Edición undécima de Montaje Decadente. Encontrala
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Anfitrión, Belisario, Del Abasto, El Camarín de las Musas, El Fino, El Laberinto del Cíclope, Timbre 4.
Pronto, en otras salas (a medida que retomen su actividad),

sábado, octubre 30, 2010

teatro // Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna, de Jean Luc Lagarce, según Rubén Szuchmacher

Todo mundo tiene su orden propio que lo hace único. Desde el cosmos hasta el cajón de las medias, sea un orden bello o incomprensible. Si el orden se modifica, el mundo se transforma. Pero hay mundos, como los sectores aristocráticos de la sociedad, que ni siquiera quieren oír hablar de transformaciones porque la invariabilidad es lo único que les garantiza mantenerse en pie. Eso explica por qué quienes habitan estos mundos son conservadores del status quo, reaccionarios ante los cambios a los que consideran siempre una amenaza. E incluso cultores obsesivos de rituales huecos que no brindan nada, pero hacen a la diferencia.
Una dama nos lleva de paseo por esos rituales. En orden, como debe ser, comenzando por lo que debe hacerse incluso desde antes del nacimiento y para el bautismo. Por los padres y padrinos, claro está, que las severas reglas de la urbanidad no le incumben al que no ha nacido ni al neonato. Siguiendo luego por los acontecimientos en los que ya sí es responsable el sujeto de sus actos, como el compromiso, el casamiento, los aniversarios, los funerales, el luto. Cada momento tiene sus formas y deben ser respetadas.
Las preguntas acerca del sentido, de la utilidad, del significado, todas están de más. Ella bien lo sabe, y por eso nos habla de ese orden, no lo cuestiona, cumple con lo aprendido y continúa en él. Como ella misma dice, todo es una cuestión de voluntad. Eso es lo que se debe hacer. Y punto.
Es la segunda vez que nos encontramos en Buenos Aires con este delicioso texto de Lagarce. En ambas, es Ingrid Pellicori quien ha encontrado las palabras justas para que en español se despliegue esa cadencia distinguida que hace brillar hasta a los vocablos más cotidianos. Es por eso que su versión pide ser dicha: es imposible leer mentalmente esta pieza sin que se imponga la necesidad de escucharla.
En ambas, la dirección estuvo a cargo de Rubén Szuchmacher, quien concretó su tarea en dos puestas muy diversas. Es que así como se debe escuchar a lo que los textos piden para ser llevados a escena, también el o la intérprete es, en manos del director, un material al que hay que atender para encontrarle la máxima riqueza. Y así como en la puesta de 2007 era la genial Graciela Araujo quien daba vida a esa dama rigurosa y austera en las formas, ahora tenemos a la gran actriz uruguaya Estela Medina que construye a esa misma dama con algo de despreocupación y complicidad, como evidenciando ser consciente de que nada de esto le interesa, pero que lo hace porque la hace. ¡Es que todos defenderíamos hasta lo indefendible si en eso estuviéramos defendiéndonos a nosotros mismos! Eso le permite cargar de picardía a su personaje, que no se preocupa por disimular las fisuras y hasta se ríe de ellas para inmediatamente cubrirlas, sabiendo que podría ser ella misma la primera en tropezarse si las dejase descubiertas. Y nadie quiere caer, mucho menos desde tanta altura.
La escenografía de Jorge Ferrari es elocuente y generosa en significados, de manera que ya antes de iniciar la función invita a ser tenida en cuenta. Varios grupos de impecables muebles de estilo y algunos accesorios (sillas, sillones, mesitas, un secreter, copas, adornos), todos posando sobre una amplia alfombra sintética, todo rodeado por una sucesión de columnas de ordenadores de fila cuyas cintas retráctiles extendidas cierran el espacio. No parece aventurado interpretar que se habla de un origen noble presente en el mobiliario; nobleza que así puede y pudo ser trasladada y hasta adaptarse a otros espacios más adecuados a los tiempos que corren. Y en estos tiempos, el mundo de esta dama se asienta en un suelo discordante que evidencia falsedad y calidad inferior a lo que soporta, pero como nadie puede afirmarse en su pasado, ella camina sobre ese plástico indigno sin pasar por él ni un instante su mirada. De todos modos, ¿de qué habría de preocuparse, si está separada del resto? Esas cintas nos mantienen a distancia y, además, al verlas vulgares, recordamos que son para nosotros, para que entendamos el límite.
La dama se asemeja a una animadora de feria de espectáculos, pero esta nos dice: “Vean, pero no pasen”. Para eso se ha tomado el trabajo de indicarnos una a una estas reglas: para mantenernos a distancia de manera que su mundo siga vivo, para poder ella misma seguir viva.
Y, milagro del arte, cuánta belleza puede descubrirse incluso en lo que desde la ética o desde las costumbres nos resulta ajeno o hasta reprochable.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna en este link a Alternativa Teatral.

martes, octubre 26, 2010

teatro // Vestuario de hombres, de Javier Daulte

Al vestuario de hombres de un estadio deportivo de Hungría van llegando los jugadores de lacrosse de un club del porteño barrio de Almagro. Ellos competirán en el campo de ese estadio para alcanzar la máxima gloria: ganar la final del mundial.
El clima imperante los muestra más desafiantes que responsables, como confiados por reflejo canchero y no por conciencia de estar bien preparados. Estos argentinos (el entrenador y nueve jugadores, uno más que en el equipo femenino) son estereotipos del macho de estas pampas, por lo que lucirán relativas virtudes lejanas a la sensatez pero muy próximas a la testosterona. Y aquí, por confrontación, nos damos cuenta de que las jugadoras y la entrenadora de Vestuario de mujeres también eran producto de estereotipos, de imágenes socialmente aceptadas pero construidas con total ausencia de la menor reflexión, y es entonces que la más notable diferencia entre una y otra obra resulta de que los prejuicios de género que se transmiten sobre las mujeres siempre son negativos, en tanto que los referidos a los hombres son positivos (nunca olvidemos el más básico ejemplo: un varón de frondosa vida sexual es poco menos que un prócer, pero una mujer con similar actividad será considerada una puta atorranta e insatisfecha). Y, prejuicio por prejuicio, los machitos de esta versión salen ganando, porque caen bien, porque son vivos, sobradores, suficientes, ambiciosos, en tanto que las chicas –ya las vimos– son tontas y malas. No se trata de una pieza mejor concebida que la anterior ni de personajes más sólidos, sino de un mero efecto positivo que se despierta en la platea porque somos todos hijos e hijas de una cultura falocéntrica que, a iguales condiciones o condicionamientos, nos lleva a valorar más al que tiene pito. Así de fácil.
Sería injusto decir que todo se sostiene en esas ventajas, pues Vestuario de hombres cuenta, además, con buenos intérpretes, lo que permite que los personajes ganen gracias a las actuaciones.
El desarrollo del relato nos propone un salpicón permanente de situaciones sin que alguna de ellas llegue a ser medular: los rosqueros de la comisión directiva que se metieron en el equipo aunque están grandes para tal exigencia física (todo sea por el viajecito, ya se sabe), el conflicto entre los dos que mantienen un rollo sexual porque uno está enamorado y al otro le alcanza con coger (vínculo que por un instante ofrece el único atisbo de humanidad, pero de inmediato se banaliza para que nos riamos), el reportaje vía web que les hacen, la droga que provee el entrenador y todo lo que de ella se desencadena. Todo aparece y desaparece en inconstantes oleadas, con mucho pogo intercalado, mientras esperamos nuevamente que se nos despierte el interés con lo que pasará luego del partido que no vemos. Y una vez que terminó, van regresando todos al vestuario, pero uno de los jugadores recibió un mal golpe y tiene un grave remolino neurológico. ¡Ey, está por morir uno del equipo! Lo que nos anima a alentar ese final, porque para esta dramaturgia poco interesante resultaría un empuje muy potente que la práctica deportiva llevase a la muerte a uno de los miembros del equipo. Pero no, no hay muerte, y el lesionado apenas sirve para divertirnos no entendiendo o confundiendo lo que se le dice. Los pequeños conflictos se amontonan sin llevarnos a ningún lugar hasta que aparece Sándor, el coordinador húngaro, y viene el patrioterismo y la venganza y… ¡ah, no! ¿Otra vez un ajusticiamiento de ejecución anal? Sí, aunque usted no lo crea, Sándor es violado, pero debe estar acostumbrado a padecer penetraciones violentas pues de inmediato empieza a dar un discurso en el que alaba su patria y expresa su desprecio por nuestras incivilizadas tierras. Es inverosímil que ese tipo asimile lo que acaba de pasarle con esa venganza retórica que, además, desata la ira del entrenador argentino que da la orden de saquear el vestuario.
Eh…
Es entonces cuando pienso si estaré desmedidamente chauvinista o si, por el contrario, será que Javier Daulte sale a cazar espectadores en el vulgar coto de caza que le deja a mano la baratura televisiva de Tinelli y sus émulos con sus prejuicios de fácil absorción. No lo sé. Pero ahora cierra todo: aunque montadas ambas en prejuicios, Vestuario de mujeres planteaba cierta nota desagradable que podríamos haber identificado con la misoginia, pero Vestuario de hombres no ataca al correspondiente género por lo que antes señalamos, de manera que avanza con desprecio sobre el ser argentino. Algo que está bastante de moda en algunos sectores de la sociedad más reaccionaria y que es comprado con gusto por el medio pelo (que con tal de ver castigados a los negros cabezas, acepta con ligereza ser despreciado en la misma bolsa) y por parte de la intelectualidad con más sellos en el pasaporte que aportes a la cultura.
Como fuere, los chistes cuyo ingrediente gracioso es el desprecio a alguna característica de la sociedad a la que pertenecemos siempre me despiertan más indignación que risa. Y mucho menos reflexión, si ese era el propósito. Pero más allá de mis limitaciones como público de esos chistes, si quisiera disfrutar de sentirme maltratado como argentino leería algún editorial del español diario El País que destile fobia ante lo que identifique a nuestra patria, porque la operación política disfrazada de discurso racional puede despertarme risa, pero la sonsera no.
Por suerte, todo termina. Lamentablemente, una vez más salgo de una sala teatral deseando que llegue el día en que Javier Daulte vuelva.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Vestuario de hombres en este link a Alternativa Teatral.

