El terror y el suspenso, así como tienen su caldo de cultivo en el cine, son muy resistentes a desarrollarse en el teatro. Pero cuando logran vivir en un escenario se transforman –como todo lo excepcional– en un acontecimiento que ofrece un particular disfrute. Así sucede con Nueve, escrita y dirigida por Lisandro Colaberardino, quien además supo potenciar los efectos inquietantes de aquellos géneros contrastándolos con un clima de humor absurdo que está siempre al acecho y redunda en un buen ritmo.
Un novel matrimonio llega a su nuevo departamento. La vida les sonríe, y al poco tiempo ella se embaraza pero también comienza a notar cosas extrañas. O tal vez las imagina, como argumenta su esposo para tranquilizarla. Sí: en la trama hay claras y tempranas evidencias que la asocian con El bebé de Rosemary, aunque aquí no estamos en un piso frente al Central Park sino en algún barrio de Buenos Aires, y el diabólico vecindario se reduce a una señora y su hijito.
El vestuario (de Robinson Oberti) nos instala en el pasado, a mediados del siglo XX, pero algunos elementos de la utilería nos devuelven a los recientes años, lo que parece resultar en un futurismo retro con toques glamorosos. Las buenas –y muchas veces al límite– actuaciones de Juan Barberini, Rocío Rodríguez Presedo, Sandra Rennis y Sebastián Duarte completan las virtudes de esta propuesta.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Nueve en este link a Alternativa Teatral.
Y aquí, el link al blog de Nueve.
domingo, abril 11, 2010
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