sábado, julio 19, 2008
// festival de Rafaela, día 3
25 años de teatro rafaelino
En el Salón Verde del Edificio Municipal fue presentado el libro 25 años de teatro rafaelino. 1981-2006. Tradiciones, rupturas y continuidades en la escena local, de María Eugenia Meyer y María Cecilia Tonon. La investigación se basó en el testimonio de quienes protagonizaron el quehacer teatral local en ese cuarto de siglo, así como en fuentes escritas como ensayos y críticas.
Las autoras se refirieron al método de trabajo y brindaron un breve panorama de lo que en el volumen tratan in extenso. El camino recorrido por la gente de teatro de Rafaela explica en parte el fenómeno que asombra en estos días a los ajenos: todas las funciones a sala llena, localidades agotadas a poco de salir a la venta y más de 2.500 entradas vendidas en la primera mañana (estamos hablando de una ciudad que ronda los 85.000 habitantes). Sumado a que tales volúmenes están conformados por un público respetuoso y conocedor.
Sin dudas, un libro necesario para la reflexión de quienes hoy están protagonizando la producción teatral rafaelina y también para quienes queremos entender siquiera en algo el fenómeno que resulta ser este festival.
una tragedia argentina
Segunda coproducción del Festival, esta obra de Daniel Dalmaroni fue presentada por el grupo rafaelino Caldo de Cultivo.
El autor local Diego Ferrero, que también ha sido director de sus piezas, asume por primera vez esta responsabilidad ante un texto ajeno. Y eligió romper el patetismo de esa familia que cae como involuntariamente en un frenesí por la verdad, planteándola como una efectiva comedia que no por eso oculta los temas planteados por Dalmaroni.
La interpretación estuvo a cargo de Arturo Gentilini, Marisa Gutiérrez, Gustavo Poggi, Iván Tritten y Martina Zurbriggen.
puente roto
El grupo mendocino Sainete Maquínico trajo al festival esta obra de Pompeyo Audivert y Juan Comotti, este último director de esta puesta.
En Puente roto, un muchacho de la ciudad llega al campo a visitar a su novia en su casa, y se enfrenta a un estilo de vida familiar que le resulta tan desconocido como inaceptable, pese a los esfuerzos que pretende hacer para no perderla ni ofender a sus parientes. Para más, ha atropellado a alguien antes de llegar, pero nada de eso parece asombrar a la chica, aunque él se sienta amenazado sin cesar por el hecho. Y hay más: en esos campos se atraviesa misteriosamente un pasado lejano, por lo que también deberá decidirse a escapar o a colaborar en una situación que tampoco logra entender.
El nutrido y eficiente elenco está formado por Agustín Daguerre, Carla Coria, Diana Moyano, Guillermo Buttini, Guillermo Giuverti, Gustavo Cano, Marina Candolino, Marcelo Díaz, Mirna Lucero, Pablo Díaz, Sebastián Panella y Valeria Portillo.
insoportable, el término de un largo día
Inicios de los años 80. Hastío y pesadumbre son las cotidianas posibilidades que se le ofrecen a la azotada y pauperizada clase media argentina. Un padre inútil que apenas sale de la cama pero que no puede salir de su pijama, una madre que trabaja como maestra y se desmorona lentamente, dos hijas sobre quienes a cada paso caen las infinitas frustraciones de sus padres. Para esta familia es un día insoportable, y seguramente lo es más que ayer pero menos que mañana, porque la caída no tiene fin.
El profundo trabajo del elenco y la dirección se refleja en el resultado de esos cuatro personajes sólidos, llenos de historia y fibras íntimas que les brindan el tono justo para cada emoción. La puesta es tan convincente como expresiva, y su sobriedad aporta a concentrarnos en el relato, a no dejarnos margen para escapar siquiera un milímetro del abismo que se está abriendo en esa casa.