lunes, octubre 25, 2010

teatro // Vestuario de mujeres, de Javier Daulte

Al vestuario de mujeres de un estadio deportivo de Hungría van llegando las jugadoras de lacrosse de un club del porteño barrio de Almagro. Ellas competirán en el campo de ese estadio para alcanzar la máxima gloria: ganar la final del mundial.
Eso es lo que iremos descubriendo gracias a comentarios que les escuchamos a las deportistas mientras hablan de lo lindos que son determinados hombres, decir cosas horribles de las que no están y compartir chismes sobre unos y otras; en síntesis, cosas de mujeres, ¿no? El clima imperante nos hace pensar que son tan tontas como para no lograr tomar conciencia de la importancia del partido que están por jugar o bien que son muy vivas y se están fumando unos días de vacaciones a cuenta de ser un poco hábiles en un deporte del que casi nadie en el mundo sabe de su existencia. Como fuere, a los efectos dramáticos, en ese vestuario brilla por su ausencia la tensión que el momento exige de suyo. Y por su ausencia, se desplaza el eje a las más o menos módicas maldades de estas ocho chicas, que nunca van a generar más tragedias que las que podrían darse entre Las Divinas y Las Populares en Patito Feo. No es que esta pieza siga los pasos de esa tira de la tele-teen, pero esa ficción televisiva y nuestras deportistas ficcionales son fruto de la misma generación argentina, de una misma liviandad posmoderna.
Ahí están entonces las ocho jóvenes con una energía más cercana a la hora libre del colegio secundario o al pijama party que a la emoción de una final. La entrenadora, que es quien debería encauzar a las jugadoras, aparece en escena especialmente para practicar rituales esotéricos y ser víctima de manipulaciones por parte de las más malas del octeto. La décima mujer en cuestión es la responsable local del equipo argentino, una húngara que observa, escucha y calla.
Hay algo en Vestuario de mujeres que entorpece el relato, complica al espectador y fragmenta a los personajes. Es algo como un corsé espacio-temporal que impone el aquí y ahora: no se percibe ninguna importancia del antes ni del después, hasta tal punto que los personajes apenas tienen historia y no parecen encaminarse a nada más que a esa escalera por la que se irán al final, pero incluso el tiempo que transcurre en la ficción no parece dar cauce a los hechos, sino que estos se acomodan a golpes como melones en el carro, de puro andar; y en cuanto al espacio, nada de lo que está fuera del vestuario tiene real entidad, ni siquiera el tan mentado y tensionante partido de lacrosse. Como resultado tenemos un raro continuo sin matices –a no ser que se crea que el griterío genera intensidad– y un momento final de crudeza tan extrema como inaceptable, pura espectacularidad sin sustento: una de las jugadoras es violada por sus compañeras –entre las que está su hermana gemela– con el trofeo que acaban de ganar. Un trofeo con notables virtudes anatómicas para la penetración, ya que no desagarra a la víctima pese al ancho de las alas de la figura que lo corona. Pero no nos vamos a sentir defraudados por no haber visto sangre ni porque la violada se levante al instante y renguee un poco nomás, ya que para entonces hace rato que se viene violando el límite de lo que debemos aceptar como espectadores: chicas que no se percatan de la presencia de otra para que nosotros podamos verla y esta pueda enterarse de un secreto de aquellas dos, los rituales de la entrenadora, los mensajitos colocados en un hueco a gran altura (¡al que acceden mediante una banqueta!) y, por sobre todo, el momento de las duchas, que merece párrafo aparte.
En la nota a modo de introducción que precede a esta ya señalamos el despliegue que implicó montar esta puesta dado que las duchas están a la vista y se ha llevado una cañería para proveerlas realmente de agua corriente. Si hay duchas con agua y a la vista, luego del partido se ducharán ante nuestros ojos. Si se ducharán, antes deberán desnudarse. Epa… Sin embargo, voyeurs del mundo, ¡defraudaos! Apenas verán a la mitad de las jugadoras desnudas, y al desnudarse transmiten una pacatería más propia de consulta con ginecólogo nuevo que de vestuario de mujeres. Pero no solo se frustrarán las fantasías posteriores de los perversos que fueron a ver a las jovencitas en traje de Eva, sino que todos y todas somos estafados, sí, literalmente estafados al ver que semejante despliegue escenográfico está al servicio de que un par de señoritas se mojen un poquito (ni hablemos de jabón) y salgan presurosas a cubrirse con sus amplios toallones.
Sólo despierta interés la húngara, esa coordinadora entre afable y misteriosa que compone con solvencia y sutilezas la gran Elisa Carricajo, y que crece gracias a su interpretación. El resto de las actuaciones no merece mayores comentarios.
Al cabo de más de una hora y media de rencillas, chismes, maldades, sonceras y una violación, del mundo del lacrosse, de los deportes y de los vestuarios de mujeres no sabemos nada, ni se nos ofreció nada que nos interese, nada que siquiera se proponga sólido, bien estructurado, vivo. Además, esto podría haber acontecido en la sala de maestras de una escuela, una orquesta de señoritas o, mejor aun, el modesto hall de un hotel dos estrellas en Bariloche copado por chicas en su viaje de egresadas, y el resultado hubiera sido el mismo: encaminarnos al aburrimiento con una mirada sesgada sobre un grupo de mujeres y sus reacciones.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Vestuario de mujeres en este link a Alternativa Teatral.

viernes, octubre 22, 2010

teatro // Proyecto Vestuarios, de Javier Daulte

El pasado 1º de julio recibí la gacetilla de prensa de Proyecto Vestuarios que enviaba la agencia de prensa Duche Zárate. La reproduzco textual.
Lo nuevo de Javier Daulte
Desde el viernes 9 de julio en Espacio Callejón
Proyecto Vestuarios
Proyecto Vestuarios: Vestuario de hombres
Proyecto Vestuarios: Vestuario de mujeres
2 obras escritas y dirigidas por Javier Daulte
Vestuarios es un proyecto que consta de dos obras independientes entre sí, Vestuario de hombres y Vestuario de mujeres. Sin duda existe algo, y no poco, que las relaciona.

Sinopsis
En ambas obras, la anécdota básica es idéntica.
Un equipo amateur de un club de barrio, que practica un deporte llamado Lacrosse, ha logrado clasificar para participar del mundial de clubes de ese deporte que se celebra en una perdida ciudad de Hungría. Y tanta es su suerte que logra llegar a la final.
Cada espectáculo se divide en dos escenas. Una, antes de la final, la otra, una vez terminado el partido. El espacio donde se desarrollan ambas escenas es un vestuario, ese lugar donde lo público y lo privado ocupan lugares inéditos. Los vínculos entre los miembros del equipo y su entrenador, en donde se mezclan afectos, celos y competencias varias, son territorio fértil para que cualquier cosa pueda ocurrir, más allá del resultado deportivo.
Dos comedias despiadadas, donde lo insólito y lo cotidiano tienen el más natural de los encuentros.

Ficha técnica
Autor y director: Javier Daulte
Asistente de dramaturgia y director adjunto: Héctor Díaz
Asistencia de dirección: Leandro Orellano / Ezequiel Peleteiro
Producción ejecutiva: Sebastián Polito
Escenografía: Alicia Leloutre
Iluminación: Gonzalo Córdova
Vestuario: Mariana Polski
Hakas: Luciana Acuña
Elencos
Vestuario de hombres: Joaquín Berthold, Federico Buso, Julián Calviño, Gerardo Chendo, Héctor Díaz, Juan Grandinetti, Walter Jakob, Javier Niklison, Marcelo Pozzi, William Prociuk y Ezequiel Rodríguez
Vestuario de mujeres: Dana Basso, Elisa Carricajo, Valeria Correa, María Marull, Paula Marull, Laura Paredes, Ana Pauls, Marcela Peidro, Débora Zanolli y Magela Zanotta.
No es un dato menor que un dramaturgo y director que tanto supo darnos como Javier Daulte estrene no una sino dos obras. Además. la propuesta es de suyo interesante: el mundo deportivo y más precisamente lo que sucede en los vestuarios de uno y otro género alienta la expectativa de todo tipo de indagaciones en tanto espacios de competencia, de complicidades, de confraternidad, de tensiones, de reclamos y recriminaciones, de gloria, de bronca y de vergüenza.
Equivocadamente supuse que el deporte en cuestión se trataba de una invención de Daulte, pues jamás había escuchado hablar del lacrosse. Pero finalmente me enteré que lacrosse es la denominación en francés del deporte que en inglés se llama crosse, y de cuya existencia tuve tempranas noticias gracias a esos breves informes que solían acompañar a El show del Pájaro Loco, en uno de los cuales la estrella animada charlaba con “su jefe”, Walter Lantz, sobre el deporte nacional de Canadá, pero como el doblaje seguía al original inglés, decía “crosse” y, para más, yo entendí “cros”, permaneciendo en mi memoria por años de esa manera. Y por este estreno de Daulte vengo a enterarme que no se trataba de cros, sino de crosse, y que es lo mismo que lacrosse. Si nunca lo viste jugar, imaginate un hockey aéreo, con una pelota que se lanzan y atrapan los jugadores mediante un palo con una red en el extremo. Es como cazar mariposas direccionadas y velocísimas para relanzarlas, y así hasta llegar al arco.
Haber citado a El show del Pájaro Loco no es mera información pintoresca. El pertenecer a una misma generación, más aun, haber nacido el mismo año, me invita a imaginar que Javier vio el mismo capítulo de “Loquillo” que yo cuando ambos éramos niños, y que ese recuerdo emergió cuando comenzaba a esbozar este proyecto. No puedo evitar, por supuesto, situar al pequeño en el departamento de Vicente López, sentado frente al televisor que el abuelo le había regalado a la abuela haciéndose pasar por un admirador, tal y como nos lo mostró el mismo Daulte en Nunca estuviste tan adorable, una pieza exquisita que no me he cansado de admirar ni ahora de recordar. Esta obra y otras, así como algunas percepciones no sobre el teatro sino sobre sí mismo y sobre la vida, y nuestras infancias contemporáneas y nuestras adolescencias transitadas en la dictadura, me hacen percibirlo cercano a Javier Daulte, de manera que siempre espero sus estrenos con una positiva expectativa, y esto incluso logra minimizar y amnistiar en mi interior los enojos que pudieron despertarme algunos trabajos suyos que en nada me satisficieron.
Volvamos a Proyecto Vestuarios. Sabemos de antemano que la escenografía, creada por Alicia Leloutre, demandó la instalación en Espacio Callejón de una cañería para proveer agua a las duchas y su consiguiente desagüe. Cuando ingresamos a la sala para la función de cualquiera de las dos piezas de este díptico de Daulte, ese caño de pvc que baja por el vértice derecho de la sala es, para quienes la conocemos sin él, signo de un laburo enorme y una inversión seguramente nada menor.
Pero hay algo extraño que se detecta también al entrar en la sala: las gradas de la platea están muy adelantadas, estrechando el espacio escénico, amontonándolo. Aun antes de comenzar la función, esto genera cierta incomodidad porque el área que se nos propone para ver es, desde el ángulo que tenemos, en demasía más amplia que lo que podemos abarcar con la vista. El espacio exige un barrido visual que nos hace sospechar que algo nos perderemos, que deberemos elegir qué ver y qué dejar afuera del alcance del ojo.
Se apagan las luces. Está por comenzar Vestuario de mujeres.

