Vi Auténtico.Dudé en transcribir este texto pensando en que alguien podría molestarse no porque lea “culo” (palabras menos diplomáticas se leen a menudo en este blog), sino porque no se trata de un concepto abstracto, sino del culo de Muscari. Porque si bien es cierto que el suyo es uno más de los que habitan este universo, decirlo así puede resultar chocante para algunos ya que Muscari mismo ha instalado la idea de que cuando muestra su culo está generando un hecho artístico. (Se sobreentiende que esto es posible gracias al apoyo de las opiniones de algunas personas que tienen una valoración muy alta de su obra.)
Nada de teatro.
No tengo más ganas de verle el culo a Muscari.
Obvio: ¿cuándo actuó sin mostrar el culo?
Igual a la gente le gusta, se ríe. A mí no me sacó ni un ji.
Aquí tenemos un tema que, aunque quizás suene desmesurado, pone en contexto cualquier discusión semejante: ¿qué pasó entre la Fuente de Marcel Duchamp y el culo de Muscari? Pasó que mucha gente que no quería perder el tren, sin siquiera saber hacia dónde salía el convoy ni qué locomotora lo guiaba, se subió al furgón de cola, y hablaron ellos y sus discípulos de que ese mingitorio recostado sobre su reverso era arte porque el artista había decidido que lo fuera. Qué fácil. Los años extendieron la idea y entonces alguien se sube a un escenario y, porque lo dice, está haciendo teatro. Y una vez que consiguió convencer a algunas personas de que está haciendo teatro, poco importa lo que se permita hacer en un escenario pues habrá quienes crean indeclinablemente que eso es arte.
La gran diferencia entre uno y otro caso es que Duchamp, décadas más tarde de su Fuente, dijo: “Les tiré el mingitorio en la cara y ahora lo admiran por su belleza estética”, en tanto que Muscari fue “criado” estéticamente e incluso éticamente en la concepción de que siendo artista le basta con señalar su propia anatomía para que se la considere arte.
Por supuesto que yo no sé dónde está exactamente el límite del arte con lo que no lo es, pero llegados a ciertas lejanías ya tengo la certeza de que estoy frente a algo que no es arte. Es muy simple: vos podés dudar acerca de si la esquina de Jorge Newbery y Córdoba está dentro del barrio de Palermo, pero si me decís que quizás pertenezca a Palermo la esquina de Regimiento de Patricios y Brandsen, sentiré que definitivamente me estás tomando el pelo. Porque así como es fácil identificar el centro de este barrio teatral, igual de fácil resulta darse cuenta lo que está muy afuera de sus límites. Algo más: José María Muscari no es el único ni fue el primero en esto de beneficiarse de la feliz confusión de lo que es arte (en este caso, teatral) y de lo que no lo es.
Sin embargo, sería una injusticia decir que Auténtico no es más que el culo de Muscari. También es una exhibición de sus anhelos, de su trabajo, de su vida misma. (En este sentido, mostrar el culo sería –para más de un desorientado– el punto culminante de su autenticidad.)
Para quien conozca algo de su obra previa, y como lo dicho está dando indicios de mucha similitud, vale señalar que no se trata de una remake de Crudo (siendo que ahora tiene en cartel Fuego entre mujeres, remake de su anterior Piel de chancho). Pero no, hay algunas diferencias entre Crudo y Auténtico. Tres, para más precisión: 1) aquí se ocupa el espacio con una acumulación de cosas que se supone es la escenografía y no son más que un cambalache de sobras de anteriores puestas de Muscari; 2) es una propuesta un poquito –sólo un poquito– menos hiperautorreferencial porque lo acompañan Mariela Asensio, Héctor Bordoni, Emiliano Figueredo y Diego Rinaldi, y 3) algunas de las ya cansadoras descalificaciones personales entre los artistas/personajes (cimiento de la dramaturgia muscariana) son respondidas con discursos reivindicativos. Discursos que no aportan nada, porque ya los hemos escuchado miles de veces. Pero no hay que olvidar que ahora “Muscari hace política”.
