Edición undécima de Montaje Decadente. Encontrala
en:
Anfitrión, Belisario, Del Abasto, El Camarín de las Musas, El Fino, El Laberinto del Cíclope, Timbre 4.
Pronto, en otras salas (a medida que retomen su actividad),

martes, junio 30, 2009

festivales // Primer Festival Nacional de Teatro en el Espacio Cultural Nuestros Hijos

La siguiente es la programación del Primer Festival Nacional de Teatro en el Espacio Cultural Nuestros Hijos. Este espacio pertenece a la Fundación Madres de Plaza de Mayo y funciona en lo que fuera la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada, más conocida por su oprobioso pasado como centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico-militar), sito en Avenida del Libertador 8465.
Todos los espectáculos inician a las 20 y se presentan con entrada libre y gratuita.

Viernes 3
Hebras, de Luisa Calcumil y Valeria Fidel (Río Negro).
Pendiendo de un hilo. El hilo se corta por lo más fino. No da puntada sin hilo. ¿Quién maneja los hilos?
Actuación, dramaturgia, puesta en escena, diseño de iluminación, escenografía y vestuario: Luisa Calcumil y Valeria Fidel. Realización de objetos: Ana Nahuelñir y Omar García. Música: Matías García, Grupo Maimán, Lucas Rousseaux y Valeria Fidel. Operación de iluminación: Jorge Fernández. Operación de sonido: Walter Marcello.

Sábado 4
Edipo R, versión libre de Edipo Rey, de Sófocles, por Organización Q. Grupo Organización Q (Córdoba).
Edipo, gobernante de la ciudad donde se desarrolla la obra (una ciudad que confunde sus límites con la sala de teatro donde se está llevando a cabo la representación, transformando a los espectadores en compatriotas), lleva adelante una investigación para averiguar quién asesinó al antiguo gobernante de la ciudad, porque autoridades superiores han señalado aquel suceso como el causante de una peste que asolará a su pueblo. Edipo no sospecha que el asesino es en realidad él mismo y que está representando dos papeles simultáneamente: el de cazador y el de presa. La obra desarrolla además un argumento subterráneo: una interrogación sobre los límites entre la responsabilidad individual, la persona y el tejido político que la sostiene. Somos seres arrojados al mundo, indefensos ante los avatares de lo incontrolable, de lo que no tiene rostro. ¿Cuál es, entonces, la naturaleza de la libertad?
Actúan: Marcos Cáceres, Leopoldo Cáceres, Xavier del Barco, Daniel Delprato, Rafael Rodríguez. Diseño y realización de muñecos: Luciano Delprato. Diseño de iluminación: Rafael Rodríguez. Registro y asistencia de dirección: Carolina Cismondi. Dramaturgia y dirección: Luciano Delprato. Producción: DocumentA/Escénicas.

Viernes 10
Tercer cuerpo, de Claudio Tolcachir (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Una oficina destartalada, la casa de una pareja, un bar y un consultorio médico. Diferentes sitios que se alternan en un mismo espacio conjugando la vida de cinco personajes. Los unen la soledad, la incomprensión y la necesidad de amar. Cinco vidas, cinco deseos de amar, cinco personas incapaces. Mientras tanto se vive, se trabaja, se intenta. Miedo a no ser, miedo a que sepan quién soy. Miedo e incapacidad. La historia de querer y no saber qué hacer. La historia de un intento absurdo. Y subir las escaleras. Y querer vivir cada día a pesar de todo.
Actúan: Melisa Hermida, Daniela Pal, José María Marcos, Hernán Grinstein y Magdalena Grondona. Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Iluminación: Omar Possemato. Diseño espacial: Claudio Tolcachir. Asistencia de dirección: Melisa Hermida. Producción general: Maxime Seugé y Jonathan Zak. Libro y dirección: Claudio Tolcachir.

Sábado 11
Doble mortal, de Ignacio Apolo. Grupo Doble Mortal (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
En algún país de Europa del Este, dos argentinos, ex acróbatas callejeros, esperan ser contactados por un tal Antunes, a quien le han confiado su mejor proyecto: “Escuela Itinerante de Tango”. Contrariamente, Antunes tiene otros planes para estos “latinos”: utilizarlos como “mula” y hacerles pasar por la frontera un cargamento bacteriológico sumamente peligroso. El problema es que nadie sabe con certeza quién es quién en este negocio y lo que está en juego es nada menos que la seguridad mundial.
Actúan: Diego Rodríguez e Ignacio Dimattia. Diseño de luces: Magalí Acha. Banda de sonido: I. Dimattia. Producción, colaboración en vestuario y diseño gráfico: Soledad González. Asistente de dirección: Daniela Ruiz Blanco. Dirección: Diego Ernesto Rodríguez.

Viernes 17
Subte, de Francisco Sanguino y Rafael González. Elenco de Teatro Viceversa (Mendoza).
Una mujer con paraguas y repulsión por las tormentas; un hombre gris, de traje gris y aversión por las serpientes; una parada de subterráneo, un banco de estación con lugar para dos, 21:05 horas, un encuentro casual… El diálogo que empieza y se corta, imposible encontrarse uno al otro, imposible ocultarse uno del otro. Los dos desconocidos comienzan a reconocerse mezclando sensaciones tan agridulces como las nuestras propias, para acabar tan desconocidos como al principio.
Actúan: Silvia del Castillo y Alejandro Pelegrina. Dirección: Walter Neira. Producción técnica: Teatro Viceversa.

Sábado 18
El malentendido, de Albert Camus. Grupo La Sardinera del Norte (Salta).
Madre e hija, dueñas de un albergue en la montaña, están solas: viuda una y soltera la otra, ya ni recuerdan al hijo primogénito que las abandonara hace veinte años. Hartas ya del árido paisaje, solo anhelan vivir frente al mar, que nunca vieron. En procura de este sueño, adoptan la costumbre de seleccionar a los pasajeros ricos y solitarios para asesinarlos. Así han reunido una considerable suma de dinero y quizá, con un último crimen, puedan conseguir su objetivo. Una mañana llega la víctima. Pero ellas no saben que se trata de aquel hijo que las había abandonado. Antes de darse a conocer, él decide pasar por extranjero, observarlas, disfrutarlas en silencio y recién al día siguiente revelarles la verdad, para ofrecerles esa fortuna que les permitirá vivir definitivamente en la felicidad buscada. Ellas no lo reconocen, a pesar de las tantas señales que se manifiestan. Están ciegas, como si sus corazones hubieran sido sellados por la acción del crimen. Entonces, ¿el hijo será asesinado?
Actúan: Ana Barreto, Cecilia Sutti, Daniel Chacón, Marcelo Cioffi y Julieta Córdoba. Vestuario y diseño: Mariela Garrido. Realización: Fátima Torres. Diseño escenografía: M. Garrido. Iluminación, edición musical y operación técnica: Fredy Frías. Director asistente: D. Chacón. Adaptación, dirección y puesta en escena: Manuel Maccarini.

lunes, junio 29, 2009

reportaje // Concha del Río, la diva que regresa

Una mujer sin par regresa a la Argentina para que su público satisfaga su deseo de volver a admirarla. A pocos días de estrenar Anfitrión Cabaret, la diva Concha del Río me regaló con un buen rato de su preciado tiempo para hablar de los más recientes pasos de su nutrida y exitosa carrera, revelar algunos de sus secretos y compartir sus planes. Es decir, me dio más motivos para adorarla.

