Hay viajes que no deberían emprenderse. Pero cuando nos damos cuenta de su inconveniencia, ya es tarde.
Nadie en su sano juicio pensará que el problema reside en la geografía hacia la que nos lleva ese viaje, pues el asunto está en qué desemboca. Por poner un ejemplo, recordemos a Felicitas Guerrero, quien se trasladaba de una a otra de sus estancias con unas personas de su amistad hasta que una tormenta hizo que la comitiva perdiera el rumbo. Llegó la noche, un caballero rescató a todo el grupo y se enamoró de la joven. Pero también la pretendía otro hombre, que después la mató y se suicidó. Qué importa entonces a dónde iba en su paseo, habiendo terminado ella en el Cementerio de la Recoleta.
Vale lo mismo para el viaje que da inicio a lo que relata aquí Sol Rodríguez Seoane, cuando Lorenzo y Alicia se extravían en una noche también tormentosa y, sin quererlo, llegan a la casa de los padres de Lorenzo, en Ostende, donde se encuentran con el amenazante y enigmático Rafael, a cargo del cuidado de la finca.
Que la travesía de Felicitas haya terminado en romántica tragedia habría que atribuírselo a que ella y sus contemporáneos se criaron y educaron atravesados por el romanticismo imperante. En nuestros tiempos, se asesina a una mujer deseada o a la propia y se sale corriendo a esconder el cadáver o se le atribuye la muerte a una canilla mientras se tira el pituto por el inodoro. Y no es que todo tiempo pasado haya sido mejor, sino que aquella grandeza asumida como ideal daba cabida a lo trágico, en tanto que hoy, para quienes nada vale más que el combo yo-aquí-ahora que la posmodernidad nos ofreció como alimento, la tragedia no es posible.
Así, pues, estamos con Lorenzo, Alicia y Rafael. Y aunque no haya tragedia posible, hay algo inquietante e inevitable que se respira entre ellos. Lo presentimos, lo sobreentendemos, casi lo vemos. Pero ellos no. Es así que se genera un enrarecido clima de misterio cinematográfico, muy propio del estilo de Alfred Hitchcock en eso de permitirle al espectador saber más que los personajes. Un clima bien logrado y bien explotado, remarcado por una intensa apuesta en lo visual que remite a un universo onírico. Pero a no confundirse, porque Ostende no es “una de misterio”, sino que genera ese clima en tanto que la tragedia (digámoslo de nuevo) no puede acontecer.
El espacio planteado en esta puesta es un protagonista silencioso que fortalece con interesantes signos el cauce del relato. Y bastan para generarlo ese bosque como horizonte sombrío y traspasable, la casa que gobierna y contagia la escena con sus líneas expresionistas (deformando lo que podríamos deducir como realidad y evidenciando la subjetividad de las miradas sobre ella) y la iluminación severa e inquietante.
Como directora, la misma Sol Rodríguez Seoane también ha logrado un gran trabajo con el elenco. En el rol de Rafael, Francisco Egido ostenta y padece a la vez una dolorosa oquedad que lo deja necesariamente al borde del deslucimiento. María Colloca vuelve a dar muestras de ser una profunda intérprete y le da a Alicia las contradictorias emociones y los intensos matices por los que va transitando ante cada circunstancia y según cuál de los dos hombres sea su interlocutor. Y ese complejísimo y acuciado ser que es Lorenzo toma vida gracias a un arriesgado trabajo de Leandro Airaldo, quien en su cuerpo, con sus movimientos, detrás de los tonos de su voz evidencia la poca o nula densidad existencial, la imposibilidad de protagonizar su propia vida que limita y desarticula a su personaje, consiguiendo que éste aparezca como si la propia vida le aconteciera por accidente.
¡Ah! Dicen que la noche de su extravío, Felicitas Guerrero fue hallada en los pagos en donde hoy se halla Ostende. Yo, por las dudas, no andaría paseando por ahí en las noches de tormenta. Pero ya sabemos que los viajes que no deberían emprenderse suelen ser inevitables. Y quizás la vida sea uno de ellos.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Ostende en este link a Alternativa Teatral.
Y aquí, el link al blog de esta pieza.
miércoles, septiembre 29, 2010
lunes, septiembre 27, 2010
anticipo // Tres jueces para un largo silencio, por la Compañía de Funciones Patrióticas
Con motivo de conmemorarse el 198º aniversario del fallecimiento del Dr. Juan José Castelli, la Compañía de Funciones Patrióticas presenta su versión de Tres jueces para un largo silencio, de Andrés Lizarraga, el lunes 11 de octubre a las 18:30, en Fundación Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca). Entrada: $ 25 (incluye merienda patria). Reservas: funciones.patrioticas2010@gmail.com
Tres jueces para un largo silencio es un drama histórico que expone con crudeza los últimos días del revolucionario Juan José Castelli, su participación en la Campaña del Norte, la derrota en la batalla de Huaqui, el juicio grotesco al que se ve sometido, la traición de sus antiguos camaradas, el avance implacable de su enfermedad, la muerte, el miedo al olvido.
Demasiada data para la Compañía de Funciones Patrióticas que, siguiendo a rajatabla el inefable precepto teatral que afirma aquello de que menos siempre y en todos los casos resulta más, prefiere concentrar sus exiguos esfuerzos en adaptar apenas un tercio de esta gran obra épica de Andrés Lizarraga.
Actúan: Paolo Baseggio, Ernesto Fontes, Leandro Ibarra, Claudia Mac Auliffe, Daniel Miranda, Natalia Olabe y Guillermo Valdez. Luces: Fernanda Balcells. Fotografía: Jorge Marino. Asistente de dirección: Paula Banfi. Dramaturgia y dirección: Martín Seijo.
Juan José Castelli fue un abogado y político notable de las Provincias Unidas del Río de la Plata que buscó por todos los medios que la Revolución de Mayo no se aburguesara como ya había pasado anteriormente en Francia.
Miembro de la Primera Junta y mano derecha de Mariano Moreno, Castelli fue enviado a Córdoba para supervisar el fusilamiento de Santiago de Liniers, y de allí marchó con el Ejército del Norte al Alto Perú, en donde tomó una serie de medidas de enorme trascendencia para los pueblos de la región (abolición de la mita y la servidumbre indígena, autorización del libre comercio, distribución de tierras entre trabajadores, prohibición expresa para establecer nuevos conventos y parroquias), ganándose con ello automáticamente el recelo de toda la élite porteña.
Tras lograr algunas victorias auspiciosas, el Ejército del Norte fue derrotado por las tropas realistas comandadas por José Manuel de Goyeneche en la batalla de Huaqui. A su regreso a Buenos Aires, el Primer Triunvirato decidió iniciarle un juicio a Castelli, responsabilizándolo por esa derrota militar.
¡Doble paradoja de la historia! Castelli murió un 12 de octubre víctima de un cáncer en su lengua, esa misma que usó con tanta vehemencia para oponerse al dominio español.
Para el dramaturgo Andrés Lizarraga (premio Casa de las Américas), 1960 fue sin dudas su gran año porque se llegaron a estrenar en total cinco obras de su autoría: Carro Eternidad, Alto Perú, Santa Juana de América, Los Linares y Tres jueces para un largo silencio. El estreno de este último título estuvo a cargo de la Organización Latinoamericana de Teatro (OLAT), con dirección de Yirair Mossian, en homenaje al sesquicentenario de la Revolución de Mayo.
En aquel tiempo, Lizarraga, escritor comprometido con el devenir histórico, se hacía la siguiente pregunta: “¿Podemos ser tan cerebrales como para escribir una obra sin rabia, sin apuro, sin miedo, transformando nuestra masa craneana en una frigidaire que produzca perfectos cubitos literarios?”. Si esto mismo se preguntara hoy, ¿cuál sería nuestra respuesta? ¡Brrr! ¡Qué frío!
La Compañía de Funciones Patrióticas aspira a consolidarse como un elenco estable, en un país por demás inestable, que realiza funciones únicamente en fechas patrias y cuyo repertorio debe ceñirse a motivos vinculados a la patria y la historia de nuestro país.
Con más de dos años de trayectoria, la Compañía lleva estrenados tres espectáculos: El gigante Amapolas, de Juan Bautista Alberdi (presentado el 17 de agosto de 2008), La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina, de José Ramos Mejía (presentado el 17 de agosto y el 10 de noviembre de 2009), y Política casera, de Exequiel Soria (presentado el 25 de mayo, el 9 de julio y el 17 de agosto de 2010).
Es menester aclarar que la labor de la Compañía podrá ser revisionista o restauradora, dependiendo del estado de ánimo ideológico en el que se encuentren sus integrantes al encarar cada uno de sus proyectos patrios.
Tres jueces para un largo silencio es un drama histórico que expone con crudeza los últimos días del revolucionario Juan José Castelli, su participación en la Campaña del Norte, la derrota en la batalla de Huaqui, el juicio grotesco al que se ve sometido, la traición de sus antiguos camaradas, el avance implacable de su enfermedad, la muerte, el miedo al olvido.
Demasiada data para la Compañía de Funciones Patrióticas que, siguiendo a rajatabla el inefable precepto teatral que afirma aquello de que menos siempre y en todos los casos resulta más, prefiere concentrar sus exiguos esfuerzos en adaptar apenas un tercio de esta gran obra épica de Andrés Lizarraga.
Actúan: Paolo Baseggio, Ernesto Fontes, Leandro Ibarra, Claudia Mac Auliffe, Daniel Miranda, Natalia Olabe y Guillermo Valdez. Luces: Fernanda Balcells. Fotografía: Jorge Marino. Asistente de dirección: Paula Banfi. Dramaturgia y dirección: Martín Seijo.
Juan José Castelli fue un abogado y político notable de las Provincias Unidas del Río de la Plata que buscó por todos los medios que la Revolución de Mayo no se aburguesara como ya había pasado anteriormente en Francia.
Miembro de la Primera Junta y mano derecha de Mariano Moreno, Castelli fue enviado a Córdoba para supervisar el fusilamiento de Santiago de Liniers, y de allí marchó con el Ejército del Norte al Alto Perú, en donde tomó una serie de medidas de enorme trascendencia para los pueblos de la región (abolición de la mita y la servidumbre indígena, autorización del libre comercio, distribución de tierras entre trabajadores, prohibición expresa para establecer nuevos conventos y parroquias), ganándose con ello automáticamente el recelo de toda la élite porteña.
Tras lograr algunas victorias auspiciosas, el Ejército del Norte fue derrotado por las tropas realistas comandadas por José Manuel de Goyeneche en la batalla de Huaqui. A su regreso a Buenos Aires, el Primer Triunvirato decidió iniciarle un juicio a Castelli, responsabilizándolo por esa derrota militar.
¡Doble paradoja de la historia! Castelli murió un 12 de octubre víctima de un cáncer en su lengua, esa misma que usó con tanta vehemencia para oponerse al dominio español.
Para el dramaturgo Andrés Lizarraga (premio Casa de las Américas), 1960 fue sin dudas su gran año porque se llegaron a estrenar en total cinco obras de su autoría: Carro Eternidad, Alto Perú, Santa Juana de América, Los Linares y Tres jueces para un largo silencio. El estreno de este último título estuvo a cargo de la Organización Latinoamericana de Teatro (OLAT), con dirección de Yirair Mossian, en homenaje al sesquicentenario de la Revolución de Mayo.
En aquel tiempo, Lizarraga, escritor comprometido con el devenir histórico, se hacía la siguiente pregunta: “¿Podemos ser tan cerebrales como para escribir una obra sin rabia, sin apuro, sin miedo, transformando nuestra masa craneana en una frigidaire que produzca perfectos cubitos literarios?”. Si esto mismo se preguntara hoy, ¿cuál sería nuestra respuesta? ¡Brrr! ¡Qué frío!
