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jueves, agosto 26, 2010

política y teatro // Hacete amigo de Lopérfido y sus amigos

Lombardi, el demócrata
Sea por su genética radical o por su bien asumido alineamiento macrista, al ingeniero ministro de Cultura, Hernán Lombardi, lo imaginamos por estos días preocupadísimo por la libertad de expresión y el trato igualitario del Estado con todo el periodismo. Sin embargo, para comunicar los nombramientos de nuevos funcionarios de su área, Lombardi solamente convocó a los grandes medios. Ayer, miércoles 25, en la oficina de prensa del Ministerio de Cultura me informaron que no habrá una conferencia de prensa para presentar a Darío Lopérfido como nuevo director del FIBA, pues ya habían invitado a los principales diarios para brindarles la noticia y darles la oportunidad de charlar con Lombardi y Lopérfido. Por supuesto que no pretendo que se me invite en calidad de titular de este piojoso blog (sin contar que para la corta imaginación y larga paranoia macrista, los blogs que criticamos al actual desgobierno porteño estamos todos pagados por Aníbal Fernández), pero no dudo de que a la revista Llegás a Buenos Aires bien se la podría haber invitado en caso de que se hubiera realizado una presentación más abierta. Pero no: al paladar comunicacional de Lombardi sólo lo satisfacen los grandes diarios (Clarín, La Nación, Página/12, etc.). Y no ha de ser por miedo a que se lo cuestione, pues eso es fácil de resolver invitando personas que hagan preguntas tendientes a lucir su gestión, tal como sucedió el 29 de diciembre de 2009 en la conferencia de prensa de presentación de la temporada 2010 del Complejo Teatral de Buenos Aires, cuando intervinieron Gerardo Grosso (del Jornal Internacional de Turismo, que le preguntó al ministro si se harían giras en Brasil, pues en Brasil aman el tango), Florencio Sousa (de Turismo y Eventos, que consultó cómo se maneja el marketing con los turistas que vienen en cruceros) y Susana Zimermann (que escribe “para una revista italiana sobre temas de cultura, teatro y danza”, y le dijo a Lombardi que le parece “fantástico” que haya un ballet de tango).
Entonces, ya que no hay presentación oficial, y especialmente para los lectores y las lectoras más jóvenes de este blog e incluso para quienes se les haya olvidado, delineemos aquí un mapita de la red en la que cómodamente cae Darío Lopérfido.

Darío, Ale y Marce: ¡qué bellas amistades!
Luego de desempeñarse como el más joven director de Centro Cultural Ricardo Rojas, Darío Lopérfido se convirtió en secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, y de ahí pasó a ser secretario de Cultura y Comunicación de la Nación, estas dos últimas durante la jefatura de Gobierno y la presidencia de la nación de Fernando de la Rúa, respectivamente. Y fue en el entorno de De la Rúa que nació el Grupo Sushi, gente cool de grandes ideas como los hijos del fugitivo del helicóptero, Antonio y Aíto de la Rúa, Cecilia Felgueras, Andrés Delich, Lautaro García Batallán, Hernán Lombardi y el mismo Lopérfido, entre otros nombres de menor relevancia. Progres que livin’la vida loca vieron tarde que el país se les incendiaba. Gente de eslóganes (no olvidemos el aporte publicitario de Ramiro Agulla) y grandes convocatorias, a Darío Lopérfido le debemos los célebres afiches que en blanco sobre negro inundaron la ciudad con las palabras “Maldita cocaína”. Una gran campaña, sin dudas, que cambió la vida de los drogadependientes.
A su inventiva le debemos el Bafici, el FIBA, Buenos Aires No Duerme y decenas de eventos más, como Buenos Aires Vivo, que en su tercera edición fue lamentable escenario de la muerte de dos jóvenes, Raúl Lumelli y Diego Aguilera, el 1º de marzo de 1999. Un hecho terrible: esos dos jóvenes murieron electrocutados porque había un cable a ras del piso y sin protección. En busca de responsables, las miradas se dirigieron a Lopérfido (secretario de Cultura de la Ciudad), Alejandro Gómez (director del evento) y Marcelo Fígoli (presidente de Fénix, empresa productora del evento). Gómez tuvo mucha suerte: antes de comenzar el juicio oral por homicidio culposo, entró en vigencia la ley que acortó los plazos de prescripción; además, en 2007 fue llevado por Lombardi al Ministerio de Cultura como jefe de Gabinete de esa cartera, y su esposa, Viviana Cantoni, fue designada directora general de Festivales.
También tuvo suerte Darío Lopérfido, pues cuando regresó a Buenos Aires por amor a Esmeralda Mitre, Marcelo Fígoli le creó una subsidiaria de la empresa Fénix a su medida. Sí: le hicieron un lugarcito propio en Fénix, la que fue productora de Buenos Aires Vivo. ¡Esos son amigos!
Y ahora la suerte se encarga de unir los destinos de Lopérfido y Gómez, pero no en la cárcel como esperaron los padres de Raúl Lumelli, sino en el cada día más impresentable Ministerio de Cultura macrista: Darío dirigirá el FIBA subordinado a Viviana, y Viviana coordinará todos los festivales bajo las órdenes de su marido, Alejandro. Todos amigos, bien a resguardo bajo el ala protectora del ingeniero Hernán Lombardi.
El sushi, después de tantos años, huele a podrido.
Y espero que no haya mucha gente dispuesta a comérselo.

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