La autora y directora es Romina Mazzadi Arró. Las actuaciones están a cargo de Bárbara Peters, Elisabet Cunsolo, Paula García Jurado y Ricardo Arias. Son quienes conforman el reconocido grupo rosarino Hijos de Roche.
viernes, julio 18, 2008
// festival de Rafaela, día 2
En cuanto a la programación, además de la citada Lo mejor, se presentaron El trompo metálico (con dramaturgia y dirección de Heidi Steinhardt, de Buenos Aires) y La música (de Marguerite Duras, dirigida por Dora Milea, también de Buenos Aires). Asimismo, durante los cinco días del festival, con entrada gratuita se presenta en distintas plazas de esta ciudad Un cuento de Aquiyo (de Mariela Herlein y Victoria Masllorens, de Buenos Aires).
Otra actividad cotidiana es la devolución que los críticos presentes ofrecen cada mañana a los elencos que se presentaron la noche anterior.
Ahora sí vamos a continuar este recorrido de la segunda jornada, que inició con la función de ¡Dolly Guzmán está muerta! (la que fue oportunamente comentada en este blog). Luego fue el turno de Ilusión.
ilusión
El Festival de Rafaela me permitió lo que la inmensa oferta porteña me escamoteaba: la posibilidad de ver Ilusión, una creación de Leticia Mazur, Margarita Molfino y Pablo Castronovo.
Pienso en la palabra ilusión y se me aparece dorada, mágica, cosquilleante, seductora y, a la vez, frágil y amenazada. Pues bien, eso es lo que me dio Ilusión, lo mismo que me da la ilusión. Que no es cualquier fantasía ni una caprichosa motivación, sino ese vibrar íntimo que nace sin especulaciones y que nos hace mirar su mirada y pensar “Ojalá seas vos”.
Esa ilusión es la que desarrollan Molfino y Castronovo en el espacio escénico. Y se va edificando con pedacitos de cualquier cosa, que todo sirve y vale para sostener esto: un gesto, una palabra, una flor, una mirada, una locura. Así de ecléctica como esta construcción de danza teatro que abreva de lo clásico y lo contemporáneo, lo sutil y lo extremo, lo evidente y lo insospechable. Que abre con el concierto para cuerdas “Alla Rustrica” de Vivaldi y no podría haber comenzado de otro modo (Ilusión convence aun más de lo que ilusiona) y pasa luego con absoluta naturalidad a la música compuesta por Martín Bosa.
Y ellos, él y ella, potentes y lábiles, tan etéreos como carnales, tomando vuelo y anclándose en el cuerpo deseado, arrasan con su despliegue, ellos son la ilusión misma, él la ilusión de ella y ella la de él y ambos, por supuesto, son nuestra ilusión expuesta con una delicada, original y provocadora belleza.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Ilusión en este link a Alternativa Teatral.
los otros papeles
El jueves cerró con esta pieza de Carlos Gorostiza, llevada a escena por el Grupo Didascalia, de Rafaela. Se trata del primero de los tres estrenos que ganaron el Concurso de Proyectos para Coproducciones del Festival de Teatro Rafaela 2008, que fue organizado por la Municipalidad de Rafaela en co-gestión con el Instituto Nacional del Teatro y el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, sumada la colaboración de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura, para promover la creación local. (Sabemos que las comparaciones son odiosas, pero es inevitable recordar que las producciones del FIBA fueron elegidas "a piacere" por su anterior gestión.)
Quien asumió el desafío de este oscuro y por qué no opaco texto de Gorostiza fue el Grupo Didascalias, interpretado por Laura Audero, María Josefa Sabellotti y Martina Zurbriggen.
jueves, julio 17, 2008
// festival de Rafaela, día 1
Para que no suponga yo que mis impresiones son inapelables, aparecen las que me recuerdan que en nada se parece Rafaela con Buenos Aires. El intendente Omar Perotti se saluda sin distancias y se presenta como uno más ante quienes no lo conocemos, luego irá a cenar con elencos e invitados para más tarde salir caminando solo por el bulevar Santa Fe. Definitivamente, no se parece a Buenos Aires. En el acto de apertura del Festival habla la ministra de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe, Chiqui González, y transmite una pasión y una convicción por el teatro y su significado e implicancias que no me deja más margen para pensar que sucede lo mismo que en Buenos Aires; bien por el contrario, pienso anhelante cuándo tendremos al frente de la cartera de Cultura porteña alguien como ella.