La Compañía de Funciones Patrióticas aspira a consolidarse como un elenco estable, en un país por demás inestable, que realiza funciones únicamente en fechas patrias y cuyo repertorio debe ceñirse a motivos vinculados a la patria y la historia de nuestro país.
Con más de dos años de trayectoria, la Compañía lleva estrenados tres espectáculos: El gigante Amapolas, de Juan Bautista Alberdi (presentado el 17 de agosto de 2008), La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina, de José Ramos Mejía (presentado el 17 de agosto y el 10 de noviembre de 2009), y Política casera, de Exequiel Soria (presentado el 25 de mayo, el 9 de julio y el 17 de agosto de 2010).
Es menester aclarar que la labor de la Compañía podrá ser revisionista o restauradora, dependiendo del estado de ánimo ideológico en el que se encuentren sus integrantes al encarar cada uno de sus proyectos patrios.
miércoles, septiembre 22, 2010
premios // Resolución de la Defensoría del Pueblo sobre la denuncia por la designación del Jurado de los Premios Trinidad Guevara del año 2009
Por si no lo recordás (en realidad, no tendrías por qué recordarlo), el pasado 4 de marzo publiqué aquí una nota relacionada con la presentación que había hecho ante la Defensoría del Pueblo porque consideraba irregular que, según la resolución 2770-MCGC/09, el ministro de Cultura, ingeniero Hernán Lombardi, se había nombrado a sí mismo como presidente del Jurado de los Premios Trinidad Guevara del año 2009, siendo que jamás había participado en sesión alguna de ese cuerpo.
Pues bien, a esa actuación que se ingresó con el número 1071/10, finalmente le siguió una resolución que, con la firma de la Defensora el Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, lleva el número 2066/10, y dice lo siguiente.
En cuanto a la referencia final al artículo 36 de la ley 3 de la Ciudad, que dice que "Con motivo de sus investigaciones, el Defensor o Defensora del Pueblo puede formular advertencias, recomendaciones, recordatorios de los deberes de los funcionarios, y propuestas para la adopción de nuevas medidas. Las recomendaciones no son vinculantes, pero si dentro del plazo fijado la autoridad administrativa afectada no produce una medida adecuada, o no informa de las razones que estime para no adoptarla, el Defensor o Defensora del Pueblo puede poner en conocimiento del ministro o secretario del área, o de la máxima autoridad de la entidad involucrada, los antecedentes del asunto y las recomendaciones propuestas. Si tampoco así obtiene una justificación adecuada, debe incluir tal asunto en su informe anual o especial a la Legislatura, con mención de los nombres de las autoridades o funcionarios que hayan adoptado tal actitud", en esa referencia subyace otro mensaje, al que podríamos sintetizar así, a continuación del anterior: "Pero si usted o sus subordinados persisten en ese incumplimiento, quédese tranquilo que mientras no lo denuncien de nuevo no va a pasar nada más grave que ser nombrado en un informe que pocas, muy pocas personas leerán".
El status quo goza de buena salud. Quienes así lo prefieran, podrán seguir durmiendo en paz.
Pues bien, a esa actuación que se ingresó con el número 1071/10, finalmente le siguió una resolución que, con la firma de la Defensora el Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, lleva el número 2066/10, y dice lo siguiente.
Pues bien, esto es todo. Que en síntesis es más o menos así: “Ingeniero, no se haga usted ni permita que sus subordinados se hagan los boludos con el cumplimiento de la Ordenanza 50.233".Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 8 de julio de 2010
VISTO:
La actuación nº 1071/10, iniciada por el señor Luis Alberto Bordegaray en denuncia por lo que considera irregular en el funcionamiento del Jurado del premio Trinidad Guevara.
Y CONSIDERANDO QUE:
A fs. 1 el reclamante manifiesta lo siguiente: “...Me dirijo a usted a fin de solicitar su intervención en lo que considero una irregularidad en la conformación del jurado del Premio a la Labor Teatral ‘Trinidad Guevara’ correspondiente al año 2009, premio otorgado por la Ciudad de Buenos Aires, instituido por Ordenanza Nº 50.233. Según establece el artículo 4º de la citada ordenanza, y tal como copio a continuación, el jurado de ese premio es conformado por: 1. El Secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires u organismo que en el futuro lo reemplace. 2. El Presidente de la Comisión de Cultura y Difusión del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires u órgano legislativo que en el futuro lo reemplace. 3. Un director de teatro municipal. 4. Un representante de la Asociación de Críticos e Investigadores Teatrales de la Argentina. 5. Seis representantes de la Asociación de Premiados Argentinos ‘Alfonsina Storni’ en las siguientes especialidades: un actor, un director y un escenógrafo pertenecientes a la Asociación Argentina de Actores, un músico perteneciente a SADAIC, un autor teatral y un coreógrafo pertenecientes a Argentores. En caso de imposibilidad de contar en alguna de las categorías con representantes de la Asociación de Premiados Argentinos, las entidades correspondientes designarán a otro miembro. Es costumbre que los jurados designados en los tres primeros puntos deleguen esta tarea en alguna persona vinculada estrechamente con la actividad teatral. Por ejemplo, en años anteriores y también en 2009, la Comisión de Cultura de la Legislatura delegó su tarea en la señora Tina Helba, así como el contador Aquiva Staiff (único director de teatro oficial desde la creación del Complejo Teatral de Buenos Aires) lo ha hecho en el señor Roberto Perinelli. También el Ministro de Cultura hizo lo propio en la persona del señor Duilio Marzio por varios años. En 2009, la Asociación de Críticos e Investigadores Teatrales de la Argentina me confió la confirmación del jurado en nombre de esa entidad. Y desde la primera sesión del jurado del año pasado (realizada el martes 19 de mayo en la sede del Departamento de Concursos y Premios de la Ciudad de Buenos Aires, sito en Hipólito Yrigoyen 1180, 9º piso, de esta ciudad) quedó evidenciado que el Ministro de Cultura no había nombrado a persona alguna para cumplimentar con lo que la Ordenanza Nº 50.233 dictamina. Y esa ausencia continuó en las sesiones siguientes -realizadas todas en la antedicha sede- del martes 23 de junio, martes 28 de julio, lunes 24 de agosto, miércoles 16 de septiembre, lunes 19 de octubre, miércoles 18 de noviembre y miércoles 16 de diciembre. Ahora bien, días atrás doy con el texto de la Resolución Nº 2770-MCGC/09, del 21 de octubre de 2009, en la que el señor Ministro de Cultura, ingeniero Hernán Lombardi, resuelve la designación de las y los miembros del jurado 2009 de los Premios ‘Trinidad Guevara’. Esa resolución, en su artículo 1º, designa a las nueve personas que hemos conformado el jurado y que hemos sesionado regularmente, a saber: La Señora Santos Haydeé Ferrovía (en arte: Tina Helba) en representación de la señora Presidenta de la Comisión de Cultura de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Diputada Inés Urdapilleta. Las señoras Mercedes Uría y Stella Matute y el señor Carlos Argento, en representación de la Asociación Argentina de Actores. Las señoras Lucía Serafina Laragione y María Teresa Duggan, en representación de la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores). El señor Martín Bianchedi, en representación de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (Sadaic). El señor Luis Alberto Bordegaray (en arte: ‘Lucho’) Bordegaray), en representación del Círculo de Críticos de las Artes Escénicas de la Argentina (Critea). El señor Roberto O. Perinelli, en calidad de Director de Teatro Municipal. Pero en el artículo 2º se dictamina que ‘La Presidencia del Jurado será ejercida por el suscripto’, siendo quien firma la resolución el señor Ministro de Cultura ingeniero Hernán Lombardi. Y si bien su derecho a conformar el jurado es indiscutible, pues es lo que emana de la Ordenanza Nº 50.233, al firmar el ministro esa resolución (el 21 de octubre de 2009) sabía que él mismo no estaba cumpliendo con esa carga, pues no había estado presente en ninguna de las seis sesiones anteriores, ni parece haber tenido voluntad de asumir esa carga a futuro, pues tampoco se presentó en ninguna de las dos sesiones siguientes. Desconozco, doctora Pierini, cómo se subsana el incumplimiento de un deber como es el asumir la tarea de jurado o el delegarla, pero tengo la certeza de que la solución no es hacer figurar un hecho inexistente en una norma, tal como resulta del hecho de que el ministro Hernán Lombardi se haya designado jurado en la citada resolución ministerial a sabiendas de no estar cumpliendo con esa carga. Como ciudadano y como miembro de ese jurado es que solicito su intervención en este asunto, ya sea por observar que el Ministro de Cultura no cumplió con la tarea que no quiso delegar, o bien porque se designó jurado sabiendo que no estaba cumpliendo con esa tarea, pues siguiendo una u otra consideración, la resolución Nº 2770-MCGC/09 parece no resultar legítima o, al menos, no adecuada a la luz de los hechos, y ni la ciudadanía porteña, ni la nutrida y reconocida comunidad teatral de esta ciudad, ni quienes asumimos con responsabilidad la labor como jurados el pasado año merecemos tal manoseo en la constitución del jurado del año 2009 de los Premios ‘Trinidad Guevara’, que hasta la fecha son considerados los más respetados en su género...”.
A fs. 3 consta la solicitud de informes efectuada por esta Defensoría del Pueblo al señor Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La respuesta de la administración, agregada a fs. 4/14 contiene:
- a fs. 12 nota de la Dirección General de Promoción Cultural, cuyo texto se cita: “Buenos Aires, 19-4-10... Atento a lo solicitado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires a fs. 1, esta Dirección General cumple en informar que la designación del jurado de los Premios ‘Trinidad Guevara’ correspondiente a la producción teatral del año 2009, efectuada mediante la Resolución Nº 2.770-MCGC-2009, se halla encuadrada dentro de los términos establecidos en el art. 4º de la Ordenanza Nº 50.233, que estipula el modo de integración de los jurados de los referidos premios. Cabe destacar que según lo dispuesto en el art. 6º de la citada norma, el quórum necesario para el normal funcionamiento del jurado se alcanza con la presencia de la mitad más uno de sus miembros, destacándose asimismo además que tanto para la votación de las ternas como para la posterior votación final de los premios, el jurado se expide por simple mayoría de votos, por lo que -en ambos casos- la eventual ausencia de alguno de sus miembros no afecta el legal funcionamiento del mismo... Sr. Baltazar Jaramillo Director General de Promoción Cultural Subsecretaría de Cultura Ministerio de Cultura Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.
A fs. 15 obra copia de reiteración de solicitud de informes al señor Ministro de Cultura con el texto siguiente: “...Tengo el agrado de dirigirme a Ud. en la actuación referida, iniciada por el señor Luis Alberto Bordegaray, en la que se solicitó mediante oficio de fecha 11/03/10 copia de las actas correspondientes a las reuniones del Jurado del Premio a la Labor Teatral Trinidad Guevara, instituido por la Ordenanza Nº 50.233. La respuesta de ese Ministerio, recibida en esta Defensoría del Pueblo el 30/04/10, omite acompañar las actas peticionadas. Por lo expuesto, es que reitero a Ud. la solicitud de las copias de las actas correspondientes a las reuniones del Jurado, conforme lo establecido por la Ordenanza Nº 50.233 en el art. 6, primer párrafo: ‘...El Jurado deberá reunirse todos los meses a fin de evaluar los espectáculos vistos, debiéndose en cada una de las reuniones labrarse las actas respectivas’...”.
