Uy, qué parecido al copete de la nota Las aguas bajan turbias…, publicado en la edición 284, del sábado 7 de marzo de 2009, de la misma revista, que decía: “’La pesca’, celebrada obra de Ricardo Bartís, vuelve a la cartelera porteña luego de triunfar en el exterior. Una metáfora del país tras la dictadura”. ¿Será que el autor de ambas notas cree que Bartís es destacable porque su particularidad es hacer metáforas? ¿Es una extrañeza hacer metáforas en el teatro?
Ah, claro, faltaba el dato: el autor de ambas notas es el prologuista y neologista Jorge Dubatti.
No vamos a adentrarnos en la nota sobre El box, sino apenas señalar una omisión del primer párrafo, que termina con la siguiente oración:
Originalmente, El box se iba a estrenar en mayo de 2010, en el espacio subterráneo del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), en ocasión de las fiestas del Bicentenario, pero Bartís decidió retirar el proyecto del dominio de la producción oficial y montó la obra en su propio teatro independiente.Al decir “en ocasión de las fiestas del Bicentenario”, Dubatti asocia este estreno con las celebraciones del pasado mayo, organizadas por el Estado nacional, dejando caer así el problema de la partida de Bartís por las cercanías de la Casa Rosada cuando, en realidad, se trataba de una coincidencia con la reapertura (en su centésimo segundo aniversario) del Teatro Colón a cargo del Gobierno de la Ciudad, reapertura que terminó limitada a una grotesca gala para ricos y famosos, sumada a un lamentable no-almuerzo de Mirtha Legrand. Nótese que el escribidor se refiere luego a la “producción oficial” sin aclarar a qué orbita oficial pertenecía ese inacabado plan.
¿Imperio de la casualidad? ¿Exigencias de la brevedad? Quizás. Pero conociendo el paño, no resulta aventurado pensar que Dubatti haya pretendido quedar bien parado ante el medio en el que escribe y su alineamiento con el ejecutivo de la Ciudad, a la vez que cuidarle las espaldas a ese mismo Gobierno en el que seguramente morderá algo con el retorno de Darío Lopérfido al FIBA. Bueno, no hay que encasillarlo políticamente por esto y concluir que Dubatti es macrista: recordemos que es el primer comunista en el Centro Cultural de la Cooperación, es kirchnerista en Radio Nacional, y es muy pero muy apolítico con las señoras que pagan por ir a su Escuela de Espectadores.
En fin. Hay gente que sabe caer parada en todo tipo de terreno. O que se disfraza distinto según dónde se arme el baile.
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