No quiero ser facilista, pero podría sintetizarlo así: en lo malo, Rafaela le está empatando a Buenos Aires, pero en lo bueno tiene todo para sacarle bastante diferencia, y ya lo está haciendo.
lo mejor, por Los Modernos
A continuación del acto de apertura, en la misma sala del Teatro Lasserre, abrió el festival Lo mejor, creación de Los Modernos, el dúo que formaron en Córdoba hace ya seis años Pedro Paiva y Alejandro Orlando, quienes dan vida a un espectáculo de humor tan particular como efectivo. “Bienvenidos a la fiesta del disfraz”, dicen ellos, garbosos, extravagantes, ostentando anillos y llevando con naturalidad polleras. Pero el más interesante disfraz es el de las palabras con las que juegan, a las que exponen a los más insólitos retruécanos y a las que hacen estallar hasta encontrar insólitos sentidos o perderlo por completo. Y así van pasando por temas que exponen como sabios y desarrollan como se les antoja, pero, ¡claro!, con qué prestancia lo hacen (y valga la digresión: cuánto en común tienen Los Modernos con quienes se disfrazan e instauran discursos sin resquicios, aunque no por la solidez de lo dicho sino por la firmeza postural del dicente).
Pero la interminable serie de disparates que plantean (como el esperant, su tan estúpida como humorísticamente eficaz lengua universal) está sostenida por un trabajo inmenso desde lo actoral. El mínimo despliegue físico que desarrollan, tan paraditos ellos ante su atril, tan atildados, exige mucho también de sus cuerpos para atraparnos a lo largo de ochenta minutos de espectáculo, aunque decir esto en nada minimiza la comicidad que generan con los pocos movimientos que hacen, como un par de pasos de baile que también arrancan risas de un público que de inmediato es ganado por la complicidad que estos dos sujetos establecen desde el escenario. Y el enorme desempeño de ellos está expuesto en su sincronizado decir, a veces superpuesto, otras contrapuesto, siempre creando entre ambos un bordado sonoro de insólita belleza que se escapa como serpentina que avanza y vuela girando. Los Modernos funcionan como dando un concierto a cuatro manos, donde la interpretación en el mismo piano produce mucho más que si se fuesen dos. Y ese es su estilo, su arte, su particularidad.
¿Se nota el entusiasmo con el que comencé a disfrutar este festival? Si se nota, me alegro, porque tanto trabajo y tanto cuidado puesto en él merece el reconocimiento de quienes estamos en la platea.
miércoles, julio 16, 2008
teatro // catedral y exactamente bajo el sol, y el director que las presenta, Martín Flores Cárdenas
Se formó como actor con Laura Yusem y Elvira Onetto, con Mauricio Kartun y Alejandro Tantanian en dramaturgia, y también con Yusem en dirección. En 2003 debutó como dramaturgo con Éxitus, en la que actuaba junto a Chendo Hortiguera bajo la dirección de Onetto. Ya entonces (con 23 años) revelaba en esa pieza una particular, íntima e intensa mirada. Y siguió por ese camino, aunque no por el de la actuación: “A mi me importa mucho cómo se ve el trabajo, y actuando no puedo ver, por eso no creo que vuelva a actuar. Además, no me considero interesante como actor”. Nos queda, pues, el dramaturgo y director, en cuyo haber ya cuenta con Cuarto creciente (2005) y Marinero (2007). Y este año se lanzó con dos obras, Catedral y Exactamente bajo el sol
catedral
“En un viaje comencé a leer De qué hablamos cuando hablamos de amor, y no pude parar hasta terminar el libro. En el resto de las obras de Raymond Carver descubrí mecanismos en su escritura que me interesan para escribir, además de que me siento muy afín con su mirada, puesta en la sensibilidad del ser humano. Me conmueve cómo escribe, escueto, limpio, simple; eso me seduce mucho”, explica Flores Cárdenas.
