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miércoles, agosto 11, 2010

vida teatral y periodismo // Los caros créditos fotográficos

Esta nota no está dirigida a alguien, no es respuesta a alguien ni se origina en un enojo con alguien. Es, eso sí, el resultado de años y años dando vueltas sobre un mismo tema y dando una y cien veces los mismos argumentos. Y como quizás esté equivocado, lo planteo aquí y espero que alguien con más reflexión que yo sobre esto me ayude a entender mejor de qué se trata.
La disyuntiva es si debe aparecer siempre junto a la publicación de una fotografía el crédito, es decir, el nombre de quien la tomó. Pero no pretendo hablar de todas las fotos, sino de las que son enviadas a los medios gráficos o digitales como material de prensa. Y tampoco estoy hablando de todas las obras y de todos los medios: me refiero a lo que sucede con las fotos de las obras del circuito alternativo y su publicación en medios alternativos; si Clarín le pone o no el crédito a la fotografía que le envía la productora de Daniel Grinbank me importa tres pitos: es un asunto entre grandes comerciantes y lo arreglarán según el criterio con que se manejan, que es el dinero.
Así que, ceñidos a esas obras y esos medios, todos ellos alternativos (por buscarles un nombre común), vale comenzar diciendo que no está en discusión el hecho de que quien tomó esa imagen posee derechos sobre ella. Pero ¿en todos los casos? ¿Siempre? Ahí comienzan las dudas.
La fotografía de una obra de teatro es el efecto del trabajo de una persona. Esa persona tuvo su paga ya sea mediante dinero, canje o por la amistad que la une a otra persona perteneciente al elenco. Como dice La bien pagá, “Na te debo, na te pido”. Se le pagó para utilizar esa fotografía de manera promocional, para que se reproduzca la mayor cantidad de veces posible en pos de una mayor difusión de la obra teatral que la foto en cuestión muestra o expresa. (Sí: hay veces que la fotografía no muestra un momento de la representación escénica ni al elenco ni a nada propio de esa pieza, pero logra expresarla claramente.) Ahora bien, el medio gráfico o digital que la publica está brindando un nuevo soporte para esa reproducción, pero no está lucrando con esa foto, sino ampliando la difusión de la obra de teatro. Por lo tanto, el medio no está usufructuando la foto, de manera que –me parece– no corresponde imponerle ninguna obligación, ni siquiera la de informar acerca de la autoría de la imagen publicada.
Y una duda: si de esa misma obra se logra meter dos líneas y una foto en Clarín, ¿le dicen que publiquen la fotografía con su correspondiente crédito? Sospecho que no. Pero no lo sé.
Por último, dos ejemplos. Cualquier gacetilla de prensa es fruto del esfuerzo intelectual de alguien; sin embargo, no se firman, y mucho menos se pide que se publique el nombre de su autor o autora en caso de reproducción. De la misma manera, cualquier registro en video es también un trabajo y posee un autor, y si de ese video aparecen quince segundos junto a la recomendación de Catalina Dlugi por Canal 13, ¿le van a decir al productor del noticiero que ponga el crédito del video? Me parece que no.
Es por esto que sigo considerando inadecuado poner el crédito en las fotografías de prensa. Y me gustaría saber qué dicen al respecto los elencos, las y los responsables de la producción ejecutiva y las y los artistas de la fotografía, pretendan o no que su nombre aparezca junto a sus obras enviadas como material de difusión.

1 comentarios:

  1. Comentario enviado por Facundo Zilberberg.

    Me parece que ahí opera un poco la culpa. Las fotos o las hace un amigo o alguien que nos cobra menos de los que nos debiera cobrar, y suponemos que si a lo mejor a alguien le gustó la foto puede llegar a contratar a esa persona para un trabajo (al fin) bien pago.

    PD: El que hizo las fotos de la obra que estoy por estrenar es alguien que considero un amigo, se vino de onda con un bolso con las luces, sacó unas fotos que me gustaron y lo mínimo es ponerlo al menos en la ficha técnica.

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