Iago nos invita a la escena que mejor ha montado y que, pese a planearla para su provecho, solo le ha valido como infierno personal. Cicerone de su propio pasado, evita distraernos con lo que considera superfluo: un catre y una lámpara de escritorio serán todos sus recursos materiales, y le alcanza con el inadvertido Casio, la ingenua Desdémona y ese Otelo con sus aires de protagonista aun estando en narración ajena.
Pero aunque nadie haya cambiado su nombre ni los atributos de género que le corresponden desde que Shakespeare los ideó, nos encontramos aquí con cuatro mujeres. Y no es que esta audaz y lograda propuesta escrita por Edgardo Dib y Margó Menéndez se valga de Otelo para exponer defectos femeninos, sino que toma lo peor de lo que el imaginario le atribuye a la mujer (envidias, celos, engaños, caprichos) para exhibir seductoramente un relato pleno de sombras que nada saben de géneros.
Un aparte merece la iluminación: Erica Spósito, la actriz que interpreta a Iago, es quien se encarga de esa tarea en escena sin más técnica que andar con la ya nombrada lámpara de escritorio en mano. Honesta elección, pues así evidencia que es el mismo protagonista quien impone la subjetividad de su mirada en la construcción de esta historia, haciendo foco en los hilos de la trama que son de su interés.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Iago. Escena para un crimen en este link a Alternativa Teatral.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario
*** Para publicar un comentario, NO USES ESTE FORMULARIO, pues no aparecerá. Seguí las instrucciones que se encuentran arriba, a la derecha, bajo el título "LINKEATE y/o COMENTÁ", y así será publicado.
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.