Minutos después de las seis de la tarde (tal como me había hecho apuntar la cita, pues desdeña atarse a ciertas exactitudes), la consagrada Concha del Río irrumpe en el lobby del hotel donde se aloja: el ascensor abre sus puertas y todas las miradas se dirigen a ella. Me saluda con la mano en alto. El conserje del hotel le sale al cruce y parece tener con ella una discusión. El inesperado contratiempo no la encuentra desarmada, pues en un momento la escucho decir “¡Basta ya con eso!, ¿ah?”, y con solo girar su rostro hacia mí, recupera de inmediato el glamour que la caracteriza. Se me acerca radiante, como siempre vestida de blanco. Me da dos besos, uno en cada mejilla, mostrándose cercana y cálida desde el primer minuto. Al sentarse, abre un poco la falda y deja ver sus piernas, esas mismas piernas que enloquecieron a tantos hombres por el mundo entero y de los cuales poco o ningún registro tiene, pues si bien vive para sus admiradores (y también admiradoras, claro está), no se detiene en lo que provoca en los demás porque, simplemente, sería imposible: nadie podría vivir cargando cada día sobre sí el recuerdo de aquel mahará que abdicó y se perdió en una selva porque Concha se negó a entregársele en matrimonio, el suicidio de un joven y prometedor poeta de la generación beat a causa de no poder plasmar en palabras la pasión que la diva le había despertado, o aquella versión que la señala como responsable indirecta de que se postergase dos meses el inicio del rodaje de Ocho y medio porque el gran Federico cayó en una profunda depresión al recibir la negativa de Concha para interpretar el rol que finalmente le ofreció a Anouk Aimée. Inmensas anécdotas que solo pueden girar en torno a una estrella de su talla.
Hay en el habla de Concha algunos indicios de otras latitudes hispanoparlantes, así como pronunciaciones difíciles de ubicar en cualquier punto de un mapamundi. Como las leves “i” que pronuncia a continuación de la “y” y la “ch”, o esa tonada tan propia que parece un cóctel coral de las dicciones de Chile, Miami, Perú, México, los estudios de Televisa y el español neutro de la CNN. Pero ¿cuál ha sido su lugar de origen? ¿Cuál su terruño? “He nacido en el mundo. No puedo elegir un sitio, ¿ah?”, afirma Concha, con garbo y algo de desafío.
- A ningún lugar pertenecés más que a otro.
- Ya, que no. Es el mundo entero mi casa.
- Pero en algún punto podemos ubicar el inicio de tu vida artística.
- Sí, claro que sí; comenzó en la Argentina. Luego, allá por el año… tidos… tirés –no estoy muy segura–, tuve que partir por ese episodio en aquel hotel… Y la censura, que en ese tiempo estaba muy fuerte, que sufrimos junto con Libertad Leblanc, cuando con Luis César Amadori estábamos rodando Yeguas de Yapeyú. Debimos partir las dos; ella hacia Las Vegas, yo hacia el resto del mundo.
- Fue entonces que te abrieron sus puertas los más grandes teatros.
- He estado en el Bolshoi, el Radio City, New York, en la Ópera de París, en el Teatro Massimo de Palermo, en Italia… También he estado mucho tiempo en Miami y en el Maracaná de Brasil.
- ¿Y volviste a hacer cine en el exilio?
- Trabajé con una estrella amiga que se llama Mary Bloody, muy conocida en Miami, con quien hemos hecho Cerdas gemelas, así se llamó aquel film.
- No recuerdo que esa película se haya estrenado aquí comercialmente.
- Aquí no. Hay gente que la ha podido ver. Pero es un mercado negro. ¡No está bien eso!
- ¿Con qué otras figuras recordás haber trabajado? Perdón, ¿qué otras figuras han trabajado con vos?
- Han trabajado conmigo Isabel Sarli, Selva Mayo, las hermanas Quesada, también con las hermanas Legrand, y –más contemporáneas– con las hermanas Rojo y las hermanas Pons. Vengo de estar dando hace poco unas charlas sobre el espectáculo, nada más. Así le llaman aquí, charlas, ¿verdad? Pues bien, unas charlas con Liza Minelli. Con ella hemos estado mucho de juerga. ¡Cómo le gusta salir a esa mujer!, ¿eh? He estado en México mucho antes de la peste porcina, pero por suerte se retomaron los vuelos a la Argentina, ¿has visto?, porque tengo una gran amiga que tal vez venga a ver mi show, Chavela Vargas. ¿La conoces?
- Sí, la conozco. Pero es mayor que vos, ¿no?
- Claro, es mayor. Las dos, ¿ah? Liza Minelli también es mayor que yo. Son todas mayores que yo… ¡Ja, ja, ja…!
- Estuve leyendo que también tuviste contacto en otros tiempos con figuras políticas.
- Prefiero no hablar. Eso pertenece a mi vida privada.
- Sin embargo, en internet hay mucho material…
- ¡Es que internet…! ¿Sabes qué? No estoy de acuerdo con la internet. ¡Ya todo se puede conseguir, todo se puede ver enseguida! Yo prefiero la Radiolandia 2000, como era antes. Lamentablemente no existe más. ¡Ya! ¿Sabes qué? Se conservaba la magia de la vida de una estrella. La gente todavía podía ilusionarse con la vida de las estrellas, podía soñar… Hoy, la internet hace que seamos todos iguales, ¡y no lo somos!
- En esta visita a la Argentina venís a montar un show.
- Sí. Acabo de arribar. Eres el primer reportero que tiene el honor de hacerme una nota. Vengo a retomar el cabaret del Teatro Anfitrión, esta vez absolutamente renovado: se llamará Anfitrión Cabaret. Y estaré con muchos artistas del underground: Mónica Cabrera y Pablo Palavecino, que han estado ya en el espectáculo anterior, El 3340, y se suman Silvit Yori, Leo Bosio, Marcelo Keller, Matilde Campilongo. Y todas mis niñas: Make Casares, Vanesa Castanón, Lucía Pratolongo, Teresa Murias y se suma Titi Rucciuto. Me gusta darles la posibilidad a estos artistas nuevos de pisar el mismo escenario que yo. ¡Y sí, tengo la humildad para hacerlo! Luego veremos quién más se suma a esta cabalgata.
- Se sabe en el ambiente artístico que siempre has sido muy generosa.
- Siempre he sido muy generosa. ¡Es que las estrellas internacionales, no parece, pero sí tenemos corazón! Solo que no lo mostramos tanto como mostramos otras cosas…
- ¿Recibiste propuestas de algún empresario del espectáculo?
- Un sinfín de empresarios. ¡Ya! Todos los empresarios han querido firmar conmigo, pero yo prefiero estar en ese bonito espacio que es el Teatro Anfitrión. Me están persiguiendo. Por eso pido reserva de la ubicación de este hotel, por favor. Sí puedes decir que se trata de un hotel ubicado en el prestigioso barrio de Constitución, pero no des el nombre. ¡Imagínate lo que son los fans! Me toman fotografías, y yo necesito mi tiempo para estar en bata y chanclas con mis mascarillas, pues me estoy cuidando para mi público, para el público argentino, que es el mejor del mundo, el más afectuoso, el más amoroso. Con él mantuve un fuerte vínculo aun estando fuera, como cuando dejé el país luego de Yeguas de Yapeyú o tras mi segunda partida, luego de las temporadas de 2005 a 2007 con El 3340. Fue luego de ese show que un famosísimo conductor de este país, Marley, me llevó de viaje y hemos recorrido el mundo. Pero estábamos en las islas Polinesias cuando hubo un recorte del presupuesto de producción, y yo quedé allá, varada. Claro que, de inmediato, los empresarios de Polinesia me llevaron a trabajar a Papeete y Bora Bora, como modelo de perlas negras, con las que hacen maravillas. Luego emprendí una nueva gira mundial, hasta llegar a Buenos Aires. Lamento, eso sí, haber perdido gran parte de mi equipaje.
- ¿Pérdida o robo? ¿No pudo estar detrás de eso algún coleccionista? Porque hay un mercado en torno a tus objetos.
- Ya, sí… Hay muchas cosas mías que circulan en remates, cottolengos, Casa del Teatro, Ejército de Salvación, Emaús… Pero por lo general me vuelven las cosas, ¿ah? Me ha pasado en Cartagena de Indias: estando allí como jurado de la Reina de la Belleza, y habiendo recibido el Plátano Dorado, el Plátano faltó tres días de mi habitación del hotel Santa Teresa de Cartagena. No sé qué hace la gente con mis objetos.
- Raras pasiones que despierta una figura de tu talla.
- Soy consciente de que genero cosas muy fuertes. No sé qué te sucede a ti, ¿ah?
- No quisiera invertir tiempo en todo lo que me provoca este encuentro. Sigamos hablando de vos. ¿Te sentís más cómoda como vedette, como conductora, como cantante? Sin contar tus dotes como pianista.
- Ya, con todos los roles estoy bien. Pero he abandonado el piano cuando he dejado crecer mis uñas. Es más: tengo serios problemas con el teclado de mi ordenador. Mis fans me piden que les escriba más, pero con el reverso de un lápiz, tecla por tecla, se me hace complicado escribir largos textos.
- No quiero contradecirte, pero hace minutos declaraste que internet no te gusta, y sin embargo estás en Facebook.
- ¡Claro! ¡Es que hay que aggionarse! Mi gente me necesita, necesita tener contacto conmigo. Mis fans son mi familia; así lo siento. ¡Prefiero que me quiten un órgano a que me quiten un fan! Y tengo amigos, muchos amigos, gente que se interesa en mis actividades. Aunque también suceden cosas que no deseo, como cuando ciertos paparazzis suben al Libro del Rostro imágenes mías que yo quisiera que no se conocieran.
- Perdón, ¿a dónde?
- Al Libro del Rostro, Facebook.
En Facebook, Concha da noticias de sus viajes, sus preparativos, sus éxitos. Cerca de dos mil quinientos amigos le siguen los pasos y alentaron su regreso en los últimos meses. Y ella les responde con suma dedicación.
- Contame de tu relación personal con Marley. Y cómo él elaboró el paso de tener a su lado a una figura de poca monta como Florencia Peña a una estrella como vos.
- Marley es una belleza de persona. Y fue un amor a primera vista: él vino a verme a El 3340, y esa misma noche le pedí que me llevara en sus viajes por el mundo. Le dije: “Quiero conocer el Paraguay”, y me llevó por todo el mundo, aunque me debe el Paraguay.
- Quizás no le resulte un destino atractivo por no haber muchos insectos para comer…
- ¡Ya…! En Polinesia hasta ha comido fuego. ¡Las cosas que se lleva a la boca!
- Se escuchó, durante tu ausencia, que un importante ejecutivo de un canal de televisión abierta –cuyo apellido no daré pero que se llama Claudio– quería proponerte conducir un programa de almuerzos.
- Me han llegado muchas ofertas. Estamos en tratativas con una señal de cable, y ya preparando un ciclo nuevo, mío, que se llamará Concha de noche o La noche de Concha, donde habrá invitados que podrán hablar de mí. Lo de los almuerzos no lo acepté porque me despierto quince para las quince… No podría hacer un programa tan temprano. Excepto que vengamos sin dormir del día anterior. Que así dábamos las charlas con Liza Minelli en New York: íbamos directamente de la noche al set.
Como distraídamente, Concha mira la hora en su reloj, mientras el reflejo de los diamantes del cuadrante viste su rostro de una magia ensoñadora. Es su manera de sugerirme que la entrevista está llegando a su fin. La esperan largas horas: ir a probarse el vestido que le está confeccionando Jorge Ibáñez para estrenar en su nuevo espectáculo, tomar un whisky con unas amigas de toda la vida en las cercanías de la Casa del Teatro, exponerse a una larga y agotadora sesión fotográfica. Y más no sabemos, pero para Concha la noche siempre es joven, siempre es rica en aventuras, siempre puede durar un poco más.
“Déjame valerme de este momento para comunicarme con mi gente”, solicita Concha, y ya comienza su mensaje: “Mi público, mi aire que respiro, a todo el bonito público de Buenos Aires, y a todo el público que llega a Buenos Aires –porque sabes que al Anfitrión se llegan muchas personas de otros países sabiendo que me he presentado ahí–, a todos ellos quiero decirles que los he echado mucho de menos, y que por fin podremos encontrarnos cada miércoles a las 21, donde podrán volver a disfrutar de mi arte. Y no olviden que siempre serán mi mejor público”.
Me acompaña hasta la puerta del hotel. Pasa un colectivo de la línea 97 y, desde una ventanilla, un pasajero le expresa algo a gritos, seguramente su admiración. Con naturalidad ella extiende su brazo y lo saluda. Cuando se despide de mí, me dice: “¿Sabes? Nunca recuerdo el rostro de un admirador, pero contigo haré una excepción”.
Tras haber conversado con una figura tan amable y luminosa, hasta las calles de Constitución parecen más oscuras.

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La madre de la creatura

Noralih Gago es quien le da vida a Concha del Río, que originalmente era uno de los ocho personajes que formaban parte de su unipersonal Solita para todo, un excelente espectáculo que se presentó en Anfitrión en las temporadas 2001 a 2003. Concha tomó vida y protagonismo al ser la conductora y estrella de El 3340. Con humos de cabaret, con el que sorprendieron en el mismo teatro durante las temporadas 2005 a 2007.
Noralih se formó con Berta Goldenberg, con quien también forma parte del grupo que lleva adelante ese especial teatro. Mientras estaba preparando el estreno de este nuevo espectáculo, fue nominada al Premio Trinidad Guevara 2008 en el rubro Actriz Protagónica por su labor en Cariño yacaré, donde estuvo dirigida por Juan Parodi.
Tras un largo año, vuelve a llevar a Concha del Río al escenario con el mismo formato pero con el nuevo nombre de Anfitrión Cabaret, siendo a la vez la coordinadora de todo el espectáculo.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Anfitrión Cabaret en este link a Alternativa Teatral.