Ah, sí. En 2008, Muscari presentó en el Centro Cultural Rojas Laboratorio Muscari. Fue convocado por Matías Umpierrez que, al presentarlo, afirmaba lo siguiente: “Un laboratorio, un espacio para indagar, bosquejar, diseñar y realizar apuntes sobre una temática puntual. Un director explora sobre un territorio limitado, impuesto, tan impuesto como la clave que abordará. De lo político, y de parte de lo que nos constituye hoy como nación, se desprenden cuatro episodios, cuatro eventos, cuatro incidentes, cuatro espectáculos. La década del noventa, la lucha de clases, los símbolos patrios y el peronismo son esos cuatro asuntos que darán punto de partida para la indagación de un territorio político, que en muchos casos es poco abordado y cuestionado por la generación más joven de artistas”. Muscari se puso la camiseta: él mismo anunciaba que “Muscari hace política”, y hasta se puso literalmente la camiseta, una que decía en su estampado “Todo es política”. Camiseta que, como tantos otros cachivaches reciclados, en Auténtico vuelve a aparecer.
Por supuesto que coincidimos con la camiseta de Muscari. Todo es política. Incluso ponerse una camiseta y decir eslóganes es hacer política. También es política que Muscari haya ido a buscar para Escoria a Julieta Magaña, recordada por haber denunciado a sus compañeros conductores del programa televisivo infantil Este es mi mundo (Perla Szuchmacher, Horacio Peña y Abel Gutman), quienes al inicio de la dictadura fueron despedidos de Canal 13, que en reemplazo de ese ciclo puso al aire Hola Julieta, ya se sabe por quién conducido. Hacer política es haber elegido para la misma Escoria a Noemí Alan, quien lloraba en esa obra por seguir siendo juzgada a causa de aquella foto que la mostraba muy jocosa junto al asesino y torturador Jorge “el Tigre” Acosta, excusándose en que ella no sabía quién era ese hombre, como pretendiendo que le creamos que estar junto a un capitán de la Armada en plena dictadura era para ella lo mismo que tomarse un café con Rolo Puente. No menos política es la decisión de haber convocado para Fuego entre mujeres a Irma Roy, asesora en asuntos culturales de legisladores macristas, otrora menemista, denunciada en 2001 por cobrar una jubilación y a la vez una dieta como legisladora. Tan política como estar ensayando su versión de Julio César, de William Shakespeare, con Moria Casán, esa señora con más racismo que tetas, que alegremente defiende por igual la pena de muerte y los vidrios polarizados de su automóvil para no ver a los pobres en las calles.
Seguramente Muscari no estimó el pasado y presente de esas cuatro actrices. Entonces, ¿qué política hace Muscari? Esa: la política de afirmar desde su ignorancia. Desconoce y no se interesa por saber. El resultado es ese guiso que se refleja desde el pretendido discurso políticamente correcto machacado en Auténtico hasta sus espeluznantes apariciones en el programa 6 7 8, donde ha demostrado –sin que nadie le tienda una trampa– ser un analfabeto político con una camiseta que afirma lo contrario.
El resto, una más de Muscari: mucho texto dicho a público, desplazamientos por el escenario con pasitos desafiantes que suelen terminar con cadera quebrada y una mano en la cintura, puteadas y más puteadas, muchos intentos de provocaciones sexuales entre los intérpretes que ni escandalizan ni calientan, en fin, todas las fórmulas de Muscari que ya están gastadas. Un aburrimiento absoluto, sin ningún momento siquiera mínimamente interesante.
En la gacetilla de prensa aparece una cita: “Con esto, créase o no, Auténtico logra el milagro extemporáneo de hacer una obra con mensaje”. Lo firma, créase o no, Beatriz Sarlo.
