No faltaron artistas que se opusieron al boicot alegando que la Fiesta es importante y que participar en ella es un derecho, algo que es indiscutible. Y ese posicionamiento tiene una sola respuesta: el boicot fue una propuesta, no una obligación ni mucho menos una cruzada. Pero hay un problema universal: los derechos vienen siempre acompañados de obligaciones. Y una de ellas es el control del cumplimiento de la norma que queremos nos beneficie. Porque no alcanza con que nos beneficie. Y una vez más, por no controlar, el Instituto Nacional del Teatro incumplió una norma formulada por ese mismo organismo.
Quiero decir que no sé a quién le interesa esto. A veces tengo la sensación (no me permito indagar al respecto, no sea que llegue a la certeza) de que a la casi totalidad de las y los artistas de las artes escénicas no les preocupan los costos éticos, políticos y económicos que puedan haber siempre y cuando el fin sea subirse a un escenario y cobrar unos pesos por hacerlo. Lo digo porque los noventa y ocho equipos que presentaron obras para participar de la Fiesta CABA seguramente cumplieron con el Reglamento para las Selecciones Provinciales 2012 y Fiesta Nacional del Teatro 2013 (que ya desde su título evidencia el incumplimiento por parte de la Representación Ciudad de Buenos Aires con esta convocatoria que terminó lanzada en 2013 y no en 2012); sin embargo, con la misma certeza podría afirmar que nadie se ha preocupado por hacer cumplir con el artículo 21 de ese Reglamento, que dice textualmente:
Articulo 21º En los supuestos que, por la cantidad de espectáculos participantes, fuera necesario realizar proceso de pre–selección, el jurado designado elevará el acta correspondiente a la Comisión Organizadora. Esta última remitirá dicha acta con los espectáculos seleccionados, dentro de las CUARENTA Y OCHO (48) horas, al Consejo de Dirección para su conocimiento.El Consejo de Dirección dispondrá la exhibición del acta mencionada durante CINCO (5) días hábiles a través del sitio Web del organismo, asimismo la Comisión Organizadora procederá a comunicar por e-mail a los responsables de los elencos participantes en la pre-selección, constituyendo ésta notificación fehaciente a todo efecto. Transcurrido dicho plazo, el Consejo de Dirección procederá a la correspondiente aprobación.Según tengo entendido, el jurado se expidió el pasado 26 de febrero, el 27 labró el acta y el 1º de marzo tomó conocimiento de ella el Consejo de Dirección. Pero el acta del jurado no estuvo exhibida en el sitio del INT durante cinco días hábiles, ni durante un día. Y no es una mera formalidad, porque su exhibición habilita la posibilidad de que alguien interponga una objeción o bien impugne la elección. Porque si el INT esconde los actos que por su propia reglamentación debería exponer, ¿cómo objetar o impugnar? Solamente por telepatía o por indebida filtración de alguna autoridad que haya tenido acceso al acta escamoteada.
Si la información que manejo es correcta, ese mismo 1º de marzo se constituyó el nuevo Consejo de Dirección del INT. Y lamento que entre los primeros actos del renovado órgano se encuentre esta omisión, la de no haber hecho pública el acta del jurado para la Fiesta CABA por cinco días. Y si empiezan haciendo las cosas mal, ni pensar cómo terminarán María Francisca D'Agostino (representante Centro Litoral y flamante secretaria general) Teresa Jackiw (representante Centro), José Ramayo (representante NOA), Héctor Segura (representante Patagonia), Gabriel Arias (representante Nuevo Cuyo), Armando Ramón Dieringer (representante NEA), Yanina Lorena Porchetto (QTN), José Kairuz (QTN), Claudia Caraccia (la señora que el año pasado dijo que las políticas teatrales no son lo suyo y está llegando a los diez años como representante de la Secretaria de Cultura de la Nación) y Guillermo Parodi (director ejecutivo).
Y siga el corso. Total, dentro de dos días comienza la Fiesta CABA. Y todos felices.
Pero el día que se apaguen las luces, ¿quién se hará cargo de tanta pasividad ante la pauperización ética?



