Edición undécima de Montaje Decadente. Encontrala
en:
Anfitrión, Belisario, Del Abasto, El Camarín de las Musas, El Fino, El Laberinto del Cíclope, Timbre 4.
Pronto, en otras salas (a medida que retomen su actividad),

martes, septiembre 15, 2009

premios // Premios ACE 2008/2009

La siguiente es la lista de nominados y nominadas a los Premios ACE 2008/2009.
Este blog brinda esta información y se limita a ello, sin detallar cuestionamientos a las decisiones, no por respeto al pleno de socios de ACE que definen estos premios, sino porque ya sabemos de las arbitrariedades cuando no irregularidades que coronan esos premios. Tampoco este blog (léase, su autor) felicita ni desde aquí ni en persona a quienes fueron nominadas y nominados o a quienes pertenecen a equipos de trabajos nominados a estos premios, ya que más allá de que haya quienes merezcan premios o reconocimientos, los ACE no parecen ser más que una poco presentable ocasión para validar a una entidad que no existe por fuera de la televisación de su ostentosa entrega de premios, y cuesta aceptar que todavía en alguien despierte alegría el recibir un premio que tiene por jurado –junto a gente respetable que no se entiende por qué permanece ahí– a sujetos que payasean en la televisión, que no van al teatro o que simplemente no viven en el país desde hace años.
Pero como la información no es solo lo que al autor de este blog le place, van aquí las nominaciones completas. Corregidas, ya que la información brindada por ACE ni siquiera reproducía correctamente muchos de los nombres de las obras nominadas.
Por último, el autor de este blog sigue esperando el día en el que alguien llegue al atril de los agradecimientos y rechace el premio por la nula autoridad moral de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (si olvidaste o nunca supiste lo que pasó hace unos pocos años con esos premios, hacé clic acá).

Drama y/o comedia dramática
Agosto, de Tracy Letts.
Frankie & Johnny, de Terrence McNally.
La vuelta al hogar, de Harold Pinter.
Marat-Sade, de Peter Weiss.
Por el placer de volver a verla, de Michael Tremblay.

Actor protagónico en drama y/o comedia dramática
Alejandro Awada (Titulares).
Duilio Marzio (El último encuentro).
Lorenzo Quinteros (Marat-Sade).
Luis Luque (Frankie & Johnny).
Manuel Callau (El placer de volver a verla).

Actriz protagónica en drama y/o comedia dramática
Florencia Peña (Frankie & Johnny).
Mercedes Moran (Agosto).
Norma Aleandro (Agosto).
Selva Alemán (Una cierta piedad).
Virginia Lago (Por el placer de volver a verla).

Actriz de reparto drama y/o comedia dramática
Andrea Pietra (Agosto).
Hilda Bernard (El último encuentro).
Julieta Vallina (El reñidero).
Julieta Zylberberg (Agosto).
Lucrecia Capello (Agosto).

Actor de reparto en drama y/o comedia dramática
Aldo Barbero (La sombra de Federico).
Antonio Grimau (El reñidero).
Horacio Roca (Agosto).
Juan Manuel Tenuta (Agosto).
Pompeyo Audivert (Heldenplatz).

Dirección de drama y /o comedia dramática
Adelaida Mangani / Hugo Urquijo (La sombra de Federico).
Claudio Tolcachir (Agosto).
Leonor Manso (Frankie y Johnny).
Villanueva Cosse (Marat-Sade).

Comedia
La forma de las cosas, de Neil Labute.
La pipa de la paz, de Alicia Muñoz.
Más respeto que soy tu madre, de Hernán Casciari.
Souvenir, de Stephen Temperley.
Tango turco, de Rafael Bruza.

Actor protagónico en comedia
Antonio Gasalla (Más respeto que soy tu madre).
Carlos Portaluppi (La pipa de la paz).
Fernán Miras (La forma de las cosas).
Oscar Martínez (Pura ficción)

Actriz protagónica en comedia
Griselda Siciliani (La forma de las cosas).
Julieta Díaz (El año que viene a la misma hora).
Karina K (Souvenir).
Mabel Manzotti (La pipa de la paz).

Actor y/o actriz de reparto en comedia
Alberto Anchart (Más respeto que soy tu madre).
Enrique Liporace (Más respeto que soy tu madre).
Magela Zanotta (La forma de las cosas).
Sergio Surraco (La forma de las cosas).

Dirección de comedia
Antonio Gasalla (Más respeto que soy tu madre).
Claudio Gallardou (Un hombre es un hombre).
Daniel Veronese (La forma de las cosas).
Ricky Pashkus (Souvenir).