La Fuente de Duchamp ya no existe. Pero quienes vieron arte en ella siguen cuidando su lugar de iluminados. Eso sí: no podemos negarle a Muscari el derecho a sentirse bien mostrando su culo, ni el consiguiente derecho de otros a sentirse bien mirándoselo.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Auténtico en este link a Alternativa Teatral.
Comentario enviado por Facundo Zilberberg.
ResponderEliminarSólo por quitarle solemnidad a este comentario me voy a permitir citar a Ben Parker* "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Muscari es una de las figuritas más importantes del teatro independiente, no sólo porque se lo ganó sino también porque se lo propuso y porque a él le interesó que así sea. No le alcanza con tener la suerte de hacer teatro y poder vivir "de eso" (algo que no es poca cosa).
Así llegó a hacer "teatro político", y hacer de cuenta que eso no tenía para él ningún tipo de responsabilidad futura para mí fue un error (no hace falta que repita lo que dice Lucho en su comentario); como ir a 678 como si fuera el programa de Fantino sólo para promocionar una obra de teatro y no darse cuenta de la importancia que está teniendo ese programa de televisión dentro de la sociedad (despues discutimos si esa importancia es positiva o negativa).
Ese poder y ese reconocimiento que tiene, lamentablemente, ya no le da impunidad para hacer lo que quiere; ya no es "el chico terrible del teatro independiente" porque para empezar no es un chico, y para terminar tampoco es demasiado terrible, porque el teatro va corriendo sus límites según pasan los años. Entonces el límite que cruzó en su momento, diez años después ya no es límite de nada. Y ver que alguien le escupe en el culo a otra persona no sorprende a nadie. (A lo mejor puede sorprender a las señoras pacatas que van a ver las obras comerciales y que estallan de risa cuando escuchan la palabra "concha").
Me resulta muy difícil sentarme a ver una obra de Muscari y olvidarme de todo esto. Casi tan difícil como ir al Konex y hacer de cuenta que no se escucha lo que pasa en la obra de al lado.
* Tio del Hombre Araña (Peter Parker).
Comentario enviado por Ana Durán.
ResponderEliminarMuy estimado Lucho (además de compañero de Funámbulos):
¿Seré yo la que salga en defensa de Muscari? Y sí, evidentemente. Porque fui una de las primeras que tuvo la suerte de publicar una nota cuyo título fue "El niño-rey del under", porque lo aprecio y lo conozco, y conozco su honestidad artística, y porque suelo no meterme en ninguna polémica pero esta, realmente me convoca.
¿Qué pasa si alguien ve 678, está a favor de la Ley de Medios y detesta a Morales Solá? Es kirchnerista y punto. ¿Qué pasa si alguien tiene una visión MUY crítica de lo que sucede en el INDEC, piensa que el conflicto del campo fue muy mal manejado y cree que Cristina tiene actitudes autoritarias? Es opositor y punto. Bien. Entonces yo soy kirchnerista y opositora a la vez...
Vayamos a Muscari. No tiene que ser el héroe de nadie. No tiene que ser Horacio González. No tiene que ser Kantor ni el Periférico que, por otra parte, en algún momento también vio cómo su estética se agotaba. Muscari es foco de la tormenta porque está siempre ahí, visible y vulnerable, con lo que sabe y con lo que no. No es difícil usarlo para hacer cometarios irónicos porque tiene montones de puntos irresueltos que él no niega. Háganme una lista de 15 directores de menos de 40 años, de renombre que sepan de política nacional (no hablo de internacional) y que lean LOS diarios todos los días y yo me callo la boca para siempre. La gente de teatro sigue las generales de la ley: es muy ignorante. Pero para que eso suceda fue necesario una dictadura cruenta y diez años de menemismo.