domingo, junio 28, 2009

festivales // Según la normativa vigente, el VII FIBA no podría realizarse

Mientras veo por televisión una vez más el asqueroso espectáculo de los macristas festejando con impudicia –esta vez porque resultaron avalados en su rara mixtura administrativa de saqueo e inoperancia–, me pregunto si se realizará el VII Festival Internacional de Buenos Aires. No es una pregunta caprichosa: mientras estaban en campaña proselitista relatando todo lo que hicieron y prometiendo lo mucho que harían a futuro, el pasado jueves 4 de junio Mauricio Macri firmó el decreto 493/09 que, publicado en el Boletín Oficial del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Nº 3191 (9 de junio), indica en su artículo segundo la suspensión “durante el presente ejercicio presupuestario toda nueva contratación bajo los regímenes de locación de obra y de servicios”. (Podés leer esta norma que acarreará incontables restricciones haciendo click aquí.)
Si no se puede contratar a nadie, el Festival Internacional no se hace. Por supuesto que un nuevo decreto haciendo las salvedades necesarias dejará intacto al VII FIBA, pero hasta hoy no está. Según la normativa vigente, el VII FIBA no podría realizarse.
Quizás mañana, ya terminadas la ostentosa campaña proselitista y la oculta pero evidente campaña para alejar la atención de los ciudadanos de todos los desastres del gobierno porteño, la directora de Festivales y Eventos Centrales, Viviana Cantoni, pueda volver su mirada a los problemas que afectan a su área y pedirle a su jefe máximo una enmienda en el citado decreto. De paso, si le queda tiempo, bien podría definirse sobre la denuncia por irregularidades en la elección de la obra ganadora del VI Premio Germán Rozenmacher a la Nueva Dramaturgia (tema que ya se informó en este blog), asunto que está en sus manos pero al que continúa ignorando.

jueves, junio 25, 2009

festivales // Se anunciaron las obras de la ciudad de Buenos Aires que participarán del VII FIBA

Ayer fue un día de llamados y sorpresas: el Festival Internacional de Buenos Aires se comunicó con las y los responsables de las veinticuatro obras de la ciudad de Buenos Aires que participarán en ese evento.
Es un listado ecléctico con el que se podrá acordar o no (quien esto escribe tiene sus reparos acerca de algunas elecciones), pero indudablemente brinda un amplio y novedoso panorama de lo que es la actividad teatral porteña. Las siguientes son las obras en cuestión.

Adela está cazando patos, de Maruja Bustamante.
Alguien próximo, de Lucas Condró.
Body Art, de Sol Rodríguez Seoane, según Miguel Israilevich.
Cariño Yacaré, de Gimena Riestra, según Juan Parodi.
Cascarita. No luce ni cierra, de Pablo Iglesias.
Chiquito, de Luis Cano según Analía Fedra García.
Dóciles y últiles, de Analía Couceyro.
Domingo, de Eleonora Comelli.
Dúo para ella sola, de Ana Garat y Pilar Beamonte.
Exactamente bajo el sol, de Silvia López Medin, según Martín Flores Cárdenas.
Falsa escuadra, de Martín Joab, Ivan Larroque y Fernando Rosen, según Martín Joab.
Ilusión, de Pablo Castronovo, Leticia Mazur y Margarita Molfino.
Lote 77, de Marcelo Mininno.
Luisa se estrella contra su casa, de Ariel Farace.
Nada del amor me produce envidia, de Santiago Loza, según Diego Lerman.
Obra lumínica.
Prometeo. Hasta el cuello, de Juan José Santillán, según Diego Starosta.
Rocío (o El paisaje), de Lucía Panno.
Rodando, de Alejandro Acobino y Germán Rodríguez.
Stéfano, de Armando Discépolo, según Guillermo Cacace.
Testigos, de Joaquín Bonet.
Tualet, de Juan Onofri Barbato.
The Victory to la Madrecita, de Mónica Cabrera.
Tren, del grupo Piel de Lava.

miércoles, junio 24, 2009

teatro // La tercera parte del mar, de Alejandro Tantanian, según Gerardo Begérez

Rodrigo sufre un accidente con su automóvil y llega a casa de Victoria solo para pedirle usar su teléfono. El tiene algunas heridas recientes; ella carga con tantas y tan antiguas que ya no sería ella si las curase.
Noche inhóspita, terrible como pesadilla, de la que se huye para caer en algo peor y más tortuoso, en repeticiones de monstruosa deformidad que son consecuencia de aquello de lo que se quiere escapar.
No cabe pensar que entre ellos existe deseo alguno. Sin embargo, se atraen, quizás por asco, como castigo autoimpuesto. O simplemente se resultan inevitables. Tonalidades angustiantes que en la actuación logran expresar sin efectismos los intérpretes (Gerardo Otero y Natacha Codromaz).
Se trata de un texto bastante discutido de Alejandro Tantanian, y sospecho que la discusión se centra siempre en que aborda temáticas y pide registros que asociamos con el cine (especialmente en funciones de trasnoche). De todos modos, no creo que se le pueda considerar un texto fallido ni mucho menos. Es raro, muy raro, pero nadie caería en afirmar que la rareza reste valor.
Esta es la perturbadora propuesta a la que se entregó el director uruguayo Gerardo Begérez para presentarse en el teatro porteño, quien en esta puesta aprovecha al máximo las posibilidades de la Abasto Social Club pero con tal austeridad que en ningún momento dispersa el relato ni dilapida recursos. En el mismo sentido, resulta esencial el aporte de la iluminación de Javier Casielles, audaz a la vez que ceñida a resaltar lo tenebroso.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de La tercera parte del mar en este link a Alternativa Teatral.

martes, junio 23, 2009

festivales // El Festival de Teatro Rafaela 2009 anuncia su programación

El Festival de Teatro Rafaela 2009, organizado por la Municipalidad de Rafaela en co-gestión con el Instituto Nacional del Teatro y el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, anuncia la programación de su quinta edición, que se llevará a cabo desde el miércoles 15 hasta el domingo 19 de julio.
Este evento –que se realiza por quinto año consecutivo– ofrecerá durante esos cinco días diecinueve espectáculos provenientes de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Luján y Rafaela, teniendo en cuenta el estreno de las tres obras que fueron seleccionadas a través del Concurso de Coproducciones Locales y que serán estrenadas en el marco del Festival.
La programación abarca una amplia variedad de géneros y propuestas estéticas entre las que se incluyen espectáculos para adultos, obras destinadas al público infantil, unipersonales, espectáculos de humor, musicales, teatro-danza, teatro callejero y danza contemporánea.
Esta nueva edición contará con la presencia de destacados artistas y compañías nacionales: Los Amados, Patricio Contreras, Patricia Palmer, Cirulaxia Contra Ataca, El Nudo Compañía Teatral, Gustavo Guirado y jóvenes creadores como Gonzalo Marull, Juan Onofri Barbato y Matías Feldman.
El programa de este año tiene la particularidad de reunir obras que poseen en su mayoría dramaturgia propia, lo que evidencia una fuerte apuesta por la revalorización de los autores argentinos contemporáneos.
Los espectáculos transitan principalmente temáticas actuales, que van desde los vínculos interpersonales –en los que se reflexiona acerca del amor, la identidad, la familia– a lo colectivo, como la incomunicación, las relaciones de poder, la política, la justicia, poniendo sobre los escenarios rafaelinos los conflictos y vivencias de la vida moderna. Se destacan en este terreno De hombre a hombre, de Mariano Moro, Reflejos, de Matías Feldman, y los dos estrenos rafaelinos (coproducciones FTR09): Hube amado, del grupo La Máscara, y Atacar, del grupo En Alaska.
También la relectura de lo clásico universal tiene su espacio en las puestas seleccionadas. Edipo R es una versión libre de Edipo Rey de Sófocles realizada por el grupo teatral Organización Q; en Telémaco o el padre ausente, el gran dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra se inspira en La Odisea de Homero; en Desastres, el grupo Cirulaxia Contra Ataca hace lo propio con La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne y W Invasión Extraterrestre (La destrucción de Córdoba), con el famoso radioteatro La guerra de los mundos de Orson Wells y la revista Hortensia.
Por su parte, lo clásico nacional sobresale en La temperatura, de Gustavo Guirado, cuyo autor revisa algunos textos de la literatura argentina, y en Crónicas de un comediante, obra en la que Manuel Santos Iñurrieta homenajea a los grandes cómicos populares.
En todos los casos, el tema de lo histórico –también el pasado más reciente como es el de la última dictadura militar que aborda Chiquito, de Luis Cano– es traído al presente para ser reelaborado desde una mirada profundamente actual, contemporánea y coterránea.
Se observa además, como denominador común de las obras, un interés por acercar al público la palabra y ponerla nuevamente en el centro de la escena.
En el extremo opuesto, la programación ofrece también puestas que se centran en lo gestual como Lustro, emparentada con el clown y el malabarismo, o Un poyo rojo y Tualet, trabajos en los que la danza contemporánea se erige como lenguaje constructor de la dramaturgia.
También sobresale la música como propuesta artística en las obras Rutilantes –comedia del reconocido grupo Los Amados– y Kutumpra, del grupo Urraka, con una propuesta de exploración sonora acompañada de un despliegue coreográfico donde el ritmo logra traspasar las barreras del lenguaje articulado.
Para el público infantil las propuestas se centran en el teatro de títeres y objetos, como Un hipo desafinado, de El Nudo Compañía Teatral, Inventemos el viento, de Títeres Sotavento, y Viva el canguro, estreno (coproducción FTR09) del grupo Los Hijos del Pepenador.
Al igual que años anteriores, se sumarán a las tradicionales salas de la ciudad –Centro Cultural La Máscara, Centro Cultural Municipal, Cine Teatro Belgrano y Teatro Lasserre– funciones en espacios alternativos, comisiones vecinales y lugares al aire libre.
Las entradas tendrán un valor de $ 10 y podrán adquirirse en la boletería del Festival a partir del sábado 11 de julio, en el horario de 10 a 13 y de 15 a 20 en el Centro Cultural Municipal (Pueyrredón 262, Rafaela).

(Información suministrada por la organización del Festival de Teatro Rafaela 2009.)

domingo, junio 21, 2009

concursos // La elección de la obra ganadora del VI Premio Germán Rozenmacher a la Nueva Dramaturgia, cuestionada