Antes de comenzar la función de Catedral, los actores están charlando en un rincón del escenario. Toman sus lugares, y Matilde Campilongo y Rafael Cejas comienzan a relatar una anécdota: un amigo de ella, ciego, vendrá a visitarla tras haber pasado muchos años contactándose a través de sus voces grabadas en cintas. La gris medianía de la vida de ella se ilumina con el recuerdo y la cercanía del amigo, mientras que para su marido, básico y no menos opaco, la irrupción del invitado es el advenimiento de una molestia, si no una amenaza. Chendo Hortiguera es el ciego que luego llega de visita, y asume su rol desde la acción. Este doble registro parece señalar la profunda diferencia entre el matrimonio, al que le sucede la vida, y el ciego que, sin más luces que aquellos, vive su vida.
“Carver y su mujer recibieron a un ciego en su casa. Ese dato me hizo reparar en que ahí, más que personajes, hay personas, y empecé a tener otros cuidados.”
“Cuando descubrí a Carver no sabia qué era lo que me conmovía. Escribiendo, lo supe: las imágenes. Es que la mirada segmentada que traía de la escuela me hacía pensar entonces que teatro era lo que escriben Beckett o Gambaro, pero luego comprendí que Carver también es teatro.”
– ¿Tenés otras influencias?
– Del cine de David Lynch aprendí a valorar su rigor estético y una cuestión intuitiva que me lleva a definir que algo sea así aun sin saber por qué. Y observar pinturas, porque en la contemplación descubro el equilibrio, y lo que construyo en un escenario es una composición plástica: ese actor ahí parado durante un segundo, en ese segundo compone un cuadro. En esto, admiro mucho a Edward Hopper.
– ¿Y de la escena porteña?
– Uno de los pocos que tienen mucho rigor y un mundo propio, y que siempre me provoca algo cuando veo un trabajo suyo es Daniel Veronese: nunca me es indiferente lo que hace.
– ¿Qué rol preferís: dramaturgo o director?
– Creo que la dirección es lo que me sale más naturalmente. Cuando estoy escribiendo, confío mucho en que puedo dejar algo sin resolver porque sé que cuando pase al ensayo le voy a encontrar la vuelta. En la dirección me siento muy cómodo, y el trabajo con los actores me encanta. Pero escribir, aunque lo disfruto mucho, me cuesta más. Quizás es que también soy más exigente escribiendo. A mí me hace falta trabajar el texto primero, por más que después lo modifique; pero juntarnos y ver qué pasa con los actores sería para mí algo muy extraño.
“Silvina López Medin, la autora, es amiga mía, y quería que yo la dirigiera. Cuando ganó el premio del Instituto Nacional del Teatro, nos propusimos hacerla y, sin hablar más nada, comenzamos a trabajar. Ella quería que Francisco García Faure hiciera el papel del joven; en cuanto a la madre, nadie mejor que Alicia Palmes, con quien ya había trabajado en Cuarto creciente y nos entendemos muy bien. Y cuando se cae la actriz con quien venía ensayando para la hija, en el estreno de Marinero apareció Flavia Sinsky.” Parece que todo se dio como deseaban, al contrario de lo que sucede en la obra, donde los deseos no llevan sino a la infelicidad.
Madre e hija reciben en su casa a un pariente que vive en otro país, quien despierta en ellas incontenibles pasiones que apenas van dejando aflorar en la inevitable lucha que establecen por ganar su favor, su consideración, al menos su mirada. El deseo silente, apenas revelado, genera tensiones que ellas también pretenden ocultarse mutuamente. Él, en tanto, piensa en sus canciones, disfruta de los cuidados que le dedican, pero no se detiene en lo que provoca.
“Exactamente bajo el sol –completa su director– es lo primero que dirijo con estructura más de obra: hay una situación muy clara, los conflictos, las fuerzas, todo es claro. Y si querés, tiene un principio, un nudo y un desenlace.”