La respuesta del Ministro de Cultura, agregada a fs. 16/24 contiene:
- fotocopia del Acta nº 438 correspondiente a la reunión celebrada “...a los diecinueve días del mes de marzo del año dos mil diez, siendo las 13:30 hs. se reúnen en el despacho del señor jefe del Departamento Concursos y Premios de la Dirección General de Promoción Cultural del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Dr. Daniel Couto, con la coordinación del mismo, el jurado encargado de dictaminar acerca de las ternas a otorgarse en el Premio Anual a la Labor Teatral ‘Trinidad Guevara’, correspondiente al año 2009, instituidos por la Ordenanza Nº 50.233 - Decreto Nº 54/96...” (fs. 19/21);
- nota de la Dirección General de Promoción Cultural con el texto siguiente: “Buenos Aires, 10-6-10... Atento a lo solicitado precedentemente, esta Dirección General cumple en remitir fotocopia del Acta Nº 438, relativa a la reunión del jurado del Premio ‘Trinidad Guevara’, en la cual se votó la conformación de las ternas correspondientes a la producción teatral del año 2009. Cabe destacar que la reunión de votación final todavía no se ha realizado, estando previsto que se realice en el mes de julio próximo, horas antes de llevarse a cabo la ceremonia de entrega de los referidos premios. Por último hácese notar que sólo se labran actas de las reuniones de votación del jurado, toda vez que en las reuniones mensuales no se toman decisiones definitivas respecto de los espectáculos vistos, sino que sólo se intercambian informaciones y opiniones relativas a los mismos, tornándose prácticamente imposible e irrelevante el hecho de volcar las opiniones parciales de cada uno de los miembros del jurado acerca de los más de cien espectáculos que se comentan mensualmente, tomándose dichas decisiones definitivas en ocasión de arribarse al momento de la conformación de las ternas, y a la votación final de la que surgirán los ganadores de cada una de las mismas. Sr. Baltazar Jaramillo Director General de Promoción Cultural Subsecretaría de Cultura Ministerio de Cultura Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” (fs. 22).
Derecho aplicable al caso
Ordenanza nº 50.233
Corresponde a fin del análisis de la presente efectuar una observación preliminar en cuanto a la categorización de la norma que establece los premios y el procedimiento, para luego distinguir los diversos planteos efectuados por el presentante.
La norma que establece los premios, el jurado y el procedimiento es una Ordenanza, categoría normativa hoy representada por las Leyes de la Ciudad, y de cumplimiento obligatorio.
Norma operativa, ya que resulta completa en miras de su cumplimiento, y que sólo requiere del acto administrativo de designación de los integrantes del jurado.
Pasando al análisis del reclamo y a las cuestiones que contiene, en primer lugar corresponde detenerse en lo referente a la conformación del jurado, cuestión que se encuentra contemplada en el art. 4º de la norma citada.
Al respecto, el artículo citado determina: “El jurado que otorgará el premio instituido por el artículo 1º estará integrado por: a) El Secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires u organismo que en el futuro lo reemplace. b) El Presidente de la Comisión de Cultura y Difusión del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires u órgano legislativo que en el futuro lo reemplace. c) Un (1) director de teatro municipal. d) Un (1) representante de la Asociación de Críticos e Investigadores Teatrales de la Argentina. e) Seis (6) representantes de la Asociación de Premiados Argentinos ‘Alfonsina Storni’ (A.P.A.) en las siguientes especialidades: un actor, un director y un coreógrafo pertenecientes a Argentores. En caso de imposibilidad de contar en alguna de las categorías con representantes de la Asociación de Premiados Argentinos, las entidades correspondientes designarán a otro miembro”.
Nótese que en el caso de los dos primeros incisos la designación recae sobre funcionarios determinados y que no autoriza delegación.
Al respecto, y como principio de derecho administrativo restrictivo de la discrecionalidad, la no autorización normativa de la delegación impide su realización.
Por lo expuesto, conforme la norma el cargo resulta intuitu personae estando vedada la delegación del mismo por parte del funcionario designado por la misma.
En referencia a las reuniones del Jurado, el art. 6º establece: “El Jurado deberá reunirse todos los meses a fin de evaluar los espectáculos vistos, debiéndose en cada una de las reuniones labrarse las actas respectivas. El quórum se formará con la mitad más uno de sus miembros. El Jurado se expedirá por simple mayoría de votos a fines de noviembre de cada año; su decisión dará lugar a la formación de ternas cuyos diplomas serán entregados antes del 15 de diciembre... El mes de marzo del siguiente año el Jurado definirá los ganadores de las ternas en los distintos rubros, fundamentando su decisión en las actas que se redactarán al efecto. El premio podrá ser declarado desierto. En caso de empate el Presidente tendrá doble voto. Los premios serán entregados en una ceremonia a realizarse en los comienzos de la temporada teatral en alguno de los teatros municipales, debiendo con posterioridad ser publicados los nombres de los ganadores en el Boletín Municipal”.
La norma establece la obligatoriedad de:
1º. Reuniones mensuales del Jurado.
2º. Testimoniar dichas reuniones mediante el labrado de un Acta.
3º. Que el Jurado se expide por simple mayoría de votos, desempatando el Presidente en caso de paridad, y que al efecto contará con doble voto.
4º. El modo y tiempo de la entrega de los premios.
La ausencia de Actas de las reuniones del Jurado resulta un incumplimiento legal que debiera ser subsanado en el futuro.
Por lo expuesto, corresponde recomendar al señor Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ingeniero Hernán Santiago Lombardi disponga lo necesario a fin que se dé cumplimiento a lo establecido por la Ordenanza nº 50.233.
Conforme lo dispuesto en la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que en su art. 137, en lo pertinente, establece que “...Es su misión la defensa, protección y promoción de los derechos humanos y demás derechos e intereses individuales, colectivos y difusos tutelados en la Constitución Nacional, las leyes y esta Constitución, frente a los actos, hechos u omisiones de la administración o de prestadores de servicios públicos. Tiene iniciativa legislativa y legitimación procesal...”.
POR TODO ELLO:
LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES RESUELVE:
1) Recomendar al Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ingeniero Hernán Santiago Lombardi, disponga lo necesario a fin que se dé cumplimiento a lo establecido por la Ordenanza nº 50.233.
2) Fijar en 30 días el plazo previsto en el art. 36 de la Ley 3 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
3) Notificar, registrar, reservar en el Área para su seguimiento y oportunamente, archivar.
En cuanto a la referencia final al artículo 36 de la ley 3 de la Ciudad, que dice que "Con motivo de sus investigaciones, el Defensor o Defensora del Pueblo puede formular advertencias, recomendaciones, recordatorios de los deberes de los funcionarios, y propuestas para la adopción de nuevas medidas. Las recomendaciones no son vinculantes, pero si dentro del plazo fijado la autoridad administrativa afectada no produce una medida adecuada, o no informa de las razones que estime para no adoptarla, el Defensor o Defensora del Pueblo puede poner en conocimiento del ministro o secretario del área, o de la máxima autoridad de la entidad involucrada, los antecedentes del asunto y las recomendaciones propuestas. Si tampoco así obtiene una justificación adecuada, debe incluir tal asunto en su informe anual o especial a la Legislatura, con mención de los nombres de las autoridades o funcionarios que hayan adoptado tal actitud", en esa referencia subyace otro mensaje, al que podríamos sintetizar así, a continuación del anterior: "Pero si usted o sus subordinados persisten en ese incumplimiento, quédese tranquilo que mientras no lo denuncien de nuevo no va a pasar nada más grave que ser nombrado en un informe que pocas, muy pocas personas leerán".
El status quo goza de buena salud. Quienes así lo prefieran, podrán seguir durmiendo en paz.
lunes, septiembre 20, 2010
teatro // Cada una de las cosas iguales, de Alberto Ajaka
El colchón tiene una clara primacía por sobre todas las demás cosas con las que tenemos contacto a lo largo de la vida: es indiscutiblemente el objeto con el que estamos más tiempo vinculados. A punto tal que, excepto casos muy particulares y por poco que alguien duerma, los humanos pasamos más horas junto al colchón que en contacto con nuestras parejas o hijos. Y si bien fue en su origen algo perteneciente a la órbita de la intimidad (sede del sueño, del sexo y de la convalecencia), los usos y costumbres han ampliado las horas que se pasan en él: los libros, la televisión, el teléfono y la notebook nos invitan muchas veces a aprovechar de la comodidad del colchón, pero también el monoambiente lo ha convertido en una especie de sillón para las visitas. Y a tantas virtudes universales de este amable objeto, nada mejor que homenajearlas inaugurando un monumento. Por supuesto: el Monumento al Colchón. ¡Gloria y loor! ¡Honra sin par! ¡Y viva el doctor! Sí, sí, porque en el mismo acto también se debe reconocer a esta preclara dirigencia que ha sabido elevar al sitial que se merece al nunca bien ponderado colchón. Una dirigencia atenta a su pueblo, que lo interpreta y concreta acciones que todo el pueblo esperaba, incluso sin saberlo, como este Monumento, seguramente el menos pensado pero el más pertinente de todos.
Aunque… bueno, no todo es motivo de celebración. Esta clase dirigente se presenta y habla en público, pero literalmente no da la cara. Durante la erección del monumento se los ve bastante improvisados. Para peor, se nota que hacen demasiado esfuerzo por mostrarse homogéneos entre sí y distintos del pueblo. Quizás se trate de una oligarquía no aristocrática, lo que explicaría que sus miembros sientan vergüenza y busquen disimular ese origen ajeno al patriciado. Y de alguna manera, homenajear al colchón es una excusa para aplaudirse entre ellos y despuntar el vicio de la oratoria, ya que la oratoria en cuanto virtud no les fue concedida.
De todos modos, pese a lo objetado, no se les puede negar cierta astucia, ya que pretenden ganar la simpatía del pueblo honrando el soporte de sus sueños pero ignorando sus sueños. A su favor también hay que reconocerles que tienen enfrente un pueblo con ganas de ser engañado, de ser manipulado; un pueblo cuyos miembros apenas levantan cabeza para declamar sus sueños (si tuvieran deseos, se movilizarían, pero no: apenas sueñan) y de inmediato vuelven a su supina mediocridad, que se contentan con identificar a sus dirigentes de ayer y de hoy en sus pesadillas como máxima catarsis. En fin, un pueblo que tiene en común no más que una acumulación inconexa de sueñitos individuales. Y un pueblo que hace política echado es a la vez causa y efecto de su clase dirigente: la crea y la sostiene con sus propias chaturas para luego dejarse alimentar con las sobras digeridas de sus mismas chaturas.
Este pueblo –a no dudarlo– aplaudirá a los impulsores del monumento, pues así se sentirán validados en su molicie. Y pueblo y dirigentes cantarán: “¡Sean eternos los colchones que supimos conseguir!”. ¡Ah, sí: qué bello es el consenso, qué grata la unidad! Y ahora, ya complacidos, aplaudan y váyanse a sus casas a tumbarse de nuevo en el sobrevaluado colchón del catecismo biempensante.
Y por supuesto que vamos a necesitar del colchón, porque una vez que nos vaya bajando el impacto provocado por la inteligente dramaturgia y la tan audaz como sobria puesta de Alberto Ajaka, vamos a empezar a sentir que este autor y director nos puso unas trompadas muy bien calzadas. (Quizás hayan sido potentes cross de izquierda, pero no conviene entrar en detalles pugilísticos ante quien creó e interpretó a Otelo, campeón mundial de la derrota.) Ahora bien, atención, que aquí no se juega con esos miserables golpes bajos que solo buscan inmovilizarnos mostrándonos a los argentinos como lo peor del mundo. Ni tampoco se propone la simplificación manipulada que señala a los políticos como la lacra culpable de todos nuestros males; confundir el contenido político de esta obra con una acusación destinada a la dirigencia política es fruto de una lectura hecha desde el analfabetismo político que tanto beneficia a los poderes más inconmovibles de esta sociedad.
Pero Cada una de las cosas iguales es, ante todo, una dura desmentida a la obstinada escuela que abomina del teatro político y bosteza ante su sola mención. Porque es un trabajo honesto, profundo, interrogante y reflexivo, a la vez que entretenido, infrecuente y con un ritmo que podría ser disfrutado hasta por una platea que ofreciera un electroencefalograma ideológico plano. Todo esto sin arrogarse pretensión alguna; al contrario: en esta pieza se escucha a Ajaka compartiendo dudas, no escupiendo fingidos apotegmas, mientras que con cierta socarronería nos gana para entregarnos a una reflexión sobre esto que somos, aun cuando no sepamos que es esto, si la Argentina o Albania.