La noche del viernes 29 de mayo recibí un mail (que leí en la mañana del sábado 30) que me informaba acerca del incumplimiento por parte de quienes presentaron la obra Peaje en el VI Premio Germán Rozenmacher a la Nueva Dramaturgia, del cual resultó ganadora –tal como fue aquí informado– el viernes 15 de ese mes.
Verifiqué los datos que se me aportaron y contacté a la persona que los puso a mi alcance, consultándole si quería firmar conmigo una nota a los directores del Festival Internacional de Buenos Aires. Su respuesta fue negativa: prefirió mantenerse en el anonimato.
Así las cosas, el martes siguiente, 2 de junio, envié el siguiente mail a los directores del FIBA.
A los señores directores del VII Festival Internacional de Buenos Aires
Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi
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Estimados Rubén y Alberto:
Me dirijo a ustedes a fin de poner en su conocimiento lo que considero claros indicios de un procedimiento indebido, objetable y quizás hasta antirreglamentario que compromete a Peaje, la obra ganadora del VI Premio Germán Rozenmacher a la Nueva Dramaturgia.
Recibí una información al respecto a través de un mail que me envió una persona relacionada con el quehacer teatral porteño. Esa persona no quiso darse a conocer ni hacer pública la situación que sólo me comentó a mí en ese mail, y que es la que expongo ahora ante ustedes.
Existe un problema con el premio otorgado a Peaje que surge del tercer punto del reglamento del Premio Rozenmacher: “Las obras (…) deberán ser inéditas, no estrenadas ni premiadas en concursos anteriores”. El punto es ambiguo pues no especifica si el requisito es no haber sido estrenada al momento de presentarse al concurso o al momento del veredicto del jurado, por lo cual se comprende que podría considerarse opinable (y, en tal caso, materia de decisión del jurado) la licitud de haber presentado a ese concurso una obra inédita que se estrenaría casi en simultáneo con la fecha en que el jurado diera su veredicto. (Se sobrentiende que de haber sido publicada o representada se conocería la identidad del autor o autora, y en el punto de la reserva de la identidad el reglamento es clarísimo, además de ser condición en la gran mayoría de concursos el hacerlo así.) Dado que el punto 7° del reglamento decía que “El Jurado deberá expedirse el 30 de abril de 2009”, parecería que la intención del equipo que lleva a escena Peaje fue salvar las formas, pues según se desprende del portal Alternativa Teatral (http://www.alternativateatral.com/ficha_teatro.asp?codigo_teatro=1497&fecha=27/04/2009) fue estrenada el viernes 1º de mayo del corriente año en Pan y Arte Teatro. Y aunque la fecha formalmente superase en un día la fecha del veredicto, es de imaginar que desde días antes del estreno se conocería la identidad de la autora de Peaje (nótese que la ficha recién citada de Alternativa Teatral tiene fecha del 27 de abril), estando aún sin veredicto el concurso, lo que habría de distorsionar el anonimato de la participante. El atraso del veredicto del jurado, que se dio a conocer el día 15 de mayo, provocó que esta situación ambigua se convirtiera en inequívocamente objetable.
Pero hay otro problema que, me parece, ya no deja dudas acerca de la infracción cometida al reglamento por la autora de Peaje.
Con solo valerse del buscador del portal Google, al pedirse datos sobre “Mariana Eva Pérez + Peaje”, el cuarto resultado (http://www.google.com.ar/search?hl=es&q=Mariana+Eva+P%C3%A9rez+%2B+Peaje&btnG=Buscar&meta=) se refiere a una “Entrevista con Mariana Eva Pérez” en el sitio Casting Porteña (http://www.castingportena.com.ar/notas/rev/sec05ant.asp?id=858), en donde la entrevistada da a conocer lo siguiente: “Estamos ensayando Peaje, de mi autoría, bajo la dirección de Javier Margulis y con la actuación de Isabel Quinteros y Mariano Campetella. Es una obra sobre un joven que vuelve a vivir con su madre después de su separación y sobre una psicóloga que debe recibir en su casa, que también es su consultorio, a su hijo recién separado. Le tengo un cariño especial a esta pieza ya que tiene mucho humor y está alejada del temita de los desaparecidos, al que por momentos me creí condenada”. Difícilmente estuviera Mariana Eva Pérez hablando de una obra que no sea la ahora premiada. Y si bien esa entrevista no está fechada, se deduce que fue publicada el año pasado ya que el motivo central es la puesta de Ábaco, de la misma autora, cuyas funciones ahí mismo se anunciaba que terminarían el 21 de diciembre de 2008, lo que nos permite afirmar que durante el año pasado se manifestó el título y el eje de la obra premiada en el VI Premio Germán Rozenmacher, estando además asociados públicamente a los datos de identidad de la autora. De manera que el anonimato acerca de su autoría estuvo públicamente desvirtuado.
Espero haber sido claro en mi exposición. Y que encuentren ustedes la mejor manera de resolver esta situación.
Envío este mail con copia a los dos miembros del jurado cuyas direcciones de correo electrónico poseo, que son Mauricio Kartun y Luis Cano.
Sin más, y a disposición de ustedes,
Lucho Bordegaray

Pasaron los días, y nada. Por tal motivo, el miércoles 17 de junio insistí por la misma vía.
A los señores directores del VII Festival Internacional de Buenos Aires
Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi
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Estimados Rubén y Alberto:
El martes 2 de junio les envié un mail poniendo en conocimiento de ustedes algunas irregularidades con respecto a la elección de Peaje, de Mariana Eva Pérez, obra ganadora del VI Premio Germán Rozenmacher a la Nueva Dramaturgia que, según lo que me fuera informado y luego chequeado por mí, no cumplió con la reglamentación de ese premio.
Indudablemente el asunto es de interés público porque está en juego un prestigioso premio y la transparencia en sus procedimientos. Pero he preferido en esa ocasión presentarles el caso en privado antes de hacer pública esa información para no entorpecer la gestión de ustedes al frente del VII FIBA, por respeto a sus trayectorias y confiando en que arbitrarían prontamente las resoluciones necesarias para corregir el error. Sin embargo, a quince días de enviado aquel mail, no he obtenido respuesta de ustedes.
Es por eso que hoy insisto para saber si la denuncia expuesta en mi anterior mail fue tenida en cuenta, si han actuado sobre esa irregularidad y en qué instancia se encuentra en este momento lo que hayan actuado, si es que algo se ha hecho al respecto.
Por una cuestión de interés profesional, teniendo suficiente documentación como para probar la denunciada irregularidad, y estando en mi derecho de dar a conocer la denuncia que les envié y de la cual no obtuve respuesta, les solicito que me respondan a la brevedad. En pocos días más daré a conocer este caso, con la respuesta oficial del Festival Internacional de Buenos Aires o sin ella.
Sin más, y a disposición de ustedes,
Lucho Bordegaray

Esta vez la respuesta tardó en llegar unas pocas horas, pues apenas iniciado el jueves 18 recibí el mail que transcribo a continuación.
Estimado Lucho Bordegaray:
En nombre de Alberto y mío pido disculpas por no haber contestado antes a tu correo pero es cierto que temas urgentes a veces desplazan a los importantes.
Gracias a tu carta es que pudimos tomar conocimiento de la situación irregular que se habría planteado en el Premio Germán Rozenmacher.
En concreto, que hemos expuesto a nuestros superiores la situación y actualmente se encuentra en manos de la Directora de Festivales y Eventos Centrales, Viviana Cantoni, una carta firmada por nosotros en la que pedimos que se tomen cartas en el asunto, a la que le hemos adjuntado el correo que nos enviaste, la opinión sobre el asunto del jurado Kartun y las páginas de Internet impresas mencionadas en tu email.
En este momento nos encontramos a la espera de una respuesta por parte de la Directora, que es en definitiva quien puede decidir qué hacer en semejante caso y quien debe garantizar con sus decisiones la transparencia del Premio como de otras acciones administrativas. Nosotros en tanto directores del FIBA no tenemos esa atribución, más que la de señalar las irregularidades que pueden suscitarse y elevarlas a la Dirección.
Espero que tengamos noticias a la brevedad.
Un saludo cordial
Rubén Szuchmacher
Este mail me fue enviado por Szuchmacher con copia de carbón (CC) a la Directora de Festivales y Eventos Centrales, Viviana Cantoni, por lo cual se sobreentiende y se confirma que esta funcionaria está al tanto de este caso.
La información está, las pruebas están; lo que falta aún es tomar una decisión al respecto. Y la estamos esperando.

sábado, junio 20, 2009

teatro // (de mí), de Juan Coulasso y Daniela Cuculiansky

Disfrutando del paréntesis que la intimidad impone, seis personajes exhiben sus deseos. Locos, vulgares, ínfimos o irrealizables, son deseos al fin. Ahí están ellas y ellos, nunca más auténticos porque se parecen a lo que han soñado de sí mismos (gracias, Almodóvar). Sin embargo, llega la hora de las imposiciones sociales, todos los deseos van a la basura y se gana la calle: se cruzan, comparten, se empujan, se ignoran. La ciudad, enunciado ausente que queda por fuera del paréntesis del título, se cuela en la escenografía y los trata como el mar a los náufragos: los contiene a la vez que los amenaza.
Pero si ni los terribles dioses de antaño lograban siempre doblegar a los humanos, menos podrá con ellos la ciudad, mera sucesión de vacíos que rodea a nuestros seis héroes. No podrá evitar que se topen, se vean, se pispeen, se amuchen, se rocen. Algo se despierta, distinto de lo que quedó en la bolsa de residuos. Se correrán casi mecánicamente, se dejarán alcanzar con más curiosidad que convicción; también los cuerpos tienen razones que la razón no entiende. Todos cambiaríamos el apretujamiento en el subte por un abrazo generalizado. Y quien no desee una siesta haciendo cucharita, que tire el primer zapato.
Con pinceladas en la superficie y mucho trabajo en profundidad, los creadores de (de mí) invitan, más que a ver, a contemplar. Y la invitación es efectiva porque hubo mucha contemplación para crear esta pieza.
Responsables de la idea original, la dramaturgia y la dirección, hay que reconocerles a Juan Coulasso y a Daniela Cuculiansky en primer lugar la saludable apuesta de haber convocado un elenco absolutamente ecléctico (Eugenio Davide, Gabriela Fiorentini, Laura Lebedinsky, Laura Tugentman, Sergio Calvo y Zaida Rico) y animar a cada intérprete para explorar y exponer su riqueza y convertirla en riqueza del conjunto.
Aunque la analogía carece de hasta el menor atisbo académico, suelo pensar en (de mí) como en una sabrosa y abundante ensalada. Sin embargo, antes de descartar su uso en esta nota, la obstinación me llevó al diccionario, y la Real Academia me dio una sorpresa con la tercera acepción de ensalada: “Composición poética en la cual se incluyen esparcidos versos de otras poesías conocidas”. Señoras, señores: si cambiamos “esparcidos versos de otras poesías conocidas” por “esparcidas poéticas conocidas del teatro y de la danza”, (de mí) es una ensalada. De esas suculentas que no acompañan a modo de guarnición, sino que son el plato principal.
Ya que estamos tan culinarios, es necesario reconocer dos aderezos esenciales: el diseño de luces de Mariano Arrigoni, tan específico, tan amable al servicio de cada personaje y de cada situación, y la música original, compuesta por Lucas Kohan y Matías Coulasso, urbana e íntima, que de manera sutil nos acompaña en el camino de esa contemplación que propone (de mí). E invitando a la degustación, la excelente fotografía de Akira Patiño que ilustra el programa (si no lo viste, hacé click acá), que en una imagen supo plasmar la riqueza de esta obra sin revelar nada de ella.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de (de mí) en este link a Alternativa Teatral.

jueves, junio 18, 2009

// tres muertos y un herido

Dicen que la muerte iguala. Sí, a los que se mueren. Pero para los que nos quedamos, las distintas muertes marcan más las diferencias, y esas responden al mercado, al marketing, a la política, a los grandes intereses. Un norteamericano que muere a causa de la gripe porcina está igual de muerto que cientos de nenes africanos que el mismo día mueren de hambre, pero del norteamericano sabremos su nombre, veremos su cara, nos dirán cuántos hijos deja, mientras que de los africanitos jamás nos enteraremos, así como no nos enteramos de los otros tantos que murieron ayer, ni de los de anteayer.
Con diferencia de pocas horas mueren Fernando Peña, Alejandro Doria y Oscar Ferreiro. Los medios se atiborran de imágenes y palabras sobre Peña. Para Doria hay poco espacio. Para Ferreiro, algunas referencias por haber sido “el malo” de las telenovelas.
No discuto el aporte que Peña ha hecho en la radio. Pero parece que se pretende escamotear el importante aporte que ha hecho Doria al cine y a la televisión, y a la sociedad toda desde el cine y la televisión. Quizás porque desde la autocomplacencia con que los medios pretenden achatar la percepción de la realidad es mucho más útil exaltar al puteador pero integrado Peña que al Doria que prefirió mantener distancia de la televisión actual.
Murieron tres artistas. El criterio quedó herido.

