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miércoles, agosto 26, 2009

política y teatro // Los premios Trinidad Guevara, difamados desde la chismografía pero en el contexto del desesperado recorte presupuestario de Macri

Un gobernador no tiene más dinero porque dilapidó todo el presupuesto en obras de alta visibilidad y poca utilidad que le encargó a sus amigos y a sus parientes y en una campaña electoral en la que logró que el 70% del electorado le dijera que no acepta más su manera de gobernar (siguiendo el parámetro que él mismo usa para evaluar los resultados electorales ajenos). Ese gobernador tiene un socio político que cuenta, entre sus bienes, con acciones de un canal de televisión donde un sujeto idiotiza a su audiencia, manosea vidas privadas, se contradice, vulgariza y –dado el status de quien le da aire– también opera políticamente. Mera casualidad, una página de internet relacionada con el idiotizador de masas saca a la luz un listado que no es ningún secreto ni tampoco una novedad, declamando (como si la sensibilidad social fuese una virtud reconocible en él) que es un bochorno el dinero que se gasta en los premios Trinidad Guevara.
La noticia apareció en Primicias Ya. El idiotizador es Jorge Rial. Quien le da o le vende la pantalla, Francisco de Narváez. El gobernador, Mauricio Macri.
La misma nota que se pretende seria denuncia ofrece suficientes elementos que evidencian que no se trata de una investigación periodística, sino de una carpeta que “de casualidad” salió desde alguna repartición del gobierno porteño para caer en un escritorio de Primicias Ya: así lo indica que aparezcan los números de documentos de quienes cobran por este premio (un haber mensual que alcanza a ganadoras y ganadores de los rubros Mejor Dirección, Mejor Actriz Protagónica, Mejor Actor Protagónico, Trayectoria Femenina y Trayectoria Masculina, pero no del resto de los rubros) e incluso los nombres reales de los beneficiarios (que poco importan a quienes pueden leer con fruición una página de chismes del espectáculo, en los que vale el nombre artístico).
El estilo miserable, de títulos impactantes y contenidos manoseados, no es ninguna novedad.
Bochorno: premios que son subsidios de por vida
* El Diario del Espectáculo tuvo acceso al listado de artistas beneficiados con subsidios que se disfrazan de premios.
* ¿Qué significa esto? Que los ganadores de galardones como los reconocidos Trinidad Guevara no se quedan sólo con la codiciada estatuilla sino que también con una importante suma de dinero que cobraran de por vida.

Un merecido reconocimiento pero un inexplicable subsidio que es inalcanzable para la gente común y que se destina a personajes muchas veces famosos y con ingresos que hacen que la aceptación de estas sumas sean poco menos que bochornosas.
Repasar esta lista da un poco de vergüenza en un momento donde los índices de pobreza trepan a cifras que dan miedo. Y más pena da que muchos de los que figuran en el listado muchísimas veces alzan su voz a favor de los que menos tienen. Que no son precisamente ellos. Los premios son necesarios. Los subsidios no.
Es una situación de privilegio que no sólo es inaceptable sino que le supone al Gobierno de la Ciudad una erogación anual de 15.526.890 pesos. Se podrían poner esta cifra al servicio de fines más importantes. Cada uno de nuestros lectores se le ocurrirá uno que pueda ayudar a los que menos tienen. Una práctica que se lleva a cabo desde hace años y que pasa desapercibida detrás de un premio o un estimulo a las artes.
Luego reproduce una nómina que incluye solo algunas de las personas premiadas. Y viendo esa lista, lo primero que se me ocurre es pensar que esas personas –cuyos nombres están siendo usados para generar escándalo y malestar y de esa manera generar una opinión favorable a que ese dinero sea también saqueado por la desvergonzada administración macrista–, esas personas, decía, deberían negarse de por vida a dar entrevistas o declaraciones o tener trato alguno con quienes han manoseado sus nombres. Sería poco digno mañana ver que esas mismas personas estén promocionando un estreno ante las cámaras, por ejemplo, del programa Intrusos.
La nota termina con una serie de chicanas en las que bien se reconoce el estilo de quienes solo se interesan por el escándalo y tienen en él su fuente de riquezas.
Los premios son importantes y un reconocimiento a cada trabajo y trayectoria. Lo que no se entiende por qué cada habitante de la ciudad de Buenos Aires debe sacar de su bolsillo el dinero necesario para que estos artistas, muchos de ellos autodenominados populares y progresistas, tengan una especie de jubilación de privilegio.
Una situación que, creemos, debe ser estudiada y revertida con urgencia. Esos 15 millones de pesos anuales pueden ser derivados a destinatarios más necesitados y que, muchas veces, ni quiera pueden disfrutar de los trabajos de los beneficiados por esta ordenanza que suena a un cachetazo en los tiempos que corren.
Cambalache
Tampoco ha de ser casualidad que la página Primicias Ya lance este tema pocos días antes de que Jorge Rial estrene su show (?) El ángel y demonio del espectáculo, pues desprestigiar a los pares (en este caso, artistas) es un método de quienes no tienen valor alguno para competir con ellos. Claro: al subirse a un escenario, Rial pasa a ser también un contendiente en la lucha por ganar público, y la mayor parte de las personas que cobran por el premio Trinidad Guevara cuyos nombres se dio a conocer en la citada nota son artistas que en este momento están trabajando en teatro.
Y así como es de desear alguna actitud que demuestre siquiera el malestar de las y los artistas a quienes se pretende ensuciar con la sospecha de cobrar algo indebido, también sería deseable que cuando levanten el teléfono y del otro lado se encuentren con la voz del productor Javier Faroni recuerden, al menos por unos segundos, que a ese empresario le da lo mismo llevar a un escenario una pieza teatral que a un divulgador de chismes que lesiona con sus palabras a la misma gente que sostiene una parte del teatro argentino con su cuerpo, su vida y su compromiso.
Mientras tanto, Macri y sus secuaces siguen pensando qué más recortar, suspender o saquear para llegar no ya al fin de su gestión en diciembre de 2011, sino para llegar a fin de año sin entrar en cesación de pagos. Y no ahorran método para lograrlo.

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