miércoles, octubre 20, 2010

políticas culturales // Carta a Maurico Macri por los Premios Municipales de Dramaturgia

Muy bien: un numeroso grupo de dramaturgos le envió una carta al desfachatado que la ciudadanía porteña eligió en 2007 para ocupar la Jefatura de Gobierno a sabiendas de que encabezaría una gestión miserable y destructiva. Asimismo, fueron enviadas cuatro copias de la carta: una para el ingeniero especializado en turismo que el susodicho puso al frente de la cartera de Cultura; otra para el ex hijastro de este último (la no indisolubilidad del vínculo matrimonial le ha dado amplísimas posibilidades al ejercicio del nepotismo) que comete sus desatinos como director general de Promoción Cultural; una tercera para el atornillado a su cargo y surfeador de cualquier ola con tal de llegar a su jubilación sin problemas que encabeza del Departamento de Concursos y Premios, y una última para la Comisión de Cultura de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, donde la peste amarilla tiene seis de los trece miembros
Muy bien. Hay que apoyar el reclamo y difundirlo. Pero mientras lo apoyamos y lo difundimos, sin quebrar la lucha, que al menos un poquito se hagan cargo las personas que ahora firman esta necesaria carta y que muchas, demasiadas veces han dicho que no había que reclamar para no darle excusa al macrismo de recortar premios y subsidios, pues su quietismo, su exagerada prudencia o su cobardía han ayudado a que las cosas hayan llegado a este punto.
A continuación, la carta en cuestión.
Buenos Aires, 12 de octubre de 2010

Sr. Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Ing. Mauricio Macri

Con copia al Ministro de Cultura, Sr. Hernán Lombardi,
al Director General de Promoción Cultural, Sr. Baltazár Jaramillo,
al Jefe de Oficina de Premios y Concursos, Sr. Daniel Couto,
y a la Comisión de Cultura de la Legislatura de la C.A.B.A.

Los abajo firmantes, dramaturgos de la ciudad de Buenos Aires, reclamamos, por este medio la aplicación plena de la Ley que estipula la entrega de Premios Municipales.
Los últimos Premios Municipales de Dramaturgia entregados son los correspondientes al bienio 2002-2003, y en ese caso el jurado fue convocado 4 años después, se expidió el 28 de marzo de 2007 y se efectivizaron un año y medio después.
Desde diciembre de 2008 que ni siquiera se reúne a los jurados, pese a que bienio tras bienio se convoca a los escritores a presentarse.
Esto quiere decir que hace 7 años que se sigue convocando a que los artistas se presenten al Premio (bienios 2004-2005, 2006-2007 y 2008-2009) y ni se arman los jurados ni se entregan los premios.
Lo paradojal es que todos los años el Gobierno de la Ciudad, entrega los premios Trinidad Guevara, a la actividad teatral, y acceden al premio vitalicio los ganadores en el rubro actuación, dirección y trayectoria. El premiado por mejor autoría, nada menos-, sólo recibe la estatuilla. Para acceder al premio vitalicio el autor debe volver a concursar con su texto en el premio “bienal” Municipal. Es por todo lo anteriormente señalado que el autor teatral se encuentra, ante una situación injusta y arbitraria, doblemente perjudicado y discriminado.
Mientras su gobierno empapela la ciudad con slogans como “Buenos Aires, ciudad poesía” o “Buenos Aires, ciudad teatral” y se vanagloria en sus discursos, aquí y en el exterior, de que ésta es la Capital Teatral de Latinoamérica, sería deseable y expresaría una mínima coherencia que cumpliera con la citada ley, que justamente favorece e incentiva a los autores a seguir produciendo y/o a sentirse reconocidos y cuidados cuando ya no pueden seguir haciéndolo.
“No dádiva que envilece, sino aliciente que conforta [y] trofeo conquistado en la noble emulación”.Ordenanza para promover y apoyar la creación artística y sostener la continuidad de la obra de las/os artistas que fueran distinguidas/os por la Ciudad. (1919)
Al tratarse de una Ley vigente que están incumpliendo como funcionarios públicos –Jefe de Gobierno y Ministro de Cultura– nos reservamos el derecho de tomar las medidas que sean necesarias con el fin de hacer efectiva la misma.
Sin otro particular, lo saludamos atentamente.