El elenco es un típico caso de esa rara matemática que a veces se despierta en algunos grupos humanos que se suman en un proyecto pero ofrecen un resultado exponencial con respecto a sus individualidades. Ellas y ellos son Andrea Nussembaum, Andrés Rossi, Gabi Saidón, Julia Martínez Rubio, Leonel Elizondo, Luciana Mastromauro, Luciano Kaczer, Mariano Sayavedra y Sol Fernández López.
A cargo de la escenografía, Rodrigo González Garillo hace un gran aporte desde el espacio, asumiendo y capitalizando características propias de la sala.
La clase dirigente inaugura el Monumento al Colchón. No es para menos: han visto que gracias a ellos tienen acostada a la sociedad, y ésta, tonta, acepta canalizar ahí sus sueños. Y vuelta al inicio: Cada una de las cosas iguales podría continuarse indefinidamente, volviendo a iniciarse el acto primero tras el final del segundo, y estaría muy bien, porque uno se sigue al otro y este al primero. Y así ad infinitum. O ad nauseam. Pero ya es de noche y suponemos que todos deberían ir a dormir. Sin embargo, como bien decían en el tango Horacio Pettorossi y Alfredo Le Pera: “Silencio en la noche. / Ya todo está en calma. / El músculo duerme, / la ambición trabaja”.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Cada una de las cosas iguales en este link a Alternativa Teatral.
Aunque… bueno, no todo es motivo de celebración. Esta clase dirigente se presenta y habla en público, pero literalmente no da la cara. Durante la erección del monumento se los ve bastante improvisados. Para peor, se nota que hacen demasiado esfuerzo por mostrarse homogéneos entre sí y distintos del pueblo. Quizás se trate de una oligarquía no aristocrática, lo que explicaría que sus miembros sientan vergüenza y busquen disimular ese origen ajeno al patriciado. Y de alguna manera, homenajear al colchón es una excusa para aplaudirse entre ellos y despuntar el vicio de la oratoria, ya que la oratoria en cuanto virtud no les fue concedida.
De todos modos, pese a lo objetado, no se les puede negar cierta astucia, ya que pretenden ganar la simpatía del pueblo honrando el soporte de sus sueños pero ignorando sus sueños. A su favor también hay que reconocerles que tienen enfrente un pueblo con ganas de ser engañado, de ser manipulado; un pueblo cuyos miembros apenas levantan cabeza para declamar sus sueños (si tuvieran deseos, se movilizarían, pero no: apenas sueñan) y de inmediato vuelven a su supina mediocridad, que se contentan con identificar a sus dirigentes de ayer y de hoy en sus pesadillas como máxima catarsis. En fin, un pueblo que tiene en común no más que una acumulación inconexa de sueñitos individuales. Y un pueblo que hace política echado es a la vez causa y efecto de su clase dirigente: la crea y la sostiene con sus propias chaturas para luego dejarse alimentar con las sobras digeridas de sus mismas chaturas.
Este pueblo –a no dudarlo– aplaudirá a los impulsores del monumento, pues así se sentirán validados en su molicie. Y pueblo y dirigentes cantarán: “¡Sean eternos los colchones que supimos conseguir!”. ¡Ah, sí: qué bello es el consenso, qué grata la unidad! Y ahora, ya complacidos, aplaudan y váyanse a sus casas a tumbarse de nuevo en el sobrevaluado colchón del catecismo biempensante.
Y por supuesto que vamos a necesitar del colchón, porque una vez que nos vaya bajando el impacto provocado por la inteligente dramaturgia y la tan audaz como sobria puesta de Alberto Ajaka, vamos a empezar a sentir que este autor y director nos puso unas trompadas muy bien calzadas. (Quizás hayan sido potentes cross de izquierda, pero no conviene entrar en detalles pugilísticos ante quien creó e interpretó a Otelo, campeón mundial de la derrota.) Ahora bien, atención, que aquí no se juega con esos miserables golpes bajos que solo buscan inmovilizarnos mostrándonos a los argentinos como lo peor del mundo. Ni tampoco se propone la simplificación manipulada que señala a los políticos como la lacra culpable de todos nuestros males; confundir el contenido político de esta obra con una acusación destinada a la dirigencia política es fruto de una lectura hecha desde el analfabetismo político que tanto beneficia a los poderes más inconmovibles de esta sociedad.
Pero Cada una de las cosas iguales es, ante todo, una dura desmentida a la obstinada escuela que abomina del teatro político y bosteza ante su sola mención. Porque es un trabajo honesto, profundo, interrogante y reflexivo, a la vez que entretenido, infrecuente y con un ritmo que podría ser disfrutado hasta por una platea que ofreciera un electroencefalograma ideológico plano. Todo esto sin arrogarse pretensión alguna; al contrario: en esta pieza se escucha a Ajaka compartiendo dudas, no escupiendo fingidos apotegmas, mientras que con cierta socarronería nos gana para entregarnos a una reflexión sobre esto que somos, aun cuando no sepamos que es esto, si la Argentina o Albania.
El elenco es un típico caso de esa rara matemática que a veces se despierta en algunos grupos humanos que se suman en un proyecto pero ofrecen un resultado exponencial con respecto a sus individualidades. Ellas y ellos son Andrea Nussembaum, Andrés Rossi, Gabi Saidón, Julia Martínez Rubio, Leonel Elizondo, Luciana Mastromauro, Luciano Kaczer, Mariano Sayavedra y Sol Fernández López.
A cargo de la escenografía, Rodrigo González Garillo hace un gran aporte desde el espacio, asumiendo y capitalizando características propias de la sala.
La clase dirigente inaugura el Monumento al Colchón. No es para menos: han visto que gracias a ellos tienen acostada a la sociedad, y ésta, tonta, acepta canalizar ahí sus sueños. Y vuelta al inicio: Cada una de las cosas iguales podría continuarse indefinidamente, volviendo a iniciarse el acto primero tras el final del segundo, y estaría muy bien, porque uno se sigue al otro y este al primero. Y así ad infinitum. O ad nauseam. Pero ya es de noche y suponemos que todos deberían ir a dormir. Sin embargo, como bien decían en el tango Horacio Pettorossi y Alfredo Le Pera: “Silencio en la noche. / Ya todo está en calma. / El músculo duerme, / la ambición trabaja”.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Cada una de las cosas iguales en este link a Alternativa Teatral.
viernes, septiembre 17, 2010
reflexiones // La danza, unos pasos por delante del teatro
Esta es una versión levemente corregida y aumentada de la nota publicada
en la edición 143 (septiembre de 2010) de la revista Llegás a Buenos Aires.
en la edición 143 (septiembre de 2010) de la revista Llegás a Buenos Aires.
Este blog se dedica al teatro, pero algunas veces se ocupa de espectáculos de danza o danza teatro.
En las dieciocho palabras precedentes aparecen dos problemas habituales: 1) solemos usar la denominación genérica “teatro” para en realidad hablar de artes escénicas, de manera que invisibilizamos con el discurso a la danza; 2) los límites entre danza y danza teatro, y entre danza teatro y teatro no son exactos, y si agregamos la categoría teatro físico, los territorios propios de cada una de esas expresiones se confunden entre sí. Por supuesto que no toda danza: El Chúcaro y Norma Viola jamás anduvieron cerca de la Dinamarca de Hamlet ni de la Casa de muñecas de Ibsen, pero cuando tomamos ejemplos de la cartelera porteña, seguramente encontraremos muchos casos en los que la propuesta no está tan lejana de la frontera entre una y otra expresión.
Ya que hablamos de la cartelera local, si la observamos con atención advertiremos que no solo está nutrida por muchos trabajos en los que está presente la danza, sino que hay artistas que interpretan uno u otro tipo de espectáculos. Y aquí hay algo destacable: el dominio y la expresividad corporal de quien tiene formación en danza es una herramienta valiosísima en la actuación, con la que no siempre cuentan los actores y las actrices. Es que nuestro teatro está muy comprometido con situaciones conocidas y manejables en el cotidiano de casi todas las personas, en tanto que la danza se sostiene tanto técnica como emocionalmente en un fuerte trabajo personal que necesariamente implica superación. Así se genera una exigencia que, lejos de satisfacer, entrena en la búsqueda de una exigencia aun mayor.
Un tosco ejemplo puede ayudarnos. Imaginemos que Laura va a un taller de teatro. Es muy mala para actuar, pero llega la muestra de cierre, se pasea por el escenario con torpeza, tartamudea sus textos y, aun así, su tía (que jamás pisó un teatro) la felicita porque la vio “haciendo como si” fuera ese personaje. Ahora bien, Laura va a un taller de danza contemporánea donde aprende y se desempeña bastante bien, y su tía también va a verla en la muestra de cierre, pero apenas Laura pierda el equilibrio durante dos segundos en una coreografía de diez minutos, su tía estará pensando que esa chica debe volver a actuar.
La danza desnuda todo, mientras que el teatro puede llegar a zafar disfrazando. Además, el público puede poner mucha voluntad y aceptar que tal actor no sea fluido en su hablar pues hay muchas personas que tampoco lo son, pero difícilmente deje pasar que un bailarín se caiga.
No es extraño, entonces, que en la danza se note mucha más audacia, más profundas búsquedas, más desarrollo en las técnicas de interpretación que en el teatro. Sin embargo, en parte alejándose de esta apreciación, el actor, bailarín, director y coreógrafo Pablo Rotemberg, hablando de este tema, dice: “Creo que la danza contemporánea independiente de nuestra ciudad (categoría en la que incluyo mi trabajo) se toma demasiado en serio a sí misma. Es como si al momento de embarcarse en un nuevo proyecto, uno debiera aprobar un examen muy exigente, y después resulta que esa danza no le interesa mucho a nadie. Ese es un problema. La danza es el pariente pobre y sin prestigio del teatro. Siempre ha estado bajo su sombra. Parece que siempre necesita justificarse sí misma y justificar su existencia intrascendente. No está amparada ni por una fuerte tradición institucional ni por el reconocimiento social. En cambio, el teatro, y, en realidad, también la música, la literatura, y las así llamadas bellas artes no tienen estas preocupaciones. Saben lo que son. Ahora bien, yo creo que la danza también sabe lo que vale, pero acaso no se atreve a gritarlo de manera más relajada”.
Para mejor entender lo dicho por Rotemberg, veamos cuatro espectáculos de danza, danza teatro y teatro físico (sin que nos toque a nosotros determinar qué subgénero se cruza en cada uno de ellos) que este mes podemos aprovechar en Buenos Aires.
Hamutay y Va
La Compañía Nacional de Danza Contemporánea (Bettina Quintá, Diego Franco, Daniel Payero, Ernesto Chacón Oribe, Juan Cid, Luciana Benosilio, Pablo Fermani, Victoria Hidalgo, Victoria Viberti y Virginia López) está presentando la segunda edición de Partido y compartido, un programa en el que incluyen un trabajo propio y una pieza de danza presentada por otro grupo de artistas.
En Hamutay, los dueños de casa –con dirección de Laura Roatta– parten de la mirada de los pueblos originarios sobre los cuatro elementos, prevaleciendo siempre su carácter ritual. Y aunque esta es una propuesta ciento por ciento de danza contemporánea, el tránsito previo de esta compañía ha fogueado a sus miembros en cuestiones más cercanas a lo teatral que bien saben explotar. Como nota destacable, además de una técnica admirable y un lenguaje coreográfico cada vez más personal, hay que recordar que esta compañía viene ahondando en la búsqueda de una expresión con fuerte identidad argentina y latinoamericana.