miércoles, junio 17, 2009

// estilo Macri: un cambio inútil en el Complejo Teatral de Buenos Aires

Además de los desastres que hace el macrismo en la ciudad y a los que cualquiera comprende porque su fin no es el bien común sino desviar fortunas hacia bolsillos de familiares y amigos, también hay que reconocerle la capacidad de generar cambios que no sirven para nada excepto para joder al prójimo. Creo que el más evidente es el cambio de la ubicación de las paradas de colectivos en la avenida Córdoba: además de las molestias ocasionadas por la confusión inicial, pusieron las paradas cada 300 ó 400 metros y separaron las de las líneas que tienen recorridos parecidos. Algo que jamás comprenderían Mauricio y los suyos porque en la vida han estado esperando un colectivo a la madrugada y relojeando para salir corriendo hasta la parada del otro que te deja cerca y apareció antes.
Pero la inútil innovación macrista, esa que cambia solo para joder, no siempre es evidente: a veces no está a la vista de todos. Como la que llegó al Complejo Teatral de Buenos Aires, en donde tomó forma en el cambio de los días en que se realizan las funciones de prensa: ya no son los jueves o los miércoles, sino los sábados, el día más complicado para críticos y periodistas e incluso para artistas que asisten a esos estrenos (por la superposición con decenas de otras funciones de la cartelera porteña), a la vez que el día en que las funciones tienen más demanda por parte del público.
Incomprensible. Como caminar tres cuadras buscando la parada del colectivo porque alguien que no tomó nunca un colectivo lo decidió así.

martes, junio 16, 2009

teatro // Tambo, de Laura Fernández, según Florencia Orlando y Viviana Aronno

La policía determina de inmediato que el cadáver de Francisco Unzué y Sáenz Valiente no presenta signos de pelea, por lo que el florete que le atravesó el cuello ha sido esgrimido por alguien de su confianza. Que nadie se mueva: acá mismo está el asesino. O la asesina. Y ahí quedan, bajo incontrastable sospecha, las tres hijas del recién occiso, Josefina María, Celina Hortensia y Magdalena Carmen, y el prometido de la primera, Ignacio Pedro Frías Montes de Oca.
Este, aunque estrictamente no sea de la familia, está a cargo de la situación por ser el único hombre: son gente de campo, y la sede patriarcal no puede quedar vacante. Eso bien lo sabe Ignacio, que ordena algunos papeles, oculta otros, propone estrategias, busca negociar con la policía y se propone sacar otras ventajas de ser el único hombre de la casa. Indiscutiblemente, es un hombre de negocios: si puede usufructuar de las tres herederas, ¿por qué habría de hacerlo de una sola? Además, ofrecen una gama de atractivas variantes; de mayor a menor, ellas son: Josefina María, la que se debe a los mandatos, resultando así la seria, responsable y romántica; Celina, que es su contracara, provocadora, liberal y desprejuiciada, y Magdalena, que cumple con el catártico imaginario popular de que toda familia de noble abolengo tiene un vástago con alguna falla en los cromosomas o en la azotea.
Y mientras pasan los días esperando que se haga justicia (es decir, que se les permita volver a hacer lo que se les antoja, que eso es lo justo según su entender), cantan viejas canciones con letras que han adaptado, porque la música también les pertenece: nadie se llama Unzué y Sáenz Valiente para andar por el mundo pidiendo permiso o cuidando de los derechos de otro, ¡qué tanto!
Por esos caminos anda Tambo, una eficaz comedia que se permite satirizar zonceras, tics, artimañas y vicios de aquella a la que solemos llamar “gente bien”. El texto demuestra a la vez inteligencia, claridad y sencillez, un combo que se agradece. Y lo luce un buen elenco: Mariana Eramo (Josefina), Malena Schnitzer (Celina), Elisa Bressán (Magdalena) y Sergio Calvo. Este último despliega un arsenal de recursos en la construcción de su personaje que le permite llevar a Ignacio con absoluta impunidad de la perversión a la épica o de la compulsión obsesiva al distendido disimulo. No menos destacable es el trabajo de Malena Schnitzer, que toma y capitaliza todas las ventajas que posee su impúdico personaje.
Tambo es una de esas buenas sorpresas que el teatro alternativo ofrece en las márgenes, de esas que se maduran con esfuerzo, convicción y honestidad. Además, en Tambo se percibe que no hay pretensiones de ser la comedia del año o una cátedra de actuación, y esa conciencia de sus posibilidades (aun sabiendo que no son pocas) es percibida por el público y acrecienta sus valores.
No sería justo omitir la originalidad del programa de mano (realizado por Estudio Merd), que en una de las caras del típico formato postal desarrolla la ficha artística y técnica y hasta los agradecimientos como si se tratase de un expediente policial.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Tambo en este link a Alternativa Teatral.

lunes, junio 15, 2009

teatro // ciclo Decálogo: Una merienda de negros (No levantarás falsos testimonios), de Edgar Chías, según Matías Feldman

Cuando recibí la primera información sobre las últimas obras a estrenarse del ciclo Decálogo, la correspondiente al octavo mandamiento llevaba por título Eufemos, o la merienda de los negros. La curiosidad me llevó a intentar desentrañar ese nombre, y me encontré con que la Enciclopedia Salvat no pudo darle ni un par de líneas entre sus 26 tomos, ni tampoco el volumen de Las mejores leyendas mitológicas (Bruguera, 1978), mi librito de cabecera sobre estos temas desde mi adolescencia. Caí, pues, en Wikipedia, donde aparece como Eufemo, uno de los argonautas. En cuanto a la merienda de los negros, el diccionario de la Real Academia Española dice en merienda: “~ de negros. 1. f. coloq. Confusión y desorden en que nadie se entiende”. Con tan pocos datos no pude ni imaginar por dónde se abordaría el tema de los falsos testimonios. Así que esperé el momento en que el propio texto del mexicano Edgar Chías me lo develase en la puesta de Matías Feldman. Que llegó bajo el título simplificado de Una merienda de negros.
Para no desentonar con la casi totalidad de sus predecesores en el ciclo Decálogo, Chías toma a su antojo el mandamiento y le hace decir lo que se le ocurre. Nadie mejor que él mismo para explicar lo que creó: “Siempre quise escribir una historia de amor. (…) No dejaré de intentarlo. Mientras, hice esta, y poco puede decirse sobre ella. Acaso sería mejor dejarla hablar, escuchando. Una merienda de negros es un trasunto, un texto bastardo en el que nada es lo que parece. No cuenta una historia porque es la superposición de varias, de fragmentos, de jirones de un mundo descoyuntado. Otelo, Jasón, los argonautas y el periodismo moderno asoman cabeza. Pero los que brillan son los negros, por su ausencia y por los motivos que nos brindan a todos, por poner el pecho, las dos mejillas y todo lo demás. Por dejarse ser –sin muchos reparos hasta ahora– los blancos móviles de nuestros dardos. Los que brillan son los negros, aunque a estas alturas, al decir los negros creo que decimos otra cosa además. Algo difuso, pero que podría situarse entre el eufemismo y la metáfora. Así es que en esta obra, limitémonos a lo evidente, los que brillan son los negros. Siempre los negros y su definición imprecisa”. Insisto en señalar que estas palabras son del autor de la obra en cuestión, Edgar Chías, y aclaro que no las dijo en una charla de café, sino que son las que escribió él mismo para presentar su obra y que se encuentran en el programa de mano de Una merienda de negros. Si alguien descubre la relación entre estos dichos suyos y el mandamiento de no levantar falso testimonio, por favor, tenga la amabilidad de compartir ese hallazgo conmigo. Lo mismo solicito a quien haya descubierto la relación entre el mandamiento en cuestión y el texto de Chías (el dramático, aunque me cuesta darle tal calificación), e incluso entre éste y la presentación antes transcripta.
Chías propone a tres actores que, a punto de entrar a escena, se vuelven una y cien veces sobre las dudas, elucubraciones, interpretaciones y comparaciones que les despierta Otelo, que es la pieza que están por representar. Y es ahí donde Chías cree que habla de levantar falsos testimonios, pero ni con la mejor de las intenciones podemos escuchar más que un tibio revuelto de ideas acerca de la falsedad, o de la tergiversación de la verdad. Que no es lo mismo. Otro mandamiento perdido en el ciclo Decálogo, otro desacierto del criterio de curaduría o simplemente ausencia de criterio.
Ardua tarea la de Matías Feldman al tener que llevar eso a escena. Porque por más digno que sea su aporte, no hay manera de sostener ese texto. Su puesta es sin dudas interesantísima, al igual que lo que logra con ese destacado elenco (Gonzalo Martínez, Pablo Seijo y Valeria Lois). Es destacable también el diseño del vestuario y la escenografía de Mariana Tirantte. Pero no hay esfuerzo posible, no hay cualidades suficientes, no hay nadie que pueda llevar a escena ese texto y al menos hacerlo aparecer no admirable pero siquiera interesante. No, no hay caso.
Feldman, Martínez, Seijo y Lois están embarcados en una nave que se hunde, peleando una batalla que ya está perdida, sosteniendo un texto que jamás podrá levantarse. El espectáculo, finalmente, parece un desafío malintencionado: cómo soportar en el escenario un relato inane. El director y el elenco, por su solvencia, lo soportan. Habría que preguntarle al público si también logra soportarlo.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Una merienda de negros en este link a Alternativa Teatral.

domingo, junio 14, 2009

teatro // ciclo Decálogo: Nena (No robarás), de Dani Umpi, según Maruja Bustamante

