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jueves, septiembre 02, 2010

dubatti // El taimado rey del autobombo

Con esta nota, en este blog se abre una nueva sección: dubatti. Así, con minúscula, como sustantivo común, porque no hay palabra para identificar la concentración manipuladora, la chatura académica, el ninguneo vergonzoso con que retribuye a quienes no le rinden loas, la consagración automática de quienes se suman a sus negocios editoriales y otras tantas características muy propias de nuestro investigador teatral insignia, Jorge Dubatti, que a la vez es un fértil neologista*, por lo que indudablemente se sentirá honrado con este término al que podríamos definir como “todo tipo de acción o concepto propio o habitual de Jorge Dubatti”, y que se propone invariable en plural.
Aclarado esto, vamos al tema de esta primera nota de la sección dubatti.

En la edición 361 de la revista Ñ (28 de agosto de 2010), en la página 53 se encuentra una dubatti que, bajo el encuadre de opinión, lleva por título El teatro desde el presente y tiene la siguiente volanta: “Sobre la visita de la teatróloga Josette Féral”.
De lo realizado durante su visita nos enteramos que presentó “su libro sobre Ariane Mnouchkine”, dictó “un seminario en la Universidad Nacional del Centro” y fue a ver El portero de la estación Windsor. Luego, como dejando caer un dato, agrega: “Invitada por la Escuela de Espectadores, Féral reflexiona…”, a lo que siguen 52 líneas (de las 68 totales de la columna) en las que nos enteramos de lo que la teatróloga dijo en ese ámbito dubatti. Y feliz de él que tiene la vaca atada (o las viejas paquetas atadas, para ser justos con las vacas) y a la vez tiene el megáfono para hacerse publicidad, pero sería bueno que cada vez que habla de Escuela de Espectadores recordase que es un invento suyo. Porque el lector de Ñ merece saber que esa cosa a la que siempre se refiere es una de sus fuentes de ingresos. Que bien ganados los tiene, pues esta es una sociedad felizmente capitalista, pero por tener pleno derecho a ganar dinero lícitamente, no se entiende por qué escamotea información y no agrega “kiosquito que también me pertenece”. Ni le vamos a pedir que aclare si es un kiosquito o una cadena de supermercados; solo que diferencie lo que es información de lo que es publicidad propia.
Con absoluto descaro, la nota termina así: “Féral concluye: ‘Nunca hay que subestimar a los espectadores. Son la medida del espectáculo. Pero los espectadores también tienen que formarse’. Pura verdad”. Autobombo taimado si los hay. Y aun sabiendo que Escuela de Espectadores es un dubatti, resulta impúdico, indecoroso para cualquiera andar por ahí citando frases que avalan la tarea de sí mismo y luego avalar esas mismas palabras. Todo sin el menor argumento, por supuesto: sólo sentencias.
Una duda para el final: ¿será casual que el pretendido monopolista del pensamiento teatral publique sus dubatti en la revista cultural del hoy tan discutido multimedios dominante?

* Neologista: neologismo por creador de neologismos.

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