1.-TATO PAVLOVSKY. DNI:4.130.133. Dramaturgo
2.-PACHO O’DONNELL. DNI: 4381 587. Dramaturgo
3.-ROBERTO "TITO" COSSA. DNI: 4.148.186. Dramaturgo
4.-SUSANA TORRES MOLINA: DNI: 5547780. Dramaturga.
5.- DANIEL DALMARONI. DNI: 14285296. Dramaturgo
6.- BERNARDO CAREY. DNI: 4137970. Dramaturgo
7.-JUAN CARLOS GENÉ. DNI: 4.231.659. Dramaturgo
8.- MAURICIO KARTUN. DNI: 8.262.046. Dramaturgo
9.- RAFAEL SPREGELBURD. DNI: 21.551.434
10.-ROBERTO PERINELLI. DNI: 4.569.526. Dramaturgo.
11.- ALEJANDRO TANTANIAN. DNI: 17 788 654
12.-LUIS ALBERTO SAEZ. DNI : 12132143. Dramaturgo.
13.-JOSÉ MARÍA MUSCARI. DNI: 25376803. Dramaturgo.
14.-DANIEL GUEBEL, DNI: 12.639.830. Dramaturgo.
15.-PABLO ALBARELLO, DNI: 16.980.822. Dramaturgo.
16.-ARIEL BARCHILON, DNI: 13.487.688. Dramaturgo.
17.-DANIEL VERONESE. DNI: 11.962.388. Dramaturgo
18.-ADRIANA TURSI. DNI: 16.977.809. Dramaturga.
19- IGNACIO APOLO. DNI: 20647546. Dramaturgo.
20.-ADRIANA GENTA. DNI : 93.722.616. Dramaturga.
21.-RICARDO HALAC. DNI: 4 164 074. Dramaturgo.
22.- PATRICIA ZANGARO. DNI:12.454.150. Dramaturga.
23.- CLAUDIA PIÑEIRO. DNI: 13 888 536. Dramaturga
24.- ANA ALVARADO, DNI: 13388887. Dramaturga.
25.-JORGE HUERTAS. DNI: 7.668.647. Dramaturgo.
26.-VÍCTOR WINER. DNI: 11270479. Dramaturgo
27.-MARCELO BERTUCCIO. DNI: 14 727 851. Dramaturgo.
28.- ANDRES BAZZALO. DNI: 11361551. Dramaturgo.
29.- LUCÍA LARAGIONE. DNI: 5.421.797. Dramaturga.
30.- OMAR AITA. DNI: 7792989. Dramaturgo.
31.- LUIS CANO. DNI:17.902.692. Dramaturgo.
32.- PATRICIA SUÁREZ. DNI: 20812210. Dramaturga.
33.- MARIA ELENA SARDI. DNI: 4.214.892. Dramaturga.
34.- HECTOR LEVY-DANIEL. DNI: 14 927 448. Dramaturgo.
35.- MONICA OGANDO. DNI: 21.552.512. Dramaturga.
36.- HORACIO BANEGA. DNI: 16645052. Dramaturgo.
37.-. RODRIGO CARDENAS. DNI: 14455977. Dramaturgo.
38.- ALFREDO MARTIN. DNI: 12868089. Dramaturga
39.- ALFREDO ALLENDE. DNI: 16.345.109. Dramaturgo.
40.-ARACELI ARRECHE. DNI :20.405.963. Dramaturga.
41.-GABRIELA IZCOVICH. DNI: 14.466.469. Draamturga
42.-PABLO IGLESIAS. DNI: 22.099.171. Dramaturgo.
43.-AMANCAY ESPÍNDOLA. DNI: 4848083, Dramaturga.
44.- MARCELO PITROLA. DNI: 24.356.211. Dramaturgo.
45.-JUAN PABLO GÓMEZ. DNI: 24083826. Dramaturgo.
46. MARÍA SOL RODRIGUEZ. DNI :30653029. Dramaturga.
47. PABLO TAGLIANI. DNI: 25.999.917. Dramaturgo.
48.- MÓNICA CABRERA. DNI: 17072003. Dramaturga.
49.- BEATRIZ PUSTILNIK. DNI: 10810991.Dramaturga.
50.- ALDANA CAL. DNI: 25.445.086. Dramaturga.
51.- MARTÍN FLORES CÁRDENAS DNI: 27.086.902. Dramat.
52.-DIEGO MANSO. DNI: 25359344. Dramaturgo.
53.- DAVID G. (KADO) KOSTZER. DNI: 4.541.631 Dramaturgo.
54.- SERGIO GARCIA-RAMIREZ. DNI: 92.551.858.Dramaturgo
55.- MÓNICA SALERNO. DNI: 25.245.362, Dramaturga.
56.- ALFREDO ROSENBAUM. DNI:16.844.028. Dramaturgo.
57.- RUBÉN PIRES. DNI: 11385423. Dramaturgo.
58.- MARIANA CHAUD. DNI: 25940489. Dramaturga.
59.- AGUSTINA GATTO. DNI: 29.042.465. Dramaturga.
60.- HERNAN COSTA. DNI: 14013901. Dramaturgo.
61.- LAURA COTON. DNI: 12453108. Dramaturga.
62.- ROMÁN PODOLSKY. DNI: 16.130.617. Dramaturgo.
63.-LAURA CÓRDOBA. DNI:14798379. Dramaturga.
64.-ALICIA MUÑOZ. LC: 3899607 .Dramaturga.
65- CARLOS VITTORELLO. DNI: 4.563934. Dramaturgo.
66.-JOSÉ MONTERO. DNI: 20.200.748. Dramaturgo.
67.- MIRIAM RUSSO. DNI: 12.596.976. Dramaturga.
68.- HECTOR OLIBONI. DNI: 4193245. Dramaturgo.
69.- RUBEN SABADINI. DNI: 20.451.625. Dramaturgo.
70.-LUIS TENEWICKI. DNI: 16938472. Dramaturgo.
71.- MORO ANGHILERI DNI 25.597350. Dramaturga.
72.- MARIANA PAULA LEVY. DNI: 28 800 680. Dramaturga.
73.- MARÍA ROSA PFEIFFER DNI: 12050428. Dramaturga.
74.- ANDREA GARROTE. DNI: 22644957. Dramaturga.
75.- PABLO VASCELLO. DNI: 22.276.070. Dramaturgo.
76.- CAROLINA BALBI. DNI: 20538932. Dramaturga.
77.- PABLO SILVA. DNI:17635377. Dramaturgo.
78.-CLAUDIO PAZOS. DNI: 17.227.563. Dramaturgo.
79.- LILIANA CAPPAGLI. DNI: 11.438.416. Dramaturga.
80.- DANY DE ALZAGA. DNI: 12.279.504. Dramaturgo.
81.-VIVIANA HOLZ. DNI: 18285277. Dramaturga.
82.- JULIÁN DOREGGER. DNI 31010488. Dramaturgo.
83.-JULIO MOLINA. DNI: 17579057. Dramaturgo.
84.-SUSANA GUTIERREZ POSSE. DNI: 6361776. Dramaturga.
85.- LAURA GARAGLIA. DNI: 25926657. Dramaturga.
86.-JORGE E. LEYBA. DNI: 17435955. Dramaturgo.
87.-SANDRA POSADINO. DNI: 14.619.702. Dramaturga.
88.- PABLO SOLER. DNI: 10.092.355. Dramaturgo.
89.-MABEL LOISI. DNI: 3.053.579. Dramaturga.
90.- CARMEN OLAECHEA. DNI: 12.046.445. Dramaturga
Es evidente que quedaron decenas de dramaturgos y dramaturgas sin firmar. Esperemos que de alguna manera puedan hacer pública su adhesión, así sabemos que también comparten esta preocupación y este reclamo.

martes, octubre 19, 2010

convocatoria // Formación de Espectadores convoca a espectáculos de danza

La Asociación Civil para la Difusión, Formación y Promoción de las Artes La Trama, con el apoyo de Prodanza, convoca a espectáculos de danza de grupos o coreógrafos independientes que hayan estado en cartel en el período 2008-2010 para formar parte de la programación 2011 del Programa Formación de Espectadores, Dirección de Extensión Educativa y Recreativa, Dirección de Inclusión Educativa, del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Si te interesa postular tu espectáculo de danza deberás presentar en la semana del 15 al 19 de noviembre de 2010 el material requerido en las planillas que podés descargar haciendo clic acá.

lunes, octubre 18, 2010

festivales // Vamos Que Venimos, un festival de teatro adolescente que invisibiliza a los y las adolescentes

Pasada apenas media hora de iniciado el martes 12 de octubre, recibí la siguiente información que transcribo textualmente.
Buenos Aires, 11 de octubre de 2010
Se realizó del 7 al 11 de octubre en las principales salas de la Ciudad
FINALIZO ESTE LUNES EL SEGUNDO FESTIVAL DE TEATRO ADOLESCENTE DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES VAMOS QUE VENIMOS
Con un show a cargo del grupo musical La Chilinga en la sede del IUNA Dramáticas finalizó esta noche el Segundo Festival de Teatro Adolescente de la Ciudad de Buenos Aires Vamos que Venimos, que se desarrolló desde el jueves 7 en los principales teatros y espacios de la ciudad. Hubo 14 espectáculos, talleres gratuitos a cargo de Martín Salazar y Daniel Casablanca (Los Macocos), Enrique Federman, Pepa Vivanco, Marcelo Savignone, entre otros, y conferencias de Juan Carlos Gené, Ricardo Talento y Daniel Veronese.
Durante el acto de cierre, Cecilia Ruiz, Directora Artística del Festival destacó: “El teatro ha sido la excusa maravillosa de expresión para que esto se realice. Vivivmos cinco días donde reinó el espíritu de fiesta, de alegría y de solidaridad”.
El Festival VQV es un espacio innovador de intercambio teatral que invita a los adolescentes de distintas realidades socioculturales a compartir sus experiencias y mostrar su arduo trabajo. Confiando en ellos, brindándoles un lugar en donde puedan plantear sus quereres, y desarrollarse como personas.
A lo largo del festival se realizaron diecisiete funciones a cargo de los elencos seleccionados y una función más por el grupo convocante Crearte Jr. Los elencos seleccionados fueron elegidos tanto por su calidad artística como por su predisposición frente al intercambio. Todas las funciones fueron observadas por el jurado, que integraron Luis Cano, Susana Freire y Eugenia Levin y si bien no fue este un festival competitivo se otorgaron menciones durante la ceremonia de cierre.
El mail, con la firma de Martín Paladino (de Emepé Prensa & Comunicación), tiene algo raro. O mejor dicho, lo raro es algo que no tiene. ¿Lo notás?
Volvé a leerlo. Es muy evidente.
Sí, es eso: no hay un solo adolescente nombrado. Tampoco se habla de las obras, amontonadas como “14 espectáculos”.
Esto es, como mínimo, una falta de respeto. De la que no es culpable Martín Paladino como autor de la gacetilla, sino la misma organización del festival, pues indudablemente es una decisión de esa gente pues en el folleto impreso tampoco aparece un solo nombre de las decenas de adolescentes que ahí se presentaron.
¡Ah, pero los adultos sí están nombrados en el programa! Empezando por Cecilia Ruiz, la directora del festival, cuyo nombre y apellido aparecen en la portada del folleto y firmando en la página 3 sus palabras de bienvenida en las que se dirige… ¡a adultos!
Y si vas a la información sobre el festival de teatro adolescente que aparece en Alternativa Teatral, vas a ver que sólo tres de las catorce obras (Butter & Indi, Gas y El público quiere saber de qué se trata) tienen detallado su elenco en la respectiva ficha.
En ese festival de teatro adolescente en el que parece que no importa que el teatro esté hecho por adolescentes, los y las adolescentes que participaron con sus obras apenas contaron con el derecho a una entrada gratis cada uno para la función en la que se presentaban. Y nada más. No se les pagó el traslado ni el alojamiento a quienes fueron seleccionados. Incluso, si querían inscribirse en los talleres, debían pagar como cualquier otro interesado los $ 40 en concepto de costo de matrícula “que se destinará a los gastos relacionados a la inscripción y entrega de certificados”, y solo para eso, porque en sí los talleres son gratuitos (sí, gratuitos pero si tenés $ 40), según dice la página de oficial de esto cuya directora lo presenta como “un proyecto en el que muchos nos solidarizamos para que nuestros jóvenes pueden expresarse y capacitarse; puedan ver el futuro de nuestro país de una forma más esperanzadora, menos escéptica y más solidaria”. Lástima que se nota poco el aporte a que las chicas y los chicos tengan una mirada menos escéptica y más solidaria.
Es que, finalmente, la manera en que está planteado el festival Vamos Que Venimos no resulta en una falta de respeto, sino en algo bastante más jodido.

