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domingo, septiembre 28, 2008

vida teatral // la (estimulada, si no forzada) renuncia de Francisco Carcavallo al directorio de Proteatro

El pasado sábado 13 de septiembre, en la charla organizada por el Colectivo Teatral sobre teatro independiente e identidad (aquí podés ver el video completo), luego de una introducción que como moderadora de la mesa hizo Ana Durán, Alejandro Robino tomó la palabra y planteó distintos aspectos que podrían tomarse para comprender cuál es la identidad del teatro independiente, como su producción autogestiva y cooperativa o su discurso no complaciente con el pensamiento medio del público. También planteó una identidad desde la ética. Y fue entonces que hizo un cuestionamiento. Cuestionamiento que expresó por escrito dos días después en Foro Celcit (año 6, Nº 1330; mensajes del 14 y 15 de septiembre de 2008), cuando Robino envió un texto similar a lo dicho en su exposición, del que reproducimos los principales fragmentos.
Proteatro es una institución estrechamente ligada a la comunidad teatral de la ciudad de Buenos Aires. Su directorio está integrado por: director ejecutivo: Onofre Lovero; director administrativo: Fernando Salvati; directores: Cora Roca, Dora Prince, Enrique Dacal, Gabriela Lerner, Mauricio Minetti, Néstor Sabatini, Francisco Carcavallo.
Corrían los días ominosos de mayo de 1977 y el general Ibérico Saint Jean, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, sentenciaba: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos”. (…) En concordancia con el gobernador, el secretario de Cultura de la provincia advertía: “La cultura ha sido y será el medio más apto para infiltración de ideologías extremistas. En nuestro país, los canales de infiltración artístico-culturales han sido utilizados a través de un proceso deformante basado en canciones de protesta, exaltación de artistas y textos extremistas. Así logran influenciar a un sector de la juventud, disconformista por naturaleza, inexperiencia o edad”.
Lejos del arrepentimiento, este funcionario (quien incurría por segunda vez en la función pública, pues había sido secretario de Cultura de la ciudad de Buenos Aires durante la tiranía de Lanusse), el jueves 14 de octubre de 1999 enviaba una carta de lectores a La Nación reivindicando su gestión.
Ibérico Saint Jean es justamente denostado por haberse valido de las armas otorgadas por el estado para secuestrar, torturar y asesinar ciudadanos. Francisco Carcavallo utilizó la función pública para perseguir artistas, elaborar listas negras y acompañar en carácter de partícipe necesario el genocidio de las últimas dictaduras. Hoy integra el directorio de Proteatro.
Podemos preguntarnos por qué la legislación vigente no impide que personajes como este tengan acceso a la gestión pública. (…) Pero sería mucho más interesante preguntarnos por qué la comunidad teatral lo consiente.
Dado el alcance que tiene el Foro Celcit, era de imaginar que al menos alguno o alguna de quienes conforman el directorio de Proteatro iba a responder. Y lo hizo Enrique Dacal (Foro Celcit, año 6, Nº 1334; mensajes del 19 de septiembre de 2008); aquí, parte de sus palabras.
Me dirijo a todo la comunidad teatral argentina, especialmente a todos los compañeros que comprometieron su opinión con el tema Francisco Carcavallo; y muy especialmente a Alejandro Robino. Lo hago como actor y director teatral con ya cuarenta años de trayectoria cumplida y, también, como miembro –elegido por concurso público de antecedentes y oposición– del directorio de Proteatro.
(...)
Finalmente, en el día de hoy, el directorio de Proteatro se ha reunido en pleno, con Francisco Carcavallo presente, y luego de inquirir al mismo sobre las denuncias recibidas y de obtener respuestas ratificatorias del mismo Carcavallo a propósito de su participación en el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en tiempos del putamente llamado Proceso de Reorganización Nacional, hemos solicitado y obtenido su renuncia verbal y el alejamiento inmediato de la mesa de reuniones del directorio de Proteatro.
Francisco Carcavallo es una persona directamente designada por la Asociación de Empresarios Teatrales, sin ingreso por concurso, y les cabe a ellos solucionar el reemplazo de tal representante en el directorio de Proteatro. Nuestro accionar fue rápido y unánime. Aplicamos al caso, junto con el director ejecutivo (Onofre Lovero) y el director administrativo (Fernando Salvati), un procedimiento absolutamente democrático y comprometido con el estado de derecho. Frente a frente y cara a cara. No nos fuimos; solicitamos que se vaya a aquel que no le correspondía ocupar un lugar en el directorio. Otorgamos al Sr. Francisco Carcavallo el derecho a réplica y el derecho a conocer nuestra determinación como directorio representativo de la comunidad teatral de Buenos Aires.