Telón abierto, escenario iluminado, cuatro chicas llevando adelante mínimas acciones, miradas lánguidas y gestos cansinos. Se apagan las luces y aparece, al costado de la platea, Mariquita, una mujer joven con veleidades de voluptuosidad que se supone nos introduce en la historia que vamos a ver. Pero no: en realidad, apenas nos introduce en su propia historia como justificando de antemano su presencia caprichosa y absolutamente innecesaria (mucho más tarde dejará de ser mera glosadora y ahí tendrá algo de sentido su presencia). Desde ese lugar destacado, Mariquita cuenta muchas vicisitudes de su vida de las que solamente dos tienen algún propósito ulterior en el relato: que de niña fue tomada como bruja por su madre y que es una consagrada diseñadora de moda. Dice que vivió en Italia y lo corrobora mechando palabras de dudosa etimología e irreconocible pronunciación.
Lo que se supone que Mariquita relata se inicia en un desfile de un joven diseñador, Juan, un ingenuo rodeado de vividores y fallutos: Pipo, Sebas, Marina y Claudia. Sin olvidar al malo de Beto, con el agravante de que es el novio de Juan. Y como no podía faltar el enredo culebronesco, Beto engaña a Juan con Sebas. Suena una música pop que llena el espacio y me llena la cabeza. Y me dejo llevar…
Pero la hermana de Beto, Pata, tiene re buena onda con Juan, la mejor, al igual que el novio de esta, Negucho, un tipo bastante básico que siempre anda con alguna parte de su cuerpo rota. El problema es que Pata se enoja con la bandita malvada –incluso con su hermano Beto–, y como Juan es tan pero tan bueno, no admite que se los cuestione y Pata termina apareciendo como la jodida.
¡Pobre Juan, tan bueno, tan querible, tan capaz! Sus creaciones son objeto de todas las burlas posibles por parte del malvado cuarteto, aunque en su presencia se desviven en falsas loas para con él. No así Beto, porque ni siquiera llegó a tiempo para el desfile, lo que genera una peleíta. Pero Juan lo perdona. Y termina la primera escena, con algunos pocos momentos interesantes y el resto que sale como puede, pero que luego nos parecerá mucho mejor porque las que vienen están menos trabajadas, muestras más errores, se sostienen –o no– gracias a lo que los intérpretes pueden dar –o no.
Del desfile van a una disco, todas y todos. Y Juan paga los tragos, y a Juan le sacan de las manos las entradas que se gana para ir a un recital. ¡Pobre Juan! Y van al recital, lo que justifica un poquito de pogo y una coreo con paraguas que, por supuesto, exige que llueva. Para no aburrirme de nuevo, acelero esto y digo que Juan se enamora de Pata y –¡uy, qué feo!– el resto habla mal de la nueva pareja, y todo termina con el triunfo de Juan como diseñador gracias a que su ropa es reconocida por Mariquita (que finalmente dejó de hacer y decir cosas innecesarias desde afuera para entrar en la historia) quien, además, impone un leve castigo a los malos y a las malas y todos y todas terminan cantando que por fin comprendieron que cada cual hace lo que quiere con su vida. El argumento para llegar a tal conclusión es bastante pobre y cuestionable: nadie sabe qué vestido se pondrá mañana. Todos tienen su momento de protagonismo cantando alguna estrofa edificante sobre el final, muchos coros, luces y apagón final.
¡Ah, claro! ¡Primero debo decirte que Nena es un musical! Si no lo dije antes será porque todavía sigo pensando que Decálogo es un ciclo de teatro, no de espectáculos escénicos en general. Pero sí, Nena es un musical. Resulta que Daniel Umpierrez, perdón, Dani Umpi fue el autor elegido por el indiscutible creador e inefable curador de este ciclo, Mati Umpi, perdón, Matías Umpierrez*, y como Dani nunca escribió teatro pero es músico, pensó que lo mejor era presentar un musical. Sí: Matías acerca al teatro gente de cualquier otro palo, ¿viste?, porque es así de arriesgado, como cualquiera puede ser arriesgado si los platos rotos los paga o los tolera otro, y ni hablar de los resultados que está teniendo. Resultados estéticos, digo, porque los financieros deben ser terribles: Nena debe haber costado mucha, pero mucha plata.) **
Por lo que te conté, ya te habrás dado cuenta de que Nena es una especie de Floricienta en versión gay y políticamente correcta. Ponele de fondo una música como de Miranda!, batí fuerte y ¡listo!, tenés el nuevo mal trago del ciclo Decálogo. Pero veamos quiénes hicieron posible este espectáculo.
Mariquita es Romina Ricci, que bien podría haber continuado con sus éxitos en la televisión o en la tapa de la revista Playboy, pues en el escenario no aporta nada, ni siquiera estando ahí al costado. Esto dicho para no referirme a sus dotes como cantante, donde apenas se le entiende algo cuando sus estrofas de deslizan en el exiguo margen de su registro vocal (si se debió a un problema de su micrófono, avísenme y me retracto de esto último).
Juan es interpretado por Guido Botto Fiora. Canta y baila bien, actúa con soltura y con poco despliegue sabe generar empatía con el público. Quizás le falta un poquito de polenta para ser el protagonista, pero sin dudas se luce.
Buenas también las interpretaciones de Dennis Smith como Beto e Ignacio de Santis como Negucho, aunque estoy seguro de que ambos pueden mucho más que lo que dieron en la función de estreno. No así Pedro Pena, que como Sebas no logra convencer ni interesar con su personajito endurecido. Y el Pipo que compone Juan Manuel Cabrera es de una chatura agobiante, mera exteriorización sin sustento que jamás levanta cabeza por encima del estereotipo del gay amanerado y hueco, sin contar que tampoco aporta bailando ni cantando.
Componen el coro Ariadna Astaruzzi, Aymará Abramovich, Julieta Gonçalves y Vanina Said, quienes defienden con justeza el difícil lugar de ser eficaces sin opacar a nadie. Laura González y Débora Zanolli llevan adelante sus respectivos personajes (Marina y Claudia) con corrección y ganan incluso más cantando, en lo que Zanolli saca aun más ventaja. Y quien brilla en todo momento es Maia Orihuela, que hace enorme el rol de Pata gracias a sus potentes y bien dosificadas cualidades interpretativas: el escenario es otro cuando ella está en acción.
Si algunas voces sorprenden por la poca adecuación a las exigencias –que no son tantas– de este musical, tanto o más llama la atención el muy pobre desarrollo de las coreografías, a cargo de Karina Kogan: a la hora de bailar, incluso a la hora de hacer un desplazamiento que implique un paso tímido que sea algo más que caminar, cada cual pone lo que puede en el escenario, pero sea mucho o poco, el conjunto siempre tiene problemas que llegan a ser graves por la ausencia de una mirada de conjunto y de marcaciones precisas.
Es apreciable el trabajo de Javier Casielles en el diseño de iluminación, demasiado exigido para lo que es la propuesta del autor y la directora. Pero supongo que Casielles no sabría hacerlo de otro modo, porque no es un tipo que se suma a un proyecto para tirarse a chanta, y aun en un proyecto que deviene en producto mediocre, su aporte vuelve a demostrar que es un nombre a tener en cuenta en ese rubro técnico.
Volviendo al texto, y omitiendo tonterías innecesarias como la referencia a la directora en un chiste complaciente para con su grupito o grupazo –lo mismo da–, cuando se lo comprende en su totalidad, su superficialidad aparece como riesgosa. Porque ya sabemos que el mundo está lleno de boludos como Juan, pero presentarlo como el feliz protagonista (por no decir el héroe pansexual) de esta historia ya es demasiado. A no ser que el autor pretenda decirnos que el mundo es de los boludos, caso en el cual yo dejaría de hacer muchas cosas, como ver teatro y escribir sobre teatro y tratar de animar a la gente a que se acerque al teatro: si los boludos merecen la felicidad, no nos hagamos más problemas con Edipos, Lisístratas, Hamlets, Mashas o Estragones, poné a Tinelli y que se nos queme el seso.
Lo que más me alarmó es que el público estaba mayormente formado por personas de entre 20 y 30 años, y podría asegurar que disfrutaron muchísimo de este espectáculo al que acompañaron con risas frecuentes, algunas carcajadas y un aplauso final enfervorizado. Y me parece que estaban crecidos para deleitarse como adolescentes abducidos por los rayos catódicos que emiten algún engendro de Cris Morena, porque ya están en edad de digerir teatro. Teatro que podría haberles dado Maruja Bustamante. O, mejor dicho, teatro que yo creo –y quiero seguir creyendo– que puede dar Maruja Bustamante. A no ser que siga el camino de la complacencia haciendo más divertimentos para “twenteenagers” (neologismo por “adolescentes tardíos”).
Desde que empecé a escribir esta nota estoy sintiendo que me falta algo. Y ahora me doy cuenta: me falta el mandamiento, el “No robarás”. Porque no está en ningún lado, excepto en el tiempo y la paciencia que me robaron esa noche. Una vez más, al mandamiento lo agarraron de los pelos e hicieron lo que se les antojó. Antojo que me es confirmado no solo por lo que vi acontecer en el escenario (que bien podría estar condicionado por la subjetividad de mi mirada), sino y especialmente por lo que ambos creadores declaran en el programa. Sentate y leé.
Dice el dramaturgo, Dani Umpi: “Quería que mi primera experiencia como dramaturgo uniera dos mundos que suelo abordar por puertas separadas: la música y la narrativa. Un musical era ideal. Una historia cantada y bailada. Me interesan mucho, a nivel estético y conceptual, las relaciones construidas en base a la frivolidad y la superficie. Siento que son mecanismos que cosifican a las personas, por eso, en esos parámetros pueden tener sentido frases como ‘robarle la novia a alguien’, como si una persona fuese un bien, un objeto que puede pertenecer a alguien. Me gustó trabajar el concepto de ‘robo’ con esa ambigüedad y en esa manera de ver el mundo”. Gracias, Dani. Ahora dice la directora, Maruja Bustamante: “Robar es revalorizar. Es entusiasmarse con algo de otro. Es un rapto. Es salir del individualismo, reconociendo que hay un mundo a nuestro alrededor. Nena no le teme a la superficialidad y habla de algo simple: el amor y su arbitrariedad sin casillas. Elegimos la austeridad y el orden del blanco noventero con texturas barrocas y videos postmodernos para armar la ensalada que nos gusta comer: la que tiene de todo y a todos contiene. Para ello necesitamos actores virtuosos y sensibles: los tenemos y un equipo de soldados fieles: están. Robar es el arte de los maestros. Hay que hacerlo con mucha delicadeza, con demasiada sutileza, con tanta inteligencia que nunca te enteres que esa cosa, esa idea o ese novio eran de otro. Un pecado contiene todos los pecados (y los deseos). Mentir es fabular, y eso es la ficción. A veces las mentiras hay que ablandarlas, por ahí con un poco de música, y unos bailecitos, para que ese blanco pulcro y perfecto sea una límpida pantalla de todo lo que se está pudriendo por detrás. Una sonrisa te vamos a robar”. Y ahora les digo yo: si en escena estaba todo en terreno resbaladizo, con estos aportes teóricos de Dani Umpi y Bustamante nos lanzan barranca abajo sin chance de retorno. Porque el tema del robo está interpretado al antojo del autor, y la presencia de su interpretación en su texto es ínfima, por lo que ni siquiera supo sostenerla. Porque “robar es revalorizar” parece el alegato de un chorro que pretende esgrimir su inimputabilidad. Porque además de carecer de toda lógica lo que dice, ni siquiera se toma el trabajo de ser consecuente con ella. Porque confunde robar con codiciar, que eso sí es entusiasmarse con algo de otro y, ¡vaya casualidad!, es otro mandamiento, el décimo, que en este ciclo le tocó a la dupla Santiago Gobernori-Bernardo Cappa. Porque no temerle a la superficialidad es tan virtuoso como demostrar coraje ante una lombriz o animársele a la tabla del cero. Porque la ensalada se la pueden comer cuando se les antoja, pero no deberían ponerla como plato único cuando el menú dice otra cosa. Porque robar es el arte de los ladrones, no de los maestros. Porque no merezco que me tomen por tan idiota como para decirme que hay que robar con delicadeza para no enterarte de que lo que estás robando es de otro cuando un par de líneas antes me dijeron que robar es entusiasmarse con algo de otro.
Y toda esta falsa lógica interna que no es más que capricho y facilismo con pose rupturista, de vanguardia post-posmo, se nota en el escenario.
Si robar –sicut Bustamante dixit– “es salir del individualismo, reconociendo que hay un mundo a nuestro alrededor”, la próxima vez que quieran salir del individualismo traten de no afanarme a mí, que ya lo hicieron.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Nena en este link a Alternativa Teatral.