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Exactamente bajo el sol en este link a Alternativa Teatral.
martes, julio 15, 2008
teatro // olympica, del Grupo Krapp
Un intenso, potente y ajustado trabajo físico sostiene todo este espectáculo que a través de la danza, el teatro y la música relata lo contrario, porque Olympica es una historia de desajustes y agotamiento.
Con la dirección de Lorena Acuña y Luis Biasotto, a la vez intérpretes junto a Edgardo Castro, Fernando Tur y Gabriel Almendros, los Krapp ponen el cuerpo y el alma en este espectáculo que nos lleva por caminos de magia, de poesía, de asombro y de humor. No es menor el aporte de la escenografía de Ariel Vaccaro, así como los precisos climas que brinda la iluminación diseñada por Marcelo Álvarez
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Olympica en este link a Alternativa Teatral.
lunes, julio 14, 2008
Adiós, Daniel. Adiós, Ale.
// de comentarios, enojos y debates pendientes
A poco de aparecida la edición, Bartís envió a la redacción de la revista un mail a modo de derecho a réplica. Ese texto fue publicado en la edición de julio junto a una invitación a la reflexión de Halfon con respecto a la crítica.
En la página de Llegás a Buenos Aires puede encontrarse el historial completo (es decir, los cuatro textos). Pero aquí, la transcripción textual del mail de Ricardo Bartís.
La critica teatral cree funcionar como avanzada del gusto del público. Presupone saberes, infiere pensamientos, habla de algo que no realiza, juzga lo que no puede generar. Su poder y lugar en la producción teatral es estrictamente político. Las hay buenas o malas, pocas veces inteligentes. Los que hacemos teatro convivimos incómodamente con ellas. Pero sería ridículo alarmarse por esto.
En el caso que nos compete la critica sobre La Pesca, se publica en la revista llegás y está firmada por Lucho Bordegaray.
Su línea argumental, confusa y sustractiva, comienza con la anécdota de no haber podido entrar como “espectador acreditado” en los ensayos abiertos realizados en el Sportivo Teatral, dentro del marco del FITBA. La anécdota, no en vano expuesta como parte de la crítica, es que se “quedo afuera”. Después siguió con interés las notas que hacían referencia a nuestra obra.
Luego vuelve a ir como “espectador acreditado” y presume no “ver” en la materia teatral, los temas enunciados en dichos reportajes. Es decir, se “quedó afuera”. ¿Por qué sorprenderse, Lucho? Podrías suponer no haberlos visto; otra posibilidad es que los temas sean solo una excusa para producir un elemento de índole irracional y poético: lo Teatral. O, en el mejor de los casos aun con suficiencia, imaginar que no estuve a la altura de mis enunciados. Es decir equivocarse, no encontrar el rumbo, desbarrancarse en medio de la pasión y del trabajo.
No, ninguna de estas hipótesis: me adosás especulación, trampa. Lo que se dice habitualmente hacer pasar “gato por liebre”. Colocándome en el “consenso de una elite autoeligida y mutuamente validada”. Así el discurso avalado por el entorno, mas no la obra, es lo que crea el sentido. Ese el problema de tu trabajo, Lucho, discursos que tratan de dar cuenta, como si esto fuera necesario de una obra teatral.
Sobre teatro no hablas nada, sustraés.
Tus comentarios sobre dos extraordinarios actores como Carlos Defeo y Luis Machín son un exabrupto patotero. No es de extrañar. Hay un estilo, una forma de ocupar lugares en este país que afirma esa tradición: llego al barrio, ninguneo a alguien que tiene cierto poder, me hago un nombre. Miralo a De Angellis. Pese a tus intentos sustractivos, Lucho, lo teatral estalla al final de tus líneas. El párrafo es largo pero no tiene desperdicio: “...días atrás, el comentario favorable que acerca de La Pesca hizo Osvaldo Quiroga en su ciclo el Refugio de la Cultura, llevó a mi madre a decirme: pero, ¿por qué si a todos les ha parecido buena esa obra de teatro a vos no te gustó?”. Su pregunta se me presentó de inmediato –no por su contenido sino por su origen– como claro ejemplo de lo que esta sucediendo, la fuerza del discurso establecido se pone por encima de la misma materia sobre la que se establece el discurso, y puede ser tan fuerte que incluso se impone entre quienes desconocen esa materia, como –en este caso– mi madre”.