Los compañeros de ruta son Emiliano Formia y Ramiro Bailiarini, quienes interpretan Va con la dirección de Mariana Carli. La propuesta es tan atractiva como extraña, pues al comienzo los bailarines se muestran claramente recreando movimientos y reacciones de animales e insectos, y como si ciertos condicionamientos de la evolución jugasen una broma, ya en el estadio humano no parecen haber superado demasiado la etapa anterior. Así, podría entenderse el título por la contraria pues, en realidad, no va demasiado o, a lo sumo, va un poco y vuelve otro tanto. Y, sobre todo, se queda habitando el propio cuerpo, el contacto hallado, el espacio disfrutado.
Estrenada el año pasado, es un acierto haberle brindado a Va esta posibilidad de volver a presentarse. Y junto a Hamutay forman un deleitable doble programa para quien quiera asomar su mirada a los rumbos que anda tomando la danza contemporánea por estas latitudes.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Hamutay en este link a Alternativa Teatral.
Y acá, las correspondientes a Va.
Un poyo rojo
Dos hombres en un vestuario, lugar emblemático si los hay de la masculinidad, de su camaradería, pero también de los momentos previos y posteriores al mutuo desafío. Y, por qué no, donde nacen y mueren algunas fantasías.
Son Luciano Rosso y Nicolás Poggi quienes transitan esta propuesta en la que coquetean permanentemente con el humor. Provocándose de mil maneras y generando siempre una reacción nueva que puede ir desde la cadencia de una cumbia hasta la lucha, ellos dejan ver una celebrada heterodoxia a la hora de buscar recursos que, sin aparecer pretensiosa, indudablemente abre caminos.
Hermes Gaido, director de Un poyo rojo, es quien inscribe en los cuerpos de los intérpretes una especie de Babel del movimiento en escena: esa multitud de lenguajes que aparecen para confundir es, sin embargo, la que en esa misma eclosión define una poderosa belleza.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Un poyo rojo en este link a Alternativa Teatral.
La idea fija
Poco amigo de cualquier eufemismo conceptual o estético, Pablo Rotemberg (el mismo que nos dijo que la danza es la pariente pobre) creó esta obra en la que transformó la mecánica sexual en belleza. Aquel acto que en cualquiera de sus variantes siempre tuvo sinónimos en indicaciones u onomatopeyas meramente físicas (triqui-triqui, meta y saque, darle bomba, etc.) tenía escondido un potencial artístico que la mayoría de los mortales no supimos ver. A no imaginar romanticismo ni tampoco mucho despliegue en seducción: la cosa está que arde y ese es el punto de partida, por lo que toda encontrará su forma en festivo montón o en atlético cuerpo a cuerpo.
Rotemberg es un artista notable. Nadie que haya visto El lobo en alguna de sus cuatro temporadas (2005-2008) podrá olvidar ese relato ridículo y desesperado, ese cuerpo atravesado por lo noble y lo abyecto, ese artista que permanentemente estaba rompiendo límites para arrojarse sobre los nuevos que se le aparecían. Aquí lo hace otra vez, ahora desde la dirección y con el desafío de estar en el escenario asumido por Diego Mauriño, Juan González, Rosaura García, Vanina García y el excelente Alfonso Barón, quizás el intérprete más afinado con la propuesta del director.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de La idea fija en este link a Alternativa Teatral.
Esta nota no tuvo la intención de esclarecer nada (cosa que quedó demostrada), aunque sí el propósito de alentar a ir a ver alguno de estos espectáculos y despertar también estas dudas acerca de los caminos que la danza está abriendo y que parecería que el teatro no sabe o quiere buscar.
miércoles, septiembre 15, 2010
política y teatro // Una rectificación sobre lo publicado acerca de la no toma del IUNA
Apenas pasadas las 17, recibí un llamado de Bernardo Cappa, quien me aclaró algo relacionado con lo publicado en este blog ayer, martes 14, sobre el final de la nota titulada Algo de acción política en Dramáticas del IUNA.
Ante todo, para poder hacer esa aclaración, hay que decir que la frase citada al final de la nota de ayer fue dicha por Bernardo Cappa pero que, según él mismo me expresó, no tuvo la intención de menospreciar o desalentar el debate y la acción política del alumnado.
Cappa me comentó que él percibió que la citada asamblea de los estudiantes estaba agotándose tras horas de discusión, generando malestar en los alumnos. Entonces intervino proponiéndoles que hicieran algo pero con convicción, con alegría y con creatividad porque se estaban estancando. Es decir, sus palabras no apuntaban a una interpretación literal, mandándolos a masturbarse como quien manda a alguien a no pensar más que en sí mismo, a que continúe encerrado en su propia mismidad, sino a que generaran un acto creativo, que hagan comisiones y estudien las leyes relacionadas con la educación. Y que de ninguna manera quiso dar a entender que él sepa qué es lo que hay que hacer, pero que como docentes tienen que acompañar, apoyar y contener a los alumnos. Y que tampoco es su lugar alentarlos de manera liviana a la toma, siendo que serían los alumnos mismos quienes sostendrían esa acción.
Todo se originó en el mal uso de la metáfora, me decía Cappa, haciéndose cargo de ese error por haber querido provocar impacto, pues no consideró que la interpretación podría ser negativa.
Ante todo, para poder hacer esa aclaración, hay que decir que la frase citada al final de la nota de ayer fue dicha por Bernardo Cappa pero que, según él mismo me expresó, no tuvo la intención de menospreciar o desalentar el debate y la acción política del alumnado.
Cappa me comentó que él percibió que la citada asamblea de los estudiantes estaba agotándose tras horas de discusión, generando malestar en los alumnos. Entonces intervino proponiéndoles que hicieran algo pero con convicción, con alegría y con creatividad porque se estaban estancando. Es decir, sus palabras no apuntaban a una interpretación literal, mandándolos a masturbarse como quien manda a alguien a no pensar más que en sí mismo, a que continúe encerrado en su propia mismidad, sino a que generaran un acto creativo, que hagan comisiones y estudien las leyes relacionadas con la educación. Y que de ninguna manera quiso dar a entender que él sepa qué es lo que hay que hacer, pero que como docentes tienen que acompañar, apoyar y contener a los alumnos. Y que tampoco es su lugar alentarlos de manera liviana a la toma, siendo que serían los alumnos mismos quienes sostendrían esa acción.
Todo se originó en el mal uso de la metáfora, me decía Cappa, haciéndose cargo de ese error por haber querido provocar impacto, pues no consideró que la interpretación podría ser negativa.
martes, septiembre 14, 2010
política y teatro // Algo de acción política en Dramáticas del IUNA
Los más jóvenes solo parecen ser noticia en tanto negritos marginales –en sus versiones chorros asesinos desalmados o amenazantes limpiadores de parabrisas– o como rubios destacados en la inauguración de la temporada de Las Leñas o eventos de similar importancia social. Sin embargo, para horror de quienes vivían tranquilos gracias a esa miope mirada, irrumpió un puñado de adolescentes tomando colegios en la Ciudad de Buenos Aires. Los hijos de puta (que, por suerte, ya no embozan su discurso) se alarman porque los jóvenes politizados derivaron en la dictadura; nótese que como buenos hijos de puta que son, para esas amenazas sí les funciona la memoria. Eduardo Feinmann, a la cabeza de la reacción mediática, no teme quedar en ridículo en su cruzada contra los educandos a los que considera protosubversivos. Los multimedios salen a cuidar el orden soliviantando, micrófono en mano, a los automovilistas que se cruzan con alguna marcha estudiantil y les dan manija hasta que el eventual entrevistado libera, casi siempre, lo peor de sí.
Distintos departamentos del Instituto Universitario Nacional del Arte se han sumado a la protesta en pos de mejoras edilicias y académicas. La primera reacción fue en IUNA Audiovisuales, por la muy precaria situación de su sede de la calle Yatay 843. Pero la rectora del IUNA, Liliana Demaio, reaccionó con celeridad y el pasado jueves ya había resuelto la situación alquilando un nuevo edificio (aquí, la Resolución 260).
Ayer, el rectorado del IUNA dio a conocer una comunicación en la que hace evidentes esfuerzos para evitar que se asocie la situación de la educación en manos del macrismo con la que se vive en las instituciones vinculadas a la órbita de la gestión nacional. Y sostiene que “la comunidad del IUNA, siendo conciente de sus necesidades, no debe naturalizar la toma de sedes como la forma de hacer visibles sus demandas”.
En el Departamento de Artes Dramáticas, para decidir la toma se realizó los pasados viernes 10 y lunes 13 una votación por padrón. No se decidió en asamblea, sino a través del voto al mejor estilo Luis Sáenz Peña. Esto, que puede ser celebrado como rigor, también puede ser entendido como maniobra para desarticular una potencial mayoría activa en la asamblea. Y el resultado fue el rechazo a la toma.
Esperemos que el mismo celo que han declarado poner las autoridades en “cumplir con las responsabilidades académicas, de investigación y de extensión”, con los “expedientes, licitaciones, designaciones, convenios, pasantías y concursos” y con la “continuidad y calidad en la formación”, ese mismo celo lo pongan en favorecer e incluso fomentar la participación política del alumnado, porque eso también hace a su formación y hará al compromiso de su arte con la sociedad que están ya viviendo y construyendo. Porque sabemos que no hay en el cuerpo docente una postura unánime a favor del compromiso político de los alumnos y las alumnas; al menos hay un docente que ha sido claro al respecto en la asamblea estudiantil realizada el pasado jueves 9 de septiembre en la sede de French 3614, cuando a los alumnos y las alumnas que estaban a favor de la toma les recomendó ir “al Obelisco y hacerse una paja”. (Nota del 15/09/2010: completa y explica este tema la nota a la que se accede a través este link.)
Apéndice (martes 14 de septiembre de 2010 a las 23:45)
Acabo de recibir la siguiente información que completa el panorama dado por lo publicado aquí arriba hace unas horas.
Distintos departamentos del Instituto Universitario Nacional del Arte se han sumado a la protesta en pos de mejoras edilicias y académicas. La primera reacción fue en IUNA Audiovisuales, por la muy precaria situación de su sede de la calle Yatay 843. Pero la rectora del IUNA, Liliana Demaio, reaccionó con celeridad y el pasado jueves ya había resuelto la situación alquilando un nuevo edificio (aquí, la Resolución 260).
Ayer, el rectorado del IUNA dio a conocer una comunicación en la que hace evidentes esfuerzos para evitar que se asocie la situación de la educación en manos del macrismo con la que se vive en las instituciones vinculadas a la órbita de la gestión nacional. Y sostiene que “la comunidad del IUNA, siendo conciente de sus necesidades, no debe naturalizar la toma de sedes como la forma de hacer visibles sus demandas”.
En el Departamento de Artes Dramáticas, para decidir la toma se realizó los pasados viernes 10 y lunes 13 una votación por padrón. No se decidió en asamblea, sino a través del voto al mejor estilo Luis Sáenz Peña. Esto, que puede ser celebrado como rigor, también puede ser entendido como maniobra para desarticular una potencial mayoría activa en la asamblea. Y el resultado fue el rechazo a la toma.
Esperemos que el mismo celo que han declarado poner las autoridades en “cumplir con las responsabilidades académicas, de investigación y de extensión”, con los “expedientes, licitaciones, designaciones, convenios, pasantías y concursos” y con la “continuidad y calidad en la formación”, ese mismo celo lo pongan en favorecer e incluso fomentar la participación política del alumnado, porque eso también hace a su formación y hará al compromiso de su arte con la sociedad que están ya viviendo y construyendo. Porque sabemos que no hay en el cuerpo docente una postura unánime a favor del compromiso político de los alumnos y las alumnas; al menos hay un docente que ha sido claro al respecto en la asamblea estudiantil realizada el pasado jueves 9 de septiembre en la sede de French 3614, cuando a los alumnos y las alumnas que estaban a favor de la toma les recomendó ir “al Obelisco y hacerse una paja”. (Nota del 15/09/2010: completa y explica este tema la nota a la que se accede a través este link.)