* Por las dudas alguien sobredimensione la forzada confusión de los “Umpi” en esta nota, aclaro que de ninguna manera estoy sugiriendo que haya algún parentesco entre uno y otro Umpierrez.

** Nota del martes 16 de mayo, a las 15:25: Maruja Bustamante me dejó en Facebook un mensaje que, entre otras cosas, dice: “...que por dios quede claro que estamos haciendo las cosas con dos pesos. porque nos acusaste de gastar de mas y eso con lo que nos esta costando pagar los microfonos haciendo fiestas no te lo permito ni a palos... se lee?”. Por lo que valgan sus palabras para aclarar las cosas: es verdad que Nena costó mucho dinero (Bustamante misma lo confirma), pero no es dinero del ciclo Decálogo, sino un gasto asumido por ella y su equipo. Y pido disculpas por mi confusión: yo suponía que en un ciclo al que se invita a varios y varias artistas a asumir la dirección de distintos espectáculos, el costo de la producción iba por cuenta y cargo de quien organiza el ciclo, en este caso, el Centro Cultural Rojas.

viernes, junio 12, 2009

festivales // Presentación del Festival de Teatro Rafaela 2009 en la ciudad de Buenos Aires

Del 15 al 19 de julio próximos tendrá lugar el Festival de Teatro Rafaela 2009, quinta edición de esa fiesta del encuentro y el intercambio que –por su amplio criterio estético, su llegada al público local y su eficiente producción– tan rápidamente logró instalarse como uno de los principales eventos teatrales del país.
Este año presentará su programación en la ciudad de Buenos Aires el lunes 22 de junio, a las 20, en Multiteatro (Av. Corrientes 1283), ocasión en la que se presentará El Rutilante Cabaret, con entrada libre y gratuita.
Al finalizar la edición 2008 del Festival de Teatro de Rafaela, el intendente de esa ciudad, Omar Perotti, anunció que Carlos Rottemberg había puesto a disposición del festival alguna de sus salas para hacer el lanzamiento de la edición 2009 en la ciudad de Buenos Aires, junto con la puesta en escena de una obra rafaelina. Así, la Municipalidad de Rafaela realizó una convocatoria con los grupos locales, de la que participaron tres propuestas estrenadas entre 2008 y 2009, resultando seleccionada por el jurado El Rutilante Cabaret, último espectáculo del Grupo Punto T, con producción del Centro Cultural La Máscara y dirección de Marcelo Allasino.
Si querés leer sobre El Rutilante Cabaret, hacé click aquí.

jueves, junio 11, 2009

premios // Premios María Guerrero 2008

El miércoles 10 de junio se entregaron los Premios María Guerrero, instituidos por la Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes. A continuación, las ternas de cada rubro, encabezadas por el nombre del ganador o la ganadora, destacado en negrita.

Mejor actriz
Beatriz Spelzini (Rose)
Maricel Álvarez (Plaza de héroes y Dolor exquisito)
Betiana Blum (El hombre inesperado)
Emilia Mazer (El diario de Anna Frank)

Mejor actor
Raúl Ramos (Stefano)
Pompeyo Audivert (Plaza de héroes y Final de partida)
Antonio Grimau (El acompañamiento)
Jorge Marrale (Baraka)

Mejor director
Guillermo Caccace (Stefano)
Ricardo Bartís (La pesca)
Emilio García Wehbi (Dolor exquisito y Plaza de héroes)

Mejor autor
Claudio Tolcachir (Tercer cuerpo)
Ricardo Bartís (La pesca)
Marcelo Katz (Aguas y Aires)

Mejor escenógrafo y/o vestuarista
Marcelo Valiente (El hombre inesperado)
Emilio Basaldúa (Una cierta piedad)
Alberto Negrín (Gorda y La vuelta al mundo en 80 días)

El jurado estuvo compuesto por Gloria Bender, Rosa Celentano, Linda Máximo, Tina Helba, Ana María Rago, Ana Seoane, Antonio Prats Marí, Duilio Marzio, Fernando Heredia, Rómulo Berrutti, Alberto Catena, Eduardo Giorello, Luis Mazas y Carlos Pacheco.
En el acto se entregaron también menciones especiales a La Calle de los Títeres y a la Asociación Odontológica Argentina por La nona, así como los premios Estímulo a Leonardo Azamor (por El alma de papá), Marcelo Mininno (por Lote 77), Maruja Bustamante (por Adela está cazando patos) y Vanesa Butera (por Hairspray). El premio especial a la trayectoria fue para Griselda Gambaro y Agustín Alezzo.
Pero (cito la gacetilla) “antes de revelar los nombres de los ganadores en las distintas disciplinas, Raúl Lavié cantó para los presentes dos temas musicales que el público aplaudió fervorosamente. Al término de su actuación, Graciela Alfano, invitada especialmente por la Asociación Amigos del Teatro Cervantes, le entregó al cantante una estatuilla de reconocimiento a su importante carrera”. Todo bien con que cante el Negro Lavié, pero ¿Graciela Alfano? ¿Por qué esa voluntad firme de hacer mezcolanza en todo y con todo? ¿Qué tiene que ver la Alfano con esta entrega de premios? ¿Qué tiene que ver con el Teatro Cervantes? En pocas palabras, ¿cuál es la necesidad de ser vulgares, dando cabida a figuras mediocres si no deplorables? Ya sé que no le ofrecieron interpretar a Ofelia, pero aunque sea para claque, Graciela Alfano sobra, no es pertinente, desluce el acto y atenta contra su nombre. Solo tiene una explicación: que la Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes, con Norma Duek a la cabeza, necesite aparecer a cualquier precio en los programas televisivos de chismes, y sin dudas una carnada fácil para esos deplorables ciclos son las tetas y las idioteces que la Alfano lleva siempre consigo. Una vergüenza. Que no fue la única: “El broche de la ceremonia fue la entrega de tres distinciones: Javier Daulte entregó al empresario Pablo Kompel la correspondiente a ‘Emprendimiento y desafío’. En tanto, ‘Gratitud reconocida’ fue para la señora Mirtha Legrand quien, como siempre estupenda y elegante, subió al escenario para recibirla de manos de Enrique Pinti. Por ‘Embajador de cultura’ se distinguió al pianista Bruno Gelber, quien expresó su agradecimiento y dijo que los premios que más valoraba eran los que recibía en su país”. Muy lindas palabras… Gracias, Bruno; por aquí. Ahora, ¿qué tiene que ver Gelber con los premios María Guerrero? ¿Y de qué desafío hablan para premiar a Pablo Kompel? Será el desafío de que no le reviente la caja fuerte por los ingresos que le genera la máquina de hacer chorizos que tiene disfrazada de salas teatrales, o quizás practica un deporte de riesgo, porque lo que es desafío artístico, hace rato no se ve por su feudo de Paseo La Plaza.
Sin palabras lo de Mirtha. ¿A quién se le ocurrió distinguir a una maltratadora, discriminadora, cada vez más fascista y antipueblo como Mirtha Legrand? Bueno, sí, hay una lista de personas e instituciones que la distinguirían y obsequiarían gustosas, pero parece un desatino que lo haga una entidad que se supone existe para apoyar la acción del único teatro nacional que tiene nuestro país.
Mucha estupidez en torno a las distinciones que acompañaron a los María Guerrero. Lo de Graciela Alfano y Mirtha Legrand pone a estos premios en riesgo de convertirse en lo que otros tantos: un espacio de exposición y validación para quienes los otorgan.
Esperemos que la Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes afine el criterio para la próxima edición.

martes, junio 09, 2009

teatro // Improvisa2, por Gabriel Gavila, Mariana Bustinza y Tomás Cutler

Es este un espectáculo de humor basado en improvisaciones. ¿Uno más?, vas a preguntarme. Y voy decirte que no, que no es uno más porque está transitando su séptimo año consecutivo en cartel, y porque sus intérpretes son tres, una cantidad bastante reducida si se la compara con lo nutridos que suelen ser los grupos que se dedican a las improvisaciones.
Pero no solo se distingue por cuestión de números. Todos estos años que Gabriel Gavila, Mariana Bustinza y Tomás Cutler han trabajado juntos se evidencian en la fluidez de sus acciones comunes, el dinamismo en los cuadros, la confianza en el compañero, el ritmo de creciente exigencia, la capacidad resolutiva, la excelente complementación, la atenta escucha a la platea (de donde toman al vuelo lo que resultará efectivo) y, por sobre todo, en el compartido goce. Ah, sí: la pasan bárbaro, disfrutan desde el acierto medular hasta la pavada pasajera, pero nunca como deleite cerrado, pues permanentemente están en contacto con el público, abriendo hacia él toda su diversión. Y esta generosidad provoca una devolución hacia ellos que termina siendo como un tsunami de energía que va y viene entre unos y otros.
Los temas a representar surgen de las propuestas de los espectadores, así como los géneros con que les darán vida. Personas, animales, plantas, monstruos o cosas, ahí estarán los tres sosteniendo lo que fuere.
¿Qué si esto es o no teatro? Hay actores, público, un texto vertiginosamente creado y una dirección pautada de antemano como procedimientos. ¡Por supuesto que es teatro!

