 a 50 localidades); b) corta duración; espectáculos que parten de los 40 minutos y no superan por lo general los 75; c) elencos numerosos en relación con las condiciones de producción, porque se trata por lo general de estudiantes de actuación que forman elencos con dramaturgia de director (en muchos casos, un profesor) o dramaturgias de grupo finalmente coordinados por un director; d) a una función semanal o máximo dos, en horarios muchas veces "alternativos" a los de la cartelera oficial o a los trabajos rentados y horarios de clase (los elencos no llegan por lo general a cobrar por el trabajo teatral). En términos muy generales, estos modelos se sostienen por la enorme cantidad de estudiantes de actuación en escuelas y talleres cuya premisa de autogestión de espectáculos y dramaturgia de director está muy fuertemente instalado: todo curso de actuación parte de la obligación de devenir espectáculo; todo el sistema de subsidios se sostiene dando un poco a todos. Esta sobre-producción constituye la base de ese famoso número que la política oficial sostiene en su propaganda: la ciudad que más espectáculos tiene… No los mira, por supuesto. Nadie puede verlos. Lo importante, en esta década, fue cuántos. Y los sigue siendo.
2) ¿Cómo ve este Festival? ¿Piensa que pone blanco sobre negro algunas cuestiones de nuestra comunidad teatral?
Sí, claro. Este festival es clarísimo respecto de la cuestión estructural del espectáculo autogestionado e invisible en términos que reafirman su invisibilidad. Quiero decir: así como desde la voz oficial se insiste con esa cantinela de Buenos Aires, capital del teatro en lengua española, lo cierto es que la inmensa mayoría de esos espectáculos es puro "bulto" para la mirada oficial: una mera política heredada de subsidios bajo la premisa de un poquito para todos, alimentando una enorme cantidad de pequeños espectáculos cuyos espectadores se reciclan internamente (es decir: los participantes de unos son público de los otros), que solo sirven para hablar de cantidad: tantos espectáculos por semana, o por fin de semana, X cantidad. Ni la calidad, ni el interés ni la estética son ni siquiera mirados. El FIBA elige quince espectáculos de entre esos cientos y cientos, y los menciona así, "y quince espectáculos nacionales". En sus gacetillas, se refiere a tal y cual obra internacional, a tal o cual producida por el propio FIBA y a "las quince". Nosotros. El teatro de Buenos Aires es eso: ciento cincuenta, doscientas obras por semana. No importa si el cincuenta por ciento son lo que antes eran las muestras de fin de curso, si el setenta por ciento carece de público, si los criterios de financiación son incapaces de generar un público, y si con eso basta para desactivar la producción del circuito oficial –producciones propias de los teatros oficiales y políticas de coproducción, que cada vez son menos.
Nota: en la edición impresa, la segunda pregunta fue reformulada así: "¿Cuál es su reflexión sobre este festival?".

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