Obra argentina
Amor a tiros, de Bernardo Cappa.
Cuestión de principios, de Tito Cossa.
Los desórdenes de la carne, de Alfredo Ramos.
Paisaje después de la batalla, de Ariel Barchilón.

Espectáculo musical
El joven Frankenstein, de Mel Brooks.
Eva, de Nacha Guevara, Alberto Favero y Pedro Orgambide.
¡Mueva la patria! Ópera cumbia argentina, de Pablo Marchetti, Fernando Sánchez, Javier Aguirre y Eduardo Blanco.
Oh!!! Juremos con plumas vivir, de Eduardo Solá.

Espectáculo de music hall y/o café concert
Anfitrión Cabaret, de Noralih Gago.
Corazón idiota, de Ana Frenkel, Carlos Casella y Daniel Cúparo.
Hedwig and The Angry Inch, de John Cameron Mitchell y Stephen Trask.
Karabali, ensueño Lecuona, de Alejandro Viola.

Actuación masculina en musical, music hall y/o café concert
Carlos Vittori (El fantasma de la ópera).
Guillermo Francella (El joven Frankenstein).
Juan Carlos Puppo (Eva).
Los Amados (Karabali, ensueño Lecuona).
Rodolfo Valls (Eva).

Actuación femenina en musical, music hall y/o café concert
Carla Petersen (Corazón idiota).
Elena Roger (Piaf).
Ivana Rossi (Caravan).
Nacha Guevara (Eva).

Actuación humorística en prosa y/o musical
Ariel Tarico (Cazuela de Taricos).
Laura Oliva (El joven Frankenstein).
Omar Calicchio (El joven Frankenstein).
Pablo Sultani (El joven Frankenstein).

Actuación en unipersonal
Ana Maria Bovo (Así da gusto).
Eduardo Morales (El cavernícola).
Javier Van de Couter (La noche que Larry Kramer me besó).
Lucila Teste (Hija de la dictadura argentina).
Miriam Martino (Chabuca, Eladia y Violeta).

Dirección de musical, music hall y/o café concert
Eduardo Solá (Oh!!! Juremos con plumas vivir).
Nacha Guevara (Eva).
Ricky Pashkus (El joven Frankenstein).
Valeria Ambrosio (¡Mueva la patria! Ópera cumbia argentina).

Régie de ópera
Ana D’Anna (Las bodas de Fígaro).
Marcelo Lombardero (El progreso del libertino).
Pablo Maritano (La traviata).
Rita Cosentino (Ifigenia en Tauride).

Espectáculo de teatro alternativo
Cena entre amigos, dirigida por Agustín Alezzo.
Chiquito, dirigida por Analía Fedra García.
El tiempo y los Conway, dirigida por Mariano Dossena.
Los desórdenes de la carne, dirigida por Alfredo Ramos.
Stéfano, dirigida por Guillermo Cacace.
Tercer cuerpo, dirigida por Claudio Tolcachir.

Actor teatro alternativo
Carlos Belloso (Mundomudo).
Fernando Ramos (Los desórdenes de la carne).
Raúl Ramos (Stéfano).
Roberto Vallejos (Cena entre amigos).
Víctor Hugo Vieyra (Cuestión de principios).

Actriz teatro alternativo
Cecilia Chiarandini (Cena entre amigos).
Celina Font (Amor a tiros).
Mónica Cabrera (Anfitrión Cabaret).
Noralih Gago (Anfitrión Cabaret).

Director teatro alternativo
Agustín Alezzo / Lizardo Laphitz (Cena entre amigos).
Claudio Tolcachir (Tercer cuerpo).
Corina Fiorillo (Big Bang).
Daniel Veronese (El desarrollo de la civilización venidera).
Guillermo Cacace (Stéfano).

Diseño de escenografía
Alberto Negrin (Eva).
Héctor Calmet (Titulares).
Marcelo Valiente (La forma de las cosas).
Tito Egurza (Marat-Sade).

Diseño de vestuario
Alicia Flores y Estela Flores (Eva).
Fabián Luca (Caravan).
Renata Schussheim (Souvenir).
Cristina Villamor (Karabalí, ensueño Lecuona).

Diseño de iluminación
Ariel del Mastro (Eva).
Félix Monti (Déjala sangrar).
Roberto Traferri (La forma de las cosas).
Tito Egurza- Miguel Morales (Marat-Sade).

Música original
Carmen Baliero (Marat-Sade).
Diego Vainer (Corazón idiota).
Federico Marrale (Déjala sangrar).
Luis Maria Serra (Titulares).

