Lucho:Esperemos, entonces, que muchos y muchas más opinen. No necesariamente en este blog, pero que hablen, que compartan criterios y experiencias, que evalúen cuánto vale el actuar o ser espectador en espacios que no ofrece lo mínimo para que tanto de un lado como del otro nos sintamos bien dispuestos para disfrutar lo que entre unos y otros va a acontecer.
Entro al blog que, dicho sea de paso, visito con frecuencia, para agradecerte el haber hecho pública tu decisión de no asistir más al Konex.
Te lo agradezco porque mi experiencia como actriz en ese ¿recinto? fue un viaje a la decadencia, a la falta de respeto y a la ignorancia total de lo que significa un espacio que se supone destinado a la creatividad. Evito a partir de ahora nombrar el espectáculo y el elenco, porque esta opinión corre por mi cuenta y solamente yo la firmo.
En pleno cierre de teatros por la gripe A, hube de llevarme al Konex implementos de mi casa para limpiar y desinfectar el ¿camarín? (por llamar de alguna manera a ese lugar tan inhóspito). Sí: al ¿camarín? me lo limpié yo. Y quiero ahorrarles la descripción de los baños. De verdad.
A modo de anécdota, me encontré, un día que iba a ensayar muy temprano, con un periodista de un programa de denuncias. No sé qué hacía ahí. Se topó conmigo en el patio (sí, frente a la gran escalera naranja) y me dijo: “Vos seguramente vas a poder decirme cómo salir de aquí”. Y yo le contesté (después de un momento, no soy taaaaaannnnnn rápida): “A lo mejor vos podés decirme cómo salir de aquí”, señalándole la caca de paloma que adorna, cada vez más copiosamente, los telones negros que están a la entrada de la sala del fondo, los escalones, en fin, todo muy “Konex style”.
Qué lugar horrible, de verdad. Yo tampoco quiero trabajar allí, nunca más. Porque vos hablás de lo que pasan los espectadores. Y te ahorro, no, no te lo ahorro, lo que significa estar cagándote literalmente de frío si no te llevás una Lilianita de cuarzo para el “recinto”, y luego bajar un piso por esas escaleras, media hora antes de la función porque tenés que estar detrás de una cortina antes de que entre el público que cuando termina la obra no se va, porque te quiere saludar y no te quiere esperar a la intemperie, en ese lugar tan cool, pero tan frío. Ah, claro, es lo mismo.
Imaginate lo que es el antes del escenario. Es como tener que actuar pese a las circunstancias, por sobre las circunstancias, y no a la altura de las circunstancias, que son bastante bajas. Y ahí es cuando los espectadores, además de la obra, sufren, sin saberlo a ciencia cierta, el backstage.
Todos perdemos en el Konex, todos. Menos ellos, los que "manejan" ese lugar tan "cool". Tan sucio.
Así que gracias, Lucho, gracias. Y espero que tu nota, y mi opinión sobre tu nota, ayuden a que muchos más opinemos.
Y le agradezco públicamente a María Fiorentino la valentía que demuestra al haberme enviado su testimonio y permitirme publicarlo acá.
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