En su última reunión, la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT), aprobó una declaración referida al asesinato de Mariano Ferreyra. El comunicado, difundido con las firmas de su secretario general, Martín Wolf, y su presidente, Carlos Fos, expresa lo siguiente: "La Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (AINCRIT), considera que el compromiso activo con la libertad, los derechos humanos, la democracia y la vida, es condición irrenunciable para el ejercicio de la investigación y de la crítica en todos los ámbitos, así como también para el desarrollo de la producción artística. En consecuencia, manifiesta su repudio al cobarde asesinato del trabajador y estudiante Mariano Ferreyra, y requiere de las autoridades su rápido esclarecimiento y el castigo a los responsables materiales e intelectuales. Buenos Aires, 22 de octubre de 2010."(Si bien yo me enteré por ForoCelcit, podés encontrar esa declaración haciendo clic acá.)
Muy bien, muy justo, muy consciente, muy socialmente responsable y comprometido el mensaje de Aincrit. Es verdad que la argumentación suena un poquito traída de los pelos, pero si buena parte de la investigación teatral que genera Aincrit está también un poquito traída de los pelos, no le vamos a pedir más coherencia en esta declamación. Perdón, declaración.
Ahora bien, ya que le gusta tanto a la gente de Aincrit dar comunicados, o al menos a su comisión directiva, o siquiera a los firmantes Carlos Fos y Martín Wolf, ¿por qué será que esa entidad de tan rauda extensión, al menos a su benemérita comisión directiva, o siquiera a los firmantes no se les ocurrió abrir la boca ante un hecho de consecuencias directamente negativas para la actividad teatral como fue el nombramiento de Darío Lopérfido al frente del Festival Internacional de Buenos Aires? Porque eso pasó delante de sus narices y afectará a lo que se supone es todavía parte del objeto de estudio de las multitudes rejuntadas en Aincrit, ¿o no? Pero nada, ni mu. Será entonces, nomás, que les parecerá precioso que Lopérfido dirija el FIBA de 2011.
Mientras tanto, el pater familias de Aincrit, Jorge Dubatti (ausente sólo en los papeles), debe estar chocho, porque sabe que con Lopérfido se le abren las puertas para que vuelva a meter cuchara en el FIBA. Y el silencio de Aincrit se ajusta a sus planes. O forma parte de sus planes, vaya uno a saber.
No, no hubo ni habrá repudio de Aincrit al nombramiento de Lopérfido, porque su silencio al respecto, o al menos el de su comisión directiva, o siquiera el de los firmantes Fos y Wolf es la ofrenda complaciente que busca sacar ventaja en lo que ya es un clásico de esa institución: la carrera desesperada por morder más espacios de poder.
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