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miércoles, febrero 17, 2010

vida teatral // Estilo Aincrit

La Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (Aincrit) convoca al Segundo Concurso de Ensayo. Muy bien, una institución joven y pujante que desde su creación propone actividades para multiplicar las toneladas de papel impreso que genera la academia y que son de utilidad… para los académicos y para las académicas que así logran becas que ni siquiera leen entre pares. Porque esa es la finalidad de la academia: publicar. La pregunta de para quién lo hacen no está en su breve horizonte.
Si no sabés qué es Aincrit, entrá acá a su página o podés hacer clic acá y enterarte cómo nació. La nota linkeada, publicada en este blog hace poco más de un año y medio, terminaba con una duda: “¿Logrará Aincrit ser un espacio de investigación sin convertirse en otro de los espacios monopolizados por Jorge Dubatti y sus adláteres?”, y debo decir que hasta ahora no he encontrado el menor indicio como para suponer que Aincrit lo haya logrado. Sin ir más lejos, este mismo concurso es una muestra de que Aincrit actúa a imagen y semejanza de su creador, el ya citado Dubatti. Si te fijás en las bases de este concurso (podés ver la publicación oficial haciendo clic acá), podrás ver en el escueto artículo 2º la siguiente precisión: “Los trabajos deberán enfocarse sobre el teatro argentino desde 1983 a la actualidad”. ¿Te suena el período? ¿No responde al mismo recorte histórico que hace un famoso investigador y prologuista? Sí, claro: Dubatti y el Segundo Concurso de Ensayo de Aincrit se interesan, ¡oh, casualidad!, en el mismísimo período. Si a vos te interesan Osvaldo Dragún, Carlos Gorostiza, Roberto Arlt, Armando Discépolo, Alberto Vacarezza, Florencio Sánchez, Martín Coronado o tantas otras figuras que hicieron el teatro argentino, buscate otro concurso, porque para Aincrit comienza en 1983. Un evidente sesgo de posmodernidad: el mundo nace con quien establece el discurso; de lo que aconteció antes de él, no importa nada. Pero aunque siempre hayamos cuestionado los dogmas de la posmodernidad, seguirlos en 2010 ya es algo pasado de moda. Por supuesto que Aincrit puede decidir lo que se le antoje en las bases de los concursos a los que convoca, pero en este caso deberá asumir no estar en la avanzada de la reflexión porque lo que subyace en el corte temporal que propone es un pensamiento muy cuestionado si no perimido (aunque siga haciendo ruido).
Ya que estamos en las bases, y por si te interesa participar de ese concurso, me parece necesario que observes algunas faltas de prolijidad para atenerte a las consecuencias. La primera es no determinar quiénes formarán el jurado. El artículo 5º de las bases dice que estará “compuesto por: tres miembros de la comisión directiva del AINCRIT y dos representantes del quehacer teatral” (sic). Y sabemos que eso no significa nada, pues sería muy distinto un jurado en el que los tres miembros de Aincrit fuesen Javier Acuña, Gonzalo Marull y Jimena Trombetta a un jurado en el que esos tres miembros fuesen Araceli Arreche, María Natacha Koss y Juano Villafañe. Y cualquier participante debería tener el derecho a saber previamente quién evaluará su trabajo.
La segunda es una falta tan habitual como inevitable fuente de sospechas: “No se devolverán los ensayos presentados a este concurso” (art. 6º). ¿Por qué falta de prolijidad? Porque al dar nuevamente con su ensayo presentado, cualquier concursante puede constatar que el sobre con sus datos personales no ha sido abierto, lo implica que su participación contó con la igualdad de oportunidades que pretende garantizar el anonimato impuesto por el concurso. Y por el contrario, no poder reclamar el trabajo presentado impide constatar que se haya mantenido el anonimato al reencontrarse con ese sobre cerrado.
Para peor, no queda claro si el cd con el texto del trabajo en Documento de Word que se debe presentar tiene que ser ingresado en el sobre con los datos reales del autor o la autora del ensayo. Si a ese cd se tiene acceso antes de la elección de los trabajos ganadores, podría conocerse la identidad de quien lo hizo accediendo en el menú Archivo + Propiedades + Resumen + Autor del documento.
Y algo más que se presta a dudas y a confusión: “Los integrantes de la comisión directiva de la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral están inhabilitados de participar a la convocatoria del presente concurso”, pero entonces sí puede hacerlo el resto de sus socios. Quizás se deba a que el padrón de socios y socias es tan amplio que, de prohibírseles la participación, la convocatoria del concurso sería notoriamente más pequeña.

Socios y socias de Aincrit
Ah, sí, que si algo hay que reconocerle a la gente de Aincrit es la capacidad de sumar y engrosar sus filas. Cuando escribo esta nota son 223, y podés acceder a la nómina haciendo clic acá. Quizás sean menos cuando entres.
Ah, sí, que si algo hay que señalarle a la gente de Aincrit es la desprolijidad con que confecciona su padrón. Que gracias a que la nómina aparece numerada por orden alfabético, nunca vemos cuántos socios han desertado, pues siempre se reacomoda con una numeración consecutiva, sin dejar huecos en el listado por los socios que se van. Chequealo vos mismo en esa lista y, quién te dice, capaz que te encontrás.
Ah, sí, que si algo hay que debería preocupar a la gente de Aincrit es el haber sumado a su nómina de asociados a personas que no dieron su aceptación de manera clara y precisa. Una de ellas, cuyo nombre vi en esa lista de socios, me contó lo siguiente: “Una chica y un chico me dijeron que les interesaba mi forma de pensar. Me hablaron algo de la asociación. Me interesó la idea de que me podía llegar material teórico a mi correo, y ellos me cayeron bien. Y llené una hojita. Pero hasta ahora no me llegó ningún material teórico a mi casilla ni tampoco me pidieron ninguna reflexión teórica”. Quizás eso explique los nombres que aparecieron y al poco tiempo desaparecieron de la lista.

Ojalá Aincrit amplíe sus miras en cuanto al objeto de sus estudios y muestre más prolijidad en su organización y convocatoria. Eso será bueno para esa asociación y para toda persona vinculada con la actividad teatral. Pero, al menos por ahora, esos aspectos parecen no estar debidamente cuidados.

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