sábado, octubre 16, 2010

teatro // Julieta y Julieta, de Lorena Romanin

Si de arquetipos de enamorados se trata, no lo dudemos: Romeo y Julieta. Y fue Shakespeare quien, con el amor de estos jóvenes, imprimió en el imaginario de los siguientes cuatro siglos una imagen tan poderosa que oculta las versiones que le precedieron e incluso nos hace olvidar su mismo final trágico, de manera que de inmediato asociamos sus nombres a aquel balcón iluminado por la luna, pero nunca con los dos cadáveres sobre los que baja el telón. Y peor aun: mientras vemos en escena o en pantalla a los dos muertitos, decimos para nuestros adentros: “Ah, el amor…”. Eso se llama crear un clásico.
Como a todo arquetipo, al Romeo y Julieta de Shakespeare le siguieron miles de versiones y relecturas. Una interesantísima, la planteada en el musical West Side Story, estrenado en 1957 con la dirección del coreógrafo Jerome Robbins, música de Leonard Bernstein y libro de Arthur Laurents, que llega a nosotros en la versión cinematográfica que, cuatro años después, dirigieron el mismo Robbins y Robert Wise, a la que por estas playas conocimos como Amor sin barreras.
Arthur Laurents, autor del libro del musical, llevó su historia de la Verona renacentista al New York de 1957, cuando el pronto inicio de una Tercera Guerra Mundial era casi una certeza. A Julieta la llamó María, y en lugar de pertenecer a la familia Capuleto, la hizo hija de inmigrantes puertorriqueños, amiga de los varones del mismo origen que formaban la pandilla de los Sharks, muchachos que dejaron de soñar con el país del progreso y el consumo porque ya despertaron a la realidad yanqui padeciendo el desprecio. Sus enemigos naturales con los Jets, la banda de los descendientes de irlandeses católicos, no menos empobrecidos y marginados que los puertorriqueños, pero estos llegaron últimos y eso es lo que deben pagar. Los Jets fueron liderados por Tony, que ya dejó las lides callejeras para trabajar y sentar cabeza cuando conoce a María.
Ahora nos encontramos con Julieta y Julieta. El título de la obra indica por dónde viene la novedad: la pareja enamorada esta formada por dos chicas que enfrentan la comprensión y los no vencidos prejuicios que en nuestros días suelen aún dividir las miradas sobre las parejas del mismo sexo. Se la reconoce hija de Romeo y Julieta en la poética y en algunos parlamentos excesivamente veroneses (de Verona, no de Daniel) que no desentonan porque dos personas enamoradas, del género que fueren y a la edad que tuvieren, están habilitadas a todo, desde lo estúpido hasta lo sublime. También reverbera el clásico en que una de las Julietas, perteneciente a una familia adinerada (el billete es el sucedáneo capitalista de lo nobiliario), lo que permite que aparezca una empleada doméstica que la ha criado desde niña y que es su confidente, cómplice y consejera, lo que hace que esta Julieta se empariente con la Julieta Capuleto. Pero también hay mucha herencia que esta pieza recibe de West Side Story: el entorno urbano, el mundo adolescente tardío, el baile como desafío coreografiado y la marginalidad que aquí aparece sugerida en la clase media baja a la que pertenece la otra Julieta (que responde más al personaje de Romeo) y su grupo de pertenencia, formado por chicas con conductas supuestamente masculinas y un chico gay afeminado. Y más aun en el final, idéntico tanto en las circunstancias como en que la tragedia desencadenada ni siquiera permite una lectura sentimental que nos facilite algún consuelo imaginando la trascendencia de las amantes.
El diseño del espacio es crucial en esta puesta. Un patio de juegos público atiborrado de grafitis, una rampa para skaters, un par de paneles que se abren y descubren las casas de ambas Julietas, una tosca reja que se revela como el célebre balcón. Espacio que toma vida y se reformula una y otra vez gracias a la iluminación de Javier Casielles, cuyo trabajo siempre resulta asombroso y deleitable: sin pretender lucirse por sí mismo, se cuida de mostrarse siempre en función de lo que está aconteciendo.
El elenco está muy bien, encabezado por las muy seguras y creíbles Julietas, Sofía Wilhelmi y Lucila Németh. Esta última interpreta a la chica bien (sería Julieta Capuleto), creando a una enamorada de manual tan plena como somos todas y todos en esas circunstancias que le atribuimos al alma cuando las protagonizamos y a las hormonas cuando descreemos del amor. Vale nombrar a todas y todas con sus respectivos roles: Pedro Pena (el primo Teo), María Elena Acuña (la nana), Agustina Barach (Lula), Laura Espinola (Mer), Nicolás Deppetre (Pablo), Martín Lavini (Gus), Santiago Fraccaroli (Tin), Eduardo Peralta (el abuelo), Rodrigo Barrena (el guardia), Facundo Carmona (Facu). Y dejo para el final a Emiliano Figueredo, pues en su interpretación de Benito pone en juego matices que, como actor, nunca antes había desplegado en los escenarios en los que fui testigo de sus trabajos. También hay músicos en vivo: Luis Díaz Muñiz (guitarra), Cecilia Campos (voz, percusión y marco sonoro) y Marina Moral (piano).
Lorena Romanin es la responsable de la dramaturgia y la puesta. Ha hecho, sin dudas, una audaz y a la vez cuidada labor en la que, ante todo, se destaca la belleza visual. Pero no sólo es eso: también se perciben muchos momentos de belleza en el texto y en el decir de los textos. Y se agradece cierta identidad coral que traslucen los cuerpos de cada uno de los grupos enfrentados. Algún cuadro poco logrado (como el de Julieta y su abuelo, en la casa de éste) no impide ni altera el disfrute de esta pieza que, además, lleva a escena una viva mirada al mundo de los adolescentes, que suele ser visitado poco y sin suerte ni criterio.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Julieta y Julieta en este link a Alternativa Teatral.

miércoles, octubre 13, 2010

premios // Nómina de las ganadoras y los ganadores de los Premios Trinidad Guevara 2009

La siguiente es la nómina de las ganadoras y los ganadores de los Premios Trinidad Guevara 2009, quienes han recibido sus respectivos galardones en un acto realizado hoy a las 17:30 en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura. Si querés ver cómo estaban formadas las ternas, hacé clic acá.

Diseño de iluminación: Miguel Morales y Mario Camarano (Palabras que gimen).

Coreografía: Luis Biasotto (Coquetos carnavales).

Partitura o banda de sonido: Ignacio Santos (Teruel y la continuidad del sueño).

Creatividad en diseño de vestuario: Renata Schussheim (Souvenir).

Creatividad escenográfica: Ariel Farace y Cecilia Zuvialde (Luisa se estrella contra su casa).

Autor: Manuel Santos Iñurrieta (Teruel y la continuidad del sueño).

Revelación femenina: Carolina Guevara (actriz, por Teruel y la continuidad del sueño).

Revelación masculina: José Escobar (actor, por Sencilla).

Actuación femenina de reparto: Ana Garibaldi (El desarrollo de la civilización venidera).

Actuación masculina de reparto: Pablo De Nito (Trans-Atlántico).

Producción teatral privada: Colectivo Teatral Puerta Roja.

Dirección: Rubén Szuchmacher (Rey Lear).

Actuación protagónica fememina: Cristina Banegas (Medea).

Actuación protagónica masculina: Carlos Weber (Marx en el Soho).

Premio a la trayectoria femenina: Laura Yusem.

Premio a la trayectoria masculina: Isaac Haimovici.

El jurado para el año 2009 estuvo formado por Tina Helba (fallecida el pasado 24 de mayo), Stella Matute, Mercedes Uría, Carlos Argento, Lucía Laragione, Teresa Duggan, Martín Bianchedi, Roberto Perinelli y Lucho Bordegaray.

lunes, octubre 11, 2010

vida teatral // La Feria de Frankfurt, el discurso de Gambaro y el fulbito de Spregelburd