Apéndice (martes 14 de septiembre de 2010 a las 23:45)
Acabo de recibir la siguiente información que completa el panorama dado por lo publicado aquí arriba hace unas horas.
Comunicado Asamblea Claustro Docente Departamento de Artes Dramáticas
9 de septiembre de 2010
En virtud de los acontecimientos que son de público conocimiento, el claustro docente del Departamento de Artes Dramáticas del IUNA, por unanimidad de los presentes, desea expresar su posición al respecto.
Por un lado, manifiesta su adhesión a los reclamos en defensa de la educación pública en general y de las necesidades de mejoras edilicias y presupuestarias del IUNA en particular.
Por otra parte, y habiéndose expresado la posibilidad de una "toma" del Departamento de Artes Dramáticas por parte de los estudiantes, el claustro docente hace saber que de llevarse a cabo no se impartirán clases regulares durante el período que se extienda.
Asimismo concuerdan en que, dadas las gestiones que ya se están haciendo efectivas frente al Ministerio de Educación, no es conveniente llevar a cabo una eventual "toma" del Departamento.
lunes, septiembre 13, 2010
políticas culturales // Se presenta el anteproyecto de la Ley de Danza
Recibí la siguiente información acerca de la presentación del anteproyecto de Ley Nacional de Danza y Movimiento. Es una muy buena noticia.
El Grupo Activo de Trabajo por la Ley Nacional de Danza y Movimiento presentará a la comunidad el anteproyecto de ley el miércoles 22 de septiembre de 11 a 13:30. Será en el marco del Festival organizado por CoCoA, en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.Me queda la sensación de que si prospera la creación del Instituto de Protección y Fomento de Proyectos Artísticos de Danza y Movimiento habremos conseguido replicar la burocracia del Instituto Nacional del Teatro, en lugar de aprovechar su estructura y ampliarla a todas las artes escénicas, con distintos asesores y especialistas de cada área. Pero es solo una opinión.
La especialización y la actividad creativa, teórica y de relevamiento, de los trabajadores culturales de la danza y el movimiento dentro del marco de las artes escénicas, en la Argentina, ya no debería quedar ausente de la legislación que promueve y protege la cultura nacional, ni fuera de las políticas del Estado.
Con esta preocupación se fueron dando una serie de reuniones entre particulares y asociaciones del quehacer de la danza y el movimiento independientes del país, quienes a lo largo de un año trabajaron para dar forma al anteproyecto de la Ley Nacional de la Danza y el Movimiento, cuyo objetivo principal es la creación de Instituto de Protección y Fomento de Proyectos Artísticos de Danza y Movimiento (INDaM) con presencia en todas las regiones del país.
Las premisas fundamentales del trabajo realizado son:
- promover un espíritu federal, intercultural y multiestético;
- resaltar la necesidad de la ley e informar acerca de los alcances de la misma;
- continuar en el camino del diálogo y el consenso, que es la mejor manera de llegar al objetivo.
Invitamos a formar parte de una instancia de cambio, que se juzga imprescindible para la actividad.
Actualmente integramos este grupo trabajadores de la danza y el movimiento de Buenos Aires, Chubut, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Misiones, Santa Fe y Salta. Y fervientemente esperamos conformar todo el mapa del país.
Hacia una Ley Nacional de Danza y Movimiento
¿Por qué es necesaria una Ley de la Danza?
- Porque esta actividad es expresión de nuestra cultura, es parte de lo que somos como pueblo y debe incluirse en la agenda de la política cultural del Estado Nacional.
- Porque creemos en la idea de un Estado que a través de su política cultural brinde herramientas para que la sociedad se organice y sea protagonista de la construcción colectiva de sentido.
- Porque existe un vacío legal en cuanto a la promoción y fomento de la actividad de la danza en todas sus expresiones.
- Porque la danza en particular y las artes del movimiento en general deben ser reconocidas como una actividad económica, portadora de identidad cultural que crea un patrimonio cultural intangible valorado por la sociedad.
¿Cuáles serían los alcances de esta Ley?
- La Ley Nacional de Danza creará un Instituto de Protección y Fomento de los Proyectos de Danza y Movimiento (INDaM) con presencia en todas las regiones del país. Comprenderá diferentes líneas de programas y subsidios que facilitará el desarrollo de la actividad en sus diferentes instancias: de creación, producción, investigación, reflexión, formación, capacitación, difusión, divulgación, documentación, etc. Por otro lado, tendrá en cuenta apoyar y controlar a los espacios dedicados a la actividad de la danza y movimiento como arte escénico.
¿Qué objetivos persigue?
- Buscamos la construcción de una herramienta que promueva la federalización, la democratización, la pluralidad y la diversidad; y que también facilite los mecanismos de producción, difusión, distribución y circulación de los proyectos de los artistas de la danza de todo el territorio nacional, atendiendo a la relevancia social del arte.
¿Por qué es necesario tener una herramienta colectiva y federal?
- Porque dentro del colectivo construimos entre todos, obtenemos beneficios duraderos, y nos realizamos dentro de una sociedad que se realiza.
- Porque promoviendo la integración de las distintas realidades del país garantizamos que la construcción y elaboración de nuevas herramientas sea realmente legítima y participativa.
¿Cómo nace la idea del proyecto?
- Repensando la situación que involucra a los artistas de la danza, comprendida como falta de legislación de fomento, precarización laboral, ausencia de políticas de Estado al respecto de las artes de la danza y el movimiento, es que surgen los primeros encuentros entre trabajadores, referentes y asociaciones del quehacer de la danza y el movimiento independientes. Así, durante más de un año se ha venido dando forma al anteproyecto de la Ley Nacional de Danza y Movimiento.
Las personas que formamos parte activa de este trabajo somos Eugenia Schvartzman, Ale Cosin, Noel Sbodio, Gabily Anadón, Mariela Ruggeri, Liliana Tasso, Alma Canobbio (Salta) e Irupé Barrera (Chubut).
Apoyan este proyecto:
Unión de Músicos Independientes
Federación de Músicos Independientes
Proyecto Sur Cultural
Centro Cultural de la Cooperación
CoCoA Coreógrafos Contemporáneos Asociados
Foro de Danza y Teatro de Jujuy
sábado, septiembre 11, 2010
política y teatro // Ayer rugían contra Szuchmacher; hoy ¿le ronronean a Lopérfido?
¡Qué cosas raras pasan! Hace menos de tres años, el fin de la era Graciela Casabé y Cía. al frente del Festival Internacional de Buenos Aires, aunque tan esperado y deseado por gran parte de la gente vinculada al teatro porteño, levantaba una enorme polvareda comenzada por el zapateo furibundo de Beatriz Sarlo, que avalaba caprichosamente a la ex funcionaria y despotricaba contra quienes aceptaban cargos del entonces flamante gobierno macrista, citando puntualmente a Rubén Szuchmacher por haber aceptado suceder a Casabé. Sin embargo, en estas últimas semanas, no se ha escuchado nada sobre el nuevo cambio en la dirección del FIBA. Y si bien es cierto que Szuchmacher renunció y Casabé fue echada, no menos cierto es que en 2007 Szuchmacher llegaba al FIBA con sobrados créditos en lo que a teatro se refiere, mientras que ahora lo sucede Darío Lopérfido, de quien podemos decir muchas cosas y pocas de ellas buenas, pero valga con recordar que su último aporte a la sociedad argentina fue estar a cargo de las comunicaciones durante el gobierno que se escapó del Ejecutivo dejando un tendal de muertos y un 52% de pobreza, lo que explica que Darío haya dicho hace un año que le gusta del budismo que “lo interesante es sólo el presente”, idea a la que cualquiera abrazaría si cargase con su pasado.
Para tener presente una y otra transición, tracemos un recorrido a través sus hitos.
Día 1 (mié. 12/12/2007)
En una carta en la que se victimizaba, Graciela Casabé comunicó que fue removida como directora del FIBA.
Día 8 (mié. 19/12/2007)
El ingeniero ministro de Cultura, Hernán Lombardi, anunció el nombramiento de Rubén Szuchmacher como director del FIBA.
Día 10 (21/12/2007)
Apertura y publicación de la única entrada del blog Firmas por el arte, sin más objetivo que sumar apoyo a Casabé proponièndola como víctima del macrismo.
Día 19 (30/12/2007)
Beatriz Sarlo publicó en Perfil una nota vergonzosa y carente de toda coherencia que comenzaba con una miserable acusación: “Algunos artistas e intelectuales están viviendo un síndrome que antes se llamaba oportunismo, pero que ahora se denomina ‘ocupar espacios para que no los ocupe alguien peor’”, para terminar preguntándose, sin precisar si se refería a los macristas o a los que ella tilda de oportunistas, lo siguiente: “¿son ávidos de poder, desconfiados o simplemente ignorantes?”.
Día 25 (05/01/2008)
El muy suspicaz –y muy beneficiado por la gestión de Casabé hasta último momento, cargándose en 2007 con $ 40.000 cedidos de manera directa, sin concurso ni convocatoria, por la citada ex directora del FIBA para producir La paranoia– Rafael Spregelburd publica en su columna del diario Perfil un texto con el que sale a sostener la ya citada nota de Sarlo.
Día 1 (vie. 13/08/2010)
Trasciende la renuncia de Rubén Szuchmacher a la dirección del FIBA.
Día 13 (mié. 25/08/2010)
Se informa a través de notas concedidas a los grandes medios (Clarín, La Nación, Página 12) el nombramiento de Darío Lopérfido, que vuelve a la función pública con una sonrisa.
Día 30 (sáb. 11/09/2010)
Ni noticias de Beatriz Sarlo; quizás siga estando muy preocupada en defender a Mauricio Macri, a quien ahora considera una víctima de la persecución kirchnerista que pretende asociarlo a las escuchas telefónicas de Palacios y James.
Este cambio en la dirección del FIBA tampoco ha despertado exégesis alguna de Rafael Spregelburd, ocupado en su nueva tarea como coordinador del Combinado Argentino de Dramaturgos (aquí su perfil en Facebook), equipo que se presentará el mes próximo a jugar con sus pares teutones durante la Feria del Libro de Frankfurt, Alemania, país que invita a dramaturgos argentinos a jugar al fútbol mientras despide a 10.000 empleados estatales para ajustar sus gastos, lo que entre otras cosas explica, como bien dice el mismo Spregelburd hoy en el cierre de su nota en el diario Perfil, que estos son tiempos de mierda.
Tal vez debiéramos parafrasear a Clinton para entender ciertos silencios que implican un ferviente alineamiento con la gestión Lopérfido: “Es la guita, estúpido”.
El resto de las conclusiones son fácilmente asequibles como para abundar en esta nota.
Para tener presente una y otra transición, tracemos un recorrido a través sus hitos.
Transición Casabé–Szuchmacher
Día 1 (mié. 12/12/2007)
En una carta en la que se victimizaba, Graciela Casabé comunicó que fue removida como directora del FIBA.
Día 8 (mié. 19/12/2007)
El ingeniero ministro de Cultura, Hernán Lombardi, anunció el nombramiento de Rubén Szuchmacher como director del FIBA.
Día 10 (21/12/2007)
Apertura y publicación de la única entrada del blog Firmas por el arte, sin más objetivo que sumar apoyo a Casabé proponièndola como víctima del macrismo.
Día 19 (30/12/2007)
Beatriz Sarlo publicó en Perfil una nota vergonzosa y carente de toda coherencia que comenzaba con una miserable acusación: “Algunos artistas e intelectuales están viviendo un síndrome que antes se llamaba oportunismo, pero que ahora se denomina ‘ocupar espacios para que no los ocupe alguien peor’”, para terminar preguntándose, sin precisar si se refería a los macristas o a los que ella tilda de oportunistas, lo siguiente: “¿son ávidos de poder, desconfiados o simplemente ignorantes?”.
