Tan inusual como adecuadamente escueta, la gacetilla enviada por la oficina de prensa del Complejo Teatral de Buenos Aires dice así: “Premio ‘Luis Ordaz’ a Kive Staiff por su Trayectoria teatral. Fue otorgado por AITEA (Asociación de Investigadores de Teatro de la Argentina). El pasado viernes 30 de noviembre le fue otorgado a Kive Staiff, Director General y Artístico del Complejo Teatral de Buenos Aires, el Premio a la Trayectoria ‘Luis Ordaz’. Esta distinción –cuyo jurado preside Osvaldo Pellettieri– se entrega todos los años a una personalidad destacada del ámbito teatral y ya la han recibido Alejandra Boero, Onofre Lovero, Alfredo Alcón y Osvaldo Bonet, entre otros. El evento tuvo lugar en la Sala del INET (Instituto Nacional de Estudios de Teatro)”.
No es difícil descubrir que el premio no hace justicia: Kive merece no un premio a la trayectoria, sino “a la ya sobradamente extensa trayectoria”. Basta pronunciar su nombre en casi cualquier conversación sostenida entre personas del ambiente teatral para que alguien profiera una expresión de hastío como “Y no se va, ¿eh?” o “¿Cuándo se jubila?”.
Pero no sólo de dilación se alimenta el malestar con Kive. Pesan mucho las circunstancias políticas de los inicios de esta larga trayectoria: ejerce su primera gestión al frente del Teatro San Martín durante la intendencia de Saturnino Montero Ruiz, delegado del golpista Lanusse; ostenta el mismo cargo bajo el mandato de Eduardo Crespi, Osvaldo Cacciatore y Guillermo del Cioppo, que fueron los intendentes del Proceso de Videla, Viola, Galtieri y Bignone; continúa incólume tras la recuperación democrática con un radical de derecha, Julio César Saguier, y con su sucesor, el joven y progre Facundo Suárez Lastra; regresa siete años después (y setenta después de su nacimiento) de la mano del primer jefe de Gobierno, Fernando de la Rúa, y permanece –tras la renuncia de éste– durante la administración de Enrique Olivera; sigue en ejercicio durante las dos jefaturas de Aníbal Ibarra, aunque con un cambio sustancial, ya que a los cargos de director general y director artístico del Teatro San Martín les suma similares en el Complejo Teatral de Buenos Aires, y aquí lo tenemos, firme incluso ante el ocaso de Jorge Telerman. Y ahora, que estamos a horas del inicio del mauriciado y nada sabemos del destino del Complejo Teatral de Buenos Aires, Kive –quizás por bajo perfil, quizás por habilidad política– juega al oficio mudo en una variante en la que ni siquiera hay gestos.
Acerca de su gestión, me remito a palabras de Agustín Alezzo en un reportaje que Any Ventura le hizo este año.
- Hablemos del San Martín. ¿Se acerca a ese tipo de popularidad de la que usted habla?
- Le voy a ser absolutamente franco. Creo que Kive Staiff es un gran empresario, pero no es un gran director de teatro. El error es haber unido ambas funciones en una sola persona. En todos los teatros del mundo, incluyendo el San Martín antes de Kive Staiff, esas dos funciones están divididas. Tiene que haber, por un lado, un director artístico del teatro y, por otro, un director administrativo. Así era en el Piccolo Teatro, de Milán, en el que estaban Grassi como director administrativo y Strehler como director artístico. Sin Grassi, ese teatro no hubiera sido lo que fue. Por su parte, Stanislavsky tenía a Danchenko en el Teatro de Arte. El director artístico tiene que ser un hombre de teatro. Lo que pasa en el San Martín, para mi gusto, es que la producción es muy buena en cuanto a elección de obras, pero los espectáculos son un plomo.
- Eso ya aleja al gran público...
- Claro. Los títulos son muy buenos, pero están tan mal hechos que la gente se aburre. Si pasa eso, no puede ser un teatro popular. Nadie va a un teatro a aburrirse. Un teatro tiene que estar vivo.
(Haciendo click acá, la versión completa y original de la entrevista.)
Pero sumo a lo dicho por Alezzo algunos temas puntuales. Empezando por uno en el cual me alejo de la opinión de Alezzo, porque me parece que decir que Staiff es un gran empresario no se condice con su aceptación y ejecución de listas negras barnizadas bajo la implementación de un elenco estable en los años de la última dictadura. Y sigo: convoca a dirigir a gente que ya pasó su buen momento o que nunca lo tuvo ni lo tendrá, llámese Alicia Zanca, Sergio Renán, Jorge Lavelli o Alfredo Arias. Permite que se contrate a personas de escasa, nula o muy disimulada formación actoral, como Luisana Lopilato, Marcelo Iripino e incluso el mozo de un bar que frecuenta Sergio Renán, quien tanto le insistió a éste acerca de su deseo de actuar que finalmente lo llevó a trabajar en Un enemigo del pueblo, lo que resulta insultante para los cientos de actrices y actores que también desean actuar pero sí lo saben hacer y se forman para lograrlo. Y qué decir del hecho de que siendo simultáneamente director general y director artístico del Teatro San Martín y director general y director artístico del Complejo Teatral de Buenos Aires, Kive sobrelleva con absoluta naturalidad la rara situación de ser su propio jefe y subordinado, por lo que ha de rendirse cuentas y exigirse a la vez.
