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miércoles, junio 22, 2011

musical // La novicia rebelde

Aunque primero se montó el musical en Broadway (1959), fue la película de Robert Wise (1965) la que extendió por el mundo la historia de la familia Von Trapp y ha convertido a Julie Andrews cantando por los paisajes alpinos en parte de nuestro acerbo. De ahí el enorme desafío que implica llevar a escena La novicia rebelde sin seguir la película pero tampoco yendo en sentido contrario. Y en esa frontera se mueve con maestría esta puesta en la que la protagonista, Laura Conforte, es la estrella indiscutible: desde la primera estrofa nos cautiva con su voz, es una inagotable fuente de simpatía y de magnetismo, y no hay momento en que no esté perfectamente parada en tanto actriz. A la vez que guía y contiene a quienes interpretan a las hijas y los hijos de Von Trapp, que son la siguiente maravilla a citar, tan profesionales que se ve a los más grandes y tan felizmente entregadas al juego escénico las más chicas. Sumado a la deliciosa orquesta que dirige Gerardo Gardelín, y una escenografía sobria (para lo que es el género) pero funcional y suficiente. Y el resto del elenco que ocupa roles menos brillantes con igual entrega, entre quienes se destacan Mirta Wons y Diego Bros.
Todo se disfruta a un ritmo constante y armónico, que propone siempre sin apabullar, lo que nos recuerda que hubo un tiempo en el que se alcanzó cierto clasicismo en los musicales, y que a ese tiempo pertenece La novicia rebelde.
Este trabajo tiene una contra: lo horrible que está Diego Ramos. Sobre él recae la responsabilidad de haber aceptado un rol (el capitán Von Trapp) con el que no puede. Convierte a un padre que se defiende tras su obsesión por la disciplina en un muchachito caprichoso que pretende hacer alarde de sus movimientos rígidos que sólo sirven para exhibirlo torpe. Nos hace sufrir cuando comienza a cantar Edelweiss y se tarda unas notas en entrar, perdón, en estirar sus cuerdas vocales para que parezcan llegar a donde deben. Sin embargo, todo lo dicho anteriormente genera una emoción, un entusiasmo, una admiración tan grandes que hasta se nos pasa por alto ese enorme error de casting llamado Diego Ramos y nos vamos, como fascinados, tarareando o silbando alguna de las canciones. Si hasta la misma avenida Corrientes parece oler como el verdor de un valle suizo.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de La novicia rebelde en este link a Alternativa Teatral.

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