Él, por momentos, como para darle más énfasis a sus palabras, deja la tercera persona para asumir un rol del film. Pero no hay que olvidar que no nos cuenta la peli, sino cómo se hace: búsqueda de imágenes, locaciones, personajes, guión técnico, textos. Todo vive en su decir. Él, con su cuerpo medio paralizado, con su tono de voz entre pedante y tarambana, con su fumar extravagante y con boquilla, él mismo es la película, el making of y el backstage a la vez.
Pero a no creer que este trabajo sea un mix de teatro y cine. Ni siquiera hay proyección de imágenes. Mucho menos lenguaje cinematográfico (apenas se vale de ciertos vocablos propios de los hacedores del séptimo arte). Bien por el contrario: Rodando es un espectáculo absolutamente teatral. Y hasta se podría decir que no habla del cine, de la creación cinematográfica, sino del teatro mismo, e incluso más puntualmente del, teatro independiente, sus modos de producción y ciertas obstinaciones que, a la larga, son las que lo hacen vivir (o sobrevivir).
El principal basamento de Rodando está en la actuación, resuelta con genialidad y precisión por Germán Rodríguez, uno de los más sólidos e interesantes actores de su generación (la de los “treinta y pocos”). Es asombroso el manejo corporal con que le da vida a su personaje, tanto en la mitad del cuerpo que tiene vida como en la mitad que está muerto: paradójicamente, esa parálisis tiene, además de significado, mucha acción.
La dramaturgia es obra del mismo Rodríguez y de Alejandro Acobino, este último también director. Ellos han logrado en Rodando que el teatro le dispute dignamente las posibilidades narrativas al cine. E, insisto: no se las robaron; usaron las propias del teatro y las desplegaron en todo su potencial.
Se encienden las luces. No hay road movie. No hubo rodaje. Quizás tampoco haya habido hombre en silla de ruedas. ¡Por supuesto! Esto es teatro, y la ficción se desvanece al terminar la función.
Comentario enviado por Wallace Puosso (Brasil)
ResponderEliminarOla, assisti este espetáculo no Festival de Teatro de Santa Cruz de la Sierra, na Bolívia, há duas semanas. Estava participando com meu espetáculo "Toda Nudez Será Castigada" a fomos assistir "Rodando" e nos surpreendemos com um trabalho de narrativa profundo e intenso. Se conhecer o grupo, transmita nosso abraço e diga que estamos nos empenhando pra trazê-los ao Brasil. Abraço!