Por todo esto, porque el Complejo Teatral de Buenos Aires necesita y merece una buena gestión, porque debe haber un director general y otro que se concentre en lo artístico, porque es imprescindible que haya concursos públicos para acceder a cargos en ese inmenso y potencialmente más prestigioso organismo, porque no hay que permitir que los recursos se dilapiden en departamentos de lujo y viáticos extravagantes ofrecidos a directores del exterior que nada aportan más allá del bostezo o la desazón, insisto, por todo esto, ¿no deberíamos hacer algo? ¿No sería positivo aprovechar el cambio de gobierno porteño (y, digámoslo, la escasa orientación que Macri y su gente tienen sobre el tema) para presentar un petitorio solicitando la separación de Kive Staiff de su cuádruple cargo? ¿O vamos a seguir esperando que se jubile muchos años más?
Para la gente de teatro, no será nada difícil hacerle una escena al inminente ministro de Cultura de la Ciudad con este planteamiento. Y el ingeniero Hernán Lombardi, haciendo gala de su Master en Marketing Turístico y en consonancia con sus negocios, como mucho nos mandará a pasear.
jueves, diciembre 06, 2007
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Va a ser un poco difícil...
ResponderEliminarKive trabajó para la postulación de Macri desde la elección anterior cuando lo superó Ibarra. O sea que ya está recontraconfirmado más allá de los deseos de Satiff de irse (porque está cansado) y ser sucedido por quien ahora está queriendo comandar todo que es D'Elía (el director administrativo).
Otro tema "complejo" el del San Martín, ya que prácticamente, es una Fundación donde trabajan familias enteras de varios de los que tienen cargos. Si fuera una empresa privada, perfecto, pero...
Hola Lucho: felicitaciones por esta nota, ya se la reenvie a mucha gente conocida. Coincido con todo lo que escribis, la verdad que asusta saber que tenemos al frente de un complejo a alguien con semejante historial.
ResponderEliminarAlgo que me parece muy raro es que a pesar de la cantidad de gente que lee tu blog na die ha dejado mensajes en esta nota. Es una pena seguimos preocupados por cuidar nuestro puestito o de no perder la esperanza de ser parte de este autoritarismo infame y perverso.
Pablo Lopez
Anónimo de 5:11 (NO PUBLICADO): si vas a tirar mierda y broncas, con nombre y apellido, ¿ok? Porque no podés cuestionar nada si vos sos el primero que se esconde para algo tan fútil como dejar tres líneas en mi blog.
ResponderEliminarY si no querés dar tu nombre y apellido, no uses mi blog: llamá a Elkafka, preguntás por Szuchmacher y le preguntás a él lo mismo que dijiste en el comentario que yo me niego a publicarte.
Saludos
El toro por las astas.
ResponderEliminarEstimado Lucho: huelga decir que estoy de acuerdo con las opiniones vertidas sobre el Señor Staiff. Sin conocer los pormenores de su gestión (por ser yo un piojo y Él tan grande, tan importante) pero su acaparamiento de cargos y su eternización en los mismos hablan por sí solos.
Hay un sistema perverso y "dedocrático" que prohija estas situaciones. A la comprensión y CAMBIO de este sistema me encuentro abocado yo también. De todos modos no quiero dejar de advertirte sobre los riesgos del "michaelmoorismo". Necesitamos generar una "banca" para todos estos temas.
Un comentario en la entrada anterior sobre el "Affaire Staiff" lo dice bien: tu blog tan opinado en otros aspectos se muestra un poco escuálido en relación a este tema. No es necesariamente que la comunidad teatral tenga miedo, sea acomodaticia o directamente chota. Creo que básicamente está en babia y ese es el primer cambio a generar. Desde la opinión, desde la acción y desde la organización.
En este momento están circulando dos mails uno a cargo de Graciela Casabé (Festival Internacional)y otro de Carolina Simón (Festival de Tango) la primera renunciando públicamente y ambas denunciando la degradante forma en que su gestión termina y la suspensión del Festival de Tango por culpa de las "hordas macristas". En el imaginario de progre porteño los macristas cumplen el rol que en el folclore gorila cumplía el "aluvión zoológico": no caigamos en el error de pensar que todo pasado fue mejor solo porque el presente pinta oscuro. Y no ensalsar personajes que ayer denostábamos sólo porque tienen más experiencia que los flamantes. Estos ya tendrán oportunidad de ganarse nuestro encono. Había situaciones tremendas, antidemocráticas y chanchullos en la administración cultural anterior como, creo, los habrá en esta. Solo el futuro será mejor si nosotros nos organizamos como base.
Para terminar, un dato curioso: mientras se suspende el Festival de Tango (Eh! Lombardi! Turismo! El Tangou! yo tampoco lo entiendo...) y se les mete el dedo en el tujes a la dirección de Cultura anterior, hoy estuve en Proteatro y me dijeron que acaban de DUPLICAR el presupuesto para el 2008! Esta gente nueva tiene un plan y las cosas no son tan sencillas como como progre=afrancesado=bueno ergo facho=bestia=malo. No entenderemos nada si compramos ese buzón. Y los teatristas en nuestro caso particular tenemos que co-no-cer. Parte de ese plan seguramente es desbaratar la oposición política interna en cultura organizada a través de sus puestos de trabajo. Mauricio ya lo debe haber hecho en alguna empresa de su papá: asumir, dar vacaciones, reasignar lugares de trabajo. Divide y reinarás.
Genial el discurso del bailarin que gano el premio clarin Ernesto Chacon, denuncio con nombre y apellido haber sido hechado del ballet por reclamar derechos laborales, denuncio una actitud poco democratica por parte de Kive Staiff, Mauriucio Wainrot y D elia
ResponderEliminarBRAVOOOO
Caro