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viernes, febrero 12, 2010

// Adiós, Marcelo Álvarez

Nos conocimos en la producción de Shangay. Sin más motivo que el “porque sí”, nos caímos bien, y aunque nunca estrechamos una amistad, cada breve encuentro casual que tuvimos fue una fiesta. El Centro Cultural Rojas era el ámbito en el que más nos encontrábamos, allí donde trabajaba y donde concretó buena parte de sus trabajos en diseño de iluminación.
Conmigo celebraba a carcajadas algunos comentarios de este blog, hablaba de sus proyectos con envidiable disfrute, y nunca, en estos cinco años, se despidió de mí sin decirme que teníamos que ponernos de acuerdo para salir a tomar un café (que ambos sabíamos vendría en botella y muy probablemente se denominase merlot).
Hoy a la mañana, su amigo y compañero de trabajo Gustavo Dimas me llamó para avisarme que Marcelo Álvarez murió. Tontamente, lo primero que pensé fue en que nos quedó como deuda mutua ese café.
Quizás no lo conociste. Quizás no viste ninguno de sus trabajos en diseño de iluminación. Será este entonces uno de esos casos en los que –según una frase cuyo autor no recuerdo– el periodismo sirve para hablar de la muerte de una persona de la que no sabíamos nada cuando vivía. Será entonces otra deuda que apenas subsanaremos recordándolo a él y a sus trabajos, con los que dejó una marca en la escena porteña, como en los más recientes y admirados diseños de iluminación de Octubre (un blanco en escena), 124, Grandes amigos y Olympica.
Hoy, en todos los teatros porteños, las luces del escenario no serán las mismas. Será que cada quien llora como puede.

2 comentarios:

  1. Comentario enviado por Mariano Arrigoni.

    Recién hoy, miércoles 17 de febrero, me enteré. Inmediatamente intenté buscar algo de esta noticia y como no encontraba nada me dije que tal vez en este blog iba a encontrar algo.
    Y si escribo algo en este blog es porque la noticia me dejó frío y movilizado en el pecho.
    Yo trabajo en la metié de la iluminación de artes escénicas sin ser estrictamente formado en ellas. Entonces, siempre que me lo preguntaban, si alguien pudo siginificar para mi un puntapié en esto o un maestro, en el sentido más sencillo y real de transmitir conocimiento, ese alguien fue siempre Marcelo Álvarez. Ninguno más.
    Qué se yó... así es como es.
    Chau Marcelo, gracias.

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  2. Comentario enviado por José Maldonado.

    Yo soy de los que no lo conocí y si escuchaba el nombre no tendría idea quién era; sin embargo, si me hablas de su trabajo en Octubre (...) y en especial en 124 por supuesto que sabría quién es. Creo que 124 ha sido el mejor trabajo estético que he visto en estos pocos años que llevo en Bs As; sin embargo, no he visto poco y no cabe duda: el teatro ha perdido un gran teatrista.
    Quizás su cara no, pero el diseño de luces de 124 seguirá en mi cuerpo por mucho tiempo (el de Octubre también, pero menos). Él tenía algo muy bueno con los lugares que no iluminaba, sabía muy bien trabajar los espacios sin luz, recordando... creo que esos son los que más iluminaba, los oscuros. En fin... qué pena.

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