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Improvisa2 en este link a Alternativa Teatral.

lunes, junio 08, 2009

teatro // Buscado, de Agustina Gatto

No hay peor lugar en el universo que aquel en donde no está la persona que buscamos. Y no hay peor momento que aquel en que la búsqueda se confirma inútil. Así, cuando la trama transita entre una y otra coordenada, la desazón es el desenlace. Sin embargo, esta no es la historia de un solo hombre, por lo que su desenlace arrastrará a otros. Aquí hay un hombre huyendo de su padre que lo busca y persiguiendo a su hijo que lo evita. O quizás los tres estén huyendo: uno, de la vejez que se asoma; el otro, de la adultez que implica tener un padre viejo, el tercero, del camino que lo lleva a continuar a sus predecesores.
Al invertir ellos el sentido de sus vidas, los tres se pierden. Fuere en Tokio, en México o en New York, mientras se persigan mutuamente, seguirán impedidos de encontrarse a sí mismos. El primer padre, el primer perseguidor, se presenta émulo de Houdini en lo que podría ser una trampa para romper con la inercia que traen. La sola idea del escape atrae a los dos fugitivos, y si aquel falla en su hazaña, necesariamente dejará un vacío que obligará a su hijo a volverse hacia delante. La melancolía que impone el mar hará el resto.
Provocando una permanente y agradecida tensión, Agustina Gatto entrega este intenso relato, pleno de grises, en una puesta en donde todo es contraste, desde la excelente escenografía y la iluminación hasta las actuaciones, entre las que se destaca la de Oscar Núñez, claro –y disfrutado– ejemplo de las virtudes del oficio.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Buscado en este link a Alternativa Teatral.

domingo, junio 07, 2009

exposición // Familias de circo, de Diana Rutkus

“Mis primeros recuerdos de infancia están ocupados por imágenes, sonidos y aplausos que provenían de la carpa del circo y de la casilla (rodante) en donde vivíamos. Ese era nuestro mundo y con el paso del tiempo descubrí y valoré sus particularidades.” Con estas palabras inicia la presentación en el blog Familias de circo Diana Rutkus, quien vivió en el circo hasta los 4 años –cuando sus padres decidieron dejar la vida nómade que había comenzado su tatarabuelo Sebastián Suárez– y que ha venido indagando testimonios y relatos sobre la vida en los circos, así como seleccionando objetos y fotografías para, finalmente, darle forma en una muestra que con el mismo nombre se presenta desde el sábado 13 de junio a las 19 en Puerta Roja (Lavalle 3636).
Familias de circo se inauguró el pasado abril en el Museo Histórico de Berazategui, lo que también sirvió para que muchas personas le hayan aportado nuevos datos y material a Rutkus, algunos de ellos ya incorporados, de manera que, fiel al espíritu de circo que refleja, la exposición crece, se modifica y se traslada. Pasen y vean.
Hasta el domingo 9 de agosto, de viernes a domingos de 19 a 22.

sábado, junio 06, 2009

teatro // Tríptico, de Nicolás Barsoff y Francisco Grassi

Un sótano mugroso, velas que chorrean, objetos que asemejan vulgares tesoros maltratados. En medio de eso, lo que queda de dos hombres, uno obstinado en mentirle al otro con que la guerra continúa, el otro satisfecho con que se le diga qué debe creer. Afuera, ya en tiempos de paz, el sombrío y maniático Coronel sería apenas un lisiado, pero en ese miserable reducto sigue siendo una autoridad aunque más no sea frente a Sam, un soldado al que los horrores de la guerra le arrebataron el escaso criterio que pudiera haber cultivado, siendo hoy apenas poco más que un perro guardián entrenado en la más irracional servidumbre.
La llegada de Simón, un advenedizo que busca entrevistar al Coronel, despierta en Sam todo tipo de reacciones inesperadas: el visitante es, de alguna manera, algo del afuera prohibido, temible y deseable.
Cinco jóvenes que andan por los veintipocos años de edad, con el IUNA como común denominador pero con otros recorridos de formación muy disímiles (Nicolás Barsoff en la dirección, también en la dramaturgia junto a Francisco Grassi, y las actuaciones de Andrés Irusta, Joaquín Wang y Yannick Du Plessis), llevan a escena este trabajo reflexivo y de amenazante violencia en el que recrearon con interesante mirada la sordidez que arrasa las vidas de quienes sobreviven a las guerras. Ellos son la nueva generación que se está presentando, y resulta alentador que su búsqueda no le escape al relato ni le niegue la posibilidad de exponer un contenido que implica asumir una toma de posición. Porque, sin grandilocuencias ni manipulaciones, son evidentes otras líneas de lectura que acercan indiscutiblemente ese relato a la actualidad de nuestra sociedad.
No puedo negar mi entusiasmo al sospechar que quizás así, tímidamente, un poco aquí y otro poco por allá, ya estemos viendo el inicio de la reacción que supere a la generación que levantó la bandera de que el teatro no tenía nada que decir ni debía dar cuentas de nada, y al que ni siquiera había que pedirle que aportara nada a la vida de los demás.

Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Tríptico en este link a Alternativa Teatral.

jueves, junio 04, 2009

teatro // Dos textos, cuatro actrices y un director. Todos uruguayos: ciclo de teatro uruguayo semimontado

Las obras
El estado del alma, de Álvaro Ahunchaín.
Esta obra toca el tema de la dictadura y los desaparecidos, confrontando dos posiciones absolutamente opuestas de personas que vivieron esa etapa. Atestigua el encuentro de dos mujeres que no se ven desde hace más de 25 años, en la sala de espera contigua a la mesa de sesiones de la Comisión para la Paz. Las une un pasado doloroso, de presas políticas en la década del ’70. Pero tras su liberación, la vida las había distanciado. El reencuentro habilita que ambas se enfrenten duramente por sus visiones encontradas de la realidad actual: una mantiene los ideales de los años sesenta y la otra los ha variado radicalmente.

El agua y el aceite, de Ricardo Prieto.
Una de las primeras obras escritas por el sólido escritor uruguayo recientemente desaparecido. Un homenaje al dramaturgo. Dos mujeres huyendo del aislamiento que les deparó el destino. Una relación que se extiende en el tiempo por recíproca necesidad. A veces basta un vilipendio para no echarse a morir, pero otras veces nada alcanza. La soledad se roza con la muerte.

Las actrices
Claudia Trecu es miembro de Teatro El Galpón desde 1985 y egresada de su escuela. Actriz, bailarina y gestora cultural, desde su ingreso ha participado en más de cuarenta títulos. Sus principales trabajos fueron Gota de agua, de Chico Buarque; Luces de bohemia, de Valle Inclán; El avaro, de Molière; Gotán, de González Gil; Todo bien si termina bien, de Shakespeare; El fantasma de Canterville, de Raquel Diana y Helen Velando; Banderas en tu corazón, de Raquel Diana; Montevideanas, de González Gil y Botti; Nuestra vida en familia, de Vianna Filho; El día de los cuchillos largos, de Leites; La Madonnita, de Mauricio Kartun, y Los siete gatitos, de Nelson Rodrigues. Trabajó con importantes directores, destacándose entre ellos a Aderval Freire Junior, Regina Bértola, Omar Varela, Bernardo Galli, Amanecer Dotta, Manuel González Gil, María Azambuya y Dardo Delgado.

Maia Francia es actriz y licenciada en ciencias de la comunicación. Egresada de la Escuela Mario Galup de Teatro El Galpón. Desde hace algunos años reside en Buenos Aires. En Montevideo, y dentro de El Galpón, ha actuado en importantes montajes, destacándose Mi hijo Horacio, de María Azambuya; Platónov, de Chéjov; Los fusiles de Madre Carrar, de Brecht; El Quijote infinito, de G. Escuder. En Buenos Aires estudia con Juan Carlos Gené, Augusto Fernandes y Alicia Zanca. Participa como actriz en dos montajes del Teatro San Martín: Un enemigo del pueblo, bajo la dirección de Sergio Renán, y Babilonia, dirigida por Roberto Mosca. En 2008 estrena Señorita Julia y El que seré, ambos montajes dirigidos por Claudio Ferrari. Este año estrenó Minetti, de Thomas Bernhard, bajo la dirección de Carlos Ianni, acompañando en escena al maestro Juan Carlos Gené.

Soledad Frugone es actriz. Egresada de la Escuela Mario Galup de Teatro El Galpón y miembro de su elenco desde hace cinco años. En el año 2003 trabaja en Galileo Galilei, de Bertolt Brecht, con dirección de Héctor Guido en el teatro El Galpón. En ese mismo año es llamada como invitada para Las mil y una noches, partes I, II y III, con la Comedia Nacional para la reapertura del Teatro Solís, con dirección de Álvaro Ahunchaín, Ismael Da Fonseca y Héctor Manuel Vidal. Participó en las obras Don Quijote infinito y Montevideanas. En 2006 se destacó en la propuesta experimental La tercera parte del mar, con dirección de Gerardo Begérez. En el mismo año trabajó nuevamente bajo la dirección de Héctor Guido en Nuestra vida en familia. En 2007 fue dirigida por Levón, actor y director de la Comedia Nacional, en Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia, de Jean-Luc Lagarce. En 2008 participó en la obra Mi pequeño mundo porno, de Gabriel Calderón, y En auto, de Daniel Veronese, en el ciclo de teatro semimontado realizado entre los meses de junio y julio de ese año. A fines del mismo realiza una gira por el interior del país con la obra para niños Como pata de olla, de José María Ovaldía. Recientemente estrena Los siete gatitos, de Nelson Rodrigues, en el teatro El Galpón.

Ximena Ferrer es actriz, egresada de la Escuela Mario Galup de Teatro El Galpón. Desde hace algunos años reside en Buenos Aires. En Montevideo, y dentro de El Galpón, ha actuado en importantes montajes, destacándose Cruzadas, de Azama, bajo la dirección de Alberto Rivero; Mi hijo Horacio, de María Azambuya; El Quijote infinito, de Escuder, y La muerte de un viajante, de Miller. En Buenos Aires estudia con Juan Carlos Gené, Ana Frenkel y Ricardo Bartís. En 2008 actúa en Galería, dirigida por Carlos Mathus, en el Teatro Empire.

El director
Gerardo Begérez es uruguayo, actor, director y gestor, formado en Teatro El Galpón de Montevideo, institución a la que pertenece. Ha actuado en más de veinte espectáculos y dirigido otros tres. Egresado de la Escuela Mario Galup de Teatro El Galpón, tuvo como maestros a María Azambuya, Nelly Goitiño, Dervy Vilas, Roberto Fontana, Roger Mirza y César Campodónico, entre otros. En Buenos Aires ha asistido a clases con Ricardo Bartís y en dirección y puesta en escena con Juan Carlos Gené, en el Celcit. Como actor, el pasado año trabajó en Un hombre es un hombre, de Bertolt Brecht (espectáculo nominado a cuatro premios Florencio y ganador del Florencio al Mejor Elenco). Dentro de El Galpón trabajó como actor en Galileo Galilei, de Brecht; Platónov, de Chéjov; ¡Jetattore!, de Laferrère; El nuevo, de Falconi; Casiperro, de Montes; El organito, de Discépolo; Terrores y miserias del Tercer Reich, de Brecht, y El estado del alma, de Ahunchaín, entre otros. También dentro de El Galpón dirigió La tercera parte del mar, de Tantanian, y Mi pequeño mundo porno, de G. Calderón (semimontaje). Actualmente está ensayando una versión de
Tengo miedo torero, novela del escritor chileno Pedro Lemebel, a estrenarse a fines de 2009. Como gestor cultural trabajó durante siete años dentro del Departamento de Extensión Cultural de Teatro El Galpón, armando proyectos, coordinando giras nacionales e internacionales, planificando funciones en las salas para niños y jóvenes. Recientemente estrenó una nueva versión de La tercera parte del mar en Buenos Aires, en el Abasto social Club.

Funciones (fechas reprogramadas post-paranoia gripal)
El agua y el aceite: lunes 10 y 17 de agosto a las 20.
El estado del alma: lunes 24 de agosto a las 20.
Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062). Entrada: $ 15.