Coreografía
Carlos Casella (Corazón idiota).
Gustavo Wons (Eva y Caravan).
Elizabeth de Chapeaurouge (El joven Frankenstein).
Mecha Fernández (Titulares).

Espectáculo infantil
Aguas, de Marcelo Katz.
El hombre araña, de Alejandro Panetta.
La vuelta al mundo en un violín, de Sergio Feferovich.
Pinocho dando alma a la materia, por Libertablas.
Playa bonita, de Hugo Midón.

Revelación masculina
Agustín Ritano (Marat-Sade).
Nazareno Mottola (Más respeto que soy tu madre).
Germán Tripel (Hedwig and The Angry Inch).
Pablo Rotemberg (Souvenir).

Revelación femenina
Luciana Mastromauro (Luisa se estrella contra su casa).
Rosana Laudani (Eva).
Carolina Pampillo (El joven Frankenstein).
Luisina Di Chenna (La última habitación y El despertar de Clara).
Mónica Lairana (Agosto).

Espectáculo extranjero
Buscando a Nemo, Disney on Ice, EE.UU.
Homeland, por Laurie Anderson, EE.UU.
Los que ríen los últimos, por la Zaranda, España.
Viaje al Sur, por Cristina Hoyos y Ballet Flamenco, Andalucía, España.

Producción
Adrián Suar y Fernando Blanco (Piaf).
Daniel Grinbank (Agosto y Frankie & Johnny).
Pablo Kompel (El joven Frankenstein).
T 4 F (El fantasma de la ópera).
WTT.S.A. (Eva).

sábado, septiembre 12, 2009

festivales // Presentación del VII Festival Internacional de Buenos Aires

Si hacés clic acá vas a llegar al información sobre el próximo Festival Internacional de Buenos Aires que ofrece el Ministerio de Cultura en el sitio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que recoge lo presentado en la conferencia de prensa realizada la mañana del martes 8 de septiembre en el Teatro Sarmiento con la presencia del ministro de Cultura, ingeniero Hernán Lombardi, y los directores del VII FIBA, Alberto Ligaluppi y Rubén Szuchmacher.
A leer esa página inquieta la siguiente frase de Lombardi: “Los resultados no se ven solamente por la cantidad de espectadores –si bien es algo muy importante para nosotros–, sino también en la enérgica movilización que se va a producir en la producción teatral en los próximos años. De eso se trata el Festival”. Supongo entender bien: Lombardi cree que el festival generará más producción teatral. Pero ¿qué producción teatral cree que se generará? Parecería imposible que refiriera al teatro comercial por dos motivos: porque proponer y proveer buen teatro (de aquí y de allá y de acullá) no se condice con las habituales chaturas que ofrecen las salas del circuito comercial, pero también porque ese circuito está más cerca de la industria del entretenimiento que de la cultura en cuanto bien social que debe promover y favorecer el ministerio a su cargo. Si se trata del teatro oficial, ¡vaya desafío que se lleva a casa con sus propias palabras, porque es su misma cartera la que ha cerrado los grifos presupuestarios, obligando a posponer estrenos del Complejo Teatral de Buenos Aires! Y si estaba hablando del teatro independiente, el siempre listo caballito de batalla para sacar a lucir en pos de acreditar números asombrosos en cuanto a puestas teatrales, bueno sería que no augure su crecimiento, porque con lo que hay, ya no sabe qué hacer: el apoyo brindado por Proteatro no alcanza, los mecanismos del mecenazgo demostraron tempranamente ser un artilugio para sacarse gastos de encima y que la cultura quede en manos de las decisiones mercantiles de los empresarios, y que más espectáculos implicarían más salas que jamás serán habilitadas por la normas descabelladas que insiste en aplicar el mismo gobierno al que sostiene Lombardi. Es decir: para que se empiecen a dar las condiciones necesarias para que se cumpla lo que Lombardi vaticina, lo primero es que Macri no gobierne la ciudad, el Pro no maneje la Legislatura y Lombardi vuelva a la actividad privada (y se lleve a su equipo, por favor).
En cuanto a lo que el VII FIBA presentará, las funciones, las actividades y toda la información disponible al respecto, encontrala haciendo clic acá. Sólo necesitás sobrevivir a la impresión que te generará toparte con el logo más horrendo que cualquiera pudo imaginar (y que espero algún día saber quién lo hizo y cuánto cobró por hacer esa cosa que evoca a feria de ciencias escolar).