Día 25 (05/01/2008)
El muy suspicaz –y muy beneficiado por la gestión de Casabé hasta último momento, cargándose en 2007 con $ 40.000 cedidos de manera directa, sin concurso ni convocatoria, por la citada ex directora del FIBA para producir La paranoia– Rafael Spregelburd publica en su columna del diario Perfil un texto con el que sale a sostener la ya citada nota de Sarlo.
Transición Szuchmacher–Lopérfido
Día 1 (vie. 13/08/2010)
Trasciende la renuncia de Rubén Szuchmacher a la dirección del FIBA.
Día 13 (mié. 25/08/2010)
Se informa a través de notas concedidas a los grandes medios (Clarín, La Nación, Página 12) el nombramiento de Darío Lopérfido, que vuelve a la función pública con una sonrisa.
Día 30 (sáb. 11/09/2010)
Ni noticias de Beatriz Sarlo; quizás siga estando muy preocupada en defender a Mauricio Macri, a quien ahora considera una víctima de la persecución kirchnerista que pretende asociarlo a las escuchas telefónicas de Palacios y James.
Este cambio en la dirección del FIBA tampoco ha despertado exégesis alguna de Rafael Spregelburd, ocupado en su nueva tarea como coordinador del Combinado Argentino de Dramaturgos (aquí su perfil en Facebook), equipo que se presentará el mes próximo a jugar con sus pares teutones durante la Feria del Libro de Frankfurt, Alemania, país que invita a dramaturgos argentinos a jugar al fútbol mientras despide a 10.000 empleados estatales para ajustar sus gastos, lo que entre otras cosas explica, como bien dice el mismo Spregelburd hoy en el cierre de su nota en el diario Perfil, que estos son tiempos de mierda.
Tal vez debiéramos parafrasear a Clinton para entender ciertos silencios que implican un ferviente alineamiento con la gestión Lopérfido: “Es la guita, estúpido”.
El resto de las conclusiones son fácilmente asequibles como para abundar en esta nota.
miércoles, septiembre 08, 2010
políticas culturales // Lombardi anunció la habilitación de veinte salas
Leemos en el portal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:
Ante todo, una observación sobre el modo en que se presenta esta información: no tiene fecha. Ni siquiera algo tan sencillo como indicar en qué día se concretó un acto de gobierno saben hacer en la bochornosa (indi)gestión macrista. El burro que escribió este texto puso “jueves”, y eso le habrá parecido suficiente.
Fue el jueves 26 de agosto cuando el ingeniero ministro de Cultura, Hernán Lombardi, encabezó el acto en el Teatro del Pueblo. Pero miente la información al decir que en ese acto se completó la entrega de las habilitaciones, ya que lo que se les entregó no fue la plancheta de la habilitación, sino un certificado. Hay salas que aún no la tienen. Una persona que estuvo en ese acto me dijo: “Es como cuando terminás la secundaria: te dan el diploma en el acto de fin de curso, pero el analítico, que es el que vale, no lo tenés”.
Ahora, a riesgo de sonar botón, ¿realmente cumplen todas esas veinte salas con todos los requisitos indicados en la ley 2542 de la Ciudad? Desde ya te digo que no. Buscá esa norma en la página del Cedom y verificalo vos desde tu experiencia. ¿Entonces? Entonces aquí hay otra intención. ¿Cuál? Imposible saberlo. Pero con la desconfianza que merece la administración macrista (desconfianza que nos despierta con sus mentiras y sus manejos), no sería de sorprender que esto apunte al viejo y siempre útil “divide y reinarás”.
Ojalá me equivoque. Pero ni la seguridad de las personas –que tanta declamación despierta en las filas del Pro– ni el cumplimiento de las normas vigentes han sido el origen de algunas de estas habilitaciones. De eso no hay dudas.
La Ciudad habilitó veinte teatros independientes(La cita es textual. No fue corregida. Aclaro esto para no hacerme cargo de algunos errores que incluye.)
El anuncio se realizó este jueves en el Teatro del Pueblo
El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires completó el jueves la entrega de habilitaciones a veinte teatros independientes y dio a conocer los resultados del trabajo conjunto realizado con la comunidad teatral en relación a la normativa que rige para esas salas.
El acto, que tuvo lugar en el Teatro Del Pueblo (avenida Roque Sáenz Peña 943), fue encabezado por el Ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, junto a quien se encontraban presentes el Director General de Habilitaciones, Martín Farell; el representante de ARTEI, Carlos Di Castro, y de la UPE de Espacios Culturales, Juan Manuel Beati.
Se entregaron veinte habilitaciones que se suman a seis otorgadas recientemente y corresponden a las siguientes salas: Centro Creativo Cabildo (Cabildo 4740), La Tertulia (Gallo 826), El Espion (Sarandi 766), Centro Cultural Raíces (Agrelo 3045), Actor´s Studio (Díaz Vélez 3842), Patio de Actores (Lerma 568), El Desguace (México 3694), El Recoveco (Corrientes 1628), CIA Centro de Investigaciones Artísticas (Tucumán 3754), Cine Teatro Brown (Alte. Brown 1375), Guapachoza (Jean Jaures 715), La Carpintería (Jean Jaures 858), Teatro Orlando Goñi (Cochabamba 2536), Timbre 4 (México 3552), Teatro Ciego (Jean Jaures 690), Espacio Dada (J. L. Borges 1655/57), El Extranjero (Valentín Gómez 3378), Garrick (Avellaneda 1359), Club de Trapecistas (Ferrari 252), Teatro Dandelion (avenida Córdoba 2429).
Se estima que en la Ciudad de Buenos Aires existen alrededor de 80 salas que desde el año 2005 funcionan con permisos provisorios. Esta situación hizo que muchos de estos espacios fueran multados y queden al borde de la clausura por no poder adecuarse a la normativa legal vigente.
Ante esta situación, en febrero de 2009 se creó la Unidad de Proyectos Especiales de Teatros Independientes en el ámbito del Ministerio de Cultura, a fin de preservar estas salas en un marco de legalidad, y propender a la habilitación de las salas teatrales que se encuentran en condiciones de funcionar como tales. De este modo la UPE coordinó el trabajo de las salas en los procesos de habilitación al que también se sumó la participación de representantes de las Direcciones Generales de Habilitaciones y Permisos y de Fiscalización y Control.
Para lograr las habilitaciones de estos espacios culturales de gran tradición en la Ciudad, fue necesario enfrentar la problemática que comprende el funcionamiento de los teatros independientes y su adecuación a las normas que protegen la integridad personal de los artistas, técnicos y público concurrente.
A través de la UPE de Teatros Independientes se ha resuelto en forma consensuada entre las distintas áreas de gobierno, la interpretación de leyes cuya redacción ambigua, perjudicaba los intereses de los administrados y entorpecía el funcionamiento de la administración.
En el transcurso de las actividades fue necesario aplicar importantes medidas, tales como la sanción de las Leyes Nº 2.806, Nº 3.061, Nº 3367, a través de las cuales se ha posibilitado el funcionamiento de los Teatros Independientes y Clubes de Música en Vivo y la modificación del Cuadro de Usos del Código de Planeamiento Urbano, a través de la Ley Nº 3487, cuya promulgación posibilitó la habilitación conjunta de aproximadamente veinte salas de Teatro Independiente además de las seis salas ya habilitadas.
En la actualidad sigue en estudio una gran cantidad de casos que deben ser resueltos a la luz de las normas vigentes, conforme a una interpretación coordinada entre el organismo que comprende la naturaleza de la actividad (Ministerio de Cultura), y el que controla que la misma se dé en un razonable marco de seguridad (Ministerio de Justicia y Seguridad a través de la Agencia Gubernamental de Control).
El éxito de este organismo transversal generó la ampliación de sus facultades a fin de comprender además las actividades Club de Música en vivo y Peñas y milongas, pasando a llamarse UPE de Espacios Culturales.
Ante todo, una observación sobre el modo en que se presenta esta información: no tiene fecha. Ni siquiera algo tan sencillo como indicar en qué día se concretó un acto de gobierno saben hacer en la bochornosa (indi)gestión macrista. El burro que escribió este texto puso “jueves”, y eso le habrá parecido suficiente.
Fue el jueves 26 de agosto cuando el ingeniero ministro de Cultura, Hernán Lombardi, encabezó el acto en el Teatro del Pueblo. Pero miente la información al decir que en ese acto se completó la entrega de las habilitaciones, ya que lo que se les entregó no fue la plancheta de la habilitación, sino un certificado. Hay salas que aún no la tienen. Una persona que estuvo en ese acto me dijo: “Es como cuando terminás la secundaria: te dan el diploma en el acto de fin de curso, pero el analítico, que es el que vale, no lo tenés”.
Ahora, a riesgo de sonar botón, ¿realmente cumplen todas esas veinte salas con todos los requisitos indicados en la ley 2542 de la Ciudad? Desde ya te digo que no. Buscá esa norma en la página del Cedom y verificalo vos desde tu experiencia. ¿Entonces? Entonces aquí hay otra intención. ¿Cuál? Imposible saberlo. Pero con la desconfianza que merece la administración macrista (desconfianza que nos despierta con sus mentiras y sus manejos), no sería de sorprender que esto apunte al viejo y siempre útil “divide y reinarás”.
Ojalá me equivoque. Pero ni la seguridad de las personas –que tanta declamación despierta en las filas del Pro– ni el cumplimiento de las normas vigentes han sido el origen de algunas de estas habilitaciones. De eso no hay dudas.
lunes, septiembre 06, 2010
danza // Va, de Mariana Carli
En el principio eran los bichos. Ahí andan, a los saltos, siguiéndose, evitándose, escondiéndose. Se registran mutuamente, pero ante todo se los ve muy plantados en sí mismos. Hay un bello trabajo de los intérpretes al mostrarse tan bien parados en la “bichitud”, por llamarlo de alguna manera.
Raro inicio. El de este mundo, digo, que al principio anduvo por ahí.
Sin más escala que un cotidiano vestuario, la evolución los vuelve humanos. Las formas han cambiado; ellos están menos ligados a la tierra y más al aire, con todo lo que el aire sugiere de versatilidad, de trascendencia (por asociación con lo invisible), de libertad. Pero las maneras de vincularse no parecen tan distintas: aunque ahora es claro e intenso el deseo del encuentro, en algún momento es coartado por el rechazo o el desinterés.
Son dos varones en el escenario, y los vemos en movimientos estilizados que hablan de actitudes viriles. Pero quizás no sean tan viriles o quizás no estén tan lejos de los bichos hasta que los vemos anteponiéndoles (y nos vemos anteponiéndonos) la etiqueta que cataloga: seres humanos. Ah, sí: si tienen pantalones son humanos, son hombres. Pero nadie (ni ellos mismos) sabe qué tensiones y qué deseos los y nos atraviesan. ¿Cuánto habrá del ánimo de fagocitar al otro en un beso? ¿Cuánto del instinto de supervivencia hay en el rechazar ser besado? A no dudarlo: no somos tanto menos bichos que los primeros.
Raro desenlace. El de este mundo, digo, que desembocó en nosotros.
Los intérpretes son los admirables Emiliano Formia y Ramiro Bailiarini. Verlos en el escenario tan presentes, tan precisos y tan lejos de toda idea en cuanto concepto anima a parafrasear a Pascal y decir que el cuerpo tiene razones que la razón no entiende, ¡pero bien que el ojo del espectador las percibe y que su cuerpo las asimila! Y con esas razones inefables es que Mariana Carli organizó esta pieza que seduce desde la rareza, desde lo desconocido, desde lo inquietante.
Finalmente, un paso más y se cumple aquello de que “del bicho vienes y al bicho volverás”. Que, ¡por supuesto!, no era exactamente así, pero en Va toda heterodoxia es bienvenida y bien aprovechada. Porque va así, por donde menos se sospecha.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Va en este link a Alternativa Teatral.
