Dos mujeres policías, Grace y Rebecca, cuidan la entrada de un banco. Parecen no tener nada en común más que el uniforme; aun así, el paso de los días las va acercando.
Grace estudia teatro. No entiende mucho, pero sabe bien que a ella le sirve, que le permite “sacar emociones”, que cura… Está ensayando Un tranvía llamado deseo. Rebecca entiende menos, pero la ayuda. Al decir fragmentos de la obra de Tennessee Williams, Grace va dando indicios de la violencia conyugal que padece. Eso sí lo entiende muy bien Rebecca.
Todos los días, cerca de ellas, hay una monja. Un personaje raro, pero que parece encarnar todas las reacciones sociales ante las mujeres: está siempre observándolas, desaprueba y condena lo que juzga inapropiado y, sobre todo, es indiferente a sus padecimientos y calla.
En una audaz apuesta, Cecilia Propato –autora y directora– plantea el tema de la violencia de género en la pareja por caminos tan poco convencionales como a la vez claros e incontrastables. Cuenta para ello con un elenco fuertemente comprometido (María Lía Bagnoli como Rebecca, María Laura Rojas como Grace y David Señoran en el rol de esa rara monja) para servir a un relato cuyo trasfondo es conocido pero que no siempre queremos escuchar.
La 45. No voy a llorar; de eso ya me cansé se presenta los jueves a las 21, en Teatro Del Nudo (Av. Corrientes 1551; reservas: 4373-9899).
Aquí, la ficha de La 45 en Alternativa Teatral.
viernes, febrero 22, 2008
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