jueves, septiembre 10, 2009

teatro // El hombre que no duerme, de Diego Lublinsky

Un hombre vuelve a su casa luego de haber estado internado. Su familia intenta darle ánimos además de cuidados y mimos, pero él parece saber que va a morir pronto. Lo sabe y lo acepta. Como se puede aceptar la muerte, de manera íntima y silenciosa. O quizás incluso lo decide como entrega, dejándose partir, como quien va volcando de a poco el agua de un vaso hasta que se vacía; nadie sabe qué secretos pacta consigo mismo un hombre ante su muerte.
Y agoniza, lentamente. Luego de una leve mejoría, agoniza. Que, como casi todo lo que nos sucede a los humanos, también nos sucede con otros, entre otros. Por eso, en el núcleo familiar aparecen reacciones nobles y egoístas, se dan situaciones infrecuentes, y todo acontece en dos tiempos bien distintos: el del moribundo, que se aplaca, se hace lento, y el de su entorno, que se acelera.
Apenas unos pocos minutos de iniciada la función, ya todos sabemos el final. No hay secreto ni sorpresa ni ruptura en El hombre que no duerme. Y está bien. Y es un remanso que, en medio de la escena alternativa porteña en la que actualmente hay tanta ruptura, tanta sorpresa, tanto de todo –que no es necesariamente malo u objetable–, alguien proponga lo previsible, porque la vida es a veces previsible, y la muerte lo es siempre, incluso para sus negadores. Es un remanso también que en la obra toda se vaya apagando, como ese hombre que no duerme, en medio de crecientes propuestas en las que predominan sin sustento el grito permanente, el pogo y la hiperkinesis a tal punto que todo se torna un mero exceso hormonal tanto en lo representado como en la representación. No, que aquí prima la sutileza, aun cuando el enojo o la angustia desbordan a alguno de los personajes.
Qué valiente, entonces, y qué profundo resulta el texto de Diego Lublinsky. Que, sumado a su trabajo de dirección junto a Paula Travnik, da por resultado este espectáculo que inquieta y entristece al espectador que se le atreve, y he ahí otra reivindicación: la tristeza, tan ausente en las propuestas que solo buscan divertir a la gente.
Todo se desarrolla con delicadeza, con respeto, como invitando a contemplar los fenómenos que circundan este frágil momento, y sin que por ello aparezca ni atisbo de solemnidad, porque finalmente la muerte, cuando acontece, no se muestra como algo infrecuente, sino que resulta ser un hecho cotidiano al que a diario no quisimos mirar.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de El hombre que no duerme en este link a Alternativa Teatral.

martes, septiembre 08, 2009

festivales // El país en el país, Primer Circuito Nacional de Festivales del INT

El Instituto Nacional del Teatro –organismo que se encuentra dentro de la órbita de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación– presentará, entre el 23 de septiembre y el 25 de octubre, el Primer Circuito Nacional de Festivales El país en el país, actividad encuadrada dentro del proyecto El INT presenta.
El circuito está conformado por 46 espectáculos de diferentes regiones del país, seleccionados oportunamente por un comité de curadores convocado especialmente, los que girarán por 40 sedes de norte a sur de la Argentina. Dichos espectáculos forman parte del catálogo El INT presenta 2009.
En las temporadas 2006 y 2007 el Instituto Nacional del Teatro presentó un circuito similar pero de carácter internacional –El teatro del mundo en la Argentina–, el que posibilitó comenzar a organizar un entramado de festivales en diferentes provincias que, entonces, recibieron una oferta de espectáculos que obtuvieron muy buena respuesta de parte del público.
Después de realizar una convocatoria nacional a grupos dispuestos a girar con sus propuestas escénicas a lo largo y ancho del país, este año el INT diseñó un circuito con programación solo argentina.
A la programación del catálogo El INT presenta 2009 se suman, en este circuito, dos espectáculos que fueron ganadores de la Fiesta del Teatro CABA 2008: Escrito en el barro, dirección de Andrés Bazzalo, y Lote 77, dirección de Marcelo Mininno.