Y aquí, el link al blog de esta pieza.
Raro inicio. El de este mundo, digo, que al principio anduvo por ahí.
Sin más escala que un cotidiano vestuario, la evolución los vuelve humanos. Las formas han cambiado; ellos están menos ligados a la tierra y más al aire, con todo lo que el aire sugiere de versatilidad, de trascendencia (por asociación con lo invisible), de libertad. Pero las maneras de vincularse no parecen tan distintas: aunque ahora es claro e intenso el deseo del encuentro, en algún momento es coartado por el rechazo o el desinterés.
Son dos varones en el escenario, y los vemos en movimientos estilizados que hablan de actitudes viriles. Pero quizás no sean tan viriles o quizás no estén tan lejos de los bichos hasta que los vemos anteponiéndoles (y nos vemos anteponiéndonos) la etiqueta que cataloga: seres humanos. Ah, sí: si tienen pantalones son humanos, son hombres. Pero nadie (ni ellos mismos) sabe qué tensiones y qué deseos los y nos atraviesan. ¿Cuánto habrá del ánimo de fagocitar al otro en un beso? ¿Cuánto del instinto de supervivencia hay en el rechazar ser besado? A no dudarlo: no somos tanto menos bichos que los primeros.
Raro desenlace. El de este mundo, digo, que desembocó en nosotros.
Los intérpretes son los admirables Emiliano Formia y Ramiro Bailiarini. Verlos en el escenario tan presentes, tan precisos y tan lejos de toda idea en cuanto concepto anima a parafrasear a Pascal y decir que el cuerpo tiene razones que la razón no entiende, ¡pero bien que el ojo del espectador las percibe y que su cuerpo las asimila! Y con esas razones inefables es que Mariana Carli organizó esta pieza que seduce desde la rareza, desde lo desconocido, desde lo inquietante.
Finalmente, un paso más y se cumple aquello de que “del bicho vienes y al bicho volverás”. Que, ¡por supuesto!, no era exactamente así, pero en Va toda heterodoxia es bienvenida y bien aprovechada. Porque va así, por donde menos se sospecha.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Va en este link a Alternativa Teatral.
Y aquí, el link al blog de esta pieza.
sábado, septiembre 04, 2010
teatro // Los errores de Noé, de Yoska Lázaro
Es la peor y más larga noche de la historia argentina. La muerte, la tortura, la desaparición son tan cotidianas como el silencio con que se las cubre. Silencio de los asesinos, silencio de los cómplices, silencio de los que se disciplinaron de inmediato. Y silencio de quienes dependen del no ser escuchados para seguir con vida.
En ese contexto, Eduardo, un joven director de teatro, planea montar un espectáculo infantil en el que filtrará denuncias a las atrocidades de la dictadura. El plan es inviable, absurdo. Pero el heroísmo es una virtud extraordinaria, extrema, y como tal no se le se le puede exigir ni prohibir a nadie; ni siquiera sirve de nada aconsejarla a quien no esté dispuesto a ella o desalentar a quien sí, porque en ella están en juego cosas casi tan valiosas y determinantes como la vida, si no la vida misma.
Eduardo está embarcado en esa arriesgada empresa junto a Mario, vestuarista; ellos son el resto sobreviviente de una compañía teatral diezmada. El miedo hace estragos en Mario, quien parece plegarse al plan de su amigo por el solo hecho de no quedar solo.
Aparecerá Cristina, la hermana de Eduardo, con quien chocará una y otra vez pues sus palabras traen datos duros de la realidad, esos que indican que la idea del espectáculo con las denuncias es, con suerte, un camino seguro a la muerte; sin suerte sería la puerta a una agonía interminable
Con estos personajes metidos en un sótano que tratan de continuar su vida y sus sueños con los retazos que quedaron en sus manos, Yoska Lázaro encara la tan indispensable como siempre compleja lectura de aquellos días que todavía resuenan no solo en los temas impactantes de la complicidad de civiles con los crímenes de lesa humanidad, sino también en los hechos más cotidianos de nuestra sociedad. Porque la prepotencia, la represión, los tormentos y el avasallamiento todavía brotan de entre nosotros, en nuestros medios habituales, y demasiadas veces seguimos callando cuando el que las ejerce está, otra vez, sentado a nuestro lado.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Los errores de Noé en este link a Alternativa Teatral.
Y aquí, el link al blog de esta obra.
En ese contexto, Eduardo, un joven director de teatro, planea montar un espectáculo infantil en el que filtrará denuncias a las atrocidades de la dictadura. El plan es inviable, absurdo. Pero el heroísmo es una virtud extraordinaria, extrema, y como tal no se le se le puede exigir ni prohibir a nadie; ni siquiera sirve de nada aconsejarla a quien no esté dispuesto a ella o desalentar a quien sí, porque en ella están en juego cosas casi tan valiosas y determinantes como la vida, si no la vida misma.
Eduardo está embarcado en esa arriesgada empresa junto a Mario, vestuarista; ellos son el resto sobreviviente de una compañía teatral diezmada. El miedo hace estragos en Mario, quien parece plegarse al plan de su amigo por el solo hecho de no quedar solo.
Aparecerá Cristina, la hermana de Eduardo, con quien chocará una y otra vez pues sus palabras traen datos duros de la realidad, esos que indican que la idea del espectáculo con las denuncias es, con suerte, un camino seguro a la muerte; sin suerte sería la puerta a una agonía interminable
Con estos personajes metidos en un sótano que tratan de continuar su vida y sus sueños con los retazos que quedaron en sus manos, Yoska Lázaro encara la tan indispensable como siempre compleja lectura de aquellos días que todavía resuenan no solo en los temas impactantes de la complicidad de civiles con los crímenes de lesa humanidad, sino también en los hechos más cotidianos de nuestra sociedad. Porque la prepotencia, la represión, los tormentos y el avasallamiento todavía brotan de entre nosotros, en nuestros medios habituales, y demasiadas veces seguimos callando cuando el que las ejerce está, otra vez, sentado a nuestro lado.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Los errores de Noé en este link a Alternativa Teatral.
Y aquí, el link al blog de esta obra.
jueves, septiembre 02, 2010
dubatti // El taimado rey del autobombo
Con esta nota, en este blog se abre una nueva sección: dubatti. Así, con minúscula, como sustantivo común, porque no hay palabra para identificar la concentración manipuladora, la chatura académica, el ninguneo vergonzoso con que retribuye a quienes no le rinden loas, la consagración automática de quienes se suman a sus negocios editoriales y otras tantas características muy propias de nuestro investigador teatral insignia, Jorge Dubatti, que a la vez es un fértil neologista*, por lo que indudablemente se sentirá honrado con este término al que podríamos definir como “todo tipo de acción o concepto propio o habitual de Jorge Dubatti”, y que se propone invariable en plural.
Aclarado esto, vamos al tema de esta primera nota de la sección dubatti.
En la edición 361 de la revista Ñ (28 de agosto de 2010), en la página 53 se encuentra una dubatti que, bajo el encuadre de opinión, lleva por título El teatro desde el presente y tiene la siguiente volanta: “Sobre la visita de la teatróloga Josette Féral”.
De lo realizado durante su visita nos enteramos que presentó “su libro sobre Ariane Mnouchkine”, dictó “un seminario en la Universidad Nacional del Centro” y fue a ver El portero de la estación Windsor. Luego, como dejando caer un dato, agrega: “Invitada por la Escuela de Espectadores, Féral reflexiona…”, a lo que siguen 52 líneas (de las 68 totales de la columna) en las que nos enteramos de lo que la teatróloga dijo en ese ámbito dubatti. Y feliz de él que tiene la vaca atada (o las viejas paquetas atadas, para ser justos con las vacas) y a la vez tiene el megáfono para hacerse publicidad, pero sería bueno que cada vez que habla de Escuela de Espectadores recordase que es un invento suyo. Porque el lector de Ñ merece saber que esa cosa a la que siempre se refiere es una de sus fuentes de ingresos. Que bien ganados los tiene, pues esta es una sociedad felizmente capitalista, pero por tener pleno derecho a ganar dinero lícitamente, no se entiende por qué escamotea información y no agrega “kiosquito que también me pertenece”. Ni le vamos a pedir que aclare si es un kiosquito o una cadena de supermercados; solo que diferencie lo que es información de lo que es publicidad propia.
Con absoluto descaro, la nota termina así: “Féral concluye: ‘Nunca hay que subestimar a los espectadores. Son la medida del espectáculo. Pero los espectadores también tienen que formarse’. Pura verdad”. Autobombo taimado si los hay. Y aun sabiendo que Escuela de Espectadores es un dubatti, resulta impúdico, indecoroso para cualquiera andar por ahí citando frases que avalan la tarea de sí mismo y luego avalar esas mismas palabras. Todo sin el menor argumento, por supuesto: sólo sentencias.
Una duda para el final: ¿será casual que el pretendido monopolista del pensamiento teatral publique sus dubatti en la revista cultural del hoy tan discutido multimedios dominante?
* Neologista: neologismo por creador de neologismos.
Aclarado esto, vamos al tema de esta primera nota de la sección dubatti.
En la edición 361 de la revista Ñ (28 de agosto de 2010), en la página 53 se encuentra una dubatti que, bajo el encuadre de opinión, lleva por título El teatro desde el presente y tiene la siguiente volanta: “Sobre la visita de la teatróloga Josette Féral”.
De lo realizado durante su visita nos enteramos que presentó “su libro sobre Ariane Mnouchkine”, dictó “un seminario en la Universidad Nacional del Centro” y fue a ver El portero de la estación Windsor. Luego, como dejando caer un dato, agrega: “Invitada por la Escuela de Espectadores, Féral reflexiona…”, a lo que siguen 52 líneas (de las 68 totales de la columna) en las que nos enteramos de lo que la teatróloga dijo en ese ámbito dubatti. Y feliz de él que tiene la vaca atada (o las viejas paquetas atadas, para ser justos con las vacas) y a la vez tiene el megáfono para hacerse publicidad, pero sería bueno que cada vez que habla de Escuela de Espectadores recordase que es un invento suyo. Porque el lector de Ñ merece saber que esa cosa a la que siempre se refiere es una de sus fuentes de ingresos. Que bien ganados los tiene, pues esta es una sociedad felizmente capitalista, pero por tener pleno derecho a ganar dinero lícitamente, no se entiende por qué escamotea información y no agrega “kiosquito que también me pertenece”. Ni le vamos a pedir que aclare si es un kiosquito o una cadena de supermercados; solo que diferencie lo que es información de lo que es publicidad propia.
Con absoluto descaro, la nota termina así: “Féral concluye: ‘Nunca hay que subestimar a los espectadores. Son la medida del espectáculo. Pero los espectadores también tienen que formarse’. Pura verdad”. Autobombo taimado si los hay. Y aun sabiendo que Escuela de Espectadores es un dubatti, resulta impúdico, indecoroso para cualquiera andar por ahí citando frases que avalan la tarea de sí mismo y luego avalar esas mismas palabras. Todo sin el menor argumento, por supuesto: sólo sentencias.
Una duda para el final: ¿será casual que el pretendido monopolista del pensamiento teatral publique sus dubatti en la revista cultural del hoy tan discutido multimedios dominante?
* Neologista: neologismo por creador de neologismos.
miércoles, septiembre 01, 2010
políticas culturales // Toma de la sala Alberdi del Centro Cultural San Martín
"Estudiantes y ex estudiantes de la Sala Alberdi, que funciona en el Centro Cultural San Martín, toman el lugar desde el martes pasado para defender este espacio", comienza diciendo la nota de Cecilia Litvin publicada en Red Eco. Hacé clic acá y leé los detalles de otra situación ya típica del ingeniero ministro de Cultura y de sus subordinados.
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