Feria del Libro de Frankfurt 2010. Argentina como país invitado. Martes 5 de octubre, acto de apertura. Habla Griselda Gambaro.
Quiero expresar en primer término mi alegría por asistir a esta Feria de tanto prestigio donde tengo el doble honor de pertenecer al país invitado y de usar la palabra en su ceremonia de apertura. Me congratulo también por la presencia de tan altas personalidades de la política, lo que señala, por otra parte, la especial atención concedida a esta Feria que entre las ferias del mundo ocupa un lugar de primacía.
La posibilidad de un discurso de apertura me abría inicialmente muchos caminos, entre ellos los referidos específicamente al libro, a los problemas de difusión y mercado, a las nuevas formas digitales que implican una manera distinta de escribir y leer, a la falta de una legislación exhaustiva en este campo.
Podría referirme a nuestra cultura aluvional y mestiza, cultura de apropiación que generó, después del casi exterminio de las culturas originarias, un producto autónomo cuya apreciación, en los países europeos, aún suele estar teñida de cierto prejuicio folclórico. O bien detenerme en el impacto que la literatura de lengua alemana provocó en los escritores de mi generación que leímos muy tempranamente a Thomas Mann publicado por editores argentinos. Podría mencionar a Herman Hesse, cuya lectura devoraron los jóvenes de la época, y la traducción de los poetas, desde Holderlin a Trakl. Vínculos que siguieron con Heinrich Böll, Günther Grass, Christa Wolf, Peter Handke, pero que después no tuvieron la misma continuidad, sobre todo referida a escritores igualmente valiosos pero de menor renombre. Y en relación a los autores argentinos fueron pocos los traducidos a la lengua alemana, por lo que es una gran reparación el Programa Sur de traducciones para nuestra presencia en esta Feria. Sin embargo, por preocupación personal y porque, en líneas generales, me parecen abarcativas en aspectos que nos conciernen, me gustaría detenerme en otras consideraciones más próximas a la literatura en su relación con la política y el poder.
Durante la dictadura militar, los escritores argentinos pagaron a costo de la vida y del exilio su empeño en el compromiso social, imbricado, de más está decirlo, con distintas formas de considerar la propia literatura. Como todas las sociedades en épocas de riesgo, hemos tenido escritores para avergonzarnos pero muchos más para experimentar orgullo. Orgullo como lo han tenido en este país que nos hospeda por la actitud frente al nazismo de Thomas y Heinrich Mann, Heinrich Böll, Werfel, Adorno, Hannah Arendt...
Entre nosotros, los argentinos, fueron muchos los escritores que sacrificó la dictadura con la idea de que la supresión del cuerpo implica la supresión de la acción y la memoria. Ellos, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Miguel Ángel Bustos, Oesterheld y tantos otros han dejado su huella en el doble compromiso de la literatura y de la instancia social. Compromiso que en las condiciones más felices de la democracia prolongan autores como Andrés Rivera, Osvaldo Bayer o Juan Gelman, que en sus obras, sin violentar el origen ni el género, expresan, implícita o explícitamente, la conciencia del mundo. Esa conciencia tan avasallada hoy por los intereses económicos cuyo discurso de aparente razonabilidad, de ajustes implacables, las mayorías padecen pero no comprenden.
Literatura y poder tienen una relación más estrecha de lo que se cree, con vínculos que, aun en democracia, muchas veces han sido conflictivos.
Graham Greene decía que “debemos admitir que la verdad (del escritor) y la deslealtad son términos sinónimos”. Y agregaba que “el escritor estará siempre, en un momento o en otro, en conflicto con la autoridad, más o menos como el santo está generalmente en conflicto con la jerarquía de su iglesia”.
Y así debe ser por razones de sano distanciamiento en la preservación del espíritu crítico, de la disidencia como estado de alerta, si bien es preciso no confundir la disidencia –trabajo de pensamiento– con la estéril rutina del antagonismo sistemático.
A lo largo del tiempo, los escritores hemos lanzado señales sobre el trastorno de la condición humana, sobre la ferocidad de los procedimientos, sin que ninguno de los poderosos las leyera. Incluso muchos escritores creen actualmente que nuestra inoperancia frente al poder significa inoperancia de la literatura, y muchos han renunciado en sus obras a alguna persecución de sentido a raíz del desencanto o en nombre de una subjetividad artística que los libera de todo compromiso.
Sin embargo, el mal del mundo nos contamina e incluso contamina los mejores ámbitos, aun los de esta Feria, y nuestra satisfacción siempre se verá turbada por esa intromisión irritante de la realidad. Mal del mundo que no consiste en fatalidades ineludibles sino en el resultado de un sistema que ni los economistas ni los políticos han logrado mejorar sustancialmente. Quizás en este punto se toquen políticos y escritores porque ambos no pueden escapar de sus responsabilidades, fundamentalmente éticas, en relación a la materia con la que trabajan: los pueblos y la política en un caso, la ficción lingüística, sea poética o narrativa, en otro. En unos, esa responsabilidad ética pasa por lo común a segundo término ante la complejidad de una acción que debe conciliar –globalizada– intereses y facciones de distinto cuño, muchas veces de naturaleza antagónica.
En los escritores, diría que la primera responsabilidad ética parte de esa “deslealtad” de la que hablaba Graham Greene y que consiste llanamente en la lealtad a la propia escritura.
Pero la escritura, sabemos, no es a-histórica ni se produce en el vacío.
Estamos ligados a nuestra época y no será el tema lo que nos ligará sino el tono, la manera, la elección de las palabras.
En la Argentina hemos tenido estadistas, padres fundantes de la República, que han sido también grandes escritores, pero hoy las circunstancias de la modernidad son otras, y nuestro poder, el de los escritores, no se confunde ni se acerca tanto al poder del Estado, salvo en contadas áreas de la gestión cultural. Y hablo de nuestro poder porque eso tenemos cuando escribimos. Poder que no se compra, no se negocia. Por lo tanto, en un aspecto, poder muy frágil. Quien escribe, acomete una empresa que podría llamar imposible: fija el mundo en signos de ficción lingüística, aun relatando la mínima historia, el más breve poema, y al mismo tiempo, consciente de la realidad múltiple de ese mundo, intenta imponerle el producto de su poder frágil, la claridad inteligible de la escritura. Al desorden del mundo, la coherencia de un texto; al caos, la búsqueda de sentido o las interrogaciones sobre su falta.
Acometer la empresa parece imposible porque hay contendientes más desparejos que estos dos: el mundo –el poder del mundo– y la escritura.
Es lícito pensar que seremos vencidos. No por la mortalidad, por el desgaste que el tiempo inflinge a nuestras páginas. Digo vencidos ya, ahora. Digo vencidos si pensamos en la disparidad de fuerzas, en lo inoperante que aparenta ser, ante una primera mirada, no sólo el acto solitario de escribir sino la literatura entera y todo el arte en general para modificar o influir sobre una alternativa de guerra o de violencia.
Sin embargo, persistimos. No porque desplacemos el asunto de la inoperancia sino porque lo desafiamos. Aun inconscientemente respondemos a un dictado que no se puede soslayar. En mi caso, sé que en el fondo de cada frase existe una voluntad que incluso pude desconocer mis propias intenciones: esa frase quiere oponerse a la injusticia del mundo, quiere organizarlo de otra manera con el poder frágil de la escritura.
Cuando escribo –y por lo tanto leo– puedo decirme que la inteligencia existe. Y que no es, obviamente, aquella que considera “procesos fascinantes” la creación de armas químicas o la invención a partir de una tecnología altamente sofisticada de aparatos destructivos. Que esa otra inteligencia existe y está ahí, en la página. Que el impulso creativo de la vida empieza en esa página, en la fuerza afirmativa de inventar y contagiar el deseo, que la lucidez existe y está ahí, y que mi pretensión, por más soberbia o desmedida que parezca, opone la inteligencia del juicio, del sentimiento y la imaginación a la locura en el mundo. Locura, por traer un ejemplo, que en el último agosto, a raíz de un incidente fronterizo en Medio Oriente, produjo cuatro víctimas por el corte de un árbol.
La literatura, aparte de significar muchas otras cosas, también es esto: la detención de la mirada sobre el árbol que crece y quiere vivir, el árbol cortado y la muerte. Hablar –escribir, leer– sobre la ausencia de cordura, aunque el azar de nuestra seguridad aparente protegernos.
Porque la literatura imagina, porque los hombres y mujeres son capaces de imaginar, también los políticos podrían imaginar audazmente. Atreverse, como aquellos grandes escritores que inventaron la realidad del poema o la novela, a imaginar otra realidad posible que no sea esta, la de los incesantes conflictos. Si bien algunos gobernantes, sobre todo en América Latina, trabajan con propuestas más equitativas, no basta imaginar con límites sin forzar las circunstancias. Los cambios son siempre lentos mientras los sufrimientos, inmediatos. Por ese sufrimiento colectivo –de guerras, de desempleo, de exclusiones del sistema– los políticos podrían, como los grandes escritores, reinventar el discurso, proyectar nuevas reglas e imaginar otras realidades posibles. Concretar, como quien escribe un buen libro –que deparará conocimiento y emoción–, un equilibrio más justo en nuestras sociedades. Y en esta hipótesis ingenua y esperanzadora, ese libro, escrito paradójicamente sin palabras y con hechos, sería el de mayores lecturas, el de mejor exposición, el que concite, sin exclusiones, multitudes más felices en todas las ferias del libro, desde las modestas que se organizan en nuestro lejano Jujuy, próximo a la Puna, hasta esta magnífica Feria de Frankfurt que hoy inauguramos.
Tres días después,
y con la excusa de la misma Feria del Libro, jugaba contra su par alemán el Combinado Argentino de Dramaturgos, un equipo de fútbol cuyo real denominador común es el vínculo con Rafael Spregelburd, en este caso, el típico dueño de la pelota que decide quién juega y quién no, que lleva amigos de paseo a Alemania a defender una insólita camiseta incluso si poca relación se tiene con ella y hasta si no se tiene ninguna (el caso extremo es Maximiliano Tomás y Octavio Tomás, periodistas de Perfil, donde también es columnista el dueño de la pelota). La denominación de este grupo también falta a la verdad en el gentilicio usado, ya que se arroga una representación nacional cuando sus miembros son porteños; pero podemos entender que la influencia de Jorge Dubatti en Spregelburd le ha hecho creer a este que lo porteño es lo argentino.
El equipo no contó con algunos dramaturgos pese a haber entrenado y ser buenos jugadores de fútbol, aunque sí jugó quien es muy malo jugando, y esto dicho por él mismo a un diario costarricense: “’Es muy interesante escucharlos discutir sobre dónde puedo causar menos daños al equipo’, comenta el dramaturgo Rafael Spregelburd el momento en el que el Combinado Argentino de Dramaturgos (CAD) intentaba definir qué posición le otorgaría en la cancha”.
Para no sobreabundar en este caso (cuyo descabellado y caprichoso origen puede leerse en La venganza será terrible, así como su fin en La venganza fue terrible, dos breves textos aparecidos en el diario Perfil escritos por Maximiliano Tomás en donde éste, al igual que otros en sus respectivas columnas de ese periódico, suelen relatar las sensaciones más triviales de sus vidas y exhibirlas como si hubiesen protagonizado una epopeya), que cada quien reflexione sobre el aporte de Griselda Gambaro y el de Rafael Spregelburd y su equipo, a quienes podrás ver en una foto si estás registrado en Facebook haciendo clic acá.
La pifiaron los muchachos. La pifiaron fulero. Habrán metido un gol, pero en todo lo demás, apuntaron no al arco, sino derechito al espíritu de los años ’90.

viernes, octubre 08, 2010

periodismo // Teatros Argentinos, el blog que te cobra para publicarte una crítica

Hace un par de meses, en junio para ser preciso, un director me reenvió un mail en el que un par sujetos identificados apenas como Guido y Adriana (no hay caso, siempre se oculta algo más cuando se oculta el apellido) detallaban que para escribir y subir una crítica a su blog Teatros Argentinos pedían dos entradas y el precio de una entrada en dinero. Entonces, aunque quien me lo envió me merece la más absoluta confianza, por una cuestión metodológica fui detrás de una segunda fuente. Y consulté a varias personas vinculadas con obras a las que ese par de sujetos sin apellido les publicaron una crítica. Pero nadie supo responderme nada. Y sin una segunda fuente, desistí de publicar una denuncia al respecto.
Entre tanto, olvidé el asunto.
Pero el tema reapareció el reciente miércoles 6 de octubre, cuando el director Facundo Zilberberg subió a su perfil de Facebook la siguiente nota.
Hola, comunidad teatral.
Les pido por favor que lean estos dos mails: Uno de un crítico que quería ver Una noche incalculable, y otro con la respuesta de uno de los integrantes del grupo que es Fernando De Rosa. Por favor, pido difundir. Me parece una locura pagarle a un agente de prensa $ 2000 para ver si salimos en la guía para el fin de semana en Clarin o la agenda de la Ñ... ¡pero ahora también algunos quieren sacarnos plata por venir a hacer una crítica!
Abajo tienen los dos mails.