Esta es una comunicación personal; todo otro detalle institucional será comunicado por Proteatro institucionalmente.
Los mensajes del 21 de septiembre del Foro Celcit (año 6, Nº 1336) trajeron el aporte de Roberto Perinelli quien, habiendo participado en la misma charla del Colectivo Teatral que Robino, puso por escrito lo que entonces había dicho para darle contexto a la presencia de Carcavallo en Proteatro.
Quisiera aclarar a todos los lectores del foro que en la bienvenida reunión del 13 de setiembre que organizó el Colectivo Teatral yo no expliqué sólo la inclusión en el directorio de Proteatro del Sr. Carcavallo, sino la introducción de la Asociación de Productores Teatrales en un organismo que se había imaginado para estimular y apoyar la labor del teatro independiente (tal como lo hace el INT) y que, por presiones de los actores que participaban en la mesa de discusión de la ley, Rubén Stella y Miriam Strat, se incluyó a estos señores que actúan en la actividad escénica de una manera legítima y respetable, pero muy diferente a la que ejerce el teatro independiente.
Creo que la renuncia del Sr. Carcavallo, que me satisface, no elimina esa lamentable cuestión de origen, pues a Carcavallo lo reemplazará otro. También manifesté que Jorge Guala (por ATI) y yo (por Artei) nos encontramos en absoluta minoría para impedir el hecho. Fuimos tan desoídos que, cuando presentamos por escrito modificaciones del proyecto propuesto por el Gobierno de la Ciudad, donde por supuesto excluíamos a estos productores, la ley ya había sido firmada y decretada.

(Vale aclarar para los tontos y las tontas que leen mal y entienden peor: Perinelli no cambió el tema, no justificó nada, sino que explicó desde la historia el por qué del actual contexto.)

La tarde del pasado jueves 25 llegó, oficialmente, la esperada respuesta. Llegó por mail, enviada por Proteatro.
Buenos Aires, 25 de septiembre de 2008
A la comunidad teatral

Proteatro se dirige a la comunidad teatral con el objeto de informar:

A partir de una denuncia aparecida en un medio electrónico, haciendo referencia a la función pública desempeñada por el señor Francisco Carcavallo, durante la última dictadura militar. El directorio de este Instituto Proteatro, habiendo corroborado dicha denuncia y en defensa de los valores democráticos que reivindicamos, le solicitamos su alejamiento del organismo.

El señor Carcavallo, que integraba este Directorio como representante de los empresarios teatrales nombrado por la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET), tal como lo exige la ley 156/99, efectivizó su renuncia por escrito con fecha 19 de septiembre de 2008.

(Paradoja al margen: el mail viene encabezado por la frase “Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 2008 Año de la Democracia, el Estado de Derecho y Vigencia de los Derechos Humanos”, siendo el actual jefe de ese Gobierno el mismo infame que aseguró que “el siglo XX fue de los derechos humanos, el siglo XXI debe ser de las obligaciones ciudadanas”.)

Este paso tuvo un inmenso valor. ¿Que si hay disidencias? ¡Por supuesto! ¿Que si hubo debate? Claro que lo hubo. Pero al hablar de “este paso” me refiero a la suma de todas las palabras y gestos y hechos (la denuncia de Robino, las palabras de Dacal, las aclaraciones de Perinelli y la decisión del directorio de Proteatro) que se sucedieron en pos del bien del teatro independiente porteño.
Habrá, pues, que seguir sumando palabras, gestos y hechos. Habremos, pues, de seguir sumándonos.

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