Es indiscutible que Piaf es un gran espectáculo. Pero hay algunas cosas que me gustaría señalar porque me parecen importantes y las he escuchado poco o nada.
1) Elena Roger es una inmensa cantante, y así lo demuestra en el escenario. Su voz hace vibrar el teatro entero, pues el público sostiene un silencio nacido de la admiración. Ella despliega todo su potencial al cantar, pero convengamos que como actriz es muy buena, no excelente. A la hora de pensar en las mejores actuaciones femeninas de la temporada 2009, Roger no está entre las primeras. Por supuesto que si se evalúa su desempeño como cantante, estará entre las más destacadas, si no es la más.
2) Quizás lo anterior esté relacionado con esto: Piaf deslumbra, pero no emociona. Todo es virtuoso, bien logrado; sin embargo, el relato no nos llega al corazón ni los personajes despiertan claros sentimientos.
3) Hay una precisión biográfica que generó un condicionamiento en el casting, y eso se paga caro en la comprensión: queda exactamente evidenciado el tipo de hombre que le gustaba a Edith Piaf, pues eso se ha respetado muy bien con los intérpretes que fueron elegidos para ocupar los roles de amantes, novios o parejas de esta increíble mujer. Pero esa homogeneidad de los cuerpos le dificulta al espectador el poder asociar a cada actor con determinado personaje.
4) Nadie pone en tela de juicio que Edith Piaf era una chica de los arrabales y con ninguna moderación en sus modales. Pero hay cientos de tipos posibles de jovencitas de los bajos fondos, por lo que no se entiende la elección de haber construido a esta Edith como un híbrido con tonos y modos de Tita Merello con el cantito francés en la dicción (innecesario, además, si se está hablando en español).
5) Las canciones cantadas en francés (que son casi todas) no están ubicadas a lo largo de la obra al azar, sino que sus letras tienen estrecha relación con el relato. Pero como no hay subtitulado, sólo pueden disfrutar plenamente de ellas en cuanto parte del desarrollo dramático aquellas personas que entiendan ese idioma o quienes recuerden de memoria la traducción de esas letras.
Vuelvo a decirlo: es indiscutible que Piaf es un gran espectáculo. Pero hay algunas cosas que las he escuchado poco o nada. Quizás haya pesado la fuerte campaña aparecida en los grandes medios, especialmente el apoyo que recibió desde los medios del Grupo Clarín. Quizás, el tan mentado discurso dominante del multimedios Clarín no solo opere en cuestiones políticas y económicas, sino también en los intereses artístico-comerciales de sus socios, como Adrián Suar, productor de Piaf.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Piaf en este link a Alternativa Teatral.
viernes, febrero 19, 2010
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