(mail de Teatros Argentinos)
Hola Facundo!!Recibimos tu mail con la invitación para ver la obra. Disculpa que no contestamos antes, pero no teníamos fecha libre. La primer fecha que tenemos libre es el Domingo 17/10 y como la obra de ustedes esta 1ª en la lista de espera, podríamos ir a verla, si ustedes disponen de localidades. No se si conoces nuestro sistema, por las dudas les comento.Nosotros concurrimos a ver las obras, hacemos la crítica, la subimos al blogspot y a nuestras páginas. Luego se la enviamos por mail a la persona que nos contactó y por Facebook y Twitter también. Los grupos copian el link y lo suben a sus páginas o blogs e imprimen la crítica para ponerla en el teatro. Esto, como una manera de hacer conocer la obra.Por lo general nos convocan grupos de teatro, los directores, los dueños de los teatros y/o la gente que les hace Prensa a los grupos.Las críticas permanecen en las páginas siempre, y no son removidas de ninguna página, así están siempre accesibles a todas las personas que las visitan en Blogspot, Facebook y Twitter.Una vez por mes, de todas las obras que vimos en ese período, se eligen 2 o 3 como destacadas, y se vuelven a publicar en nuestras páginas como un "espectáculo recomendado". La idea siempre es fomentar el teatro y que la gente conozca teatros y obras nuevas; y así, armar un circuito que permita dar a conocer las buenas obras que hay en el teatro alternativo, que por suerte son muchas.Nosotros cobramos el valor de 1 entrada en pesos (en el caso de ustedes, $40), y la acreditación de los críticos, que son dos y tienen identificación de Teatros Argentinos. Te comento que cobramos porque hacemos este trabajo de manera artesanal e independiente; esto quiere decir que no trabajamos para un multimedio ni para una revista o diario; y nadie nos paga un sueldo. Obviamente tampoco vivimos de este trabajo, simplemente se cobra para sustentar los gastos que el crítico puede tener al trasladarse de un teatro a otro, etc. Sí, garantizamos que las críticas son reales y se toma el hecho artístico con seriedad; somos gente de teatro y nos interesa el hecho teatral en todos sus aspectos. Y siempre tratamos de destacar lo bueno que tiene cada obra, ya que sabemos lo mucho que cuesta estrenar y todos los meses de ensayo y esfuerzo que son necesarios para hacer una puesta. Asimismo luego de publicada la crítica en todas nuestras páginas, en muchas ocasiones elegimos a alguien del elenco y realizamos una entrevista, que también publicamos en nuestras páginas.
Les dejo aquí algunos espectáculos a los que ya le hicimos críticas para que lo tengan como referencia:*"Díptico", de Lisandro Rodriguez, Elefante Club de Teatro*"Mi brillante divorcio", con Ana Acosta, Teatro Moulin Bleu*"Maratón de Nueva York", Dirigida por Edgardo Moreira, Teatro El Bardo*"Bésame mucho", de Javier Daulte, Uniteatro*"Allá donde fuéramos", de Constanza Maral, Teatro Dandelión*"Rose", dirigida por Agustín Alezzo, Teatro Maipo*"Asesino sin salario", de Ionesco, dirigida por Francisco Javier, Actors Studio Teatro*"La Tierra de los Cisnes", de Julián Collados, musical, Teatro del Globo*"Juana y Pedro", de Carlos Gorostiza, Teatro El Vitral*"Voces en la bruma", de Vanina Montes, La Carpintería Teatro*"Tres hombres de bien", de Andrez Bauab, Actors Studio Teatro*"Saverio, el cruel", de Roberto Arlt, Andamio 90*"Pedime perdón", de M.Fariña, L. Vega, J.P.Garaventa, V. Bertone; Teatro El Piccolino*"No hay que llorar", de "Tito" Cossa, Belisario Club de Cultura*"Quiero pasar una tarde con Franco", de Martin Marcou, Teatro La Tertulia*"Muero de ti", de Alejandro Genes, Teatro La Tertulia*"Porque todo sucedió en el baño", de Lautaro Perotti, Teatro Timbre 4*"El avaro", de Moliére, Teatro El Convento*"La mujer quieta", de Miguel Angel Santín, Andamio 90*"Imberbes", de Bernardo Carey, Teatro del Pueblo
Entre otras; de todos modos te dejo el link para que puedas verlas:teatrosargentinoscritica.blogspot.com
Si estás de acuerdo, te pido que nos confirmes para reservar el Domingo 17, porque siempre estamos muy justitos con las fechas y se ocupan muy rápido.Por cualquier consulta, les dejo un celular para contactarnos: xx xxxx xxxx . En este número nos encontrarán siempre por la tarde, a partir de las 16hs. y hasta la noche tarde.
Saludos!
Seguimos en contacto
Muchas gracias por comunicarte!
Guido y Adriana de Teatros Argentinos
Web: teatrosargentinoscritica.blogspot.com
teatrosargentinoscultura.blogspot.com