Ahí esta la madre de todas las batallas, ahí las figuras fantasmales cobran fuerza: el Padre, la Ley, Osvaldo Quiroga, arroba a mamá con sus comentarios. Lucho, Luchito es expulsado del tálamo nupcial, del Refugio de la Cultura (¡mirá qué nombre!).
La identificación obsesiva con la madre, la muerte del padre, la ceguera que impide ver. Allí el Teatro soberano circula a gran velocidad y nos emparienta a todos. Solo sería necesario buen humor y abandono de la autoreferencialidad.
No te preocupes Lucho, como De Angellis podes decir: ¡Minga!
Ricardo Bartís
P.D.: Esta mal decirle boluda a la madre.
Dado que, por considerar que no era necesario, he declinado responderle a Ricardo Bartís en las páginas de Llegás a Buenos Aires, tampoco lo haré aquí.
martes, julio 08, 2008
teatro // las descentradas, según Adrián Canale
En la fiesta de compromiso de su amiga Gracia con Juan Carlos (ni más ni menos que aquel periodista), Elvira le revela a éste haber sido su informante. Su atípica actitud será para él un magnetismo inevitable.
Clara hasta escandalizar en su época, potente y militante, Salvadora Medina Onrubia se valió del melodrama para evidenciar hipocresías y desafiar estereotipos, y a poco menos de ochenta años de su primera representación en la Argentina, Adrián Canale lleva a escena nuevamente esta admirable e intensa pieza echada al olvido por los prejuicios. Todo un desafío bella y respetuosamente resuelto por el director, cuya habitual solvencia no habíamos visto puesta en juego ante un texto de tanta exigencia y tan alejado de sus anteriores trabajos (y no menos lejano a lo que la cartelera porteña ofrece). La escenografía, resuelta con tanto cuidado como sobriedad, con mucha más inteligencia que recursos, convierte a la misma sala de Puerta Roja en un espacio irreconocible. El vestuario, creado por Paula Jmelnitzki y Carolina Tisera, es correctísimo.
Canale llevó al elenco por caminos poco transitados, y no solo al proponerles un texto tan intenso y de tan estrecha trama, sino principalmente porque sus actuaciones evidencian un fino trabajo en el que se hacen notables las similitudes con las interpretaciones del primer cine sonoro, aunque las superan al exponer con mucha más claridad las emociones. Carolina Tisera resulta arrolladora como esa Elvira que se muestra burbujeante pero por dentro está asqueada. Un intenso Martín Urbaneja le da a Juan Carlos el cuerpo necesario para desmoronarse en su vértigo. Paula Jmelnitzki ilumina con la ilusa frescura de Gracia, a la vez que, en el papel de la madre de esta, Silvina Katz exhibe en cada movimiento lo que la sociedad de entonces esperaba de una señora. Más Tian Brass, Sergio Di Florio, Verónica Seara, Javier Sebastián, todos muy bien, y Corina Bitshman que, pese a su pequeño rol, conmueve y completa el melodrama con su interpretación de Niebla del Riachuelo.
Esto y tanto más que no sabría describir con justicia hacen de Las descentradas un espectáculo inevitable.
apéndice
(El siguiente es un material enviado por Adrián Canale poco antes del estreno. Lo reproduzco porque resulta de sumo interés saber más acerca de la autora de Las descentradas.)
En 1931, en Argentina, casi un año después de perpetrado el primer golpe de Estado de nuestra historia, gobernaba el dictador fascista José Félix Uriburu.
Su régimen inauguró el tiempo de la persecución ideológica, la tortura como infame mecanismo de interrogación, la censura y el destierro forzoso de muchos opositores, entre otras bondades autoritarias que con los años se fueron perfeccionando.
