No sabemos quiénes van llegando a no sabemos dónde. Son tres hombres y una mujer. Hay indicios de que fueron amigos. Hay indicios de que ellos han sido o han querido ser algo más que amigos con ella. Fluye entre ellos una mezcla de nostalgia por aquella amistad, algunas cuentas pendientes, envidias, revanchismos y cobardías. Un cóctel fuerte que no desentona en circunstancias extremas, en un contexto que habilita cierto grado de impunidad. Por eso nada mejor que estén en el velorio de un amigo. (También podría entenderse que están junto a una sala de terapia intensiva, pero las reacciones ahí siempre serían más acotadas, mientras que el dolor por la muerte parece más apto para cualquier desmadre porque suele despertar todas las emociones, desde las más bellas a las más horribles.) Con medias palabras, susurros y secretos van transitando ese momento en donde el pasado perdido se junta con la frustración, mientras el sinsentido de la vida deriva –para esquivar la angustia– en recíprocas imputaciones.
A todo esto llegamos por sus reacciones, las expresiones de sus rostros, la furia o la angustia en sus miradas, pero jamás por las palabras. Y al no haber referencia concreta a pasado alguno, a relación alguna ni a nada que los explique ahí y así, lo que acontece se convierte en universal. Lo poco que sabremos, lo sabremos por asociación, porque alguna vez estuvimos ahí y con personas como esas. O hemos sido alguna de ellas, en el peor de los casos.
En sus actuaciones, Eugenia Guerty, Claudio Martínez Bel, Néstor Caniglia y César Bordón ofrecen un desempeño impecable. La construcción de un relato sin expresar verbalmente conceptos que sostengan su trama los desafía a un intenso y permanente diálogo corporal, gestual y emocional que resuelven con maestría. Forman un elenco ejemplar, tanto en el sentido de la palabra “elenco” como de la palabra “uno”: son como un organismo, circula entre ellos una comunicación asombrosa que es, a mi entender, su máximo logro y su mejor fortaleza. Trabajo finísimo en el que la mirada de Enrique Federman ha sabido llevarlos hasta el extremo de cada estado de ánimo, haciéndolos estallar a todos en el ridículo, siempre dosificando adecuadamente para darnos siempre más.
No me dejes así estrenó en el invierno de 2005. Y puede pasar muchos inviernos más, tan vigente como el primer día, pero más efectiva por lo que logra crecer a fuerza de tanta profesión y tanta interpretación.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de No me dejes así en este link a Alternativa Teatral.
miércoles, febrero 18, 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario
*** Para publicar un comentario, NO USES ESTE FORMULARIO, pues no aparecerá. Seguí las instrucciones que se encuentran arriba, a la derecha, bajo el título "LINKEATE y/o COMENTÁ", y así será publicado.
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.