(respuesta de Fernando De Rosa)
Señores Teatros Argentinos Crítica (Guido, Adriana y a quien corresponda):
Ante todo, muchas gracias por no venir a ver el espectáculo que con tanto esfuerzo por parte de toda la cooperativa estamos haciendo en el teatro La Tertulia los días domingos a las 21 llamado Una noche incalculable. Y quiero agradecerles por no venir sobre todo porque agradezco el haber ensayado un año, invirtiendo tiempo, dinero, cabeza y cuerpo para poder hacer esta magnífica obra (desde mi humildísimo punto de vista) que afortunadamente no verán. También agradezco a toda la gente que puso su trabajo, escenografía, diseño lumínico, diseño y realización de vestuario, fotografía, diseño grafico, etc. por amor al arte. Y sin pretensión de hacer dinero alguno; inclusive (como sabrán) muchos proyectos independientes, como este, van a perdida, con lo que refuerza más la frase “por amor al arte”. Alguien dirá “Pero nadie te obliga a hacer teatro”; es verdad. Lo mismo digo: nadie los obliga a ser críticos que, por otro lado, no existirían si nosotros no pusiéramos todo lo anteriormente nombrado y paradójicamente nosotros si podríamos existir sin ustedes: el hecho artístico existe de por sí y nuestros mejores críticos es nuestro público, que por suerte domingo tras domingo viene a ver la obra y se van contentos o descontentos y hasta ahora no obligamos a nadie a venir. Nos encanta cuando puede venir gente “del palo” a verla porque es una visión que nos interesa justamente por eso, por ser laburantes como nosotros y nos encanta invitarlos a ver la obra.
JAMAS (y quiero reiterar esta palabra: JAMAS) pagaremos a nadie para que venga a vernos. Gracias por no hacernos figurar en su listado de obras recomendadas, ni en sus obras vistas, ni nada que tenga que ver con ustedes. Gracias. Gracias por querer cobrarnos el valor de una entrada para venir a vernos, hecho determinante para que desde ya no sean ni siquiera invitados por esta cooperativa. Gracias La obra, si quieren verla, se da los domingos a las 21 en La Tertulia, Gallo 826 y la entrada es de $40. También pueden conseguir entradas con descuento en la cartelera, comprar la revista Barcelona y recortar el cupón de descuento o tratar de conseguir alguna de las entradas que ponemos con descuento en www.alternativateatral.com, porque esa será la única forma de ver la obra. Ah, me olvide: si tienen libreta de estudiantes o son jubilados también tienen descuento. Lamentablemente no tenemos ninguna invitación disponible (por supuesto desde que ustedes nos contaron cómo es su “sistema”) para la gente de Teatros Argentinos. Mucho se discutió en el elenco el responder o no este mail. A lo que respondí algo que contaba mi abuelo y que automáticamente me vino a la mente: “Cuando dejas una cucaracha con vida es muy probable que dentro de unos días tengas una comunidad de cucarachas viviendo en tu casa”. Con esto no quiero ni decir que son cucarachas, ni que voy a matarlos, ni mucho menos; simplemente me gustaría que su actitud no se reproduzca en las demás personas que ya sea desde los multimedios o desde un simple blog hacen de la crítica su oficio y que afortunadamente abundan y no cobran ni treinta centavos por venir a hacer algo que los “apasiona”. Puedo dar decenas de ejemplos, pero no viene al caso. Muchos de ellos vienen y no les gusta la obra y están en la libertad absoluta de publicar algo malo o sencillamente no publicar. ¿Qué libertad tienen ustedes de no publicar? ¿De publicar objetivamente? ¿De qué me sirve a mí una crítica que no es objetiva? Digo… ¿no son preguntas que se hacen? Si en verdad, como dicen en su mail al director de la obra (Facundo Zilberberg), “somos gente de teatro y nos interesa el hecho teatral en todos sus aspectos.”
Muchas, pero muchas gracias por no venir a “criticar” Una noche incalculable.
Saludos
Fernando De Rosa
Ayer, jueves 7, en el blog Teatros Argentinos, el de las críticas cobradas por Guido y Adriana, apareció esta nota.
Noticias de Teatros Argentinos
Hola a todo el mundo!
Como ya sabrán, Teatros Argentinos asiste a espectáculos teatrales y luego expresa una opinión sobre la obra vista.
Es una mirada en la que intentamos observar todos los aspectos de una obra (texto, dirección, actuación, técnicos), sin juzgar y evitando que la crítica no sea destructiva ya que sabemos lo mucho que cuesta poner una obra en escena y mantenerla y resaltando los aspectos positivos que todas las obras tienen.
El objetivo fue, es y será informar al espectador sobre las obras en cartel y su contenido y que el público pueda tener un modesto lugar donde leer e interiorizarse un poco más sobre las obras que puede elegir para ver.
Para esto está nuestro blog y nuestros perfiles de Facebook que siempre estan abiertos para que cualquiera pueda publicar su obra o su actividad y expresar lo que guste sobre las "críticas" o sobre lo que desee.
Todas estas páginas nacieron de charlas con gente de teatro y con público en general. Entre la gente de teatro se escuchaba recurrentemente que el teatro alternativo tenía pocos espacios para promover sus obras, y entre los espectadores lo más frecuente era escuchar que concurrir al teatro alternativo era una especie de "aventura" a ciegas en la que nunca sabían bien de qué se trataban las obras, salvo en los casos de recomendaciones de amigos, etc.
Así nació Teatros Argentinos, soñando acercar un poco más a ambas partes y con nuestro pequeño aporte poder brindar información extra al espectador sobre las muchas y buenas obras que existen.
La grata sorpresa fue encontrarnos con muchas personas interesadas en dar a conocer sus obras y otras tantas en querer conocerlas.
Como se hace normalmente, los grupos de teatro nos invitaban a ver sus obras, nos acreditaban, las veíamos y luego subíamos los comentarios de esas obras a nuestras páginas. Todo a pulmón y corazón como lo hacemos todos.
Con el tiempo fueron muchas las obras que teníamos para ver y empezamos a no cumplir con todos y a darnos cuenta que económicamente no podíamos sostener el gasto que ese movimiento generaba. Nos resultaba difícil continuar ya que no somos gente con poder adquisitivo; trabajamos cada uno en su actividad personal con lo que cubrimos nuestros gastos personales como todo el mundo (alquiler, luz, gas, comida, etc.), hacemos teatro hace muchos años y estamos a pérdida y ganancia como todos y no nos quejamos por esto. Hasta aquí era lo habitual: ni falta, ni sobra. Cuando empezamos a tener el movimiento de Teatros Argentinos, bancamos este gasto extra hasta donde pudimos pero esto nos dejaba un saldo en rojo, que ya era habitual y que no podíamos mantener.
Mucha gente de teatro fue la que nos sugirió cobrar algo simbólico para poder costear un poco ese gasto de Teatros Argentinos que se nos iba de las manos, por lo menos hasta poder conseguir auspiciantes para la página o algún ingreso aunque fuera mínimo, para no vivir "en rojo". No como un sueldo sino solo como para tratar de cubrir el gasto de Teatros Argentinos que cada vez era mayor, tratar. Así fue como hace poco tiempo, le explicamos esto a la gente que nos convocaba para ver las obras. La mayoría aceptaba y entendía estas razones ya que los que hacemos teatro sabemos que todo es a pulmón. Asimismo continuabamos y continuamos buscando alguna manera de encontrar auspicio y seguir haciendo las críticas como antes.
Con los valores que se manejan no es posible hacer de esto un negocio, tampoco hay intención de ganar dinero con esto porque todos los que estamos en teatro sabemos que no es posible. Si nuestra intención fuera hacer dinero no nos dedicaríamos al teatro.
Esta contribución no nos resta objetividad sobre las obras que vemos, no puede existir en esto corrupción ni soborno de ninguna índole. Los que nos convocan para ver sus obras tienen la libertad de elegir no convocarnos.
Por esto invitamos a cualquier persona que quiera conversarlo, a sentarnos a charlar, despejar cualquier duda que pueda existir y responder cualquier pregunta que nos formulen. Estamos abiertos a eso ya que en el consenso y en el diálogo hasta es posible encontrar soluciones positivas y armónicas, y tal vez haya mucha gente que pueda aportar ideas valiosas.
Hemos recibido algunos agravios y comentarios de personas que no nos conocen y a los que no conocemos. A ellos también los invitamos a dialogar y de paso conocernos.
De esas charlas cada uno puede sacar sus propias conclusiones, y aunque no pensemos todos igual, podemos tratarnos con respeto y entendernos. Nadie está libre de aciertos y errores.
Esperamos sinceramente su opinión o que todos los que podamos tengamos un ratito libre para poder escucharnos.
Los pocos que formamos Teatros Argentinos (y de verdad somos muy pocos) tenemos una vida de puro teatro. Las pérdidas no nos amilanan, sabemos que siempre habrá una manera de seguir haciendo teatro, sintiendo teatro y hablando de teatro.
Muchas gracias a todos!
Por mi parte, me gustaría decirles a Guido y Adriana que sigo considerando que son unos cretinos, y encima de poca monta, porque ensucian su trabajo y abren dudas sobre el trabajo de los demás por treinta o cuarenta pesos. Sin detenerme en que lo que escriben es de pésimo nivel, carente de todo aporte. Si realmente son gente de teatro, hacen un gran esfuerzo para que no se les note. Y que como con tan buena onda invitan a dialogar incluso a quienes consideran que los agraviamos por decirles cretinos o algo por el estilo, que sepan que no contarán conmigo porque no dialogo ni siquiera por mail con gente que no compromete su palabra firmando con nombre y apellido. Que no cuenten conmigo para ningún diálogo por cretinos, por mediocres y por cagones.
Y hay que agradecerle a Facundo Zilberberg y a Fernando De Rosa porque en lugar de dejar pasar esta barata tropelía, la denunciaron, advirtiendo así a los demás para que nadie vaya a caer en tan miserable maniobra.

lunes, octubre 04, 2010

organismos // Para disculpas limitadas, las de Kive Staiff

El desatino del año 2010 de Kive Staiff… No, no; mejor así: el gran capricho de despedida que se permitió Kive Staiff ya tiene nombre: El Dibuk.
El capricho provocó el gasto de un abultado presupuesto: se sabe (pero no se puede corroborar: la gente que cobra buena guita del Estado se cuida de embolsarla en silencio y con poca luz) que el caché y las exigencias del director, Jacobo Kaufmann, hicieron pasar al segundo puesto los costos desmedidos del insoportable Jorge Lavelli. Pero no fue el dinerario el único rubro en el que compitió con éste: también se posicionó bien en los segmentos “maltrato a los artistas” y “resultado patético”.
Pero todo esto es anecdótico. Lo interesante es que, tras la partida de Jacobo Kaufmann a Jerusalén, donde vive, Kive Staiff convocó rápidamente a todas las personas involucradas artísticamente en esa puesta de El Dibuk. Excepto su director, claro está. Y ahí Kive Staiff, el tetrajerarca del teatro estatal porteño, el que dominó por décadas el Teatro San Martín, el que se pretende testigo calificado y no responsable de la decadencia y ruina del Complejo Teatral de Buenos Aires, el mismo Kive Staiff al que se le antojó traer del otro lado del mundo a un director teatral como si aquí no los hubiera y muy buenos, ese señor pidió disculpas por lo sucedido. (Quienes lo hemos escuchado en distintas ocasiones bien podemos imaginar su voz quebrada y compungida para la ocasión.) Y autorizó al elenco a hacer los ajustes que creyeran convenientes para dar vida al muerto que dejó Kaufmann.
Ahora bien, un señor director de tan prestigioso como arruinado teatro, ¿no vio a tiempo en algún ensayo lo mal encaminada que estaba la puesta? ¿No supo, no se informó, no escuchó nada acerca de las dificultades que tenía el director para tratar dignamente a las actrices y a los actores? Porque eso también hace a su función, y mucho antes que pedir tardías disculpas podría haber asumido su determinante rol y encauzar las cosas o, en última instancia, hacerse cargo del desatino y cancelar el estreno.
Sin embargo, nada de esto es lo peor. Porque el teatro estatal tiene la tarea y la responsabilidad de educar y acercar al teatro nuevos públicos. Y a los miles de personas que pagaron su entrada (carísima, ya toda una decisión en contrario del acercamiento de nuevos públicos) y se encontraron con un trabajo mediocre, sólo llevado adelante gracias al esfuerzo y compromiso del elenco y los técnicos del San Martín, a toda esa gente que vio El Dibuk, ¿quién le pidió disculpas?
Nadie, por supuesto.

viernes, octubre 01, 2010

teatro // Amor de Fedra, de Sarah Kane, según Mariano Stolkiner

Aquel Hipólito que desde los antiguos mitos aparecía ostentando belleza y castidad es aquí un tipo desagradable, mugriento, maltratador y adicto al sexo, el verdadero protagonista y la contracara ideal para que el deseo incontrolable de Fedra, su madrastra, quede expuesto en carne viva. Pero no solo entre ellos se respira una extrema decadencia: el palacio de Teseo parece la casona de un barón del conurbano, y Estrofa, la hija de Fedra, exhibe su pudor como quien hace campaña para ganarse a un pueblo pacato pero no menos miserable que los reyes de la ciudad.
El clima hiriente y crudo confirma su origen: la autoría de Sarah Kane. Lejos de filtrarlo o atenuarlo, Mariano Stolkiner tensa cada línea incómoda y cada acción chocante. Y hasta se atreve a apostar fuerte incluyendo un video grotesco y vulgar pero necesario para actualizar el destino fatal que se desencadena: sin dioses que impongan castigos, la sociedad del entretenimiento banaliza incluso la tragedia, desintegrando su valor didáctico en pos de alimentar el morbo hematófago de cada jornada informativa.
No menos decisiva es la actuación de Pablo Cura, comprometido sin reservas en la construcción de un Hipólito indeseable al que, a la vez, es imposible quitarle los ojos de encima.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Amor de Fedra en este link a Alternativa Teatral.