Uriburu y su comisario político, Leopoldo Lugones (hijo), cuyo mérito en la función pública fue la introducción de la picana eléctrica y otros métodos de tormento, clausuraron el diario Crítica, uno de los periódicos más importantes y sin duda el más popular de la época, y detuvieron a su director propietario, Natalio Botana (que en un principio había apoyado el golpe), y a su esposa, Salvadora Medina Onrubia.
Salvadora era periodista, autora teatral, poeta y férrea militante anarquista.
En su lugar de detención no se calló la boca. Lejos de amedrentarse por la intimidación de sus carceleros, logró escribir, casi clandestinamente, una carta dirigida al general Uriburu que inmediatamente tomó estado público gracias a la filtración de un familiar.
“En este innoble rincón donde su fantasía conspiradora me ha encerrado, me siento más grande y más fuerte que Ud., que desde la silla donde los grandes hombres gestaron la Nación, dedica sus heroicas energías de militar argentino a asolar hogares respetables y a denigrar e infamar una mujer ante los ojos de sus hijos... y eso que tengo la vaga sospecha de que Ud. debió salir de algún hogar y debió también tener una madre.
“Pero yo sé bien que ante los verdaderos hombres y ante todos los seres dignos de mi país y del mundo, en este inverosímil asunto de los dos, el degradado y envilecido es Ud. y que usted, por enceguecido que esté, debe saber eso tan bien como yo.
“General Uriburu, guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta cómo, desde este rincón de miseria, le cruzo la cara con todo mi desprecio.”
lunes, julio 07, 2008
teatro // festival de Rafaela 2008
Este evento se realiza por cuarto año consecutivo con la colaboración del Centro Ciudad de Rafaela, del Centro Cultural
Durante estos cinco días se exhibirán 18 espectáculos provenientes de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Neuquén y Mendoza, entre ellos cinco trabajos presentados en
La programación abarca una amplia variedad de géneros y propuestas estéticas entre las que se incluyen espectáculos para adultos, obras destinadas al público infantil, unipersonales, espectáculos de humor, teatro-danza, teatro callejero y danza contemporánea.
Esta nueva edición contará con la participación de destacadas figuras del panorama teatral actual: actores de la talla de Patricia Palmer, Osmar Núñez y Mónica Cabrera, directores consagrados como Julio Chávez y Dora Milea, jóvenes creadores como Leticia Mazur, Fabiana Capriotti, Romina Mazzadi Arró, Juan Comotti, Cristian Marchesi, Rodrigo Cuesta y Heidi Steinhardt.
El programa incluye obras de dramaturgos que van de Lope de Vega a Marguerite Duras, transitando además textos de Jorge Díaz, Pompeyo Audivert, Carlos Gorostiza y Daniel Dalmaroni. Las temáticas hablan principalmente de las relaciones humanas, ofreciendo retratos de familias disfuncionales y situaciones domésticas cotidianas que esconden conflictos, y que saldrán a la luz en un registro que va de lo trágico o hilarante, a la comedia dramática, como en Insoportable. El término de un largo día, La de Vicente López, Una nunca sabe, Esperando la carroza y Una tragedia argentina. La programación ofrece además puestas que recrean textos clásicos como la uruguaya Gatomaquia, de Lope de Vega, o la rosarina ¡Que sea
Al igual que años anteriores, se sumarán a las tradicionales salas de la ciudad –Centro Cultural
(Información suministrada por los organizadores del Festival.)
sábado, julio 05, 2008
teatro // hermanecidos, de Claudio Pazos
Claudio Pazos, dramaturgo y director, ha logrado crear un espectáculo que divierte y sorprende partiendo de algo tan usual e incómodo como son los asuntos en donde se mezclan los lazos familiares con los intereses económicos. Alfredo Rizo y Verónica Valle dan a sus personajes una impronta de monstruosidad caricaturesca que hace reir y, a la vez, mete un poco de miedito.
Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Hermanecidos en este link a Alternativa Teatral.