No todo lo que hace me gusta y sí me reí mucho en Auténtico y en Crudo. Tal vez esté en un momento de quiebre creativo, pero no espero que sea Heidegger, y por eso no es un salame. Un periodista, Lucho, está atento al mundo. La gente de las artes de las nuevas generaciones (en cine, en plástica, en música y también en teatro) está atenta a un mundito artificial y pequeño en el que la mayoría de las veces ni siquiera cuenta el público. Y eso no es una IMPRESIÓN mía. Basta con leer un poco de sociología, alguna nota de fondo o, en el mejor de los casos, algo de filosofía. No me mando la parte, leo mucho menos de lo que leían los periodistas de las redacciones históricas como Confirmado o Primera Plana que discutían sobre los novelistas rusos en el almuerzo.
No soy muscardista ni antimuscardista, pero sigo apostando a él, cuando le sale bien. Y cuando le sale mal espero la próxima. Hay Funámbulos que no muestro porque son una porquería: estaba aprendiendo. Quiero que no esperen TODO de mí y por eso no espero TODO de Muscari ni de nadie.
No hace falta que compartan mi opinión, pero nobleza obliga y a Muscari lo quiero y lo admiro. También lo respeto, y mucho.
El cariño de siempre.
Ana Durán
Comentario enviado por Marta Snaidero.
ResponderEliminarNO HE VISTO LA OBRA QUE CRITICAN. SI, CONOZCO A DIEGO RINALDI P.EJ.NO A LOS DEMAS ARTISTAS.
TRATARE DE QUE ME CONVINEN LOS HORARIOS Y PODER VERLO EL 27/8.
PASARON LOS AÑOS DESDE QUE COMPARTIMOS EL TALLER DE CINE DE LA UNL EN SANTA FE.
VEO SU NOMBRE REPETIDAS VECES EN OBRAS: Y POR ALGO SERÁ....
INSISTO: NO HABLO DE MUSCARI, NO LO CONOZCO. NO HABLO DE DIEGO: NO LO HE VISTO ACTUAR EN BS.AS.TODAVÍA.
SI ME PARECE QUE: CUANDO ALGUIEN SACA UNA ENTRADA ES POR ALGO QUE LO ATRAJO, LLÁMESE EL AUTOR: DIRECTOR:INTERPRETES,ETC.
YA ESE SOLO ACTO, EXHIME DE CRITICAS PREVIAS Y LAS POST OBRA, CORRESPONDERÁ A MUCHOS ITEMS (ACTUACIÓN, ESCENOGRAFÍA, VESTURIO,GUIÓN Y DEMÁS) PROBABLEMENTE SERÁN POR COMPARACIONES COMO YA LAS LEO EN ESTE SITIO POR GENTE IDÓNEA (SUPONGO, YA QUE TAMPOCO LAS CONOZCO Y SÉ MENOS DE TEATRO QUE TODOS) CON OTRAS OBRAS DE DISTINTO AUTOR Ó IGUALES ARTISTAS.
POR LO PRONTO, NO ME DEJARÉ LLEVAR POR LAS CRÍTICAS, SON MUY PERSONALES Y PREFIERO EVALUAR PERSONALMENTE, OJALÁ PUEDA VER A DIEGO, POR LO QUE RECURDO DÉL: MUY RESPONSABLE ANTAÑO Y SI SIGUIÓ CON LA ACTUACIÓN, ES SIN DUDA PORQUE ASÍ LO SIENTE Y APLAUDO EL CORAJE DE HACERLO EN LA GRAN CAPITAL Y A QUIENES LE HAN DADO LA OPORTUNIDAD QUE AQUÍ, EN NUESTRA CIUDAD NO HAY (SIN DESMERECER A OTROS COMPAÑEROS Y/O AUTORES/DIRECTORES) CASO: QUIQUE MAILLER Y OTROS.
Marta, plenamente de acuerdo con vos en no dejarse llevar por las críticas. Y aunque lo conozco mucho menos que vos, no dudo del valor de Diego Rinaldi como actor, pero creo que aún no ha encontrado el director o la directora que sepa exponer en un escenario lo mejor de él.
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