Un sueño realizado
En el transcurso de la conferencia de prensa lanzamiento del proyecto, destacó Raúl Brambilla, director ejecutivo del INT, quien estuvo acompañado por el secretario general del organismo, José Kairuz: “Esta idea empezó hace varios años cuando activamos lo que, primordialmente, fue un entusiasmo por empezar a programar festivales a lo largo del país. Era sencillamente una idea bastante quimérica, parecía bastante utópico que la Argentina, siendo un territorio tan extenso, pudiera albergar muchos festivales y que, al mismo tiempo, esos festivales pudieran estar unidos, pudieran formar un circuito.
“Comenzamos con una propuesta internacional –El teatro del mundo en la Argentina– porque pensamos que eso resultaría atractivo para muchos lugares, donde la mayoría de los grupos que hoy conforman un circuito nacional no eran conocidos. Nos pareció, y creo que acertamos en ese punto, que programar espectáculos internacionales iba a llamar la atención de mucha gente que no estaba acostumbrada a ir al teatro. Entonces arrancamos con un circuito de festivales internacionales, luego otro, a fin de afianzar lo que habíamos logrado en el primer año: no perder las plazas, comprometer a los gobiernos municipales y a los gobiernos provinciales para que siguieran cogestionando con nosotros. O apoyándonos, o recibiendo nuestro apoyo (hay provincias que ponen más que nosotros, por ejemplo). Y el año pasado estuvimos discutiendo mucho lo que haríamos este año porque habíamos dicho que el circuito internacional iba a ser bienal.
“Sin embargo, hay varias razones que nos empujaron a pensar que era el momento de poner en práctica aquella primera idea que habíamos tenido de empezar a armar y empezar a proponerle al país teatral un circuito nacional de festivales. Parecía un sueño al comienzo. Una cantidad de festivales, que esperamos que crezca, en el que un gran número de propuestas de teatro argentino compartan la cartelera. Uno en Ushuaia, el otro en Córdoba, el otro en Mendoza, el mismo día, a la misma hora, y que tengamos la sensación, la certeza, de que hay un país teatral que está en marcha y se está mostrando. Y que encuentran una audiencia, encuentran un público. Es el objetivo final del INT: fomentar teatro para que el teatro sea parte de la canasta cultural de la gente, para que sea un tema, si no cotidiano, por lo menos que forme parte de su vida cultural.
“Tuvimos, para ser sinceros, la intención de hacer las dos cosas: el festival internacional y el circuito nacional de festivales, pero hay varias realidades que nos superan. Continuar con el circuito internacional implicaría un costo que no está a nuestro alcance. La divisa, por ejemplo el euro, está 5 a 1. Y no tenemos hoy una gran estructura de producción para realizar festivales internacionales. De modo que esto llevó al segundo emprendimiento y es positivo. Era hora de arrancar con aquella primera idea y empezar a entusiasmar al público argentino con teatro argentino. Y no estoy hablando de las plazas donde el teatro es más tradicional. Estoy hablando de las plazas donde es importante que se instalen festivales porque, de ese modo, el público se entera de que hay teatro, se entusiasma con el teatro y empezamos a hacer del teatro algo cotidiano.
“El circuito nacional de festivales tiene dos objetivos principales y casi excluyentes. En primer lugar, que el teatro llegue al público, y el segundo, abrir un mercado, proporcionar trabajo a los elencos argentinos. Pueden tener la seguridad los elencos argentinos de que se va a acrecentar. Este proyecto cogestiona con provincias, municipios, con la Universidad de Tandil este año y con organizaciones no gubernamentales. Hay ocho provincias y 41 municipios que participan de este circuito.
Soñamos con que el circuito se instale, que se haga todos los años”.

El proyecto
El INT concreta el Primer Circuito Nacional de Festivales en cogestión con diversos organismos gubernamentales de cultura, tanto provinciales como municipales, y también con organizaciones no gubernamentales.
Con el objeto de afianzar sus políticas de difusión y promoción de la actividad teatral en todos sus aspectos, el Instituto Nacional del Teatro pone a disposición de la comunidad este importante programa que tiene como metas:
1) posibilitar a grupos de teatro alternativo del país divulgar sus producciones en escenarios muy diversos y frente a públicos con experiencias distintas;
2) ampliar un campo laborar para estos artistas que ya no se circunscribe a sus ciudades de origen, sino que encuentra la posibilidad de multiplicar funciones en un circuito armado y probado, y con apoyos gubernamentales;
3) producir una amplia convocatoria de público.

Los festivales en los que se presentarán dichas producciones son:
- Festival de Teatro Cipolletti 2009 (Río Negro), del 23 al 27 de septiembre, con extensiones en las ciudades de General Roca, Viedma, Beltrán, Villa Regina, Río Colorado y en Neuquén, Zapala y San Martín de los Andes;
- Festival Internacional Andino Al pie del Aconcagua (Mendoza), del 25 de septiembre al 1º de octubre, con extensiones en las localidades de Guaymallén, San Martín, Maipú, Junín, San Rafael y la provincia de La Rioja;
- Primer Corredor Nacional El país en el país (Salta) ,del 28 de septiembre al 4 de octubre, con extensiones en las provincias de Santiago del Estero, Jujuy y Tucumán;
- El Teatro Festeja. El país en el país (San Luis), del 26 al 30 de septiembre, con extensiones en Villa Mercedes y Merlo;
- Festival Internacional de Teatro Mercosur (Córdoba), del 2 al 12 de octubre;
- X Encuentro de Arte y Cultura del Mercosur - Teatro 2009 (Eldorado, Misiones), del 7 al 12 de octubre, con extensiones en Posadas, Puerto Rico, Puerto Iguazú, Apóstoles y Oberá;
- Festival Internacional de Teatro de Chaco (Chaco), del 8 al 12 de octubre, con extensiones en las ciudades de Formosa y Corrientes;
- Festival de Teatro de Rosario (Santa Fe), del 9 al 18 de octubre, con extensiones en las ciudades de Santa Fe, Venado Tuerto y Cañada de Gómez;
- Tandil Teatro 09. Festival de Artes Escénicas (Buenos Aires), del 14 al 18 de octubre, con extensiones en las ciudades de Mar del Plata, Azul, Balcarce, Coronel Suárez y Olavarría; y
- Festival de Teatro del Fin del Mundo de Ushuaia (Tierra del Fuego), del 23 al 25 de octubre.

Hasta aquí, la información enviada por el INT, que se distribuyó acompañada de una detallada gacetilla con los datos de las obras que forman parte de esta iniciativa, incluyendo las fichas artísticas, reseña, foto y contacto de cada una de ellas.
Ahora, una simple observación: ¿Por qué retacean subrepticiamente los datos de aquellos que forman el “comité de curadores convocado especialmente”? ¿Por qué esa vocación burócrata de ocultar información de gran importancia? ¿Por qué esa actitud militante por esconder los nombres de las personas que toman decisiones? ¿Es desinterés, chatura, un modo de ostentar poder al dejar al otro en inferioridad de conocimiento? ¿Suponen que les van a llover denuncias y objeciones si publican esos nombres, y no lo hacen para evitarse trámites administrativos? ¿Creen que ya cumplieron con los deberes éticos por un par de años habiendo suspendido a Pablo Bontá por sesenta días a causa del acto más corrupto del que se tenga conocimiento fehaciente en la vida del INT, y ahora hay bandera libre para volver a las andadas?
La habitual desinformación que emana del INT solo alimenta sospechas. Y quien no crea que es un deber dar información y no le guste ser sospechado por no darla, que ponga un kiosco y deje la función pública.

sábado, septiembre 05, 2009

teatro // American Mouse, de Lautaro Vilo

Bienvenidos a Lautarovilolandia, un inmenso parque de atracciones donde se puede conocer a uno de los más interesantes y sólidos dramaturgos argentinos contemporáneos. Aunque “conocer” signifique tanto como que en Disney World podríamos conocer a Mickey Mouse. Que lo diga el mismo protagonista, que ahí estuvo y eso nos cuenta: pasen por aquí y véanlo mientras vivía en Florida, gracias a un programa de intercambio estudiantil, cuando tenía trece años. Déjense llevar de la mano del mismísimo Vilo por el pabellón en que guarda memorias y emociones de esa visita al mundo de Disney que, de alguna manera, se convirtió en una experiencia iniciática gracias a la cual conoció los alcances de la ficción y los límites de lo real. Porque ahí terminó siendo testigo más que ocasional de un trágico incidente que fue y aún hoy es ocultado, y así, ese preadolescente –que bien pudo ser un enfant terrible al pie de la letra–, aunque ya sabía que el simpático Mickey Mouse siempre disponible para tomarle una fotografía era un gris empleado de una fábrica de falsos sueños, vino a enterarse tempranamente que si un operario queda atrapado entre los engranajes de la maquinaria de los sueños, lo sentimos, pero no hay nada que hacer, pues la máquina no se puede detener. Sonrían, foto y ya. Buen momento para aprender esa lección: 1990, inicio del menemato con su fundamentación de solipsismo ético y la rápida aceptación de la miserable idea de que cada uno tiene lo que se merece y que el que cae, cae por su sola responsabilidad.
Y de esta manera, si ya han recorrido los pabellones previos, esos en los que Vilo había llevado a escena un hecho al que accedió a través de una noticia, verán que en esta ocasión no hay noticia, sino su ocultamiento, y que el recorrido que propone se instaura a la vez como primer relato de un hecho oficialmente negado. No es para menos: si el mundo de ficción se muestra real, si la fantasía ocupa diez mil hectáreas, cualquier pretensión de ver o recordar o señalar un hecho no vinculado con el guión ficcional es un acto terrorista. Y de alguna manera (leve y quizás involuntaria a sus trece años, a sabiendas a esta altura de su vida), Lautaro Vilo deja caer, disimuladamente, unas bombas que hacen añicos certezas, sueños y comodidades. Tanto que ni siquiera deja en pie algunas certezas que se podrían haber establecido en torno a su obra anterior.
Aquí tenemos al mejor Vilo, el que además pone el cuerpo para sus propios textos e incluso se interpreta a sí mismo. Y lo hace en una actuación memorable, cautivante, también dando vida a objetos mínimos que, aun resultando poco visibles para el espectador, interesan por la manera en que él interactúa con ellos, en cómo se deja modificar por ese código de juego infantil con que representa aquellos escenarios de infancia y pubertad.
Pasen y vean: aquí todo es real, especialmente la fantasía. Por eso Lautaro Vilo ocupa el escenario para que admiremos su relato, pues sólo ahí podremos conocerlo a él. Pero cuidado con pretender hacerle preguntas por fuera de lo que él ofrece en la ficción: cuando un mundo interpela al otro, las cosas no terminan bien. Que lo diga Vilo.
Y regresen cuando quieran.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de American Mouse en este link a Alternativa Teatral.

jueves, septiembre 03, 2009

teatro // Áspero, de Santiago Gobernori

Gajes del oficio: a tres muchachos de rigurosa campera de cuero se les fue la mano en un apriete y hubo sangre donde no debía. Como la cosa se pone espesa, hay que guardarse un tiempo. Y aunque cada minuto de encierro difumine más los sueños de arañar algún puestito por los servicios prestados, la desesperación y el tiempo muerto –que se prolonga sin que podamos estimar cuánto– se abren a veces a alguna reflexión. Por ejemplo: ¿de dónde viene el poder? ¿Qué lo sostiene? ¿Los fierros? ¿Su posesión? ¿O acaso lo que se representa con la posesión de los fierros?
El poder como representación aparece aquí en una representación cuyo poder parece análogo a muchos otros: aunque lo haga por elección propia y sólo durante la función, el espectador acepta que esas personas son quienes dicen ser. Y para tener atrapada una platea es necesario saber usar los instrumentos con los que se cuenta para resultar creíbles. Esto se comprueba en Áspero: hay un equipo consciente de su poder, y en ese espacio mínimo en donde estamos todos metidos, despliega con eficacia su saber y nos tiene como en un puño. Pero son buenos muchachos: resignifican fragmentos de Shakespeare y reverencian a quien aplaude la tarea terminada.
Santiago Gobernori creó este texto disparatado en la superficie pero en el que se reconocen elementos de nuestra historia reciente (o aun de nuestra actualidad), permitiéndose dar pie a gags precisos y eficaces que se integran con naturalidad en la forzada convivencia de esos tres personajes que se toman demasiado en serio y se recelan mutuamente, a la vez que generan mucho más en su inacción y se descubren al no poder hacer lo que desean. Esos tres tarambanas –que se vuelven entrañables siempre y cuando los tengamos a una distancia prudencial, porque son tarambanas sin dejar de ser de la pesada– encuentran en las actuaciones de Hernán Oviedo, Juan Barberini y Raúl Fernández una interpretación contenida y amenazante a la que alivian con el humor surgido de la torpeza y cortedad de los personajes. Por lo que todo aquí resulta un océano ambivalencias que se disfrutan y se agradecen. Conocedor de su texto, de su espacio y de su elenco, Gobernori dirige imprimiendo un ritmo intenso incluso cuando el clima bordea lo onírico, y equilibra con gran cuidado a los actores.
El espacio escénico es de tal austeridad que, comparándolo con los de Veronese, estos parecerían barrocos. Y este despojamiento extremo impide que ni personajes ni actores tengan a mano en qué apoyarse, por lo que deberán sostenerse, sin más, en su representación. Que, como ya dijimos, de eso se trata Áspero: en algunos oficios, más que ser hay que parecer.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Áspero en este link a Alternativa Teatral.

martes, septiembre 01, 2009

teatro // Caperucita. Un espectáculo feroz, de Javier Daulte

Había una vez tres amigas actrices que querían trabajar juntas en teatro. Se llamaban Verónica Llinás, Alejandra Flechner y Valeria Bertuccelli. Las tres contaban con un indiscutible reconocimiento del público masivo, y aunque su talento, su nombre y sus ganas no eran poca cosa, necesitaban a un dramaturgo y director para que las ayudara a cumplir ese deseo. Fue así que eligieron a Javier Daulte quien, pensando, pensando, pensó en Caperucita Roja. Ya tenía a las tres mujeres del cuento: la nieta, Silvia (rol que le tocó a Valeria, lógicamente, por ser la más joven); la madre, Cora (que recayó en Alejandra), y la abuela, Eloísa (Verónica), pero le faltaba el lobo y el cazador. Para interpretar al lobo, Javier eligió a un actor con el que había trabajado, Héctor Díaz, pero que no iba a hacer de lobo de verdad, sino de un hombre llamado Víctor. Y al cazador se lo comió. (Se lo comió Javier, no el lobo.)
Hablando de comer, el equipo que se había armado era un bocado deseable para cualquier empresario que anduviera por el bosque del teatro comercial oteando en busca de una nueva presa suculenta para llevar a su sala, por lo que las tres amigas actrices, el director y el actor se encaminaron con paso firme y confiado hacia el Multiteatro.
Después de los consabidos ensayos, llegó el estreno de la obra, que terminó llamándose Caperucita. Un espectáculo feroz, en la que Javier, una vez que se abrió el telón, nos contó de una chica que se llamaba Silvia, que cuidaba a su abuela, Eloísa, que estaba internada, lo que le daba a Silvia una buena excusa para dejar de ver y sacarse de encima a Víctor, un tipo más grande que ella con el que tuvo un romance o rollo o amorío pero ya no lo aguanta, y el tipo, que estaba mal de la cabeza y era mentalista, no la quería dejar, por lo que llegaba a meterse en el pasado de Silvia para saber por qué la quería tanto a su abuela y se preocupaba por ella en lugar de salir con él, para luego planear cómo recuperar la atención de Silvia, a la vez que íbamos viendo también cómo era Cora, la mamá de Silvia, un desastre que ni siquiera podía pensar en sí misma y mucho menos ocuparse de Eloísa, su madre, y con la presencia siempre de Víctor, acechando como lobo hambriento, dispuesto a lograr su cometido con creciente furia y sin medir consecuencias.
Pero ocurrió que la historia de las tres mujeres prometía mucho más por sí sola, y Víctor parecía ajeno, de manera que cuando entraba en escena se perdía lo que se estaba dando entre ellas para dar paso a lo fantástico daultesco que esta vez no aportaba una manera de entender o remediar o modificar el plano real de la ficción, sino que solamente hallaba justificación en su propia irrupción. Es por eso que, aunque se trataba del lobo que quería comer a la niña, la manera de su ingreso en la dramaturgia lo asemejaba al lobo de Los tres chanchitos, ese que entraba a la fuerza y rompía todo. Y así empezaba a notarse que la excusa de meter a estas tres mujeres en una versión libérrima de Caperucita Roja era, además de arbitraria, forzada. (Tengamos en cuenta que la arbitrariedad en una creación no necesariamente implica una valoración negativa, pero lo forzado siempre lesiona de alguna manera lo creado).
Esto se iba profundizando a medida que avanzaba la función, por lo que Silvia, Cora y Eloísa terminaban siendo apenas unas meras acompañantes para sostener y soportar la maldad, la locura y los poderes mentales de Víctor. Sí: en la versión de Daulte, Víctor/el lobo se comía a todos, aunque no con su boca tan grande, sino con el Héctor Díaz no corregido pero sí aumentado que se desplegaba con desproporcionado frenesí en el escenario.
Nadie podría entonces haber negado que estaba presente el universo mágico del autor (quizás no menos fascinantemente caprichoso que el que había mostrado en aquellos trabajos en los que comenzó a asumir la dirección de sus propios textos), pero tampoco era posible ignorar que esa vez había trabajado con más matices pasteurizados, de fácil digestión, y con más guiños para lograr la risa complaciente de los espectadores. La fórmula no era mala, ni mucho menos nueva: en el bosque del teatro comercial se sabía de antemano que la mayoría de quienes ocuparían la platea de cualquier puesta no lo harían por el nombre del creador, sino por el básico placer de ver en carne y hueso a esas figuras a las que ya conocieron con tanta proximidad y a las que veneraron en el altarcito hogareño de la televisión.
Fue así que Verónica, Alejandra y Valeria lograron trabajar juntas. Sin dudas ese fue el logro de Caperucita. Un espectáculo feroz.
Moraleja: cuando vayas a hacer teatro, que el objetivo no se termine en tu epidermis, porque vas a terminar creyendo que alcanzaste una meta cuando, en realidad, sólo habrás conseguido satisfacer tu deseo. Y ya hay mucha, pero mucha gente haciendo teatro desde y para su ombligo, por lo que es probable que estés llegando tarde y el público que admira el ombliguismo ajeno ya esté en otras salas viendo otros espectáculos.
Niños, niñas: este fue un cuento. Hay que aprender de él, pero no creérselo.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Caperucita. Un espectáculo feroz en este link a Alternativa Teatral.